Cuando el Presidente anunció durante su mensaje que reabriría un penal en la selva (él dijo que se encontraba en construcción) varios paramos la oreja (en mi caso, pedí al médico que se callara un ratito). Si bien puede haber una serie de patinadas juntas respecto a esta propuesta (ver aquí) lo interesante es, una vez más, el contexto en el que se hace la propuesta.
Por un lado, el Ministro de Justicia no estaba ni enterado y lo afirmó luego del mensaje; ello, como afirma Álvarez Rodrich, indica que el gabinete ministerial no aprobó el mensaje. Me cuesta creer que solo el ministro de justicia no tuviera ni idea de la construcción de un penal, sobre todo siendo él el titular del sector. Ni que fuéramos idiotas. Pero además, que luego de esta patinada el ministro decidiera salvar al Presidente sacando a la fuerza la construcción del penal, habla muy mal de la manera en que este sector está manejándose desde el inicio.
Sin embargo, más allá de la improvisación evidente de García, lo cual para ser francos no me sorprende en lo absoluto. Esta vez me parece que el asunto es más complejo. Si bien a García eso de planificar no le gusta tanto, o será que no sabe hacerlo, esta improvisación no es gratuita.
Parece complejo construir un penal en la selva, además de que se anunció como un espacio exclusivo para los corruptos y, como afirma nuevamente Álvarez Rodrich:
“Ese penal selvático es un conejo de sombrero que no sería viable por objeciones de naturaleza humanitaria, porque su costo sería excesivo y porque en el Perú muy pocos van a la cárcel por corruptos –solo el 1% de la población penal está por ese motivo, la mayoría del fujimontesinismo(…)”
Pero, por otro lado, anunciar esta construcción luego de darle muchísimos minutos a la importancia de preservar la democracia y sabiendo que los lamentables eventos ocurridos en Bagua, en los cuales la represión fue dura y el mea culpa nulo (hasta ahora y contando), parece antes bien “otro” mensaje.
Como hemos mencionado en política los gestos son muy importantes y, me parece que dicho anuncio lo fue. Veremos pues si queda como un anuncio improvisado a fin de mandar mensajes a la selva peruana, y con ello a quienes protesten en general, o si harán cambios en la propuesta para que cobre mayor sentido, o algún sentido a favor del país y no solo de las tribunas.
Para Aurelio Pastor: por favor, el Presidente no necesita que lo salven.











