La parte que más me gusta de los libros o, a la que más atención le presto es el final. Lo mismo hago con las películas y con las canciones. En realidad, ese final puede determinar que la película que vi o el libro que leí, quede como un recuerdo realmente memorable o solo como un buen rato.
Este detenimiento constante en los finales me hace mirarlos en todos los campos. Ya no solo en textos o canciones, sino también en las relaciones con otras personas, en las amistades que a veces se rompen, en los cierres de las fiestas, en las graduaciones, etc. Creo, luego de recordar todo esto, que son los finales impredecibles, esos que nos sacan un poco de foco, los que más me gustan pues logran mantenerte atento hasta el último segundo. Eso, como es obvio, no pasa todos los días.
En efecto, un final bastante predecible se llevó a cabo en el Congreso. La bancada Unidad Nacional no ha perdido el rótulo, pero sí a uno de los partidos más fuertes que la integraban: los solidarios. ¿Acaso nos parece extraño? En realidad no tanto. Si de algo estábamos seguros, era que esa bancada no parecía tener los pies juntos y muy por el contrario, de un tiempo a esta parte se la pasaban tratando de encontrar aquello que las unía, sin mucho éxito.
Con la última división de facto en la bancada, cuando los solidarios decidieron apoyar la candidatura de Velásquez Quesquén a la Presidencia del Congreso y no la de Víctor García Belaúnde, la división se agudizó y empezó a reclamar otras medidas. De nada sirve llevar la bandera si no se la cree y hace buen tiempo que los solidarios no hacían sino responder contrariamente a las decisiones tomadas en la bancada a la que supuestamente pertenecían.
Por esta razón, Marco Parra anunció la separación del grupo de Solidaridad Nacional, de la bancada de UN que seguirá funcionando como tal, contando con la participación de los PPCistas y otros legisladores independientes. La pregunta es ¿podrá mantenerse unida?
Para ser francos, mantener unida la alianza ahora que los solidarios se retiraron, es mucho más fácil. Encuentro siempre más puntos en común entre los independientes y los PPCistas que entre ellos y los solidarios. Sin embargo, pese a ello, es preciso admitir que la fortaleza de esta bancada se ha reducido significativamente tanto cuantitativa como cualitativamente. En términos cuantitativos la cantidad de votos con la que cuentan ya no resulta tan relevante, sigue siendo importante, pero las bajas son varias. Por otro lado, en términos cualitativos, el prestigio de la bancada ha quedado bastante desmejorado.
La ciudadanía empieza a percibir también que eso de las alianzas cuando los partidos no son sólidos (y me refiero mucho más al de Solidaridad porque el PPC mal que bien, tiene 41 años en carrera) es un albur. Error grave el del PPC al darle importancia a un partido que al inicio dependía de ellos para subsistir y hacerse conocido y claro, ahora que ya lo lograron, patadita (al fiel estilo de García, a quien parecen admirar tanto) a sus compañeros de alianza y se acabó.
La imagen de UN queda entonces débil y deberán jugar bien sus cartas para recuperarse de esta ruptura. El asunto no es meramente congresal pues, si bien ya no cuentan con la fortaleza cuantitativa que tenían antes, es preciso que se detengan también en el asunto de la reputación dentro fuera del Congreso. Ello es importantísimo si siguen pensando en el 2011 como creo que es el caso. ¿Quién puede cooperar con esta rehabilitación? Un líder conocido, con carisma a quien la ciudadanía respete. Me refiero, como ya deben suponer, a Lourdes Flores.
Este es el momento en que Flores Nano debe regresar a la arena política, no a hacer campaña anticipada como le gusta (y por lo cual pierde), sino a centrarse en la constitución de la alianza que se le ha quedado coja. De este modo, puede recuperar presencia mediática, simpatizantes de la bancada y reputación política. ¿Puede perder? Por supuesto, pero peor es que no se haga nada.
Las elecciones del 2011 se ven bastante complejas y lo cierto es que es preferible que los grupos que compitan estén relacionados con el electorado desde ya y no sean cuerpitos sin credibilidad que a la larga, solo debiliten y fragmenten los votos. La idea de reformulación de la alianza con otros grupos, puede resultar también interesante. A ver si ahora, por fin, empiezan a actuar como una bancada de oposición. Para ello los solidarios no servían de mucho, ahora que no están, ya no hay excusa.


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