Llegó el lunes y con gripe en las venas, pero también con las pastillas y el jarabe para la tos en la otra mano, reviví luego de un fin de semana de fiebres y dolores musculares. No, no fue la porcina, no soy aún una cifra de apoyo para las cortinas de humo de este gobierno aunque declarar sobre Alicia Delgado y Abencia Meza hubiera sido, actualmente, más rebotado; sin embargo, es lunes y es 6 de julio, fecha que pasa a veces desapercibida en el mar de noticias, como la posible excarcelación de Papá Faenón (Rómulo León), que ahora está a dieta voluntaria, el Paro Nacional que empieza mañana, Abencia, etc.
Seis de julio, día del maestro.
Salgo temprano de casa y me topo con mamá. Toma desayuno, veloz, casi sin saborear su jugo de naranja y sale con las mismas. Chambea sin parar, así ha sido siempre. Chambea y almuerza también al vuelo para seguir trabajando. Se topa con avenidas plagadas del sonido de cláxones de autos, humo negro de buses, gritos de cobradores y semáforos malogrados. Lee en el camino para memorizarse cada paso de la clase que viene. Quince años trabajando y nunca ha dejado de innovar, nunca una clase se ha repetido, nunca una actividad le resulta del todo familiar.
Llega al jardín de infancia. Se topa con las maestras que vienen, algunas más tarde que temprano, con padres de familia cansados por la mañana agotadora, pero responsables. Luego, más de 25 niños empiezan su “tarde” escolar. Ella, empieza permanentes, días de la semana, clima, colores, figuras geométricas, números, conciencia fonológica, psicomotricidad, lonchera, danza, etc.
5pm. Los padres regresan por los pequeños. Ella sabe que ha habido algunos que a fuerza de no almorzar correctamente no han podido seguir el hilo de la tarde. Ella quisiera saber si el Ministro sabe lo que es vivir la realidad y no solo hablar de ella. Quisiera preguntar si se ha puesto a pensar en planes integrales para educación y no brochazos a lo loco. Aún así, si es necesario, baila sobre su escritorio para mantener la atención de todos pese a que eso de no traer lonchera o solo una botella de agua, no los mantendrá atentos así se pare de cabeza. Pero no se rinde. Se despide de ellos, uno a uno. Limpia el salón junto con la auxiliar y se enrumba a veces a un curso de capacitación, y hace un par de meses a la maestría que concluyó con una ceremonia más que merecida. Dos años de estudios, por ella y por sus “chiquitos”, como ella los llama.
A veces me pregunto ¿de dónde saca tanta fuerza? Y no se cansa. Chambea, estudia, planifica, organiza. Es maestra, alumna, ejemplo, madre y mujer. Así que cada 6 de julio tiene un merecido reconocimiento. Me pregunta: ¿tú qué crees, me inscribo en la nueva Ley de Carrera Pública? Se da tiempo para investigar al respecto, escribe en un blog sobre educación y dirigido a maestros, hace foros de discusión, se compromete.
Y por eso, hoy se merece este post y un gran abrazo. Porque hay profesores no comprometidos, hay profesores irresponsables, puede ser, pero también están los que se la juegan a diario por cada uno de sus alumnos, los que se capacitan, están actualizados, aprenden a usar la nueva tecnología aunque les cueste (porque mamá no sabía ni mandar mensajes de texto y ahora tiene una plantilla de blog mejor que la mía) y siguen buscando más y mejores maneras de enseñar. Todo un ejemplo.
Feliz día del maestro y gracias porque con su ejemplo nos llenan de optimismo; y gracias a ti mami, porque no descansas en la apuesta por seguir creciendo y llevarte en la ruta a muchísimos niños que durante estos más de 15 años han crecido contigo (y me incluyo).
Seis de julio, día del maestro.
Salgo temprano de casa y me topo con mamá. Toma desayuno, veloz, casi sin saborear su jugo de naranja y sale con las mismas. Chambea sin parar, así ha sido siempre. Chambea y almuerza también al vuelo para seguir trabajando. Se topa con avenidas plagadas del sonido de cláxones de autos, humo negro de buses, gritos de cobradores y semáforos malogrados. Lee en el camino para memorizarse cada paso de la clase que viene. Quince años trabajando y nunca ha dejado de innovar, nunca una clase se ha repetido, nunca una actividad le resulta del todo familiar.
Llega al jardín de infancia. Se topa con las maestras que vienen, algunas más tarde que temprano, con padres de familia cansados por la mañana agotadora, pero responsables. Luego, más de 25 niños empiezan su “tarde” escolar. Ella, empieza permanentes, días de la semana, clima, colores, figuras geométricas, números, conciencia fonológica, psicomotricidad, lonchera, danza, etc.
5pm. Los padres regresan por los pequeños. Ella sabe que ha habido algunos que a fuerza de no almorzar correctamente no han podido seguir el hilo de la tarde. Ella quisiera saber si el Ministro sabe lo que es vivir la realidad y no solo hablar de ella. Quisiera preguntar si se ha puesto a pensar en planes integrales para educación y no brochazos a lo loco. Aún así, si es necesario, baila sobre su escritorio para mantener la atención de todos pese a que eso de no traer lonchera o solo una botella de agua, no los mantendrá atentos así se pare de cabeza. Pero no se rinde. Se despide de ellos, uno a uno. Limpia el salón junto con la auxiliar y se enrumba a veces a un curso de capacitación, y hace un par de meses a la maestría que concluyó con una ceremonia más que merecida. Dos años de estudios, por ella y por sus “chiquitos”, como ella los llama.
A veces me pregunto ¿de dónde saca tanta fuerza? Y no se cansa. Chambea, estudia, planifica, organiza. Es maestra, alumna, ejemplo, madre y mujer. Así que cada 6 de julio tiene un merecido reconocimiento. Me pregunta: ¿tú qué crees, me inscribo en la nueva Ley de Carrera Pública? Se da tiempo para investigar al respecto, escribe en un blog sobre educación y dirigido a maestros, hace foros de discusión, se compromete.
Y por eso, hoy se merece este post y un gran abrazo. Porque hay profesores no comprometidos, hay profesores irresponsables, puede ser, pero también están los que se la juegan a diario por cada uno de sus alumnos, los que se capacitan, están actualizados, aprenden a usar la nueva tecnología aunque les cueste (porque mamá no sabía ni mandar mensajes de texto y ahora tiene una plantilla de blog mejor que la mía) y siguen buscando más y mejores maneras de enseñar. Todo un ejemplo.
Feliz día del maestro y gracias porque con su ejemplo nos llenan de optimismo; y gracias a ti mami, porque no descansas en la apuesta por seguir creciendo y llevarte en la ruta a muchísimos niños que durante estos más de 15 años han crecido contigo (y me incluyo).


1 comentarios:
Que lindo tu post... saludame a tu MaMi con doble "M"
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