29/04/2010

Sospechosos&sospechosas

Debo admitir que, como todos, tengo mi lado frívolo. Ese que me hace acomodarme el cabello cuando alguien dice “foto”, ese que me hace reconocer que mi mejor perfil es el del lado derecho (paradójico), ese que me recuerda que el naranja no me queda para nada y que llevar la base en la cartera es necesaria porque de un tiempo a esta parte he entrado en una adolescencia tardía que me sorprende con granos casi a diario. Y, como parte de esa frivolidad no paso por alto Ellos&Ellas, el suplemento que viene todos los jueves con Caretas, esa revista política a la que le perdí el respeto hace tiempo, desde que es más apristona que el mismo García.

Hoy no fue la excepción y en cuanto me datearon por el twitter que cierto personaje estaba en portada de Ellos&Ellas me dije: “¿será? vamos al kiosquito a comprarla ya ya ya.” Y así raaaaagia, me fui para el kiosquito. Y me di cuenta que los amigos tuiteros tenían razón, la conocida “robapulmón” estaba en portada y de pronto tuve un deja vu con semanas anteriores cuando en la portada estuvo la esposa de Francis Allison. También recordé que en algún momento el año pasado estuvo Keiko Fujimori mostrando su segundo embarazo también en portada y, sistematizando los datos busqué cierta relación entre estos tres personajes. ¿Cuál es la relación? Sospechas de corrupción ¿de repente?

Ah pues, digamos que ahí la rabia empieza a ir in crescendo porque da rabia ver a personajes cuestionados como las “estrellas” que consiguen sus 15 minutos de perdón social en vestidos sugestivos, poses frescas y sonrisas a la cámara, mientras se defienden (poco convincentemente debo decir, pero eso es enteramente subjetivo si quieren) de haberse olvidado que tenían más de 10 mil dólares en la cartera (me encantaría poder olvidarme de algo así) o de haberse robado el pulmón de su propia muestra como estrategia de márketing. Ah pues, pero más rabia viene después.

He leído la entrevista a Susan Hoefken y no se puede negar que si bien en la entrevista se le preguntan cosas como “¿y cómo así te prestaste para hacer esa recreación tan peligrosamente infantil” o “¿por qué dijiste entonces que las cámaras de seguridad no estaban apuntando al ladrón?” (esto es falso), ella queda como una gran víctima. Una víctima de que la gente la mire feo en la calle, la reconozca como la “robapulmón” y en buena cuenta, no la quieran nada. La “pobre” necesita salir con un gorro y lentes de sol enormes para que no la reconozcan.

Entonces no entiendo, ¿está mal que la gente esté enojada con personas que son sospechosas de corrupción? ¿Qué tu ética sea cuestionada merece como premio una portada? Esta revista parece ser una ida al confesionario donde milagrosamente quienes son sospechosos hacen una ligera penitencia (contestar un par de preguntas algo incómodas) y salen no solo inmaculadas sino regias. ¿Esto no es una vergüenza para todos nosotros?

A ver, díganme, ¿qué necesito robar, no declarar, o lo que sea para salir en la portada? Yo también quiero que luego de cometido el pecado me den mis 15 minutos de perdón social y ser raaaagia, solo que siempre pensé que lo primero lo podía lograr éticamente y lo segundo yendo al gimnasio. Había sido una ilusa!


4 comentarios:

Luis Enrique Alvizuri dijo...

Estimada Laura:

1. Créeme que te entiendo y eso es un peligro para los más chicos: creer que ese es el camino correcto en la vida.

2. Pero sin embargo, después de mucho investigar y evaluar, te comento que nada de lo que es reprobable y que va contra los valores termina bien. Y no es un consuelo. Si no mira tú cómo terminó Dionisio Romero, el hombre más poderoso del Perú, después de haberse descubierto su triste papel en la salita del SIN. A la larga su prestigio ante sus colegas se vio mermado, y finalmente tuvo que dejar la conducción de su imperio porque se volvió "no confiable". Lo mismo podríamos decir de otros como Genaro Delgado.

3. Es que a veces el ruido y el escándalo en los medios nos venden una ilusión, nos hacen creer que "todo se olvidó". Pero no es así. Apenas Kouri dijo que quería postular descubrió que su "pasado" jamás lo había abandonado y que éste será un baldón que llevará, no solo él, sino toda su familia, y mientras exista la Historia (si revisas la obra de Basadre encontrarás en ella unos juicios a ciertos nombres ilustres que son realmente terribles).

4. De modo que la "robapulmón" o los Allison jamás llegarán a un buen fin, por más que la prensa y el dinero traten de desviar la realidad. Al final siempre se impone el lado correcto, aunque mal pague. Quien vivió honradamente y respetando los valores puede que muera pobre y olvidado, pero cuando se mencione su nombre será con mucho respeto y admiración, algo que con el tiempo se irá acrecentando. En cambio, para los errados, el tiempo incrementará aún más sus errores y defectos. Así es nuestro mundo humano y así será en el futuro. Te lo aseguro.

Muchas gracias.

Vïctor dijo...

Jajaja... que si la robapulmón no se tenía un apellido europeo no salía ni en las malcriadas del Trome... en cambio, no solo sale en Caretas si no tambien sacan la noticia en la edición online de El Comercio... dos abanderados de lo políticamente correcto en el país... pamplinas!!!

Yo no creo que estas publicaciones estén venidas a menos; creo que siempre fueron así y siempre lo serán y el tema es que la mayoría de las veces estas cosas se quedan en lo anecdótico, en el "ay, que graciosa la robapulmón"...

Yo sé que hay libertad de prensa y es necesaria... pero una vez más creo que deberíamos pasar por un test de inteligencia y moralidad también a las personas que nos comunican la información... con seguridad encontraríamos muy amargas sorpresas

saludos,

Alejandro dijo...

La proxima caratula de Ellos&Ellas es la Gianotti, seguida de Del Castillo

Enrique Odar Rojas dijo...

Tu manifiesta decepción es válida pero lamentablemente un tanto ingenua. El periodismo en el Perú, salvo muy pocas excepciones, entre las que con seguridad te encuentras tú, es un oficio del más bajo nivel. ¿Tienes dinero? ¿En qué te puedo servir? Las personas que mencionas han pagado sus publi cherris con la única motivación de mostrar el lado bonito y perdonable, con la anuencia, apoyo y lavado certificado de la revista en mención. Y aunque te parezca mentira, funciona. De eso se trata el negocio del periodismo. Cabe mencionar la tan conocida anécdota del dueño de un periódico, que al acercarse la semana santa llama al director del mismo y le dice que mañana debe dedicar el editorial a la crucifixión de Cristo. Y el canchero del director le contesta: Muy bien, ¿pero a favor o en contra? Esto funciona más o menos así: eres noticia, eres visible y estás en la picota; te ataco y luego espero tu llamada para negociar. O aún mejor no te ataco lo suficiente y dejo abierta la posibilidad de darte una manito y ya está. Igual negociamos. La verdad, sin embargo, la culpa la tiene el público lector sí luego de la nota su apreciación del personaje corrupto cambia para mejor.