14/07/2010

De obra no vive el ciudadano

Ahora que estamos en pleno contexto electoral municipal es el momento preciso para que no solo los candidatos, sino los limeños en general, pensemos en la ciudad que queremos. Hace dos años, el amigo Godoy decía:
“Hoy, nuestra casa es mucho más grande y, en realidad, a estas alturas, podríamos hablar de varias Limas antes que una sola. Tenemos varios centros en lugar de uno, con dinámicas políticas y económicas diferenciadas, y hasta los climas cambian de un lado a otro de la ciudad. Sin embargo, esta diversidad - que no es otra cosa que la expresión de lo que es el Perú - necesita una visión política para solucionar los problemas comunes de todos. Ello debería ser responsabilidad del alcalde metropolitano.”


Dos años después seguimos teniendo el mismo problema. No solo la ciudad crece y crece, sino que no se la está pensando como un gran espacio que congrega otros espacios particulares (varias Limas), sino que se la concibe como un espacio en el cual hay que hacer obra, obra, obra y obra. Esta es una concepción muy simple de la ciudad y no basta.

De lo que se trata es de ver a Lima de manera integral. Tenemos grandes problemas que ya han sido enunciados varias veces: seguridad ciudadana, transporte público y contaminación (problemas ambientales). Estos tres grandes temas necesitan ser abordados, con todos los costos que ello implique y en todas las Limas. ¿Quién quiere pagar la factura? Ahí está el reto.

Luis Castañeda Lossio deja a Lima en una situación polarizada, así como parece ser la campaña municipal por Lima. Castañeda ha sabido utilizar sus caballitos de batalla que han sido, como imaginan, obras. Las obras resultan muy efectivas, sobre todo, para los sectores socioeconómicos D y E, como
afirma Roberto Bustamante, ya que “reclaman ornato antes que seguridad ciudadana (un reclamo de los sectores A y B)”.

Las obras estarían excelentes si detrás de ellas no existieran los anticuchones que parecen haberse cocinado. En este sentido, cabe recordar que el actual Alcalde de Lima no se ha dignado a contestar una serie de denuncias (Comunicore, escandaloso aumento presupuestal y retraso del metropolitano, falta de respeto a los vecinos, etc.) que deberían bastar para dejar de ver sus “grandes obras” como grandes logros y, peor aún, permitirle callarse porque "no habla, hace obra".

Por otro lado, de obra no vive el ciudadano. Basta un
único ejemplo: ¿de qué nos servirá un Metropolitano que fue concebido para ordenar el insoportable tráfico limeño pues sustituría una serie de líneas de combis, custers y demás si es que, por fines electorales, el Alcalde decidió no eliminar estas líneas, sino reubicarlas? Pues nada. Entonces no solo es la aparente corrupción que parece haber detrás del Metropolitano porque se aumentó considerablemente el presupuesto inicial de la obra, sino que aún si aceptáramos semejante escándalo, esta obra no sirve mientras no esté bien hecha. Punto.

Pero entonces, ¿qué hacer?

Pues, primero que nada, demandar de nuestros candidatos que los planes municipales vayan más allá de las obras. Que iniciativas positivas como la Asamblea de Alcaldes Metropolitanos, propuesta por Alberto Andrade en el año 96, vuelvan a instituirse. ¿Cómo es posible que la Av. Tomás Marsano esté cerrada por el tren eléctrico (Gobierno Central), que en Velasco Astete haya obras (Municipalidad de Surco), que la Av. Primavera esté cerrada (obra municipal), que hasta hace unos meses otras tantas hayan estado cerradas por el bendito metropolitano (Municipalidad de Lima) y etcéteras?

Hace unos meses
escribí: “Lo que me parece terrible es la falta de sentido común de nuestros múltiples alcaldes limeños que no se les ocurre servir al ciudadano, sino hacerle la vida imposible si con eso logran asegurar su cargo. Limeños, díganme si me equivoco, si lo que propongo es tirado de los pelos, es fuera de lo imaginable, es digno del país de las maravillas y es imposible que a algún representante se le ocurra, pero
- ¿sería muy difícil que al Presidente García se le ocurriera reunirse con el Alcalde Castañeda (no importa que sea mudo, pueden conseguir un especialista en lenguaje ) para explicarle su proyecto y planificación de desvíos necesarios para que la obra del Tren Eléctrico sea concluido?
- Luego de esta reunión, ¿sería muy imposible que al Alcalde de Lima se le ocurra reunirse con los alcaldes de los distintos distritos de Lima para explicarles el proyecto que el Presidente ha puesto en marcha a fin de que TODOS hablen el mismo lenguaje y vean con tiempo la manera de no hacer obras que interfieran con esta gran obra del Tren Eléctrico para no perjudicar a la población?”


Resulta que esta reunión existía en la época en que Alberto Andrade era alcalde. Es imposible que cada alcalde dispare para su lado porque, a la larga, las obras siempre traerán como consecuencia incomodidad para los limeños, pero si estuvieran bien planificadas sería otra cosa.

Mientras no se entienda la importancia de dialogar no solo con los vecinos para que estén informados sobre las obras y las fechas en que se desarrollarán las mismas, sino también la importancia del diálogo entre alcaldes para que no todos disparen por su lado cuando se les ocurra, el tráfico limeño y la incomodidad ciudadana seguirán en aumento.
Lo siento mucho, pero el Metropolitano no es la solución. Sin diálogo y sin planificación estamos condenados al caos. Pero claro, ¿cómo va a estar interesado el Alcalde Castañeda en reunirse con otros alcaldes si no parece importarle siquiera reunirse con sus propios regidores?

Esperemos entonces que, más allá de los propios planes de cada candidato, exista el espacio para debatir estos temas de fondo. Eso es lo que necesita Lima.

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