12/03/2010

¿Y dónde está, y dónde está...la oposición?

Todos aquellos que de cuando en cuando pasan por este blog se habrán dado cuenta de algunas cositas puntuales. Por ejemplo, sabrán que no estoy de acuerdo con Alan García la mayoría de las veces, que el partido aprista no suele inspirarme confianza, que el fujimorismo me da náuseas, que a Luis Alva Castro le he dedicado una gran colección de posts, que estoy cansada de la mudez de Luis Castañeda Lossio, etc.


También, sabrán que el Partido Nacionalista no me parece un partido, propiamente dicho. En realidad, saben que mi simpatía por Ollanta Humala es también nula y ¿por qué? Pues, entre otras cosas, por la improvisación tanto en su partido como en sus declaraciones y, sobre todo, por su cercanía y buen ojo a un gobierno dictatorial como el de Hugo Chavez. Gracias, pero no gracias.

Sin embargo, hay algo que debo decir y no tanto respecto a Humala, sino a la bancada nacionalista que, con todos los “peros” que puede tener encima, tiene un acierto importante. Vamos por partes.


Levante la mano el que nunca ha leído algún escándalo de corrupción en el Congreso, en el Poder Judicial, en algún Ministerio, etc. Ok…espero que nadie haya mantenido la mano abajo porque eso querría indicar que vive en otro país y eso. El punto es que, lamentablemente, los escándalos de corrupción con personajes políticos involucrados parecen estar en nuestro país, a la orden del día. Ello, lógicamente, trae descontento pero el descontento se multiplica cuando al mismo se le suma la impotencia.


Da rabia, lo digo con todas sus letras: muchísima R A B I A cuando luego de ver que congresistas o ex ministros o lo que sea cometen un acto de corrupción o, son responsables políticos de un hecho grave como…no sé, Bagua, pasan piola y al cabo de unos meses ¡zas! amnesia total y todos contentos.


En ese sentido, debo reconocer, que la bancada nacionalista ha iniciado procesos de interpelación y censura constantemente a personajes como Alva Castro, ha pedido la renuncia de Cabanillas luego de Bagua, de Pastor luego de Crousillat, etc. y eso es, en ocasiones, necesario. Claro, no se trata de apoyar las mociones de censura diarias, pero cuando se trata de temas como los mencionados arriba, es necesario que se demuestre a la población que, en principio, se sanciona a los responsables, se les censura, se les interpela, etc.


En este sentido, no me extrañó encontrar una nota en La República hoy, en la cual la bancada nacionalista pide conformar una Comisión Investigadora del insulto, perdón, indulto a Crousillat y la interpelación al Ministro de Justicia, Aurelio Pastor.


Mi pregunta es, ¿por qué una vez más solo la bancada nacionalista?


Por un lado, gracias a la bancada por tomar acción primero ante temas escandalosos como este, pero lamentablemente, eso no hace que sean para mí, la gran opción, esa es, simplemente, su chamba: fiscalización. Pregunto nuevamente, ¿hasta cuándo las otras bancadas no se pondrán las pilas? Sería bueno ¿no? Amanecer un día con la noticia de que otra bancada decidió, también, denunciar hechos y tomar acción para sancionarlos y no, simplemente, subirse al carro de quienes, para variar, tienen la iniciativa.


Para terminar, cabe mencionar, que la bancada nacionalista no siempre tiene iniciativas que merezcan aplausos, pero la de hoy lo merece. Punto.

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