M. Espinoza sobre Susana Villarán “no creo que habría ninguna propuesta viable con alguien que se dice de izquierda, pero que actúa de derecha, es casi inviable una alianza”.
Cuando la vocera de la bancada nacionalista, Marisol Espinoza, confirmaba ayer que no apoyarían a la candidata por Fuerza Social, Susana Villarán, a la Alcaldía de Lima, levanté la oreja para escuchar el argumento de esta decisión. Luego se me cayó la oreja al escuchar el argumento no solo más flaco, sino incoherente: “Susana Villarán no es de izquierda”.
Si bien no he comentado mucho sobre la candidatura de Susana Villarán, y creo que un post sobre su programa municipal es necesario (lo apunto ya mismo), creo que más allá del programa en sí que la candidata presenta e incluso, más allá de las alianzas que está manejando en esta campaña municipal, en el sentido más plano y general, yo sí consideraría a Susana Villarán como una representante de la izquierda e incluso, como la única candidata a la Alcaldía de Lima que presenta una tendencia progresista no solo en cuanto a aspectos muy particulares e importantes en una candidatura (temas de seguridad ciudadana, ordenamiento del transporte, ordenamiento de la ciudad en general, etc.), sino como personaje político.
Recordemos que Villarán maneja una agenda con temas que se asignan la izquierda desde siempre, por ejemplo defensa de DDHH, posicionamiento y activismo respecto a la CVR, deslinde frontal y desde siempre del fujimorismo, posición marcada sobre la importancia de atacar la desigualdad y exclusión en el país desde dentro del sistema, opinión frontal sobre ciertos eventos como por ejemplo Bagua y defensa del derecho a consulta que tienen las comunidades indígenas, con lo cual se separa casi diametralmente de los partidos conservadores.
Ahora bien, Villarán ha sido una constante crítica al Partido Nacionalismo/Humalismo casi desde siempre. Me parece que la reacción nacionalista tiene que ver directamente con esto. Claro, ¿cómo se aliarían con quien les ha puesto puntos sobre las íes constantemente? Pero decir no solo que no es de izquierda, ojo, sino que “actúa de derecha” es no solo un absurdo sino una metidaza de pata. Honestamente, creo que ha sido de lo menos estratégico por parte del nacionalismo ad portas de las elecciones municipales donde se espera que acompañen a algún candidato o presenten uno propio (opción menos probable).
Siendo franca, la respuesta humalista me ha dejado un sinsabor bastante fuerte. Un sinsabor que podría resumir con el slogan: solo Humala, solo Humala, solo Humala. A lo mejor peco de extrema, pero la actitud de esta bancada (porque imagino que Espinoza habló a nombre de la bancada como vocera oficial) me ha parecido equivocada. ¿Acaso Ollanta Humala es el abanderado de la izquierda? Ojo, no estoy menospreciando la fuerza de su candidatura no solo en el 2006, sino también la que podría obtener en el 2011, pero nunca consideré a Humala como ÉL candidato representativo de la izquierda. Recordemos, además, que el nacimiento del Movimiento Tierra y Libertad tuvo como detalle este aspecto: un grupo de personas de izquierda que no creían en la supuesta candidatura natural de Humala como representante de esta tendencia.
No se puede negar, que la bancada nacionalista ha tenido un importante desempeño “opositor”, si cabe el término. Son la única bancada que ha puesto en agenda la mayoría de censuras e interpelaciones a diferentes ministros, medidas que me han parecido oportunas la mayoría de veces y no solo eso, hace unos días presentó un compendio de 10 proyectos de ley para combatir la corrupción desde la Constitución. Esta iniciativa se aplaude, pero, como hoy comentaba mi buen amigo Vicente Sotelo, hubiera sido interesante ver una coherencia de la bancada nacionalista con respecto a la presentación de estos 10 proyectos, si, por ejemplo, todos los congresistas de la bancada se hubieran dispuesto a hacer lo que Luis Galarreta (Unidad Nacional) ha hecho hace poco al presentar su página web de transparencia. Combatir la corrupción sí, pero con coherencia para, sobre todo, volver a inspirar confianza en los ciudadanos peruanos.
No sugiero tampoco que todas las izquierdas (porque no hay una sola, en todo caso hay varios matices) deban apoyar la candidatura de Villarán en pos de una coherencia ideológica, pero sí creo que si se deslindará de esta o se la apoyará se debería hacer basando la decisión en argumentos coherentes y presentando diversas opciones (o un programa municipal de apoyo a la candidata) y no anteponiendo las disputas entre los personajes. ¿Acaso no se puede criticar el papel de ciertos personajes de izquierda desde la izquierda? Creo que sí, que es lo ideal, que picarse por ello solo evidencia mucha soberbia.



4 comentarios:
Qué argumento más tonto.
¿Esa es su manera de llevar la política?
Estimada Laura:
1. El tema es que no sé si sería justo acusar a otros (a Humala) de los fracasos de la izquierda. Si Humala tiene el arraigo que tiene se debe en parte a que otros no han sabido capitalizar esta situación.
2. La pregunta es más bien ¿por qué la izquierda no se encuentra en la posición que hoy detentan los nacionalistas? ¿Qué han hecho ellos que los de la izquierda no han logrado hacer?
3. Entonces se trata de una autocrítica necesaria y de preguntarse por qué el pueblo anti sistema opta por él y no por Susana. Así no se perdería el tiempo en verle los defectos a los demás y sí más bien en corregir los propios.
4. A mi entender el problema de la izquierda en el Perú, como también en el área andina, es no haber entendido al pueblo real, al de carne y hueso, y haber trabajado con un pueblo teórico, extraído de los libros importados.
5. Por eso cuando movimientos surgidos de la órbita andina se pronuncian es porque conocen bien su ideosincracia y realidad, que no es la que pregonan los izquierdistas teóricos, más atentos a los acontecimientos internacionales que a lo que pasa en nuestras narices.
6. Si el nacionalismo ha llegado a donde está es porque tiene la virtud de extraer sus principios de la propia gente a quienes representan, y eso nunca han aprendido los amigos de la izquierda, más interesados en fórmulas de gobierno parecidas a las que se dan en los países desarrollados.
7. Sería entonces ideal que algún día entiendan la lección y que se acerquen al pueblo real, indagando por sus deseos e inquietudes, y no pensando en lo que las dirigencias quieren hacer cuando estén en el poder. Evo Morales, Correa y Chávez lo han logrado de ese modo, nos gusten o no. ¿Por qué no pueden hacerlo también los izquierdistas peruanos?
Muchas gracias.
wazzu... hasta que tocó hablar de izquierda.
Primero que nada, quisiera apuntar que no logro entender cómo defender la "no violencia" puede convertir a alguien de izquierda. Es bastante tonto, pero sucede que el que defiende los derechos humanos en este país del tercer mundo emocional y mental termina convirtiendose en la cuarta espada del comunismo internacional... es ridículo, es estúpido, es paparulo. En otros países, preservar el bienestar de las personas por encima de todo, se llama normalidad. Esta es una de las cosas que me da flojera de mi país (me da flojera lidiar con la gente que está completamente segura que defender DDHH es ser un rojo de la calaña de Mao (quien justamente no defendió ninguna clase de derecho humano...curioso)).
En segundo término, Ollanta no es de izquierda. Tal vez aplique el término "Nueva izquierda", el cual modifica el concepto de izquierda. Ollanta es populismo arraigado en similitudes raciales e incluso socioeconomicas, pero izquierda no es. Efectivamente, esta forma de manejar el partido de la olla ha basado la adhesión de militantes a lo que Fuenteovejuna ha querido y bacán, me parece bien, porque esta opción nace en respuesta de la falta de atención (que en verdad es desinterés) de los anteriores partidos gobernantes. No obstante, el nacionalismo necesita aprender a callarse la boca y analisar mejor las situaciones que se presentan en el contexto político. Como primera estrategia, estaba bien ladrar y tratar de morder a quien quería pasarse de sapo, pero a estas alturas la propuesta debe ser más pensada y sólida.
En tercer lugar, yo creo en la buena vibra de Susana Villarán. Creo en que sí está preparada, creo que será de las pocas políticas que no roba o miente. Pero carece de la visión para darse cuenta de que todo en su partido y su estrategia para ganar una elección está mal (déjenme explicar esto antes de que lo tomen a mal) . Y en ese sentido, tiembla mi percepción sobre qué tan preparada están ella y su equipo para administrar una ciudad. Su estrategia publicitaria es mala; nadie que no tenga cierto nivel educativo va a dejar de percibirla como "la pituca roja" así porque sí. Lamentablemente, esta es la percepción de la mayoria de electores y simplemente creo que se hace muy poco por cambiar esa equivocada imagen. Cosas tan tontas como su look, simplemente no ayudan a que se genere un cambio de percepción hacia ella. Sonará gracioso, pero hasta la casaca verde de Toledo genera más simpatía. A nosotros nos puede dar risa porque realmente es horrible, pero lo cierto es acercaba una décima más al candidato a sus electores. Yo votaría por ella aunque sé que no ganará pero ni en los más optimistas resultados, pero esta gente tiene que aprender que la política es más que buenas ideas; yo diría que es una forma de percibir el mundo y vivirlo. Y creo que en el caso de las últimas insinuaciones electorales de izquierda (la verdadera, no la "nueva") ha faltado un poco de eso y de persuación; de generar una necesidad en el público objetivo para que "compren" su "producto".
Saludos,
Concuerdo contigo: Susana Villarán es de izquierda, tan es de izquierda que se ha aliado a Patria Roja, agrupación filosenderista que impulsa la coalición "Lima para todos".
Lima para todos los rojos querrán decir.
Patria Roja es una agrupación que nunca deslindó con el terrorismo comunista de sus parientes ideológicos de sendero luminoso y ahora es aliado de Susana Villarán.
Con esa alianza, Susana Villarán es ahora el Caballo de Troya del más rancio comunismo peruano.
Finalmente, es de izquierda porque lanza propuestas inviables como esa de "consensuar" con los choferes de combis y con los taxistas para solucionar el transporte.
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