Yo confieso que no sé si la verdadera roca en el camino del APRA es Carlos Roca o Alan García. A estas alturas de la semana, deben saber que el candidato por el APRA para la Municipalidad de Lima fue (para decirlo bonito) “desaprobado” por su “partido” para dicha candidatura, con lo cual no solo se quedó sin piso en plena campaña electoral, sino que sufrió ese papelón que ningún personaje público, y sobre todo un personaje político, quiere sufrir. Sin embargo, debo admitir que me he sorprendido.
Si hay algo que le reconozco al APRA no es exactamente que puedan considerarse, tal vez, el único partido político en el Perú ya que no estoy completamente segura de si el APRA encaja en la etiqueta. Sin embargo, una característica partidaria que sí encontraba siempre era la disciplina. Esta disciplina no es necesariamente positiva porque cuando se trataba de cerrar filas en torno a alguna mala decisión, a veces perjudicial para el mismo partido, no importaba nada y al son de la disciplina aprista, ¡zas! todos calladitos y sonrientes. Sin embargo, esta vez hay uno que está haciendo bulla.
El domingo pasado Perú 21 ponía en la portada “Lo bajaron”, haciendo alusión a la decisión tomada en reunión de la Dirección Política del APRA (encabezada por Alan García), noticia que el mismo Roca desconocía hasta que leyó estas noticias. ¡Qué roche! Aún así, el ya-no-sé-si-candidato-o-excandidato afirmó que seguía siendo el candidato, convocó a conferencia de prensa, en la cual presentó su plan municipal y reclamó que se respetara la decisión partidaria aprista de presentarlo como candidato y no que se impusiera desde arriba (¡oh! ¿quién será?) un nuevo camino.
Varios analistas coinciden en afirmar que así Carlos Roca sea más fuerte que una roca, está difícil que logre que a García se le mueva el piso y se le desobedezca. Es una roca contra un rocón; sin embargo, nadie puede negar que ya hay una “roca” como obstáculo en el camino del Presidente del Perú y casi “dios” del APRA.
Ahora bien, lo que me interesa notar, y ya lo han dicho varios, es esta falta de respeto a la democracia interna del partido aprista. En este sentido, repito mi duda sobre la etiqueta de “partido político” que quiere ostentar el APRA ya que, lamentablemente, un partido sin democracia en interna es, para mí, cualquier cosa menos un partido. Pude ser un grupo, un conjunto de gente, una banda, una secta, una religión, el club de Toby o lo que fuere, pero no un partido.
Pero hay más. La raíz del asunto no es solo la capacidad que tiene García de cambiar el rumbo en la casa del pueblo pese a la decisión de los militantes apristas, sino cómo cree que puede hacer eso también en otros espacios. Hagamos un paralelo veloz: Alan García pasa por encima de la voz de quienes aceptaron que Roca fuera candidato a la Alcaldía de Lima, de la misma manera en que pasa por encima de la voz de todos aquellos que quieren que se les consulte previamente antes de realizar actividades en la zona en la que viven. Democracia interna y democracia externa, pero siempre “democracia”.
Contradictorio, entonces, que en la reciente entrevista al mandatario, publicada por El Comercio, antes del caso del candidato Roca, García afirme que, por si acaso, “no ve peligrar la democracia”. ¿Estará entendiendo el Presidente García qué es “democracia”?
Finalmente, coincido con Mirko Lauer en que la mejor alternativa para el APRA sería mantener a su candidato si buscan que las candidaturas apristas del país tengan una posibilidad considerable. Una competencia municipal impulsada también en Lima hubiera fortalecido las candidaturas al interior del país lo cual resulta importante como contexto para las elecciones presidenciales del año que viene. Sin embargo, una vez más, podemos notar cómo para el Presidente García sigue siendo más importante su posición en el partido, la nula potencia de otras figuras apristas, y la mantención del APRA como el espacio político que lo lleve por tercera vez a la presidencia en el 2016. Aunque para ello necesite liquidar a su propio partido por el momento.
Pregunto entonces ¿quién es la verdadera “roca” del APRA?



4 comentarios:
Cierto, para preciarse de verdadero partido político es necesario ejercer la democracia y el centralismo, en un equilibrio móvil que sea capaz de dar oportunidad a la minoría para poder expresarse internamente. De lo contrario se cae en la imposición de los caudillos que manipulan una "mayoría" irreflexiva. En tal condición, la disciplina es igual a dictadura. Congruentemente las "rocas y rocones" son los caudillos que reprimen la expresión de la minoría reflexiva. La cúpula del Apra maniobra en la cuerda floja y arrastra a sus huestes al impasse histórico.
Después de esto, me queda claro que al señor García nada le importa con tal de salir bien parado, ni su propio 'partido'. Sí, claro que lo veremos en campaña en 2016, pero lo que más me asusta es que el pueblo no se dé cuenta de quién estamos hablando ahora ni de quién se nos vuelva a cruzar de aquí a 6 años.
MUY LINDO TODO LAURITA,LINDA TAMBIEN TU ENTREVISTA EN PRENSA LIBRE, ME VOLVERE UN HINCHA ACERRIMO DESDE HOY DE TU BLOG, SALUDOS!!
Laura: No quisiera ser ofensivo, pero desde que tus padres te cambiaban los pañales, García ya era dueño de las decisiones del partido aprista, estando o no presente. Carlos Roca solo es una ficha más de un tablero cuatridimensional donde puede jugar un solo contrincante. Te sugiero -con buena onda- procurar ser más original en tus apreciaciones. Lo que acabo de leer ya lo leí -y viví- hace más de 25 años. La juventud política de nuestro país necesita otro tipo de mensaje. Cordiales saludos...
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