08/04/2010

¡Lima está aguja!

El Metropolitano salió demasiado caro.

Bueno, qué más se puede decir del Metropolitano. Admito que luego de las denuncias en los medios de comunicación, las columnas de diversos analistas, los comentarios de varios regidores municipales, la opinión de muchos ciudadanos, la queja constante y justificada de los vecinos de Barranco y claro, algunos posts en este espacio, solo me queda decir “basta”.

Lamentablemente, las noticias sobre el Metropolitano son, además de escandalosas, recurrentes. Cuando una ya estaba por decir “esto es increíblemente vergonzoso” ¡zas! aparece una nueva noticia que te recuerda que, por si acaso, con Castañeda siempre puede ser peor. Esta semana no ha sido la excepción.


Dejemos de lado, esta vez, las irregularidades en torno al proyecto de impacto ambiental de esta obra, el arboricidio dirigido por el Alcalde de Lima, la falta de planificación para que esta obra se realice, etc. Enfoquémonos solo en un detalle que estalló esta semana: ¿cuánto nos va a costar el Metropolitano?

OJO, nadie está diciendo que sea gratis (ni que fuéramos tontos) y siendo sensatos, varios analistas han confirmado que en Lima no hay presupuesto para realizar un subterráneo, entonces es necesario ordenar el tránsito en la ciudad y el Metropolitano parecía ser una solución. El detallito es que no se está haciendo de la manera correcta.

He aquí el enorme problema porque más allá de las quejas justas por parte de los ciudadanos que vivimos en esta ciudad y sufrimos la falta de planificación de esta obra, el Metropolitano así como está planificado ahora, no funciona. Revisen la entrevista a la regidora municipal Marisa Glave aquí. A partir del minuto 4:51 explica por qué, a lo Castañeda, no funciona.


Pero, más allá de que esta forma de “ordenamiento del tránsito” con el Metropolitano no funciona (porque en realidad desordena aún más el tránsito en Lima), el escándalo del aumento del presupuesto para esta obra es la gota que derrama el vaso. No puedo negar que tanto aumentito tiene dos consecuencias fundamentales:

1. ¿qué clase de planificación previa se hizo para que sea tan inexacta? O sea, quienes realizaron la planificación fueron bien monses.

2. surge la sospecha sobre la posible corrupción que podría manejarse detrás de esta millonaria obra.

Entonces, tú..si tú, el que está harto de que las calles sigan obstruidas, los desvíos sean ridículos, el tráfico más caótico (lo cual no va a cambiar porque, te cuento, el Metropolitano, así, no va a solucionar el caos en Lima, sino empeorarlo) piénsalo de nuevo cuando vuelvas a ver a Luis Castañeda Lossio candidateando para lo que fuera. ¡Ah! Y anticipándome a algunos comentaristas, el Metropolitano no es el único talón de Aquiles de este personaje. Digo, nomás.

Finalmente, como le decía a un buen amigo por GTALK ayer quien me dijo, con enojo, que se realizaría un desfile de modas en la Estación Central del Metropolitano, no hay que enfocarse en eso pues, siendo franca, si hubiera hecho el desfile pero en un contexto en que la obra estuviera bien diseñada, bien planificada y los plazos fueran los indicados con anticipación, estaría aplaudiendo más allá de un inofensivo desfiles. Por ahí no va la crítica, eso ya es querer encontrar “peros” en lugares errados.

Los “peros” existen para esta obra que, a la larga, además de costosísima económicamente será costosísima socialmente y, ¡cuidado! porque esa factura social la pagaremos nosotros.

3 comentarios:

Luis Enrique Alvizuri dijo...

Estimada Laura:

1. Si vemos bien la historia, ya se sabe que esta construcción es una copia fiel de los planos hechos en Colombia. Pero ¿nuestra realidad es la misma que la de allá?

2. Si nos fijamos en los detalles, existen cosas que hasta ahora no se comprenden. Por momentos la vía se convierte en una sola, mientras que más adelante del tramo se amplía para dos carriles. ¿A qué obedece esta incongruencia, si fácilmente podía haberse continuado con los dos carriles?

3. En fin, contemplando lo hecho saltan cosas tan raras que no habría espacio para decirlas. ¿Ha visto usted la división entre la berma central y la pista para automóviles? Un ligero giro del bus y éste se mete a 80 por hora, con la consiguiente desgracia.

4. No se ve seguridad, no hay lógica, solo cemento por todas partes. Recuerdo haber viajado durante años por esta vía y solo se requería de las escaleras tradicionales. ¿Modernización significa complicación, sobredimensionamiento, abundancia o es todo lo contrario: simplificación? Por lo visto la Municipalidad lo entiende del primer modo.

5. Y encima nos venden lo mismo (la vía expresa, las avenidas Alfonso Ugarte y otras) como si fuesen "nuevas". Como dice el refrán: "la misma... ", es decir, lo mismo de siempre solo que envuelto en cemento y electricidad. ¿Necesitábamos gastar 300 millones para hacer el mismo viaje que hacíamos hace 20 años? La respuesta es una sola: faenón. Estamos en la era de los faenones.

6. Y una última cosa: ningún faenón es posible si no es con la complicidad de la prensa, del silencio de grupos como El Comercio y otros. La negativa a investigar y a debelar la corrupción (con al argumento de "no darle razones a Humala") lo único que hace que envenenar, no solo el presente, sino el futuro de nuestra nación (por eso es que nuestro pueblo dice: "no importa que robe...", claro síntoma de que la corrupción se ha generalizado y hoy es parte ya de nuestra ideosincracia).

Muchas gracias.

Laura Arroyo Gárate dijo...

Hola Luis Enrique:
tus sospechas sobre el faenón son justificadas, por eso es necesario denunciar estos hechos que además de sospechosos, como dices, traerán también un costo social que podrá verse en accidentes (como el ejemplo que mencionas) o, y esto también es grave, en el crecimiento del caos vehicular en Lima. Una lástima.

Solo una cosa, es cierto que hay medios que callan estos hechos, pero hay otros que los denuncian y, finalmente, siendo responsables, al utilizar este espacio y tú al comentario estamos haciendo una pequeña diferencia.

Gracias por el comentario.

Vïctor dijo...

Entre la entrada y el comentario de Luis Enrique Alvizuri ya está todo dicho.
El Perú es a las clases gobernantes, lo que una chacra a un gamonal de los antiguos años.
Lamentablemente, ser corrupto parece que no desacredita a nadie. Ya ha quedado demostrado antes con casos tan escandalosos como el de Fujimori, Kouri o Rómulo León. Que no nos extrañe ver banderolas en la campaña electoral haciendo hincapié en las bondades de nuestro querido y no utilizado Metropolitano.

Saludos,
v