
La concesión del puerto de Paita ha puesto de relieve, una vez más, que no está de moda en Palacion de Gobierno, dialogar con la población y respetar sus opiniones. En esta ocasión, además, el cinismo resulta aún peor puesto que, luego de que se realizara una consulta popular en Paita y se supera que el 87% de los encuestados paiteños no estaban de acuerdo con la concesión de su terminal portuario, el Instituto Peruano de Administración Empresarial (IPAE) elaboró otro sondeo, pero en este (¡oh, curiosidad!) el 60% de paiteños sí estarían a favor de la concesión de su puerto.
Y como confío en la curiosidad inteligente de quienes leen estas líneas, la pregunta que salta a la vista es ¿qué pasó? Y sería digno de una persona que confía en su sistema pensar que entre una y otra encuesta pasó tiempo considerable o se cambiaron los términos de la concesión o lo que sea, pero…NO. Lo sentimos, llévese su optimismo a otra parte.
¿Qué ocurrió entonces?
Para comenzar, me pregunto ¿qué vela tiene en este entierro (o concesión) IPAE? Parece que ninguna, pero igual hicieron su encuesta y aquí viene el datazo que esperábamos: no fue la misma pregunta. Ahora bien, no es raro que la pregunta no sea exactamente la misma, pero se trata, en buena cuenta, de preguntas que apuntan a lo mismo. ¡Otro datazo! Tampoco apuntaban a lo mismo.
La pregunta formulada en la consulta popular fue: ¿está usted de acuerdo o no con la concesión del puerto de Paita? Se trataba, como vemos, de una interrogante concreta para un tema determinado “la concesión del puerto”. La pregunta formulada por la encuesta de IPAE fue: ¿está usted de acuerdo en que llegue la inversión privada al puerto de Paita?
Es evidente que en el segundo caso, además de tratarse de una interrogante mucho más amplia, hay una lógica retórica. ¿Acaso puedo estar de acuerdo con que llegue la inversión privada al puerto de Paita y al mismo tiempo en contra de la concesión del puerto? ¡CLARO QUE SÍ! Esta segunda encuesta da luces de ser bastante tendenciosa y, con sus resultados, poco sincera respecto al sentir popular de los amigos paiteños.
Pero ¿qué se quiere lograr con este enredo y falseo numérico? Más allá del hecho de silenciar las protestas de los paiteños, habría que ver por qué tanto interés en realizar la concesión sin trabas y a tanta velocidad que ya parece otro TLC. Lo cierto es que todo este asunto de la concesión es bastante grande y también resulta indignante.
Como nuestros hígados son sensibles, les doy un dato pequeñito entonces, para que capten de qué va. Se supone que cuando viene la inversión privada y decide realizar determinada actividad corre con un riesgo, ¿cuál riesgo? Que no recuperen lo invertido. Pero ello es algo normal en cualquier negocio, empresa, asociación, etc. ¿Qué pasa en el caso concreto de Paita?
Ya que los privatizadores consideran que los ingresos de Paita no garantizan la “rentabilidad” de las inversiones, en lugar de decidirse a arriesgarse o no, o evaluar mejor el proyecto, o simplemente tomarse un tiempo, tienen un apoyo casi ridículo por parte del Estado. ¿Cuál es este apoyo? Agárrense. En este contrato de concesión se pone el Ingreso Mínimo Anual Garantizado del concesionario. En castellano simple: si no se cobra la rentabilidad mínima EL ESTADO PONE LA DIFERENCIA.
O sea, es como que vayas al Tío Bigote frente a la PUCP y te corras el riesgo de que no te guste la hamburguesa que se te prepare y como no hay garantías de que te vaya a gustar o no (porque imagina que nunca antes la has probado), el Tío Bigote te dice “si no te gusta te la pago”. Ah, ahí sí, y si no te gusta, igual te la comes pues tienes mucho hambre.
Como ven, nadie está en contra de la inversión privada, el problema es el TIPO y la FORMA de inversión privada que el Estado impulsa. Y este es el primer puerto de una larga lista, ¿cuál es la idea? ¿Entregarlo todo y encima, pagarlo también?
El Presidente García quiere hacerlo todo, desde elegirnos al próximo presidente, conceder nuestro territorio y seguir pagando por él. Habría que preguntarle ¿qué tiene en la cabeza?



1 comentarios:
Muy buen artículo, y muy buen final, ese es el punto: Que Alan García en su 'Locura' cree que ya es dueño del Perú toda vez que sabe que tiene a toda la Prensa Grande y tiene 'bajo planilla' al Parlamento, lo demás es 'floro' para justificar sus pillerías y punto. Jaime Del Castillo
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