jueves 10 de julio de 2008

Ánimo cualitativo


Si nos ponemos a ver cifras y detenernos en aspectos tan, a veces, ridículamente puntuales, no lograremos comprender de manera más fiel, lo ocurrido en el paro de ayer. Al margen de la resonancia en Lima y en el interior del país, lo importante es que hubo una movilización, más fuerte que en otras ocasiones y también más articulada, que devela un sentir compartido por buena parte de la población. Atención señor García.

Ayer, llegué al Paro y pude ver un contingente significativo de personas que con sus banderolas, megáfonos y silbatos hacían eco de las demandas en las cuales fundaron la protesta de ayer. Esperé, debo admitir, más gente y eso se debe a que las expectativas ciudadanas respecto a la movilización de ayer fueron en aumento a partir del moqueguazo y, sobre todo, a partir de la increíble publicidad que el mismo gobierno le hizo a la manifestación, a partir de sus manotazos de ahogado.

El vladi-spot, el desprestigio a dies…bueno, solo a siniestra, la minimización del paro y de los dirigentes sindicales, etc. solo contribuyó a acentuar la expectativa ciudadana sobre lo que ocurriría el día de ayer. Por ello, cuando llegué sentí mucho calor popular y ánimos de luchar por demandas justas, aunque con menos participantes de los que pensé.

Ahora bien, se trata de una cuestión cualitativa antes que cuantitativa. En muchos casos, las personas que no se plegaron al paro (debido a cuestiones económicas generalmente) apoyaron a quienes se manifestaron. No es pues una fórmula matemática la que pudiera indicar el éxito o fracaso de la protesta de ayer puesto que, no hay variables numéricas que puedan dar fe de las motivaciones reales que inducen a manifestarse como ayer hicieron varios peruanos y no solo en Lima.

Lamentable, eso sí, que al interior del país se desarrollaran actos vandálicos como la destrucción de la sede del local del programa Juntos en Huancavelica y como la destrucción del local del Gobierno Regional en Puerto Maldonado. Estas actitudes desvirtúan la protesta que ayer, en Lima, se desarrolló de manera pacífica y articulada. Ello es algo que no puede negarse y que, duela a quien le duela, es también digno de resaltar.

La protesta es legítima, claro que sí. La protesta es parte del ejercicio democrático, claro que sí. La protesta de ayer es sintomática, por supuesto. El Presidente García se lleva un mensaje claro y directo. La ciudadanía no está contenta con su línea y algo debe hacer puesto que como Presidente, es un representante de todos los peruanos y le corresponde trabajar por y para los nosotros.

El Presidente no puede seguir en una nube (o una estrella) pensando que quienes realizan las manifestaciones no tienen ninguna legitimidad ni influencia en la ciudadanía. Ello sería sumamente irresponsable y falso. Habría que empezar a revisar las razones por las cuales muchos peruanos el día de ayer acataron el paro, y otros tantos lo defendieron pese a que fueron a sus centros laborales debido, entre otras cosas, al incentivo monetario que el gobierno ofreció.

No se trata de reducir cuantitativamente la protesta y luego de lograrlo, creer que las razones de descontento pierden piso. Muy por el contrario, es preciso revisar por qué surge el descontento y qué se puede hacer para mejorar dicha situación. En muchos casos, la respuesta se relaciona directamente con el “diálogo”. Ahora, habrá que ver si en Palacio hay ánimos de iniciarlo.

Conclusión: el paro no fue un fracaso, fue la expresión de un descontento que crece a diario y que se siente con o sin 9 de julio. ¿Acaso sin paro no nos habríamos dado cuenta de que en el Perú los ánimos andan encontrados? Le compete al gobierno, tomar un camino sensato y dejar de pasearse por las nubes pensando que este es el país de las maravillas. Las cifras en azul deben sentirlas los peruanos en los bolsillos.


Más sobre el paro:
La palabra ingenua "El pueblo avanza"
Álvarez Rodrich "El 10 que sigue al 9"

4 comentarios:

Suriel dijo...

Hola laura es un placer saber de ti a etas alturas , ya me di por vencido, un tiempo atras te invite a un evento detalle que no tuvo contestacion, recibe mi mas honesto saludo y dale mas caña a tu blog sofisticado e implacable

Anónimo dijo...

Sta. tal vez haya molestia en gran parte de la gente ( y no solo en el perú con respecto a su economía)....el "paro" no fue un "éxito" ni mucho menos...los que fueron al mitin de la CgTp la mayoría son los mismos de siempre..desempleados, jubilados de cepa roja, amargados y toda la gentita universitaria...tal fue el "éxito" que el financiador del paro El capitán Carlos no apareció en escena y Javi Diez Canseco estaba oculto detrás de Huamán en el estrado...que tal roche. Es lo real..lo bueno de esto es que el "paro" ha mostrado como los camaradas tratarían a la prensa no importa si fueron los ayayeros del paro o si son periodistas del grupo El Comercio.

N.N. dijo...

Buen, post. No estoy tan de acuerdo con enfatizar tanto lo de "protesta articulada", se notaron muchos reclamos distintos, algunos de índole meramente local. Sí, es cierto, que todo se podría simplificar/resumir en descontento hacia el-hombre-de-las-grandes-ideas, pero no da (me parece) para hablar de articulación, ni menos, de un ideal común.
Faltaron fotos de tu cobertura! Como quien le da algo al lector para que no quede enredado(?) entre tantas palabras.
Saludos,
N.N.

Gaby dijo...

El paro deja mas sensaciones que "calor popular y ganas de luchar por causas justas"
"El movimiento social" fue al paro pero se noto la desartiuclacion y las dificultades de la politica peruana, quien es el interlocutor valido del deconteno ¡Huaman?, ¡los partidos politicos?
?El ausentismo se puede entender por el miedo que generó el gobierno?
Debemos tener en cuenta que todas las transversales de la av abancay estaban cerradas con rejas lo cual pudo haber terminado muy mal, entendiendo que los animos estan bastante acalorados.