29/11/2010

Partido Popular Kristiano

Hace una semana tenía la impresión de que en las próximas elecciones presidenciales veríamos el final de un partido político que, con sus propias disputas y falencias internas, ha sobrevivido más de 40 años en el escenario político nacional. Ayer, con la confirmación de la alianza PPC, PPK, Lay, Simon y Acuña, tengo la impresión de que el PPC podría no perder su inscripción ya que, con esta fórmula, pasar el bendito 5% es posible. Sin embargo, con estas alianzas, me queda claro que proteger esta inscripción es su mayor preocupación.

Como afirma Jaime Espejo, este es un gran combo. Un combo bastante criollo, el aereopuerto del chifa o la proeza de San Martín porque los personajes que se han reunido vienen de carteras distintas y tienen trayectorias tan alejadas entre sí que me recuerdan, con ciertas diferencias, al gato, el perro y el ratón. ¿Cómo explicamos esta nueva cercanía entre Yehude Simon y PPK, por ejemplo? Creo que solo hay una respuesta: necesidad.

Sería ingenuo que esta necesidad sea percibida como una circunstancia y no como un gran síntoma al interior del PPC dado que, como partido con trayectoria, debería evaluar su situación. Un rediseño es urgentísimo y tenemos varios síntomas que lo evidencian.

Un primer síntoma se apellidó Córdova. El hecho de que un partidario nuevecito cause semejante temblor al interior del partido evidencia la precaria situación interna. No solo removió el piso por ser el rebelde portavoz que buscó poner las reglas del juego (no volver a aliarse con Solidaridad Nacional y ser el candidato presidencial), sino porque causó un rechazo, y también temor, por parte de la cúpula dirigencial de este partido que, además, se caracteriza por no tener caras nuevas.

Pero el segundo síntoma es aún más importante: la identificación con este discurso.Si alguien quiere venir a alborotar la casa necesita que le hagan caso para que, en efecto, la casa se alborote. Si bien el personaje Daniel Córdova no contó con el apoyo explícito de las bases pepecistas, contó con un apoyo a su discurso. Recordemos que varios militantes estaban clarísimos en que una nueva alianza con Solidaridad Nacional, partido que ha ninguneado al PPC desde el 2006 (hay que decirlo), no era posible.

En este sentido, cuando se dice que Córdova ha sido el gran perdedor, habría que tener cuidado. No caló el personaje (claro, entrar con la pata en alto demuestra una soberbia tremenda), pero sí el mensaje. Al final del día el PPC no va con Solidaridad, sino en un combo bien surtidito. Antes del despelote, recuerdo a los representantes pepecistas afirmando que lo “natural” sería ir con Solidaridad.

Ahora, con PPK de carta presidencial hay más coherencia y, hasta cierto punto, dignidad partidaria. Todo indica que se van a jugar esta campaña con el alma pues de esto depende el futuro inmediato del partido. Van a sonreírle a Simon y Acuña pese a sus varias diferencias, van a comulgar con Lay aunque él sea evangélico y ellos, cristianos y van a dejar atrás el “PP-C” como gritito oficial pues es momento de escribir “cristiano” con K.

Finalmente, Lourdes Flores, cual mamá gallina, vendrá al rescate pero sin candidatear. Y es que sin Lourdes Flores cerca, el PPC no tiene cuadros más atractivos. Esta es su principal debilidad. Flores ya garantizó que viajará con PPK por todo el Perú pues será un “soldado de la causa”. Esta causa, sin embargo, no es llevar a PPK a la Presidencia, sino llevar al PPC al 5% para garantizar su superviviencia. ¿Lo lograrán?

Foto tomada de aquí

Más en el Tercer Piso de Godoy aquí

0 comentarios: