Hoy empieza la semana VPerú con una serie de actividades, desde conversatorios hasta obras de teatro, con el fin de poner sobre el tapete la necesidad de romper el silencio en torno a la violencia contra la mujer y la desigualdad de género en nuestro país. “El silencio mata” dicen con toda razón en uno de sus vídeos promocionales. ¿Cuántas veces has callado cuando has visto algún tipo de violencia contra la mujer o, cuando te violentaron a ti?
Aproximadamente 10 mujeres son víctimas de violencia familiar a cada hora. Entre los años 2005 y 2009, 392 mil 318 mujeres fueron víctimas de violencia familiar y otras 32 mil 77 fueron agredidas sexualmente. Como afirma La República, entre enero y marzo de este año 29 agresiones solo pararon cuando la mujer estaba muerta. Cada mes 12 mujeres, en promedio, son asesinadas en nuestro país. Y aunque estas cifras resulten escalofriantes debemos notar que hay actos de violencia sobre los cuales no hay registros estadísticos. Estos otros actos de violencia se invisibilizan en la cotidianeidad de un país donde tanto hombres como mujeres justifican su reproducción.
Hace un par de meses escribí un post sobre el “cireo” gratuito. Varios “cieradores” me dijeron que era una exagerada, que “cirear” no era violentar ni incomodar a la mujer que “qué mas quería”, encima que me decían algo bonito. Lo que me quedó claro luego de estas respuestas es que ahí hay un tipo de violencia sobre el cual ni nos damos cuenta. En este caso, también callamos. Como escribí en el post:
“Entonces, por favor, explíquenme ¿cuál es la causa del “cireo”? ¿En realidad creen que me están halagando? Cómo les explico que sus “tss…”, “mami rica”, “bellecita”, “mamacita”, “¡qué buen(coloquen la parte del cuerpo de su preferencia)”, etc. no contribuye con mi autoestima, mi equilibrio emocional y, mucho menos, me saca una sonrisita. ¿Debo sentirme halagada luego de las palabras acompañadas de sonidos guturales y onomatopéyicos que me lanzan desconocidos en la calle solo porque se les ocurrió? No lo creo. (…) El asunto es que no hay ninguna razón por la cual, solo por caminar en la calle, debo ser sometida al comentario público y adjetivación detallada de los hombres que quisieron juzgarme ese día. Solo estoy caminando por la calle, ¿tú crees que me importa si te parece que estoy guapa o no, entradita en carnes o flaquita, alta o chata, si me queda bien el azul o el marrón, si mis pechos te provocan o lo que fuere? No, estimado “cireador”, no me importa. ¿Quién te preguntó?”
Pero no solo en esta práctica tan cotidiana vemos violencia. ¿Qué hace nuestra legislación al respecto? Veamos tres casos.
Ayer, en el suplemento dominical de La República leí con sorpresa la entrevista realizada a Jeannette Llaja, directora de Demus. Como afirma Llaja, si bien en la Constitución del 79 se estableció la no discriminación por sexo y se han implementado leyes para establecer la equidad de género, todas estas normas no son, todavía, parte de la realidad. Un caso pinta de cuerpo entero esta incoherencia legal: una mujer se atrevió a denunciar a su marido por haberle roto la nariz a golpes. ¿Resultado? Que se le paguen 50 soles de reparación. ¡50 soles de reparación!
Pero además, este es un caso excepcional pues lo usual es que, por la lentitud con que se opera frente a este tipo de denuncias, esta prescriba y no se llegue a nada. En la mayoría de estos casos el agresor no es retirado de la vivienda, razón por la cual no debería sorprendernos que luego de que la violentada se atrevió a denunciar el maltrato, el agresor decida repetir la agresión, esta vez para vengarse por haber sido delatado. Y luego nos sorprendemos de la cifra de asesinatos en el hogar.
El otro ejemplo es la desventaja en la participación de la mujer respecto al tema de su sexualidad. Aprovechando la vigente polémica del condón podemos notar que, aunque ni nos demos cuenta, a la mujer no se le permite tan libremente ejercer su derecho a vivir su sexualidad con libertad. Rápido memorex: ¿se acuerdan que en octubre del año pasado se suspendió la distribución gratuita de la píldora del día siguiente? No se prohibió su venta, OJO, sino que aquellas mujeres que no tengan los recursos para comprarse una (entre 12 y 25 soles dependiendo de la botica o farmacia de tu preferencia) tendrán que conformarse con rezarle a un santito para no quedar embarazadas. Esta es también una forma de violencia ya que limita la libertad (¡qué frase tan ilógica!) de cada mujer.
Finalmente, un tercer caso de violencia asolapada ocurre en las municipalidades. Aunque no lo creas, escribí un post hace unos meses respecto a un requisito que nos chantan por ser mujeres. Sí, por ser mujeres:
“Digamos que un día decido casarme. Felicidad y todo hasta que un día ¡zas! (toquen todos madera al unísono) mi esposo fallece por, digamos, un accidente. Lloro, me siento mal, me quiero suicidar, pero no, decido superarlo. Y así, pasan unos meses, digamos 4, y ya empezando a ver la vida con más optimismo conozco sin querer queriendo a un pata. Me enamoro, salimos unas semanas, todo lindo y ¡zas! me pide matrimonio. ¡Felicidad! Siento que sí podré rehacer mi vida y así toda contenta voy a la municipalidad cantando (todos digan la la la) y de pronto ¡zas! no puedo casarme aún. No cumplouno de los requisitos: tener 300 días luego de que mi esposo muriera (10 meses más o menos). Bueno, supongo que todos podemos pensar que la Ley ha decidido imponernos un tiempo de duelo, cosa que no le corresponde (porque yo debería decidir cuándo cuernos quiero rehacer mi vida, si me da la gana de hacerlo ¿no?), pero en fin…
Ahora bien, falta un detallito importante a la historia que acabo de narrar. Si quien fue a la Municipalidad no hubiera sido mujer todo habría sido más feliz porque, agárrense, este requisito de los 300 días es solo para mujeres. Así como lo leen y, por si acaso, lo mismo vale para las divorciadas.Necesitas tener 300 días de divorciada o viuda para poder casarte nuevamente. La pregunta no es solo ¿por qué? Sino también ¿por qué solo las mujeres? El que encuentra una razón LÓGICA que me la escriba en la sección de comentarios.”
Estos son algunos de los ejemplos sobre violencia contra la mujer. Esta es una excelente semana para no quedarnos callados (en masculino, porque no solo las mujeres debemos defender nuestros derechos) y participar en las actividades de VPerú. Si alguna vez has sido víctima de algún tipo de violencia (creo que todas lo hemos sido) únete. Pueden ver el programa aquí. Por ahí nos vemos.