La primera vez que presencié el desfile militar tenía unos 5 ó 6 años. Recuerdo el tumulto de gente y la posibilidad que tenía, por mi estatura y aprovechándome de mi condición de infante, de ver lo más posible ya que, al parecer, todos le ceden el sitio a una pequeña gordita. ¿Qué vi? Lo que imaginan, lo de todos los años y, antes que nada, hay que admitir que el desfile es impactante. Por un lado, la cantidad de personas que desfilan es considerable y, además, recuerdo, los militares que tenían las caras pintadas o desfilaban con las armas en los brazos o la espalda me parecían todo un espectáculo.
Es cierto, además, que se trata de un desfile que más que desfile ya es una tradición. Como que se ha hecho costumbre que los 29 de julio de cada año se realice la parada militar ya sea en la Brasil, Campo de Marte o lo que fuere. Sin embargo, como recordaba con un amigo hace unos días, el punto de las tradiciones es que se mantengan vigentes porque al repensarlas siguen teniendo sentido. Creo que, en este caso, valdría la pena repensar este desfile y, desde luego, los desfiles que muchos colegios realizan con sus alumnos, por ejemplo, en concordancia con la gran parada militar. ¿Es acaso “desfilar” la única manera de expresar patriotismo?Hay que recalcar que en sí, el desfile militar, no expresa patriotismo. Este significado es añadido y no intrínseco del hecho de “desfilar”. De hecho, la relación desfile-patriotismo tiene que ver con la condición de héroes que se le adjudica a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú. Siendo justos, es verdad que los miembros de las FFAA y la PNP son héroes muchas veces y tienen en sus filas una enorme lista de nombres que deberíamos recordar siempre por su excelente labor. Esta es la relación desfile-patriotismo, pero OJO, habría que repensar si el desfile militar es la única forma de expresar amor al país y si aquel que no lo avala (o no desfila) es, como he escuchado en estos últimos días, poco menos que un traidor a la patria.
Por un lado, habría que dejarnos de simplismos y entender que “amar a la patria” o “patriotismo” si prefieren, no pasa por levantar las piernas al ritmo de izquierda-derecha-izquierda, sino por una acción cotidiana de respeto entre nosotros. Pero, si quisiéramos enfatizar durante las fiestas patrias este patriotismo, no estaría de más evidenciarlo en un evento que congregue, justamente, lo peruano. Y lo peruano, así no les guste, no es solo lo militar.
En este sentido, y como mencionan varios analistas, sería interesante contar con un pasacalle que sea representativo del país. Un “desfile” si quieren llamarlo, pero sin el carácter marcial que vemos cada año. Un desfile en el que se puedan reconocer diferentes tradiciones, todas peruanas, donde se unan estudiantes, trabajadores, autoridades, ciudadanos y, desde luego, también los militares de todo el Perú. Un pasacalle que pueda ser visto por niños y además, pueda educarlos, donde la música no se reduzca a las bandas y las marchas, sino a la música tradicional de los diversos lugares del país. Del mismo modo, los colegios podrían ampliar la idea de celebración durante las fiestas patrias y destinar las varias horas empleadas en practicar la marcha, también en armar pasacalles que representen lo más posible un país que nunca pecará de homogéneo.
En un país donde la inclusión sigue siendo un tema pendiente, ¿no creen que sería importante evidenciar el respeto a través de un rediseño de la tradición del desfile? Creo que las fiestas patrias son la mejor fecha para hacerlo. ¿Ustedes qué opinan? Porque, OJO, militar no es igual que patriótico y el “patriotismo” o “civismo” se expresa justamente en la conjunción de peruanidades y no en la exclusividad de lo marcial.








