Según IMASEN, encuestadora encargada por La República para ver la intención de voto municipal en Lima, Lourdes Flores sigue liderando las encuestas con un 39.8% de intención de voto, seguida de Susana Villarán, quien ha tenido un repunte considerabilísimo y debería enorgullecerse del 21.9% que alcanzó según esta encuesta.
La gran diferencia entre Flores y Villarán está en lo que IMASEN denomina nivel socioeconómico “bajo superior” pues tanto en el “alto/medio” como en el “bajo inferior marginal”, Villarán le gana, así como lo leen. ¿Quién diría que la candidatura de Villarán podría dar el vuelco que ha dado en las últimas semanas? Sin embargo, a lo mejor hay un remezón de este temblor apellidado Villarán que todavía no ha sido visto en su real dimensión.
Luego de la confirmación de la tacha a Kouri, Villarán supo coleccionar la mayor cantidad de votos que apostaban por este candidato, pero sobre todo, aquellos que iban dirigidos a Lourdes Flores por el temor de que un comprobado corrupto como Kouri pudiera llegar a sillón municipal. Es más, el mismísimo ex Presidente, Alejandro Toledo, confirmó el fin de semana que pasó que se había plegado a la candidatura de Flores en tanto Kouri representaba una amenaza, pero que con Kouri fuera del tablero, el coqueteo podría también ser con Villarán. Alguien me comentó que luego se había vuelto a unirse a Lourdes, pero bueh…es Toledo y está en carrera electoral así que no querrá dar pasos en falso y perder a sus aliados del PPC.
Con el asenso vertiginoso de Villarán, debemos admitir que la posibilidad de una Alcaldesa de izquierda ha crecido lo suficiente como para hacer que los sectores más conservadores y/o derechistas de la capital se traguen las uñas más rápido que volando. Como muestra basta con leer las editoriales que Aldo Mariátegui ha dedicado a Villarán durante los últimos días y, su editorial de hoy por ejemplo, ha rayado entre la estupidez, la comedia y el ridículo pero, igual, muy a su estilo demuestra que se re.. de miedo. Uyuyuy! Imagínense una lideresa de izquierda en el sillón municipal de la Alcaldía de Lima, varios deben estar asqueados mientras que otros estamos, de manera extraña en este país, esperanzados.
Pero hay otro grupete de amigos que debe estar medio traumatizado con este asenso de Villarán pues, más allá de si logra o no ganar las elecciones municipales, nadie va a negar que su presencia en el escenario local es ya una primera victoria. ¿Quiénes son los otros que se han destrozado las uñas de sus diez deditos? Ta t ata tán… Humalistas/nacionalistas aguántense la respiración.
Lamentablemente para ellos (OJO, para ellos), Villarán se presenta como un personaje de izquierda moderna y distanciada con el radicalismo que ha enturbiado siempre la figura de Ollanta Humala. Aunque su candidatura haya sido tildada por sus detractores como patriarojista, comunista y casi terruca, lo cierto es que Villarán no es Humala y su discurso moderno y progresista es claro. De este modo, como han sugerido algunos analistas, la figura de izquierda que podría tener mayor consenso o apoyo popular podría ser Villarán y Humala dejaría de ser ese, terriblemente etiquetado, “candidato natural” de una izquierda que, no lo necesitaría más.
Villarán es, entonces, un temblor que mueve a derechas e izquierdas y este remezón, siendo francos, resulta positivo para todos.













