Todos sabemos que el tema del terrorismo es más que espinoso. Nos damos cuenta que a la sola mención de Sendero Luminoso o un recuerdo del terrible conflicto armado interno, saltan reacciones de todo tipo. Saltan quienes consideran que el mal persiste, saltan quienes no creen en la vigencia del pensamiento subversivo, saltan quienes creen que en el VRAE antes que narcotráfico hay un rebrote senderista, saltan quienes creen que todos los condenados por terroristas deberían morirse en la cárcel (a lo que agregan a quienes no fueron confirmados culpables), en fin…todos saltamos aunque por motivos distintos.
Bueno, es verdad. Es un tema polémico y mueve demasiadas heridas, pero, aunque cueste, hay cosas que deberíamos esforzarnos por ver de manera objetiva, en la medida de lo posible. Les cuento una anécdota personal.
Hoy en la mañana, luego de una noche de insomnio injustificado que me ha pintado un par de ojerazas muy sexys, empiezo a revisar los diarios como de costumbre. Empiezo por La República y me di con esta noticia: “Desde hoy docentes con antecedentes por terrorismo no darán clases. MINEDU: no interesa si se arrepintieron y abdicaron de sus ideas. No podrán reingresar al servicio en ninguno de los planteles públicos del país.”
Lo repetiré para que los que quieran saltar lo hagan por las motivaciones correctas: el tema del terrorismo en general es complejo, lo entiendo, peeeero…vamos a calmarnos. Si más de una vez se ha mencionado que las cárceles son espacios en los cuales los condenados por una serie de delitos cumplen sus condenas pero lo hacen con la intención de que, una vez cumplida puedan reinsertarse en la sociedad, ¿es coherente que a quienes cumplieron sus condenas se les prohíba trabajar?
Pero entiendo también que el riesgo del “proselitismo” es preocupante; sin embargo, ¿prohibir trabajar a estas personas es la manera correcta? ¿No debería encargarse el MINEDU de fiscalizar correctamente que no haya proselitismo de ningún tipo en ninguna escuela? Y cuando digo “de ningún tipo”, quiero decir “de ningún tipo”. Ni subversiva, ni aprista, ni fujimorista, ni baylysta (si eso existe), ni ciprianireyisca, etc.
Pero claro. Esa chamba es más complicada y no trae réditos políticos ¿no? Mientras que despertar de cuando en cuando al cuco del senderismo siempre trae su yapa para determinados sectores y este cuco, curiosamente, ha estado despiertito durante las últimas semanas para justificar, no sé…¿mano dura? ¿represión?
Cuidadito porque por un lado, levantar innecesariamente al cuco es lamentable, pero por otro, en el tema específico de estos docentes con antecedentes estamos cayendo en un tema cuya solución debiera ser otra: fiscalización real, pero no prohibición. De lo contrario cuidado que este tipo de medidas puede extenderse a otros delitos y entonces ¿para qué cuernos están las cárceles y las sentencias si al final, aunque te arrepientas y/o las cumplas, seguirás siendo “culpable” de facto? Mejor les ponemos el epitafio de una vez ¿no?
Bueno, es verdad. Es un tema polémico y mueve demasiadas heridas, pero, aunque cueste, hay cosas que deberíamos esforzarnos por ver de manera objetiva, en la medida de lo posible. Les cuento una anécdota personal.
Hoy en la mañana, luego de una noche de insomnio injustificado que me ha pintado un par de ojerazas muy sexys, empiezo a revisar los diarios como de costumbre. Empiezo por La República y me di con esta noticia: “Desde hoy docentes con antecedentes por terrorismo no darán clases. MINEDU: no interesa si se arrepintieron y abdicaron de sus ideas. No podrán reingresar al servicio en ninguno de los planteles públicos del país.”Lo repetiré para que los que quieran saltar lo hagan por las motivaciones correctas: el tema del terrorismo en general es complejo, lo entiendo, peeeero…vamos a calmarnos. Si más de una vez se ha mencionado que las cárceles son espacios en los cuales los condenados por una serie de delitos cumplen sus condenas pero lo hacen con la intención de que, una vez cumplida puedan reinsertarse en la sociedad, ¿es coherente que a quienes cumplieron sus condenas se les prohíba trabajar?
Pero entiendo también que el riesgo del “proselitismo” es preocupante; sin embargo, ¿prohibir trabajar a estas personas es la manera correcta? ¿No debería encargarse el MINEDU de fiscalizar correctamente que no haya proselitismo de ningún tipo en ninguna escuela? Y cuando digo “de ningún tipo”, quiero decir “de ningún tipo”. Ni subversiva, ni aprista, ni fujimorista, ni baylysta (si eso existe), ni ciprianireyisca, etc.
Pero claro. Esa chamba es más complicada y no trae réditos políticos ¿no? Mientras que despertar de cuando en cuando al cuco del senderismo siempre trae su yapa para determinados sectores y este cuco, curiosamente, ha estado despiertito durante las últimas semanas para justificar, no sé…¿mano dura? ¿represión?
Cuidadito porque por un lado, levantar innecesariamente al cuco es lamentable, pero por otro, en el tema específico de estos docentes con antecedentes estamos cayendo en un tema cuya solución debiera ser otra: fiscalización real, pero no prohibición. De lo contrario cuidado que este tipo de medidas puede extenderse a otros delitos y entonces ¿para qué cuernos están las cárceles y las sentencias si al final, aunque te arrepientas y/o las cumplas, seguirás siendo “culpable” de facto? Mejor les ponemos el epitafio de una vez ¿no?



3 comentarios:
Si las cárceles fueran el lugar que teóricamente se dicen que son, estaría de acuerdo con esta reflexión. Mientras tanto creo que el terrorismo es más que un delito cualquiera, como podría ser el robo o el homicidio. Creo que muy difícilmente en una escuela se aceptaría a un profesor con antecedentes de violación, por ejemplo.
Yo sé que es fácil unir cabos y decir que despertar al cuco es otra forma de hacer campaña, favorecer a la campaña de algún partido o simplemente justificar actitudes de represión. Yo sé que es muy fácil, sin embargo pienso que mucho más preocupante es tener a profesores con antecedentes terroristas en las escuelas y universidades. ¿Por qué? Porque a diferencia de otros delitos, la acción terrorista (como también podría ser el caso del psicópata) parte de un ideología muy bien fundamentada; desde una base teórica, filosófica, sociológica, etc; el terrorista está convencido plenamente de que hace lo correcto.
Sí creo que hay mejores formas de enfrentar esta realidad, pero hasta que no exista la infraestructura o la capacidad humana para hacerlo, lo mejor es prohibir que estos profesores sigan enseñando. No creo que sea ponerles el epitafio y creo que tal vez deberían dedicarse a escribir un libro sobre su experiencia y su arrepentimiento para ponerlo en el cosa esa de la memoria.
No estoy de acuerdo con tu idea de fiscalización, creo que es más adecuado y más barato prevenir, es decir, que los profesores con antecedentes de terrorismo pasen por un proceso de selección que permite detectar si continúan con las mismas ideas y filosofía de vida que los llevó al terrorismo.
Partimos de un error, la carcel debe servir para reeducar?
Quiza en un pais con recursos eso sirva. (y digo quiza porque no creo en la re-educacion del preso).
En nuestra realidad debe servir para castigar. Para que entiendan que NUNCA MAS por tus ideas tendras derecho a eliminar a otra persona.
Podras discutirlas dogmaticamente, teoricamente, filosoficamente y todas las mentes que se puedan ocurrir. Pero en el mismo momento que tomar las ideas como argumento para justificar el asesinato, ya no hay vuelta atras. (y esto se basa para toda ideologia, comunismo, liberalismo, nazismo, fujimorismo y loquemenazcaismo).
El asesinato no es justificado por nada. Y como dijeron alguna vez, las ideas, podras reducirlas pero nunca eliminarlas. (y te recuerdo veas el video de la intervencion de las presas por terrorismo Maritza Garrido Leca, y compañia y veras el mismo odio a la autoridad elegida democraticamente, honestamente crees que esas personas podran salir y querer utilizar las urnas solamente para llegar al poder?)
Analizando fría y desapacionadamente el tema, la regulación del Ministerio de Educación es la mejor solución para este problema: los profesores con antecedentes terroristas podrán seguir trabajando, pero en áreas administrativas y lejos de los niños; de este modo se proteje a los menores de sufrir algún tipo de adoctrinamiento ideológico y se le garantiza a estos profesores el seguir trabajando y cobrando.
En el mundo real -en ese que parece desconocer la titular de este blog- la cárcel no "resocializa" a las personas, sino que las vuelve más peligrosas que cuando entraron y en el caso de los terroristas, estos han montado en prisión un mundo paralelo en donde continúan intoxicándose con sus retorcidas ideas.
Aquí lo que debe primar es el interes superior de los niños a una buena educación y no quimeras ingenuas que no tienen mayor contacto con la realidad como esa de que luego de una estadía en prisión un terrorista ya se ha "resocializado".
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