24/02/2010

Sí se puede ser transparente

Este post va para todos aquellos que hace un par de años, cuando se inició la campaña “Adopta un congresista” mandaron a sus padrinos, blogueros ciudadanos de a pie y teclado, por un tubo. Para hacer alguito de memoria, va un vídeo del archivo de utero.tv y otro de Ombloguismo. Y, ¿cuál era el argumento para mandar a los ciudadanos que ejercían su derecho a la información, por un tubo? Bueno pues, era un sancochado de la-información-está-en-la-Contraloría, qué-se-han-creído-los-ciudadanos-para-pedir-información, yo-no-debo-rendirle-cuentas-a-nadie y no-me-gusta-el-nombre-de-tu-blog-fuchi!

Tuve la suerte de que mi adoptado no me mandara a volar ni, simplemente, ignorara mi petición para conocer sus gastos operativos. En realidad, mi adoptado decidió cumplir la Ley de Transparencia y Acceso a la Información (tampoco me hacía un favorcito, ojo) y nos reunimos una tarde a conversar. En esa tarde, Luis Galarreta, me enseñó sus facturas, me explicó sus gastos, me dejó llevarme algunas copias y me explicó la diferencia entre lo que antes se llamaba Gastos Operativos y que ahora forma parte de la remuneración total de cada parlamentario. Un vídeo que resume esa conversación, aquí.

Sin embargo, pese a que esta campaña tuvo un fuerte rebote mediático, en los hechos, los Congresistas adoptados hicieron oídos sordos de las demandas ciudadanas y, poniéndolo en términos sencillos, se zurraron en este pedido justo. Ahora bien, algo aún peor es que el Congreso de la República, como institución, se burla de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información. ¿Cómo es posible que la entidad encargada de legislar no respete las leyes?

Es por ello que la semana pasada, cuando Lucho me envió un correo invitándome a la presentación de su nuevo portal web, presentación que se realizó el día de ayer en el Congreso, me sentí, por segunda vez, gratamente sorprendida por mi adoptado. Ahora bien, ustedes pueden preguntar ¿y qué tiene de importante que lance su portal web? Pues créanme, una vez que lo revisen notarán que se trata de un paso importantísimo respecto a la transparencia.

En el portal web ustedes podrán revisar la historia de Galarreta (su hoja de vida, su trayectoria, etc.), fotos, su labor parlamentaria y demás información que no parece novedad, pero una pestañita es fundamental: TRANSPARENCIA. En esta sección podrán ver desde la votación que emitió en temas controvertidos (todos los temas en realidad) hasta las boletas que indican ingresos y egresos del congresista colgadas en PDF. Podrán ver además, la declaración de los gastos operativos hasta el año en que dejaron de existir (2008). Pero, además, Galarreta ha ido un paso más allá al colgar la declaración jurada que emite a la SUNAT con lo cual evidencia que cuando sus amigos congresistas afirman que “no se puede dar la información porque nadie la entendería y porque además lo que se pide es demasiado” están equivocados. Como tuitea @spaciolibre, “Percy Medina afirmó que, Galarreta, ha excedido (para bien) los límites establecidos para la rendición de cuentas.”

Dicho esto e invitándolos a revisar este portal, vale decir que Lucho Galarreta y yo podremos estar, en ocasiones, en veredas no solo distintas, sino totalmente opuestas; sin embargo, este atrevimiento suyo para demostrar que sí se puede ser transparente y ser representante a la vez es un gesto que aplaudo y que me gustaría ver, en breve, en otros parlamentarios. Como dije en público el día de ayer, este gesto traerá cola y esa cola será de la buena y de la mala pues no faltarán los críticos que se opongan, como ya lo hicieron (déja vu) a brindar cualquier información.

Finalmente, en un contexto pre electoral donde vemos que la corrupción no es un punto realmente importante (vean el porcentaje de aprobación de Alex Kouri en Lima) vale la pena que gestos como este no solo copen alguna noticia o un post, sino que además cumplan cierta labor pedagógica para con la ciudadanía. La corrupción debe ser sancionada y la transparencia, aplaudida.

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22/02/2010

Frentes pequeñas que no deberían sudar

“María” le pondré para los fines de este post. La conozco desde que yo era muy pequeñita, cuando en el 92 decidimos (bueno, mis padres decidieron) mudarnos a Magdalena. María, entre las 6 de la tarde y sabrá dios qué horas de la noche, tocaba una a una las ventanas de los autos que paraban en ese semáforo largo de la Av. Brasil con Javier Prado. Un semáforo que nunca era suficiente largo para ella. Sus ojitos siempre estaban cansados, pero aún así sonreía con un optimismo inexplicable cuando alguien se dignaba a abrir la ventana de su auto y regalarle tal vez los únicos centavos de esa noche. Luego, decidió vender alfajores. No los probé, debo admitir, pero vaya que le compré. De pronto, hace pocas semanas he empezado a extrañar esos ojos cansadamente optimistas. ¿Cómo no me di cuenta de que habían empezado a cansarse más que antes?

La historia de la inagotable María ha venido a mi cabeza como un triste recuerdo hoy en la mañana cuando el buen amigo Vicente me pasó una noticia que Gestión puso en portada la semana pasada: “Más de tres millones de adolescentes y niños ya trabajan en el país”. María no era ni adolescente ni niña y se podía ver en sus ojos, manos y cada una de las arrugas de su rostro que la vida que vivía le costaba a diario. El trabajo que desempeñaba, además, era lamentable. Sin embargo, imaginar a tres millones de niños entre los 5 y 17 años de edad trabajando, en cualquier rubro, me parece triste, me da lástima y me causa vergüenza. ¿Y después nos preguntamos por qué nuestros chicos no rinden en la evaluación PISA por ejemplo?

En la nota de Gestión podemos ver que el 59.1% trabaja en el sector agricultura, ganadería, caza y avicultura. El 19.8% trabaja en comercio, el 9.3% en hogares privados con servicio doméstico y el 8.8% en la industria manufacturera. Estas cifras golpean en la cara. ¡¿Cómo es posible que de los 7.95 millones de niños y adolescentes en el Perú (entre 5 y 17 años) un 42% (3.3 millones) realicen actividades económicas?!

Esta situación lamentable evidencia, como afirma Guillermo Dema, que debe haber una carencia de ingresos en los hogares y por ello los menores se ponen a trabajar. Lamentablemente, mientras más niños y adolescentes trabajen seguirá generándose pobreza pues Dema confirma que existe una correlación entre el trabajo infantil la generación de pobres. Sin embargo, cuando la pregunta es ¿cómo cuernos logramos llenar la canasta familiar? el panorama resulta desolador y los sacrificados son quienes no debieran verse en la obligación de postergar sus estudios y su etapa de niñez y adolescencia para llenar vacíos.

Hay otro dato interesantemente triste. Hace poco hablé con otra “María”, esta vez una persona que conozco más de cerca pues trabajó en mi casa durante varios años. Cuando me enteré de que su hija (menor de edad) estaba trabajando le lancé la pregunta: María, ¿por qué no priorizan, tú esposo y tú, que tu hija estudie? Su respuesta fue contundente: Con la pésima educación que hay, aún si estudiara no lograría nada.

La segunda María en esta historia tiene la mitad de la razón. ¿Cómo es eso? Ocurre que es cierto que la educación pública es, en buena cuenta, una calamidad. No solo se permite que profesores con procesos judiciales abiertos, o simplemente mediocres sigan sosteniendo, sin derecho, una tiza entre sus dedos, sino que además, no se dan abasto al interior del país cuando un solo docente enseña primer, segundo, tercer y cuarto grado. Por otro lado, este gobierno no ha logrado tender puentes con quienes deberían ser sus principales aliados: los maestros. Antes del diálogo, ha habido enfrentamiento, antes de respeto, adjetivos (des)calificativos, antes del cumplimiento del Proyecto Educativo Nacional (¡¡¿hasta cuándo seguirá postergado?!!) ha habido medidas improvisadas y desarticuladas.

Sin embargo, esta segunda María se equivoca en un aspecto importante. Los niños y adolescentes tienen DERECHO (ojo, no es un caprichito) a estudiar y más allá de las materias particulares que se desarrollen en el aula, la experiencia en el colegio permite que los estudiantes aprendan a convivir, aprendan a aprender, aprendan a ser, etc. Entonces, con todo y el penoso escenario educativo que tenemos, ¿acaso es mejor que los niños y adolescentes peruanos trabajen? No. Tienen el derecho a estudiar y merecen estudiar.

Las cifras presentadas en Gestión son alarmantes, pero más allá de la crudeza de los porcentajes es necesario que se ponga urgencia a cambiar esta realidad. A quienes han llegado hasta este último párrafo del post les pido que se pregunten ¿qué hacían cuando tenían 5, 10 ó 15 años? Imaginen la realidad de estos tres millones de peruanos menores de edad que no pueden darse el lujo de preguntarse qué quieren o qué merecen, sino que se ven obligados a trabajar para poder llegar a casa y sentir que contribuyeron al almuerzo del día siguiente. Triste.

11/02/2010

El amigo secreto (o amigo del secreto)

Cuando el día lunes de esta semana Perú21 difundió una primicia sobre una nueva jugadita de Luis Alva Catro, confieso que pensé que se trataba de una raya más al tigre. Antes de empaparme del tema preferí abordar otros que me parecían urgentes. Sin embargo, ahora que tengo tiempo para mi gran amigo, pretendo desmenuzar esta suerte de malabarismo fiscal con el cual ha logrado beneficiar, considerablemente, a aquellos trabajadores en el congreso que pertenecen a su círculo más cercano.


Vía Perú21 Refiriéndose a la administración de Luis Alva Castro:
Su administración ha modificado, por un lado, el Cuadro de Asignación de Personal (CAP), mientras que, por el otro, cuenta con un presupuesto de S/. 187’343,287 para el pago de planillas de personal y de obligaciones sociales en este año, cifra que implica un incremento de más de 20 millones de soles respecto al gasto ejecutado por este mismo concepto durante 2009.”

Sí. Luchito Alva Castro ha decidido que se necesitan de 20 millones más para, en sus palabras, “recategorizar” a ciertos trabajadores del Congreso. Pero, ¿a todos? No, señores y señoras, solo a algunos “preferidos”. Por ejemplo, las secretarias de mi mejor amigo han sido promovidas al nivel remunerativo 6 y 8, vale decir, ahora tienen un sueldo equiparable al de los generales de Brigada del Ejército (S/. 7 794). ¿Quién no quiere ser secretaria de Alva Castro, ahora? ¡Parece que es todo un golazo!

Ahora bien, lo que me preguntaba en el twitter hace unos minutos es si esta “recategorización” es legal o no. En realidad, yo podría decir que como no me gusta que haya un aumento de la nada y sin sustento, está mal lo ocurrido; sin embargo hay que separar las cosas. El Congreso de la República es un ente parcialmente autónomo. En este sentido, tienen la facultad de realizar una serie de cambios pues la Mesa Directiva, además, es la entidad que se fiscaliza a sí misma. ¿Laura, te sientes bien? Sí. Es la verdad. Son juez y parte. Chapa tu pañuelo y empieza a llorar.

Sin embargo, para que el Presupuesto del Congreso sea legítimo, el Consejo Directivo debe estar al tanto y aprobarlo. ¿Se ha cumplido con esto? Al parecer acá hay una pequeña trampita pues no todos los presentes en la reunión de directivos y voceros estuvieron al tanto de los desagregados del presupuesto aprobado. Nuevamente, vía Perú21:

“Sin embargo, este diario ha podido verificar que no todos los presentes en aquella reunión de directivos y voceros estuvieron al tanto de los desagregados de dicho presupuesto, al punto que no recordaban que estos montos incluían también una partida para financiar la remodelación de la casa donde nació Víctor Raúl Haya de la Torre en Trujillo.”

Uy uy uy. ¿Y Luchito Alva Castro? Bien gracias, feliz de la vida porque en pocos días este tema quedará en el olvido, si es que no ha quedado ya en la amnesia cotidiana.

Pero, ¿cuál sería una manera efectiva de lograr que estos escándalos dejen de ocurrir o, en todo caso, que tengan alguna sanción, regulación o lo que fuere? Bueno pues, sería importante tener una ley en la cual se comprometa a las entidades públicas a publicar ciertas noticias como presupuesto designado a personal, a obras, licitaciones, etc. etc. etc. Bueno pues, les cuento un secretito: esa ley YA existe desde el año 2001 y se llama Ley de Transparencia y Acceso a la Información. Lamentablemente, el Congreso de la República parece zurrarse olímpicamente en este deber que tienen con la ciudadanía de publicar y actualizar su información.

“Sin embargo, a 9 años de establecida la ley, una serie de entidades aún no se “acostumbran” a presentar esta información como es debido. El informe del Consejo de la Prensa Peruana afirma que solo tres ministerios cumplieron con actualizar la información sobre Presupuesto Ejecutado, Proyectos de Inversión, Personal y Contrataciones y Adquisiciones en el plazo establecido por ley. Estos son el Ministerio del Interior, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social y el Ministerio de Salud. A estas entidades, las reconocemos por cumplir con esta importante ley que contribuye no solo con fortalecer la institucionalidad democrática, sino que además crea un espíritu ciudadano fiscalizador necesario en todas las sociedades.

No obstante, resulta preocupante que en el rubro de Contrataciones y Adquisiciones¹ el Ministerio de Agricultura, Energía y Minas, Justicia y Relaciones Exteriores no actualicen la información desde el primer trimestre del año 2009. En esa misma línea, cabe resaltar que, en el mismo rubro, el Ministerio de Educación solo ha brindado información correspondiente al segundo trimestre del 2009 y que el Ministerio de Ambiente no lo ha hecho desde el año 2008. Pero, lo que resulta más preocupante es que el Congreso de la República no haya actualizado la información sobre ningún rubro dispuesto en la norma desde el año 2008².”

Es una vergüenza que el Congreso de la República no cumpla esta ley y no actualice su información desde al año 2008. Es terrible que destapes como Perú21 pongan de relieve la necesidad de que la transparencia en las entidades públicas se entienda como un derecho del ciudadano y no como un antojado capricho. Imaginen cuántas otras moviditas se cocinan y nosotros ni enterados pues la información sigue, injustamente, oculta. Y, finalmente, sobre Luchito Alva Castro, este amigo del secretismo, solo me queda decir: no me extraña. Por favor, tómate unas vacaciones.

09/02/2010

Y tú, ¿qué tránsfuga prefieres ser?

Cuando el día de ayer leí las declaraciones de Salvador Heresi, el más sonado de una ola de renunciantes a sus partidos con miras a las elecciones municipales para fines de este año, sentí que eran declaraciones muy conchanes (para decirlo bonito), pero esto me llevó a otra reflexión que bien describe hoy Augusto Álvarez Rodrich en su columna en La República:


Pero el problema del tránsfuga también se origina por otras graves deficiencias de los propios partidos políticos en los que el poco espíritu democrático y la arbitrariedad de sus líderes acaban expulsando a algunos de sus mejores cuadros.

Hasta donde se sabe, la mayoría de tránsfugas de estos días no están motivados por un sobornador como Montesinos que los haga jurar “¡Por Dios y por la plata!”, sino por otros factores que es necesario entender para tener la película completa y que podrían explicar al menos una parte de los casi cinco mil ciudadanos que han registrado en el JNE su renuncia a su ‘partido de origen’ para postular por otro (aunque quizá el ‘partido de origen’ esté en varias agrupaciones más atrás que la última).


Si bien no hay un sobornador Montesinos detrás de los tránsfugas de hoy, hay otros intereses bastante claros. ¿Acaso los que han renunciado a sus partidos de origen no lo hacen con una intención política clara de cara a las elecciones que se avecinan? ¿Acaso no ven en otro candidato la posibilidad de acercarse al sillón municipal o regiduría o lo que fuere, más fácil? Se trata pues de un cálculo político en la mayoría de casos.


Ahora bien. Lo que me parece interesante en la columna de Álvarez Rodrich es la diferenciación entre tránsfugas y tránsfugas. Por un lado tenemos a los tránsfugas que renuncian al partido de origen con el fin de unirse a otra agrupación que les dé mayores posibilidades de acceder cargos representativos. Estos serían los Trásnfugas con “T” mayúscula. Aquellos que actúan por mero cálculo político y que están dispuestos a vender su bandera ideológica (si es que alguna vez la tuvieron) con tal de no perder sus oportunidades.


Los otros tránsfugas, son aquellos con “t” minúscula. Estos tránsfugas son aquellos que renuncian a sus partidos de origen pues ven que en ellos no se les dan las posibilidades de crecer políticamente pues los dirigentes son los mismos de siempre, los representantes a los cargos son los mismos de siempre y la bienvenida a nuevos cuadros es casi nula o muy mal vista. ¿Será este el caso de Salvador Heresi?


Antes de responder a esa pregunta debo resaltar un detalle que me parece fundamental y que no se ha dicho mucho en medios ni en las columnas de opinión. Más allá de la condición de tránsfugas (con el matiz que se les quiera poner) es necesario considerar también a quién se están adhiriendo. En el caso de Salvador Heresi, como de varios alcaldes que pertenecían a la alianza Unidad Nacional (Solidaridad Nacional y el PPC), se trata de una adhesión a Alex Kouri quien es un virtual candidato a la Alcaldía de Lima (lo de virtual es mero formalismo).

¿Es necesario recordar quién es Alex Kouri? Pueden leer un buen memorex aquí. Entre los misterios sin resolver a raíz de la Vía expresa en el Callao y las visitas a la salita del SIN lo que me queda claro es que apoyar a un candidato con este pasado (y presente también) siendo o no tránsfuga es una decisión que me parece censurable. Entonces, repito, más allá del transfuguismo de los candidatos renunciantes, el hecho de que se acomoden con este cuestionado posible candidato me parece un aspecto digno de reproche.

Dejando en claro mi “guacala” ante el acercamiento de estos candidatos a Alex Kouri regreso a lo del transfuguismo y acepto que la diferenciación entre tránsfugas y tránsfugas es válida en nuestro contexto actual. Lamentablemente, es cierto que en muchos partidos políticos no se fomenta el surgimiento de nuevos cuadros o, peor aún, se evita. Los líderes suelen anquilosarse en sus cargos y creerse dueños del “partido” lo cual, me imagino, debe ser insoportable para aspirantes políticos. En ese sentido, me parece, van las declaraciones de Heresi:

"El burgomaestre de San Miguel sostuvo que su renuncia se enmarca “dentro de la línea que los partidos políticos tienen que fortalecerse y no deben ser el reflejo de la expresión de las decisiones de 4 ó 5 personas”.

Opinó que el fortalecimiento pasa porque los actores de los partidos, como son los representantes congresales y municipales, asuman su responsabilidad no solamente en temas doctrinarios, sino que a través de sus actos expresen eficiencia y solución a los problemas de la sociedad de de la comunidad.”

Si hacemos un rápido conteo de los nuevos cuadros dentro del PPC creo que los dedos de las dos manos nos quedan grandes y eso dice mucho del partido. OJO, lo mismo ocurre con el APRA (he ahí las pugnas entre cuarentones, treintones, sesentones, etc.) y los otros partidos no cuentan mucho porque...mmm...bueno, son nuevos o, "eternamente nuevos" para ser exacta; vale decir, se crean en contextos electorales.

Entonces, tenemos un problema doble pues si bien por un lado el transfuguismo no contribuye con fortalecer un sistema de partidos donde los actores deberían actuar por ideología y no por cálculo electoral, si los partidos políticos no son capaces de oxigenarse con nuevas figuras estamos condenados a ver a los mismos líderes siempre y eso tampoco fortalece el sistema. Hay pues, una diferencia entre el tránsfuga con "T" mayúscula y el tránsfuga con "t" minúscula; sin embargo, siempre tienen una "t", sea cual fuere.

Pero, para terminar repito, lo que más ha llamado mi atención, negativamente, es que el elegido por una serie de representantes haya sido Alex Kouri. Que su candidatura sea verosímil era vergonzoso, pero que encima sea atractiva, simplemente triste.

Foto1: Salvador Heresi mirando a Luis Bedoya Reyes, fundador del PPC

Foto 2: tomada de El Comercio


04/02/2010

La pendejada silenciosa

Yo confieso que, más de una vez, en la soledad de mi casa o en compañía de los más cercanos, he maldecido sin asco a Luis Castañeda Lossio. Aquellos que, como yo, han abusado de los adjetivos para dirigirse con enojo al Alcalde de Lima, créanme, somos varios. No obstante, pese a que este mudo limeño ha sido víctima de mi enojo en más de una oportunidad (ver posts anteriores aquí) he sido cautelosa (casi siempre) en este espacio, en el uso de mi lenguaje. Hoy, sin embargo, he perdido control sobre mis dedos. Advierto, por si un ferviente solidario se atraviesa por este post.

Pendejo (Del lat. *pectinicŭlus; de pecten, -ĭnis, pubis).

9. com. coloq. Perú. Persona astuta y taimada.

Hace un tiempo, también a raíz de un post sobre Castañeda, busqué en la DRAE la acepción de “pendejo”. He vuelto a revisarla y bueno, por si acaso también busqué “taimado” y hace alusión a astucia así que iré velozmente al grano: para mí, Luis Castañeda Lossio es un gran pendejo. Todos los que estén de acuerdo levanten la mano. Muy bien, gracias.

Pero, ¿por qué creo esto?


Bueno. No le ha bastado, por ejemplo, con zurrarse en lo político de su cargo (el de gestor lo hace, no creo que bien, pero obras no le han faltado) al cerrar la boca frente a una serie de cuestionamientos. No le ha bastado, tampoco, con continuar con la construcción de un Metropolitano que si bien me parece una iniciativa importante para unir Lima, se está llevando a cabo sin programa de impacto ambiental y, para colmo, sorprendiendo a los vecinos con las obras para el mismo: impacto sobre el tránsito por los desvíos desordenados y arboricidio en la madrugada. No le ha bastado, tampoco, con que el presupuesto del mismo sea, cardiacos no lean, el más caro del mundo.

Pero hay más, no le importó que el anillo vial construido en San Marcos haya tenido una serie de cuestionamientos desde el proceso de acuerdo con la universidad (acá tiene mucho que ver el actual rector Izquierdo), ni hasta las apreciaciones de técnicos especialistas. ¡Ah! Además se le olvidó consultarlo con los vecinos, así como con el arboricidio (¿les parece muy distinto a García y el conflicto de Bagua?). Le pareció poca cosa que las piletas elefantiásicas en el Centro de Lima tengan una serie de cuestionamientos sobre el financiamiento. Si son lindas o no, ese no es el tema a discutir por acá. Si eso le sirve al turismo, creo que es un argumento muy vacío. ¿Acaso era necesario inaugurarlas para atraer a turistas? Mmmm…nop. Para no seguir golpeando al teclado, mejor revisen esta lista pequeña de Castañedazos para que sepan algunas de las perlitas que tiene este Alcalde desde que asumió el cargo (ver aquí).

Pero todo esto enojo ha despertado en mis entrañas a partir de una nueva bomba que tiene a la Municipalidad de Lima como sospechosísima. ¿Tema? Deuda con RELIMA. ¿Añadido? Desaparición de COMUNICORE ¿Dinero involucrado? 21 millones de soles ¿Y Castañeda Lossio? Sigue liderando las encuestas.

Al respecto, la columna de César Hildebrandt hoy, a partir de esta primicia de Perú21, es todo:

A las dos semanas de haber comprado la deuda de “Relima”, los muy anónimos ejecutivos de “Comunicore” lograron una hazaña: ¡que el municipio de Castañeda les pagara la deuda total de un porrazo! Algo por lo que “Relima” había luchado por un largo tiempo.

De modo que Castañeda Lossio y su gentita giraron un cheque por 35 millones y 900 mil soles en favor de los rápidos y eficacísimos talentos de “Comunicore”.

Es decir que “Comunicore” se ganó, con la rapidez metafóricamente comparable a la de un escapero, con la astucia y firmeza de un cogotero de altas cualidades (perdonen la licencia literaria), “Comunicore”, digo”, se embolsicó 21 millones de soles y un buen sencillo de un solo zarpazo.

Parecía una sucia trama del cine silente, con el redundante mudo haciendo de Fairbanks y ninguna Perla White (pero sí muchas perlas) en el elenco.

Lo que ayer ha salido en “Perú 21”, sin embargo, potencia esta historia a la altura de “Cara cortada”, a los mejores guiones del cine negro.

El periodista Daniel Yovera ha descubierto que la tremendamente exitosa “Comunicore” decidió, después de recibir los 36 millones castañediles, cerrar.

¿Qué? ¿“Comunicore” decidió cerrar después de ese exitaso que la volvió millonaria con un solo cheque?

No sólo cerró. El directorio del éxito, el que había logrado que Castañeda pagara lo que siempre se había negado a pagar, se disolvió tres meses después de su hazaña. Y no sólo eso: el dinero obtenido fue enviado al extranjero (¿quizá porque afuera es más fácil reenviar y repartir en cuentas “off-choro”?).”

Sin embargo, hay otro dato importante que no quiero dejar fuera de este post. Cuando Hildebrandt pregunta ¿y dónde están los concejales humalistas, apristas, etc.? es importante tener en cuenta lo siguiente. El mudo limeño no suele reunirse con el Concejo Municipal. Los pasa por alto. No les consulta sobre la mayoría de obras y suele responder a preguntas cuando escándalos como el de la deuda a RELIMA sale a la luz pública. Sobre los anticuchitos internos, los concejales saben poco o nada pues Castañeda se zurra en las reglas del juego la mayoría de veces.

Mi pregunta es, como siempre, ¿y sigue este pata liderando las encuestas? Uno puede ser pendejo a veces pero votar por este patín sería una pendejadaza contra mi país.

01/02/2010

La valla está baja

No veo Panorama, pero leo hoy en El Comercio que el día de ayer, Keiko Fujimori, fue entrevistada en dicho programa y que, entre otras cosas, confirmó que de llegar al sillón presidencial su principal asesor sería Alberto Fujimori y que se trataría de un asesor de lujo pues ha sido presidente 10 años y tuvo los dos logros más importantes del país: derrotar al terrorismo y enrumbar al Perú económicamente. ¿Le creemos?

Como me comentaba un amigo, no debería sorprendernos que para el fujimorismo no haya nada de negativo que un condenado por la justicia sea un “asesor de lujo”. Estamos hablando del fujimorismo ¿de cuándo acá les ha importado mucho eso de actuar dentro de los marcos legales? Sin embargo, no me interesa centrarme en Keiko Fujimori, sus asesores y demás, sino en algo un poco más macro sobre la valla electoral y presidencial que los peruanos hemos aceptado desde los tiempos de A. Fujimori.

Hace unas semanas otro amigo y yo conversábamos sobre la candidatura de Bayly que, en serio o en broma, nos ha hecho pensar (nuevamente) sobre el escenario electoral que se viene para el 2011. Pero, además, nos hace notar que el descontento ciudadano es tan grande que la seriedad, los planes políticos, la hoja de vida y demás variables que podrían ser importantes a la hora de elegir a tal o cual candidato, se van al tacho. ¿Para qué tanta cosa si todos son iguales? Esa se ha vuelto la premisa de muchos peruanos. Pero esto no es todo.

No solo el descontento ciudadano es un motor fuerte en las elecciones sino también, como varios otros analistas lo han dicho mejor, el miedo. Y aquí es donde la cosa se pone triste. Cuando Keiko Fujimori afirma que los dos logros más importantes del país son “derrotar al terrorismo” y “enrumbar al Perú económicamente” yo podría pensar que está hablando tonterías, pero primero debo ponerme en el contexto de los 90.

Lamentablemente, el terrorismo fue un asunto de gravedad que cobró tantas víctimas que era imposible pensar en otra urgencia que la de derrotarlo. Puedo cuestionar que Alberto Fujimori realmente haya derrotado al terrorismo y también puedo (como hago) cuestionar sus métodos, sin embargo, para la candidata fujimorista todo eso importa poco. Ojo, no solo para ella, sino para otros varios peruanos que siguen pensando que Alberto Fujimori fue una suerte de salvador frente a la amenaza senderista.

Esto, unido al gobierno de un tal Alan García (¿les suena el nombre?) que nos dejó una hiperinflación terrible, hizo que nuestras aspiraciones ciudadanas ya no giren en torno a sueldos dignos, formalidad laboral, solidez democrática, reformas estatales, educación de calidad, aseguramiento universal, etc. etc. etc. No. La valla ciudadana se ha reducido a: mantener al país sin terrorismo y sin hiperinflación. Se acabó. Cualquier otra cosa, parece un agregado innecesario en los planes de gobierno.

Esto lo sugería el amigo con el que conversaba sobre Bayly hace unos días y me parece que no le falta razón. El problema es que esta valla tan baja a la larga nos perjudica antes que nos beneficia. No solo personajes de lo más increíbles tienen las puertas abiertas para asumir cargos representativos importantes, sino que además, los candidatos no le ven la importancia a hacer que las propuestas de reformas de fondo lleguen a buen puerto. Fuera del discurso, las propuestas son solo añadidos, casi siempre. Ojalá esto deje de ser así. Ojalá las propuestas no solo se concreten, sino que además la valla ciudadana sea más alta. Que el terrorismo y la hiperinflación queden en el pasado, para dar puerta a nuevas demandas, lo cual daría inicio a candidatos que tomen las cosas más en serio.

Finalmente, me queda claro, señora Keiko, que su padre no fue para nada el mejor presidente del Perú porque, para mí, ser un asesino de inocentes no encaja, por ningún lado, con lo que yo espero de un presidente. Mi valla, por lo menos, es más alta que eso.