14/02/2011

Gran avance linguístico en Parlamento español

...acá las cosas siguen iguales.

En setiembre del 2007, un grupo de amigos y yo abrimos el blog im.verbe a partir de una polémica entre Martha Hildebrandt y María Sumire. El enfrentamiento ocurrió cuando se discutió en el Congreso el Proyecto de Ley para la preservación, uso y difusión de las lenguas aborígenes del Perú. Para Hildebrandt, obviamente, el proyecto “no servía para nada” ya que era imposible que todas las lenguas fuesen oficiales. Es fácil decirlo cuando tú puedes desarrollarte en cualquier área con tu lengua ¿no?

Sin embargo, este conflicto era la consecuencia de una incomodidad (absurda) que se había empezado a gestar en el Congreso de la República desde el año 2006, cuando las congresistas Sumire y Supa se hicieron conocidas por iniciar sus participaciones parlamentarias en su lengua materna: el quechua.

Desde el 2006 me he topado con varias personas que justifican las actitudes de Hildebrandt por razones de lo más estúpidas, hasta las más “asolapadamente” estúpidas. Unos afirman que no se debería hablar en quechua en el Congreso porque la mayoría de congresistas no entiende. Este argumento es estúpido porque no es culpa de las congresistas quechua-hablantes que los demás no conozcan su lengua (ah! Pero sí es culpa de ellas si no solo no entienden castellano, sino si cometen algún error ya sea escrito u oral. Hasta algunos medios les caen encima).


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1 comentarios:

Alfredo P. dijo...

Vaya!, ahora resulta que este Congreso mamarrachiento plagado de gente mediocre y corrupta es ahora "un ejemplo" y un "gran avance" por tener un traductor del quechua al español para el show personal de una congresista que ....también habla español.
Tampoco dice nada de este show es pagado por todos nosotros con la plata de nuestros impuestos (al traductor hay que pagarle, no trabaja gratis).
El poner al mamarrachiento congreso peruano a la par del mamarrachiento congreso español: el gobierno del PSOE, desesperado por mantenerse en el poder, ha cedido al chantaje de los partidos nacionalistas, de ahí la profusión de traductores para traducir al español las discusiones a congresistas que también hablan español.