El anuncio realizado por Jorgito del Castillo respecto a la nivelación de sueldos en el sector público, nos trae a la mente la intención de austeridad que tuvo el gobierno desde un inicio. A partir de entonces hubo, como ocurre en medidas polémicas como esta, defensores y adversarios a esta iniciativa. Ahora que el segundo aniversario de este gobierno está próximo a cumplirse resulta lógico recordar esos primeros pasos del gobierno y, en este caso particular, el análisis será aún más concienzudo y crítico puesto que el anuncio de del Castillo resulta revelador en varios aspectos.
No debemos olvidar que la austeridad anunciada por el gobierno a inicios de su período era parte de un paquete (porque no fue la única medida) que tenía como motor esencial congraciarse con la ciudadanía que luego del anterior gobierno, se encontraba bastante decepcionada por los altos sueldos de funcionarios públicos. Ello es comprensible puesto que muchos peruanos se las ven en problemas a la hora de definir sus presupuestos mensuales y otros, al definir el almuerzo del día siguiente. Evidentemente, los sueldos resultaban una burla frente a la situación de muchas familias peruanas.
Ahora bien, pese a todo ello hay algunas cuestiones a considerar. Los trabajadores del sector público deben ser bien remunerados por una razón lógica. Si a alguien le ofrecen el doble del sueldo que recibe, por realizar la misma razón, habría que amar demasiado al país o dejar de priorizar las responsabilidades que una familia implica, para no aceptar la nueva chamba. ¿Qué quiero decir con esto? Que si un funcionario público nota que existen grandes posibilidades de tener mayores ingresos en el sector privado, no lo pensará mucho tiempo.
Este resulta un aspecto fundamental puesto que, además está el hecho de que los profesionales buenos en nuestro país, para llegar a serlo, no solo se preparan académicamente durante un período de tiempo considerable, sino que dicha preparación no resulta gratuita. Pero ese tampoco es el único punto a considerar ya que también debemos tener en cuenta que los buenos profesionales son requeridos en varios puestos y por tanto resulta importante ofrecerles espacios atractivos tanto laboral como monetariamente.
A inicios del gobierno, García sabía que ese sería un detalle que podría traerle problemas en el futuro y, claro, no se equivocó pero siguió su corazoncito. De ese modo, la medida de austeridad fue instaurada y, claro, se disminuyeron los sueldos, con lo cual la sonrisa ciudadana duró algo de tiempo, pero mantener a los buenos profesionales en sus puestos resultó una aventura diaria.
El anuncio de del Castillo es, como era de esperarse, bastante diplomático y deja bien parado al gobierno. Claro, no podía ser de otro modo y es por ello que anuncia que la etapa de austeridad ya culminó y que por ello ahora se buscará mejorar el sueldo de los funcionarios “competentes”.
Bueno pues, aquí entran algunas dudas y creo que son justificadas dado los precedentes de este gobierno tanto en el primer como en el segundo gobierno. ¿Quién decide quiénes son competentes? ¿Cuáles serán los criterios para obtener dicho rótulo? Esperemos, desde luego, que el carné no tenga nada que ver. Solo lo menciono, puesto que es una duda latente.
Sin embargo, pese a las dudas que lógicamente saltan luego del anuncio, debo reconocer que encuentro acertada la decisión del gobierno por los motivos expuestos en los primeros párrafos de este post. Resulta fundamental mantener a los mejores profesionales en el sector público puesto que ello redundará en mejoras en el país. A ello debemos dirigirnos.
Por ello no resulta del todo sorpresivo (del todo) que las bancadas opositoras vean como un acierto esta medida. Curioso encontrar en la misma línea a UN, PN, UPP, Grupo Fujimorista y Alianza Parlamentaria y, claro, APRA. Siempre pensé que solo en cuestiones demasiado extremas podríamos encontrar posiciones similares en el Congreso; sin embargo en esta ocasión parece que la cosa también es unánime.
De todos modos, cabe resaltar una similitud con el post que publiqué el viernes y que mi mamá me recordaba hoy durante el almuerzo. La medida inicial del gobierno era sin duda una medida para congraciarse con la ciudadanía y empezar con buen pie el período de gobierno; sin embargo también deja notar la improvisación con la cual el gobierno está dirigiendo este país. Ello resulta sin duda alarmante puesto que, la improvisación solo lleva a continuos errores y, desde luego, a las consecuencias de los mismos que, evidentemente, nos afectarán a todos.




1 comentarios:
Sin duda el anuncio de austeridad al inicio del gobierno fue otra iniciativa no muy pensada. Por cierto, ya se sabe lo que intentó cubrir la última cortina de humo (la de las Olimpiadas), nada menos que la promulgación del D.L. 1015, que flexibiliza el procedimiento para que las comunidades campesinas vendan sus terrenos.
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