04/03/2011

Un par de jugadas electorales

Esta semana dos agrupaciones han hecho uso de un par de jugadas electorales bien pensadas pero que no terminan de convencer.

“La jugada del silencio”

He estado alejada del blog, pero no de las noticias y me alegra mucho saber que, por fin, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, presentará un estado de la cuestión sobre cómo encontró la Municipalidad de Lima. La verdad, mi crítica a lo que va de su gestión es que siento que le ha faltado carácter para enfrentar justo aquello que prometió enfrentar durante la campaña municipal: la corrupción.

Cuando se formó la comisión para investigar el caso Comunicore, con Marisa Glave a la cabeza, me sorprendió escuchar la intención de no politizar esta investigación haciéndola tardar 120 días de modo que no interfiera con las elecciones. Nadie busca politizar una investigación que, como cualquiera, debiera ser neutral; sin embargo, resulta ridículo que la manera de evitar interferencias sea retrasar un veredicto. Vamos, si se comprueba que el entorno de Luis Castañeda Lossio o incluso que él estuvo involucrado en un caso de corrupción deberíamos saberlo en el momento oportuno. ¿Acaso ese momento no es justamente antes de las elecciones? Cuidado porque este personaje aspira a nadita menos que el sillón presidencial, el silencio disfrazado de “neutralidad electoral” es peligrosísimo.

Por ello, este viraje en la actitud de Susana Villarán es positivo y, como era de esperarse, los candidatos solidarios han puesto el grito en el cielo pues consideran que hay una conspiración detrás de ellos. Un complot infame por parte de la señora Villarán.

Es cierto que este informe podría perjudicarlos, pero, por eso ¿se puede considerar “complot” la fiscalización o, en este caso, la mera información de cómo ha encontrado la alcaldesa esta entidad pública? Ojalá la investigación sobre Comunicore de resultados pronto, positivos o no para Castañeda y que la regidora Glave deje de creer que debe callarse hasta más de dos meses después de las elecciones. De lo contrario, les entrega a los solidarios los argumentos para que afirmen que cualquier afirmación respecto a su gestión es un complot municipal que interfiere en las elecciones.


“La jugada del teatro”

Vladimiro Montesinos y Keiko Fujimori protagonizaron esta semana un nuevo capítulo de su telenovela. Esta vez, el ex asesor del padre de la candidata fujimorista no le recordó el pago de sus estudios, sino la lealtad a su padre que, por cierto, se infiere que todavía mantiene. Sin embargo, la actuación no es muy verosímil.

Si la separación Montesinos-Fujimori fuera real, la lista congresal de Fuerza 2011 no andaría reforzada de personajes que han sido vinculados con Montesinos en más de una oportunidad. De esos ejemplos hay varios.

Pero, además, esta división Montesinos-Fujimori solo beneficia a una persona: Keiko Fujimori. Esta división ha sido parte de su discurso hace meses. Todo lo “bueno” del gobierno de Alberto Fujimori se debe a él, todo lo malo, a Vladimiro Montesinos. De la misma manera, Keiko Fujimori busca reforzar su imagen de candidata positiva vistiéndose de blanco por fuera y por dentro, para lo cual, pelearse públicamente con el ex asesor es fundamental.

Y él, claro, no se hace de rogar para participar en esta estrategia. Total, el papel de “malo de la película” lo ha desempeñado tanto que es su mejor rol.

Y estas dos han sido las jugadas electorales de esta semana. Volvemos en breve con más jugarretas.

Imágenes: Carlín

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