viernes 23 de mayo de 2008

Festival de Impro


No cabe duda. El Presidente García tiene aptitudes realmente impresionantes para participar de algún concurso de improvisación. No se trata de una nueva faceta del Jefe de Estado, sino de una característica muy propia de quien, en este momento, representa a todos los peruanos.

No quiero ni pensar en el primer gobierno, porque este post sería más largo que los de un amigo que escribe desde un tercer piso, sino que me parece interesante ir notando como el Presidente de la República apela a sus cualidades (muy sobreestimadas al parecer) de improvisación de cuando en cuando.

Recuerdo que algunas propuestas al inicio de este gobierno como la instauración de la Pena de Muerte, la publicación de las listas de “ex terroristas” (porque no todos lo eran), son dos ejemplos que sirven de evidencia de cómo la improvisación a la que apela el Presidente sirve en varias ocasiones de cortina de humo. En realidad, ya parece cortina de incendio y con las últimas declaraciones, el asunto cobra nuevas dimensiones.

Pero la improvisación no solo se encuentra presente en las medidas que decide utilizar para ocultar algunos otros asuntos que pueden resultar mucho más importantes, pero incómodos para el gobierno.

¿Recuerdan la evaluación docente?
En este espacio hemos considerado oportuna y necesaria la evaluación de maestros ya que ellos son los responsables no solo de educar a los niños del país, sino sobre todo, educar ciudadanos. Son, por tanto un contingente muy importante de profesionales en el país y tanto evaluarlos como capacitarlos resulta pertinente.

Pero ¿qué clase de garantías tiene una evaluación improvisada? El mismísimo Ministro de Educación pareció sorprendido en cuanto el Presidente García dio el anuncio. ¿Y la capacitación? Por el mismo detalle negativo (improvisación) tuvo una serie de peros que, a la larga, no contribuyen ni con los maestros ni con el país. Como es evidente, la factura la pagan los alumnos, los padres de familia y, en buena cuenta, todos los ciudadanos.

Medidas de este tipo, y en un sector tan importante como Educación, merecen más atención que un par de minutos.

¿Cambio la estrategia?
En realidad, debo decir con pesar que el Presidente mantiene estas formas y nada más elocuente que sus recientes declaraciones sobre la posibilidad de que el Perú sea sede de los juegos olímpicos del 2016.

A partir de dicha idea, muchos analistas han mencionado que lo que pasó es que, luego de las cumbres, el Presidente ha empezado a caminar sobre nubes (bieeeeen altas). Ello puede resultar cierto, de hecho si nos remitimos a las pruebas podríamos decir que ese es el punto, sin embargo, debo mencionar que no creo que se circunscriba a un contexto de cumbres, sino a aspectos de la personalidad de nuestro controvertido mandatario.

Por suerte, antes de que pudiéramos seguir impresionándonos con las intenciones exageradas del Presidente, se le informó al Presidente García (por parte de los dirigentes deportivos que organizan estos juegos) que su intención estaba fuera de fecha y que, en todo caso, podría tentar ser sede en el año 2020.


La respuesta da luces (con reflectores) sobre la improvisación subyacente sobre la cual García basó sus declaraciones. Digamos que podría entenderlo (no justificarlo) en varias personas ya que a veces la emoción le gana a nuestro sentido común; sin embargo, dichas declaraciones las dio nada menos que el Presidente de la República a quien, con todo el derecho que tengo al ser ciudadana, le pido que piense bien aquello que va a decir.

En realidad, lo que hace es dejar mal su propia imagen frente a quienes notamos inmediatamente que eso de tener planes de las propuestas es historia ajena. Por otro lado, deja mal la imagen del país delante de representantes de otros países quienes, desde luego, no logran comprender del todo la intención de García.

Por suerte detuvieron al caballo antes de que se empotre, pero ello no basta. Mantengamos los ojos abiertos ante anuncios presidenciales de este tipo pues, esta vez fueron los juegos olímpicos, pero aún no sabemos qué viene mañana. Pero de algo si podemos estar seguros: de que algo se viene, algo se viene y eso será, lamentablemente, bien improvisado. Ojalá Alan dé por clausurado el Festival de Impro.

2 comentarios:

MIGO dijo...

Montar cortinas de humo es ya frecuente para el gobierno. Recordemos el Pacto Social, cuya tarea ningún político podía explicar luego del anuncio en pleno 28 de julio; o la ONA que hasta ahora no ha logrado estructurarse como institución que tenga funciones bien definidas.
Pero al respecto de los improvisados y poco realistas proyectos del Presidente, debe repararse, como muchos ya han anotado, en el coro de sobones (así los categoriza hoy Alvarez Rodich) que salen a defender cualquier iniciativa del presidente con argumentos poco razonables y descalificando a los que muestran posiciones que le vuelvan los pies a la tierra a García.
¿Cuál fue esta vez el objetivo de esta cortina de humo? ¿Acaso desviar los comentarios sobre posibles cambios ministeriales?
Me uno al pedido de la autora, le pido al presidente que piense bien lo que va a decir. Y le pido además a los ministros que no obren de sobones.

Remigio Chujutalli Flores
Grupo Convergencia
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celular: 991283486 casa: 5713379
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Jose Alejandro Godoy dijo...

Mas que cortina de humo es algo peor: es el estilo de gobierno. Y eso me retrotrae, glup, a 1985.
Por cierto, la lista de patinadas seria más larga que uno de mis posts :P