El título, que ahora que releo parece título de canción juerguera en la voz de Olga Tañón, surge a partir de la desconfianza que me genera la reciente encuesta del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima. Esta desconfianza no es por el método ni mucho menos, sino por los resultados. He quedado francamente alarmada.
El detalle está en la palabrita “confianza” utilizada en la encuesta. Si durante la época electoral del 2006 hubiera aparecido un encuestador y me hubiera preguntado en quién confiaba más, si en Ollanta Humala o en Alan García, mi respuesta rotunda hubiera sido “en ninguno”. Ni más ni menos…los dos me parecían (y me parecen) totalmente “desconfiables” (vale la innovación lingüística).
En la encuesta de la U de Lima, publicada el día de hoy en medios, se afirma que el candidato que genera mayor confianza es Luis Castañeda Lossio, quien una vez más evidencia que ser mudo era subvalorado políticamente ya que esa es, en realidad, su mayor “virtud” para mantenerse flotando en las encuestas, como un corchito en el agua. Pero ojito, ojito. A ver.
Una cosa es preferencia electoral (igual me da náuseas que Castañeda las lidere) y otra es confianza en el personaje. Más allá de si los encuestados entienden esta diferencia, pues es probable que no lo hagamos, es deber tanto del encuestador si no hacer la distinción, hacer una diferencia en la pregunta que se plantea.
Lo que me raya más, es que Keiko Fujimori sea la segunda en “confianza”. ¿JUAT? O sea, es hija de un condenado por violaciones a los DDHH y demás delitos, propone el indulto para su papito y eso le permite mantener el segundo lugar entre los que despiertan más confianza. Increíble. Cuéntenme ahora una de vaqueros.
¿Confianza o preferencia electoral? Porque yo entiendo que si hay que elegir el mal menor hay que tomar decisiones que ni en las peores pesadillas querríamos tomar, pero eso no quiere decir que confíe en el que voté.
La pregunta debería ser más precisa porque si no, un día de estos leo en la mañana el periódico y me da un infarto.
2 comentarios:
Noo pues, como te va dar infarto, tómate tu captopril antes de leer los diarios.
Que desgracia no? uno mudo y otra tonta, de verdad somos el "electarado".
En fin sólo te que... perdon nos queda renegar por este candilejo y sorprendete pais que tenemos.
Saludos Laura
Con todo respeto, creo que es una lección para que la caviarada local pise tierra.
No entienden al pueblo, pues, la gente quiere obras, la persona que las haga es irrelevante.
No me interesa votar por ninguno de los dos,(aunque me parece que Castañeda trabaja bien, ha hecho una gran elección en no hablar, eso la gente lo respeta, al parecer) pero es una cachetada para tanto "especialista" ideologizado que puebla medios y universidades.
La realidad es muy distinta a como los "democratas" quieren.
La realidad es que el ciudadano de a pie, quiere obras, no importa quien ni como las haga.
Y además no es tan importante, creo yo que la política es un espacio pequeño en la vida de las personas, es una fiesta a la que la gente común no está invitada.
El pueblo se está riendo de los políticos y de la "sociedad civil".
En realidad es una coyuntura interesante. LOs que están interesados en política, o piensen que esta importa, debieran analizarla más, los politicos revisar sus plantemientos.
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