jueves 12 de junio de 2008

Sentados sobre un banco de dudas


El caos congresal vivido el día de ayer (y hoy) ha sido y será siempre, recordado con vergüenza por muchos peruanos pues, nada menos podemos sentir luego de ver a nuestros representantes políticos tomando actitudes tales como las de arrebatarse carteles, llevar los carteles, hablar ininterrumpidamente, obviar las peticiones del Presidente de la Mesa Directiva del Congreso, etc.

El tema de la reforma constitucional es sumamente importante y se encuentra medio en vitrina y medio oculto desde hace buen tiempo. Ello se debe a las posturas contrarias que, pese a sus diferencias, se crean sobre la base de un mismo tema: la necesidad de acabar con la incertidumbre respecto a la constitución por la cual nos regimos. Se trata nada menos que de la Carta Magna de nuestro país y con ello ya tenemos suficiente información para considerar este asunto importante.

Ahora bien, no deseo ahondar en el asunto puntual de las diferencias entre la Constitución del 79 y la del 93, para ello recomiendo un post del amigo Godoy no solo en el tercer piso sino en su azotea, en esta ocasión considero interesante revisar ciertas motivaciones que los congresistas tuvieron para actuar como lo hicieron; estas motivaciones pueden haber sido pasadas por alto y ello resulta muy importante debido a que el Congreso es una fuerza importantísima para el desarrollo democrático del país y, debemos recordarlo siempre.

Digamos que desde una perspectiva más abstracta, habría que darle un coscorrón hace tiempo al APRA por incumplir su plan de gobierno. Ello resulta lamentable y ya le hemos dedicado espacio en otro post; sin embargo el APRA debería empezar a preguntarse hasta cuándo seguirán lindando con esa mentira crónica de la cual parecen viciosos. Como bien preguntó Álvarez Rodrich en una entrevista a Velásquez Quesquén el día de ayer en RPP, ¿cómo pueden relacionar la actuación de la bancada aprista en el Pleno ayer, con el plan de gobierno presentado en el 2006 en el cual planteaban la importancia de retornar a la carta del 79?

No obstante, el APRA con todos los errores no es el único responsable, ello sería además de inexacto, ingenuo. Que a ellos les caiga la acusación de inconsecuentes y otros adjetivos similares, pero en este rollo particular hay más actores protagónicos. Los parlamentarios upepistas y nacionalistas tampoco no una dicha de compromiso con las reglas y ello ha quedado evidenciado nuevamente en las últimas sesiones del Congreso. Si hubo un tiempo establecido (y este era conocido por las bancadas) para colocar puntos en la agenda priorizada, respecto a la reforma constitucional, ¿por qué no se hizo? ¿Por qué plantear el debate sobre la importancia de regresar a la Carta del 79 como cuestión previa? ¿Por qué no seguir las reglas establecidas?

Se trata, como es obvio, de preguntas retóricas y aquí va un argumento para cambiar la idea de que no se permite la discrepancia dentro del Congreso y que no se escucha a la “oposición”. Ello puede resultar cierto en muchos casos, pero no seamos tontos tampoco, si hay razones para que el oficialismo no las escuche las utilizará y una razón fue justamente, la de violar las reglas de juego y no presentar los puntos considerados importantes en el momento adecuado. En ese sentido, el “descuido” de la bancada nacionalista y upepista (los consideraremos bancada, por fines explicativos) evidencia que el alboroto del cual fueron protagonistas pudo evitarse.

Sin embargo, no debo dejar de mencionar que en ocasiones, en pos de la democracia a la cual aspiramos (pues la nuestra aún es débil e inmadura) se trata de asumir que toda actitud que provenga de los opositores a las posiciones de quienes no están en los espacios de mayor poder, debe manifestarse. Hasta ahí estoy de acuerdo, ¿qué clase de democracia sería una en la cual se callara a quienes piensan distinto? La pregunta es, ¿cómo nos manifestamos?

En ese sentido, el último incidente en el Congreso resulta revelador de “como no” debe operarse. No se trata de callar las posiciones discrepantes, sino de gritar como se debe, solo así se puede ser escuchado con claridad. Por otro lado, además de que las reglas de juego deben ser seguidas pues así se garantiza un desarrollo óptimo, pero además, no debemos olvidar el importante papel de los legisladores como actores políticos y sobre todo, como actores sociales.

Elegimos a nuestros congresistas mediante nuestros votos, es decir, les concedemos, a través de nuestro derecho, nuestra voz para que nos representen en el Congreso. Ello implica no solo que tienen la responsabilidad de representarnos (responsabilidad que no asumen a cabalidad, por cierto), sino también la de ser un ejemplo. Los legisladores también educan a la ciudadanía y son una representación de la misma. ¿Qué clase de lección nos han dado estos días?

Finalmente, solo cabe anotar que resulta curiosa la actitud de los legisladores nacionalistas en un contexto en el cual los que se presentan como posibles competidores fuertes en las elecciones del 2011 (Lourdes Flores y Alejandro Toledo) han aparecido en los medios. Algunos pensamos que Ollanta Humala no ha renunciado a la idea de llegar al sillón presidencial y esta actitud puede también ser una manifestación de la proporción a la de Flores y Toledo solo que en un estilo algo distinto. Pero siendo objetivos, las cámaras y flashes no se hicieron esperar.

Habrá que ver si primero ponemos al país y luego a los intereses mediáticos, ello ayudaría a que, para comenzar, tengamos clara la constitución que nos rige.

1 comentarios:

Rolando dijo...

Laura, hay otro aspecto muy importante que estamos dejando pasar y en esa línea de las reglas de juego, considero que para que se de una restitución de la carta magna del 79, no estamos contando que toda constitución representa el principio fundamental de nuestra normatividad. En ese sentido, recordando un poco el principio básico del contrato social, para que se cambie totalmente la costitución vigente se debe entrar en una situación de crisis política. Por ello, creo que cuando el APRA no cumple con su plan de gobierno del 2006 (almenos en ese tema) no se está saliendo del todo de las reglas de juego. Pienso que la reforma constitucional es un hecho que si se encuentra totalmente dentro de las reglas y bajo ese lineamiento deben darse los debates.

Ahora yendo al análisis concreto de los hechos, comparto la idea de que estos descuidos de la bancada de UPP y la Nacionalista vs. la opresión del APRA no son del todo gratuitos y ver que las noticias hagan mas enfasis en el conflicto bochornoso de estos tres partidos políticos (con carteles, congresistas heridos, etc.), resulta preocupante ya que nos distrae del tema principal que es la reforma de una constitución más aplicable al contexto actual.