lunes 16 de marzo de 2009

Podrán matar las flores, pero nunca las cantutas

El día jueves de la semana pasada, durante la movilización en el centro de Lima, sentí una mirada de esperanza en las personas que, junto conmigo, gritábamos optimistas “¡No más impunidad, queremos justicia!” El gobierno de Alberto Fujimori enrareció hasta tal punto nuestro país que es imposible pasar por alto el hecho de que su sentencia llegará pronto.

Se trata de un precedente importantísimo, como conversaba con una amiga de la chamba, debido a que se trata de un ex Presidente juzgado en el país que gobernó por delitos cometidos contra los derechos humanos. No es, pues, una cuestión menor. Sin embargo, más allá del precedente histórico concreto no podemos evitar notar que se trata también de una reivindicación importante. El jueves pasado los familiares de las víctimas de La Cantuta mostraban una mirada esperanzada, tal vez luego de mucho tiempo. Una mirada optimista que le parte el corazón a cualquiera y en particular a aquellos que los hemos visto caminar con nosotros por otras pistas varias veces.

Un amigo me dijo “no creo que se cambie en nada la sentencia con la movilización” y le repetiría lo mismo mil veces: no se trata de alterar la sentencia porque se trata de un asunto legal que se resuelve por esa vía y nadie lo niega, sino del gesto, de ese gesto ciudadano importante y positivo. Más allá de un logro tan particular como el de la sentencia, ¿Acaso acompañar a quiénes han esperado por este día durante varios años no es válido o importante? ¿Acaso seguir exigiendo justicia no es necesario? ¿Acaso manifestar que seguimos presentes y seguiremos presentes porque amamos este país y por ello no olvidamos las barbaridades del gobierno de Fujimori no vale la pena?

Y volvería a ir una y mil veces, porque son esas causas justas las que te empoderan y te recuerdan que sí hay memoria en el Perú y que entonces sí se puede hacer justicia y construir un mejor país.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Keiko Fujimori) Es una señora que a mí, lo digo con todo respeto, como política no me merece ningún respeto. Una mujer que decide ser primera dama después de que ha visto el maltrato y violencia contra su madre, me parece inaceptable”, declaró Villlarán en el programa No hay Derecho de Ideeleradio.

“Es una mujer que gozó de dineros mal habidos para irse a una universidad de Estados Unidos –continuó–. Fueron más de 300 mil dólares gastados en ella, cuando su padre decía que solo ganaba 2 mil soles al mes”.

Gabriel Mazzei dijo...

Al respecto:

http://elhelenico.blogspot.com/2009/03/no-al-pensamiento-unico.html

WATCHMAN dijo...

Más información

http://combifantasma.blogspot.com/