Hoy en la mañana, vía el twitter, me enteré que Jaime Bayly había publicado sus banderas electorales en Perú21. Debo decir que no me extrañó saber que esta candidatura empezaba a ser más seria de lo que muchos queremos admitir y esto se debe a que, yo confieso, vi “El francotirador” este fin de semana y me topé con un candidato que ha visto que la puede hacer linda en el 2011, lamentablemente.
Primero fue su comentario más moderado sobre el indulto a Fujimori pues, pese a que una semana atrás había afirmado contundentemente que su primera medida como Presidente sería indultarlo, el domingo pasado bajó el tono y dijo que lo sometería a voto popular pues no deseaba irrespetar los fueros democráticos. Esto, más los estribillos regulares sobre lo mucho que odia que los niños pobres no puedan acceder a educación de calidad o cuánto le revienta que las empresas mineras no solo no den progreso a los pobladores, sino que además contaminen el ambiente en que explotan minerales, etc. me hizo notar que Bayly se dio cuenta de que puede hacerla en las presidenciales.
Y podría hacerla. He ahí mi preocupación.
Hoy, leyendo este mini recuento de propuestas de Bayly (eso no es un plan de gobierno pues, tampoco tampoco) me di cuenta de que este astuto bromista ha hecho suyas muchas banderas que, yo confieso nuevamente, defiendo. En buena cuenta, son banderas electorales para nada conservadoras entre las cuales permitir el matrimonio homosexual, legalizar el aborto y reformar la educación no me parecen medidas reprochables. En este sentido, creo que el sector progresista peruano podría estar de acuerdo con Bayly en cuanto a sus propuestas de campaña. Peeeero, aquí no queda la cosa, porque esto no basta para ser un candidato idóneo.
¿Acaso no todos los candidatos venden propuestas atractivas durante su campaña? Si además tienes el don del cinismo y la irreverencia, propios de Jaime Bayly, pues ya está…te ganaste a la tribuna. Con una canción pegajosa (miren el título del post) y una plataforma que te dé publicidad contínua (su programa televisivo los domingos), ya está. No podría ser tan mezquina y ciega como para negar, aunque quisiera, que Jaime Bayly tiene carisma.
Por eso, creo que la crítica que puedo hacer a algunas propuestas puntuales (podría dedicarle un post más adelante, a todas) también se la puedo hacer, sobre todo, a este candidato que me parece una terrible opción para el país.
Primero que nada, debo admitir que he aprendido a nunca decir nunca en el Perú. En ese sentido puedo afirmar que quisiera nunca tener que votar por Jaime Bayly, pero si el macabro destino me pone en una cédula de votación de segunda vuelta la cara de este bromista y la de Keiko Fujimori, tendría que (pese a las náuseas propias a causa de semejante escenario) repensar mi “nunca jamás”.
Sin embargo, aún no llegamos (y espero que nunca lleguemos) a dicho escenario. Por eso me permito decir que Bayly es para mí, nada menos que una terrible opción. ¿Por qué? Porque no se trata, como también mencionó en su programa, de postular por postular como si estuviera de moda jugar a “yo seré el próximo presidente” o como si se tratara de un reality show donde el ganador se coloca la banda. Y, pese a que todos los ciudadanos peruanos tienen el derecho de querer ocupar el cargo más alto de responsabilidad (repito: de responsabilidad) en el país, la manera de llegar al mismo no es apelar a la broma irresponsable y utilizar a su favor el descontento hacia las autoridades que muchos peruanos sentimos a cada momento.
No se trata, por ejemplo, de utilizar a mi favor, la decepción frente a los otorongos pues no se trata de castigar a la institución del Congreso (fundamental para el funcionamiento de la democracia), sino de castigar a quienes hacen de la misma un circo cotidiano. Entonces, señor Bayly, no creo que la solución sea tener solo 25 congresistas (que no serían representativos de la población, tampoco), sino tener a mejores 120 o, por qué no, 240 en un parlamento bicameral.
No se trata de utilizar a mi favor el descontento ciudadano frente a los rotundos fracasos en el sector educativo, sino de proponer un plan de reformas de conjunto en ese sector y no jugar al “yo quiero que todos los peruanos tengan educación de calidad” que más allá de un bonito slogan no llega a ninguna parte. ¿Ha dicho algo el señor Bayly sobre el Proyecto Educativo Nacional? Nop. Nada empanada.
Arriba he puesto solo dos pequeños ejemplitos para que tomen nota de la estrategia de este astuto candidato. No hay más que medidas populistas que encuentran asidero, desde luego, porque el descontento es real y existe y no podemos vivir de espaldas a esta realidad. Entonces, es preciso un candidato serio que vea estas deficiencias en nuestro sistema democrático y apunte a reformas estatales de fondo que disminuyan la decepción ciudadana y no alentándola con propuestas como las del señor Jaimito. Eso es totalmente irresponsable.
Finalmente, he escuchado y leído por ahí, medio en broma, medio en serio, medio en cinismo, medio en tono preocupado, y etcéteras, algunos que sostienen que Bayly es una opción. Pues debo decir que me indigna. Y podrán decir que soy seria, que no entiendo las bromas, que no tengo correa o lo que sea y ¿saben qué? Es verdad. Para estas cosas me pongo seria y creo que apoyar a Bayly en broma o en serio es también una irresponsabilidad. Como dije líneas arriba, no puedo decir “nunca jamás”, pero espero que podamos salir de este aprieto Baylyesco que, creo, no merecemos como país.