La obra vial que se encuentra en ejecución en la Av. Venezuela cuesta ya varios enfrentamientos entre los estudiantes sanmarquinos, las autoridades de dicha casa de estudios y las autoridades limeñas. La historia no parece tener cuando acabar y, lo que sí parece crecer, es un sentimiento de resignación final frente al hecho concreto: no hay mucho que se pueda hacer, estudiantes déjenlo así. Pero ¿es eso correcto?
El suplemento dominical de La República presenta un informe bastante detallado con las opiniones de varios especialistas en el tema de obras viales y gestión de las mismas. De ese modo, especialistas de la UNI y de la PUCP afirman que si bien la obra ya se inició, se puede mejorar una serie de aspectos en este momento, como por ejemplo reducir la cantidad de carriles en la Av. Venezuela. Por otro lado, se ha hecho mención también a la importancia de contemplar mejor el pase peatonal puesto que se ha dado importancia suma al asunto vehicular, dejando de lado la búsqueda por la comodidad de los peatones que en esta zona, son muchísimos.
No tengo la intención de manifestar mi humildísima y limitada visión respecto a los asuntos técnicos en la construcción de la obra. Para ello están, justamente, los especialistas que sugieren ciertos cambios y ajustes con conocimiento de causa. Por ello recomiendo el artículo en La República; pero este no es el único tema a considerar puesto que las protestas estudiantiles sanmarquinas duran ya buen tiempo y asumir que se trata de caprichos de ciertos estudiantes no solo es minimizar la protesta, sino también faltar el respeto a quienes tienen el derecho de manifestarse.
En un post anterior escribí sobre la importancia de respetar las reglas de juego en las instituciones democráticas como la UNMSM. Comenté cómo se había llegado a este acuerdo entre el Rector de la UNMSM y la Municipalidad de Lima y el asco empezó a crecer. Hoy no podemos decir que la cosa ha mejorado, muy por el contrario, los colores más extremos han empezado a saltar y ello se debe a que los estudiantes están decididos a hacer valer sus derechos y defender la universidad a la que pertenecen.
Sin duda, el Rector sanmarquino ha actuado como un extraño. El acuerdo tomado de manera veloz con la Municipalidad solo indica que asumió el cargo sin saber cómo dirigir esta casa de estudios, pero sobre todo, sin saber canalizar las demandas estudiantiles y de profesores y personal administrativo que labora en este espacio desde hace años. La capacidad de representación del Rector está en rojo y su legitimidad, por tanto, es igual a la que tiene Alva Castro en el Interior. Si el Rector hace caso omiso a los reclamos de los miembros de esta institución, ¿quién entonces debe velar por ellos?
A partir de las protestas estudiantiles y de, la lamentable toma del rectorado, Luis Izquierdo (Rector) consideró la posibilidad de dialogar nuevamente con la Municipalidad limeña para renegociar el acuerdo. Fue muy tarde, de ello no hay duda, y las consecuencias fueron aún peores puesto que, en plena “renegociación” el concejo limeño derribó el cerco de la Av. Venezuela. Los estudiantes, profesores, trabajadores, personal administrativo, como es obvio, no sonrieron mucho ante este hecho.
No solo se han dejado de lado las reglas del juego para tomar acuerdos, se ha perdido también la legitimidad de quien dirige la casa de estudios, se ha tomado el rectorado en un acto que resulta lamentable existan las razones que existan, se ha derribado el cerco en medio de un diálogo entre la Universidad y las autoridades municiapales (con lo cual el mensaje fue “no importa cuánto conversemos chochera, la decisión está tomada"), se ha minimizado la protesta calificando a los protestantes de vándalos, terrucos y “jóvenes” (como si ello insultara), se ha desprestigiado a la Universidad, con lo cual perdemos todos.
El momento de tensión por el que vive San Marcos no parece tener cuando acabar, a menos que alguna de las partes de su brazo a torcer o se logre sancionar al Rector. Muchos consideran que no hay ya cosas por hacer, excepto resignarse pues la obra se dará sí o sí puesto que, con o sin acuerdo de la Asamblea, el Rector lo firmó. Ello es lamentable pero cierto.
Yo no tengo claro aún, si la batalla está perdida. No en la medida en que se sancione a los responsables, pero para ello es preciso que los estudiantes, administrativos, trabajadores en general y profesores sanmarquinos ordenen sus demandas y así, puedan presentar las razones claras por las cuales desean sancionar a ciertos personajes cuyo papel en esta situación ha sido lamentable. Es preciso que dialoguen primero ellos para que los que no andamos tan al tanto del asunto podamos comprender a cabalidad lo que ocurre y nos solidaricemos con la causa justa, a mi modo de ver.
Es preciso también dejar de caer en simplismos tontos denunciando a cuanto protestante vemos de vándalo, terruco y rojo, puesto que los hechos indican que antes que radicalismos absurdos, hay mucho sentido y lógica en la demanda. La violencia no se justifica en ningún caso, los descalificativos tampoco.
Sanmarquinos, desde aquí nos solidarizamos con ustedes.




6 comentarios:
El acuerdo entre el Rector de San Marcos y la Municipalidad de Lima carece de legitimidad. No se tomó en cuenta la opinión de los estudiantes y sus instancias representativas. El Rector actuó como si San Marcos fuese propiedad suya, sin consultar a nadie.
Los estudiantes de San Marcos no son vándalos, rojos y mucho menos terrucos. Los que afirman eso desconocen gravemente la realidad de dicha universidad o peor aún interesedamente pretenden enlodar a la comunidad universitaria y minimizar el derecho de los estudiantes a manifestar su desacuerdo con decisiones que los afecta a ellos principalmente.
Los medios de comunicación han jugado un rol importante al presentar a los estudiantes que protestan como radicales y vándalos, desprestigiando el nombre de San Marcos. Pero no enfocan el problema real, el cual es la mala gestión del Rector Luis Izquierdo y la intransigencia y prepotencia que caracteriza al Alcalde de Lima, Luis Castañeda, el cual está acostumbrado a imponerse a como de lugar, quien hace las obras que le da la gana, muchas veces injustificadas y con presupuestos inflados. (Castañeda quiere ser recordado como el alcalde que sembró cemento por toda la ciudad).
Que todo está perdido porque el Rector sanmarquino ya acordó con la municipalidad y porque la obra ya está avanzada. No señor. Esa obra tal como pretende realizarla la municipalidad está sobredimensionada y afectará a los estudiantes de San Marcos. Y no vengan a decir que hay que respetar las reglas de juego, porque en eso estamos de acuerdo todos. Y son precisamente el Alcalde de Lima y el Rector de San Marcos quienes no respetaron esas reglas de juego y sacaron adelante un acuerdo, sin considerar las instancias representativas de los estudiantes, y el cual carece de toda legitimidad.
http://politikeando.blogspot.com
Una obra vial en beneficio de la ciudad y que tiene un costo de varios millones de dólares no puede ser detenida por las veleidades radicales de una minóría de alumnos de la UNMSM.
Si fuera verdad que a esta minoría le preocupa la afectación a la propiedad de la UNMSM, pues hubieran comenzado a protestar desde hace varios meses, cuando se firmó el convenio con la municipalidad y comenzaron las obras; no recién en mayo cuando había una cumbre internacional en ciernes y los radicales que han vuelto a San Marcos querían ganar cámaras utilizando como "carne de cañón" a los alumnos.
Es conocido que varios radicales -que habían sido expulsados en gestiones anteriores- han regresado a la universidad y ahora han vuelto a las andadas aprovechando la construcción de estas obras viales.
Los problemas de representación estudiantes y del gobierno de la universidad lo deben solucionar los sanmarquinos, pero de ningun modo debe servir como pretexto para detener una obra vial hecha en beneficio de la ciudad.
Estoy de acuerdo con usted, la Municipalidad de Lima ha cometido mil y un tropelias en la obra de la avenida Universitaria y Venezuela, afectando a la Universidad de San Marcos, y todo por el gusto de hacer propaganda y darle más votos al Alcalde. También es justa la protesta de los estudiantes contra el atropello y recorte de la Universidad, no obstante algunos excesos siempre condenables. Y por último, no es menos cierto que la actuación de las autoridades sanmarquinas en este tema, empezando por el Rector, ha sido, por decir lo menos, deplorable y vergonzosa por el doble discurso y lo acomodaticio. Sin embargo todo esto no justifica que los profesores contratados de diversas facultades de la Universidad "más antigua de América" nos encontremos desde hace cinco meses sin pago alguno. Primero, porque la burocracia de San Marcos demoró casi cuatro meses para emitir la Resolución Rectoral que reconocia nuestra condición (a pesar que en la gran mayoría de los casos, somos profesorres con varios años en la UNMSM) y, despues, porque la toma del Rectorado por los estudiantes ha impedido que la administración central pueda organizar el pago respectivo de nuestros haberes. ¿Así piensa mejorar la calidad de la universidad nuestras autoridades? ¿Donde esta el respeto al docente universitario? ¿Los contratados somos seres inferiores a los profesores "nombrados"? ¿Por qué no dice nada de este tema el sindicato de docentes de la Universidad, asi como la FENDUP? De no resolverse el no pago en esta semana, los docentes contratados iniciaremos una huelga indefinida y no entregaremos las notas respectivas al finalizar el semestre, responsabilisando de la medida, que afectará a miles de estudiantes, a las autoridades respectivas.
Yo creo que muchos de los que comentan sobre el lío entre la UNMSM y Castañeda se olvidan de un actor clave: los vecinos, la gente de a pie que vive en las inmediaciones del campus.
¿Los que apoyan a los sanmarquinos les han preguntado a los vecinos qué opinan ellos sobre las obras? Apuesto que no. ¿Por qué no van a preguntarles, en vez de repetir como loritos lo que vociferan otros?
Yo les daré un alcance: la gran mayoría de los vecinos están a favor de la obra. Mal que les pese, amigos.
Hola Manuel, qué bueno verte por estos no-lugares nuevamente.
En efecto, mencionas un aspecto importante, la apreciación de los vecinos quienes son igual de importantes que los estudiantes y trabajadores de San Marcos puesto que, en principio, la obra alcanza a todos. Sin embargo, es preciso detenernos en otra cosa.
No estamos cuestionando la pertinencia de la obra. Esta puede serlo, habrá que conultar los ajustes con los técnicos no conmigo, pero lo que cuestionamos es la capacidad para saltarse las reglas del juego y violar las instancias en las cuales debiera tomarse las decisiones.
No sé a ciencia cierta si realmente la mayoría de vecinos está de acuerod, pero si así fuera, ello no indica que la manera en que se ejecutó la obra es buena per sé, ni que la comunidad sanmarquina carece de razones para manifestarse. Están en su legítimo derecho puesto que el acuerdo tomado con la Municipalidad de Lima no es legítimo y además, ha habido una suerte de atropello por el Concejo mientras se encontraban "dialogando" por el otro lado.
Cada cosa por separado.
Gracias por los comentarios.
Graciela por la bienvenida, Laurita ;)
Vivo desde hace 25 años a dos cuadritas de la UNMSM, y paso todos los días por el cruce de Venezuela con Universitaria porque ahi tomo mi carro para ir a mi chamba en el Centro. Por ende, me considero parte interesada en el asunto. Por cierto, no he conversado con los vecinos de todos los barrios que circundan la universidad, es cierto; pero por lo menos sí lo he hecho con muchos habitantes de Rigel, Bancarios y la octava etapa de Pando (o sea, mi vecindad), y puedo decirte que un 95% de ellos apoyan las obras. Y de manera muy entusiasta.
Y respecto a que la Municipalidad haya atropellado los derechos de la UNMSM... no sé, no me consta. Se supone que el rector Izquierdo firmó un convenio con la Municipalidad, con todos los poderes que la ley le otorga... a no ser que le hayan puesto una pistola en la sien diciéndole: "firma o te matamos"...
Simplemente pido tener en cuenta todas las aristas del problema a la hora de analizarlo y de lanzar juicios de valor. Y conste que Castañeda no es ni será santo de mi devoción. Todo lo contrario.
Prometo un post sobre el tema pronto, cuando me dé el tiempo. Un abrazo
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