
Mañana a las 9am se empieza a leer la sentencia al ex dictador Alberto Fujimori y los ciudadanos peruanos estaremos atentos a este hecho histórico tanto para nuestro país como a nivel mundial pues se convierte en un precedente esperanzador para todos los defensores de la democracia y los derechos humanos.
El día de mañana, Alberto Fujimori, aprenderá (si la justicia obra como corresponde) que LOS CRÍMENES NO SON ERRORES, son eso: crímenes. Un error es cuando me pongo medias de colores distintos, cuando se trata de seres humanos no hablamos de errores. Los crímenes involucran vidas, personajes con nombre y apellido, no cifras. Por eso el día de mañana es tan importante, sobre todo, para los familiares de las víctimas de los terribles crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, por los cuales se juzga al ex presidente.
Debo admitir que conociendo a los fujimoristas, no me extrañaría ver mañana una estrategia desesperada para postergar la lectura de la sentencia. Para que esta sea legítima, debe encontrarse presente el acusado, eso quiere decir que si mañana a Alberto Fujimori se le ocurre decir que “tiene fiebre” y no asiste a esta lectura, no podrá dictarse la sentencia. ¡AY! Pero conociendo a los fujimoristas y sus artimañas no deberíamos caer en excusas como esas.
Tengo por eso una propuesta. Si el ex presidente se siente indispuesto para asistir, en aras de causarle menos molestia, ¿por qué no vamos a su casa o a la clínica en la cual se esté haciendo un chequeo y le leemos la sentencia? Todo sea por su comodidad señor Fujimori.
Ah, claro. Siempre está la posibilidad de responderle con su misma amarga y cobarde medicina, así que, en esta era tecnológica, podríamos mandarle la sentencia por fax; y así recuerda como cobardemente renunció hace ya 9 años. Podrá escaparse de la memoria de sus partidarios, señor Fujimori, pero nunca de la memoria de los ciudadanos democráticos y la justicia peruana.
Así que mejor, tome una respiración profunda y asista mañana.
El día de mañana, Alberto Fujimori, aprenderá (si la justicia obra como corresponde) que LOS CRÍMENES NO SON ERRORES, son eso: crímenes. Un error es cuando me pongo medias de colores distintos, cuando se trata de seres humanos no hablamos de errores. Los crímenes involucran vidas, personajes con nombre y apellido, no cifras. Por eso el día de mañana es tan importante, sobre todo, para los familiares de las víctimas de los terribles crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, por los cuales se juzga al ex presidente.
Debo admitir que conociendo a los fujimoristas, no me extrañaría ver mañana una estrategia desesperada para postergar la lectura de la sentencia. Para que esta sea legítima, debe encontrarse presente el acusado, eso quiere decir que si mañana a Alberto Fujimori se le ocurre decir que “tiene fiebre” y no asiste a esta lectura, no podrá dictarse la sentencia. ¡AY! Pero conociendo a los fujimoristas y sus artimañas no deberíamos caer en excusas como esas.
Tengo por eso una propuesta. Si el ex presidente se siente indispuesto para asistir, en aras de causarle menos molestia, ¿por qué no vamos a su casa o a la clínica en la cual se esté haciendo un chequeo y le leemos la sentencia? Todo sea por su comodidad señor Fujimori.
Ah, claro. Siempre está la posibilidad de responderle con su misma amarga y cobarde medicina, así que, en esta era tecnológica, podríamos mandarle la sentencia por fax; y así recuerda como cobardemente renunció hace ya 9 años. Podrá escaparse de la memoria de sus partidarios, señor Fujimori, pero nunca de la memoria de los ciudadanos democráticos y la justicia peruana.
Así que mejor, tome una respiración profunda y asista mañana.


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