31/08/2011

Gestos acertados

Por iniciativa de Presidente del Congreso, Daniel Abugattás, el Congreso sesionaría el jueves 8 de setiembre en Ica. Esta iniciativa que, afirma Abugattás, busca acercar a los legisladores a sus representados, ya tiene sus primeros detractores. Carlos Bruce, por ejemplo, considera que el viaje es demasiado costoso (200 mil nuevos soles) y que no se lograría nada concreto. Si bien este presupuesto resulta alto (si los parlamentarios se trasladaran vía terrestre se podrían abaratar costos), ¿es o no una buena iniciativa?

Si recordamos el alto porcentaje de desaprobación ciudadana al Congreso de la República y la desconfianza abrumadora de la población hacia sus parlamentarios, se entiende que el tema presupuestal de esta sesión sea un gran talón de Aquiles. Sin embargo, confieso, que cuando me llegó la nota de prensa con esta iniciativa me pareció buena de saque. Repito: el tema presupuestal podría rediseñarse.

La descentralización de las sesiones del Congreso puede, en efecto, no tener un impacto concreto y por tanto debe complementarse con otras medidas, sin embargo el gesto no es poca cosa por un par de razones.

Por un lado está el tema de las deudas tanto con los pobladores del sur como con los de otras latitudes. El hecho de que la primera sesión congresal fuera de Lima sea en Ica ratifica la intención de este Congreso de, siquiera, poner sobre el tapete la necesidad de saldarla con aquellos peruanos que vivieron la peor parte del terremoto del año 2007 y que durante el quinquenio anterior han vivido mucho desinterés estatal. Recordemos que en la campaña electoral la mayoría de candidatos mencionaba la reconstrucción del sur como parte de sus propuestas.

Ahora bien, no solo se tiene una deuda con el sur. ¿Qué hay, por ejemplo, del plan de reparaciones propuesto por la CVR y cuyos avances siguen siendo particularmente lentos? Entonces, el gesto de descentralizar las sesiones congresales constituye un interés de acercar los parlamentarios a sus representados, pero también contribuye a dar el primer paso para saldar las múltiples deudas pendientes que el Estado tiene con muchos ciudadanos al interior del país.

Por otro lado, esta iniciativa se enmarca en el discurso pro inclusión que este gobierno ha hecho explícito desde el inicio. ¡Qué mejor muestra de la intención gubernamental pro inclusión que la creación del ministerio de Inclusión Social! Si bien no me gusta la idea de crear ministerios frente a demandas específicas, menos aún cuando las funciones de este calzan en otros ministerios a la perfección, habría que esperar a ver la distribución de responsabilidades de este ministerio para juzgarlo.

Ahora bien, nuevamente, para que la inclusión sea más que una buena intención, es fundamental que se lleven a cabo otras medidas. En el caso concreto de las sesiones descentralizadas congresales, estas podrían estar acompañadas de viajes más regulares (que son más factibles por temas presupuestales y pragmáticos) de la comisión congresal idónea para la región de que se trate, reducción del presupuesto invertido para estos viajes, diálogo con las comunidades de la zona, etc.

En líneas generales, la iniciativa me parece positiva. Con unos cuantos ajustes podría constituir una buena tradición para un Congreso que cada vez se aleja más de sus representados y que necesita de este tipo de gestos para recuperar, aunque sea de a pocos, la credibilidad que necesita para sobrevivir.