30/07/2010

¿Militar = patriota?

He vivido muchos años en Magdalena, relativamente cerca de la Av. Brasil. Por eso, recuerdo el desfile militar no solo como un evento que se puede ver por la televisión, sino como un conjunto de anécdotas pues, aunque no lo crean, esta señorita ha estado como espectadora presencial en el desfile más de una vez.

La primera vez que presencié el desfile militar tenía unos 5 ó 6 años. Recuerdo el tumulto de gente y la posibilidad que tenía, por mi estatura y aprovechándome de mi condición de infante, de ver lo más posible ya que, al parecer, todos le ceden el sitio a una pequeña gordita. ¿Qué vi? Lo que imaginan, lo de todos los años y, antes que nada, hay que admitir que el desfile es impactante. Por un lado, la cantidad de personas que desfilan es considerable y, además, recuerdo, los militares que tenían las caras pintadas o desfilaban con las armas en los brazos o la espalda me parecían todo un espectáculo.

Es cierto, además, que se trata de un desfile que más que desfile ya es una tradición. Como que se ha hecho costumbre que los 29 de julio de cada año se realice la parada militar ya sea en la Brasil, Campo de Marte o lo que fuere. Sin embargo, como recordaba con un amigo hace unos días, el punto de las tradiciones es que se mantengan vigentes porque al repensarlas siguen teniendo sentido. Creo que, en este caso, valdría la pena repensar este desfile y, desde luego, los desfiles que muchos colegios realizan con sus alumnos, por ejemplo, en concordancia con la gran parada militar. ¿Es acaso “desfilar” la única manera de expresar patriotismo?

Hay que recalcar que en sí, el desfile militar, no expresa patriotismo. Este significado es añadido y no intrínseco del hecho de “desfilar”. De hecho, la relación desfile-patriotismo tiene que ver con la condición de héroes que se le adjudica a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú. Siendo justos, es verdad que los miembros de las FFAA y la PNP son héroes muchas veces y tienen en sus filas una enorme lista de nombres que deberíamos recordar siempre por su excelente labor. Esta es la relación desfile-patriotismo, pero OJO, habría que repensar si el desfile militar es la única forma de expresar amor al país y si aquel que no lo avala (o no desfila) es, como he escuchado en estos últimos días, poco menos que un traidor a la patria.

Por un lado, habría que dejarnos de simplismos y entender que “amar a la patria” o “patriotismo” si prefieren, no pasa por levantar las piernas al ritmo de izquierda-derecha-izquierda, sino por una acción cotidiana de respeto entre nosotros. Pero, si quisiéramos enfatizar durante las fiestas patrias este patriotismo, no estaría de más evidenciarlo en un evento que congregue, justamente, lo peruano. Y lo peruano, así no les guste, no es solo lo militar.

En este sentido, y como mencionan varios analistas, sería interesante contar con un pasacalle que sea representativo del país. Un “desfile” si quieren llamarlo, pero sin el carácter marcial que vemos cada año. Un desfile en el que se puedan reconocer diferentes tradiciones, todas peruanas, donde se unan estudiantes, trabajadores, autoridades, ciudadanos y, desde luego, también los militares de todo el Perú. Un pasacalle que pueda ser visto por niños y además, pueda educarlos, donde la música no se reduzca a las bandas y las marchas, sino a la música tradicional de los diversos lugares del país. Del mismo modo, los colegios podrían ampliar la idea de celebración durante las fiestas patrias y destinar las varias horas empleadas en practicar la marcha, también en armar pasacalles que representen lo más posible un país que nunca pecará de homogéneo.

En un país donde la inclusión sigue siendo un tema pendiente, ¿no creen que sería importante evidenciar el respeto a través de un rediseño de la tradición del desfile? Creo que las fiestas patrias son la mejor fecha para hacerlo. ¿Ustedes qué opinan? Porque, OJO, militar no es igual que patriótico y el “patriotismo” o “civismo” se expresa justamente en la conjunción de peruanidades y no en la exclusividad de lo marcial.

4 comentarios:

Pepe Derteano dijo...

Laura: ¿¿¿Otra roca en el camino???. =) Me inquietas cuando escribes... En este momento estoy en la Argentina. Pasé parte del 28 con unos amigos peruanos y nadie se atrevió a hablar acerca del desfile. Ni siquiera se vieron las noticias por TV. Solamente disfrutamos de lo peruano: La comida, las costumbres, los recuerdos más alegres o los más tristes, el barrio, algo (solamente algo) de política -de la sucia- y nada más. No creo que sea patriotismo... más bien sentí que ellos buscaban la excusa del 28 para volver por algunas horas -de 7 a 12 PM- a la tierra en que nacieron... yo estaba de paso, pero en los años ochenta, cuando tenía 18 y vivía aquí... no me importaba el patriotismo ni los milicos... la cosa era supervivir y pelear para buscar oportunidades. Cuando pasan los años le vas encontrando respuestas a muchas de las interrogantes. Buena entrada... Saludos

Anónimo dijo...

los "desfiles" también deben ir acompañados de mensajes se civismo, sobre todo para los que gustan de verlodirectamente, no pede ser posible que como balance negativo del desfile se tenga que recoger 4 toneladas de basura y demás daños a la propiedad común.

Esteban Palma dijo...

A mi me parece que ponerse la escarapela tampoco es patriotismo; tampoco colocar la bandera en los techos llenos de polvo, mucho menos celebrar con música criolla, ceviche o un buen lomo saltado. A mi me parece que tu aclaración no tiene sentido, porque es obvio que el desfile militar no es a priori una cuestión patriótica, porque nada de lo que hacemos para celebrar ese día lo es.

Si analizas con cuidado, te darás cuenta que, una madre en Iquitos, en Puno o en Ayacucho; en Piura, Lima o Tacna, podrá sentirse identificada con el desfile militar porque las FFAA lo conforman millones de peruanos de todo el país.

Yo creo que el desfile militar debe continuar y más bien, se debería ampliar el llamado Corso que sigue organizando E Wong, para que deje de ser algo meramente miraflorino. Yo nunca he ido a uno, ni me siento identificado con eso y mucho menos con las tetas de Larissa y el poto de Lozano; es una vergüenza eso forme parte de una celebración por el día de la independencia.

Yo tampoco vi el desfile militar por televisión, ni puse música criolla, ni coloque la bandera, ni vi el discurso presidencial; solo me cociné como siempre y tocaba olluquito, choclo y arroz blanco. El patriotismo, el ser patriótico, la patria, se lleva dentro, obvio.

Anónimo dijo...

Creo que estoy de acuerdo con Pepe. En el extranjero se siente el arraigo, no necesariamente como una deferencia a la celebración sino más bien como una excusa para las anécdotas. En el Perú si hay mucha gente que se identifica con los valores patrios, sea el desfile, la admiración por el militarismo y la política. Los cachacos son una raza dentro de otra. No creo que sea una actitud consciente aunque puede ser fetichista. El 28 de julio es una mera excusa para sacarse el stress, descansar y divertirse. Lo militar y lo patriota pueden relacionarse y hasta ser dependientes pero son dos acepciones opuestas.