miércoles 9 de abril de 2008

Preguntas incómodas


No del todo impredecible resulta la encuesta que realiza la Universidad de Lima, en la cual nos presenta algunas cifras que pueden resultar interesantes para el análisis.

Por un lado, la cifra, que va en aumento, respecto a los ciudadanos que desaprueban el accionar de la oposición, refleja además de la desconfianza abrumadora de la que gozan nuestros políticos, la poca identificación que tienen no solo con los ciudadanos de a pie, sino con las necesidades cotidianas.

Por otro lado, las simpatías hacia los políticos, con miras a los comicios electorales, no resultan reveladoras en cuanto al primer puesto (recordemos que la encuesta se realizó en Lima), pero sí respecto al segundo pues, pese a que algunos me digan que estaba cantado, yo creo que en esto sí hay algo de sorpresa. Quien aparece como el segundo personaje político que congrega simpatía popular es, el actual juzgado, Alberto Fujimori.

En principio, el juicio que se le sigue, y que definitivamente es mucho más monitoreado en la capital que en provincias, debería causar cierto impacto negativo hacia este personaje, por parte de los ciudadanos. ¿Por qué ocurre algo distinto?

Por un lado podríamos considerar el hecho de que “toda publicidad es buena”. En ese sentido, no solo por tratarse de quien es (un ex Presidente de la República) despierta opiniones encontradas, sino que además, los medios lo mantienen como un personaje político latente en el escenario quien, desde la DIROES, dirige de algún modo la agrupación que no es otra cosa que “su” gente.

Y este asunto resulta interesante puesto que hoy discutíamos con los alumnos de CCPP, sobre la labor de los medios y sobre sus aciertos y desaciertos, por llamarlos de algún modo.

¿Hasta qué punto no fueron los medios quienes crearon la figura de Ollanta Humala? ¿O esta fue creada en el sur del país y luego los medios sirvieron como el eco? ¿La repuntada del comandante tuvo que ver con su distanciamiento con los medios? ¿Tanto insulto asolapado (y algunos no tanto) resultaron beneficiosos para Humala?

Estas preguntas resultan interesantes ahora que observamos el 2006 como un año en el cual los actores relevantes no pueden ser contados con ambas manos. Sin duda, los medios de comunicación jugaron un rol importante; tal vez la pregunta sea si jugaron el rol que desearon jugar.

No podríamos decir que el fenómeno Humala se inició solo en los medios, ni tampoco solo en el sur del país; se trató de una confluencia de ambos factores que, a la larga, crearon al outsider que estas elecciones pasadas estaban esperando. Era evidente que un outsider que se identificara con las masas al interior del país, podría alzarse con el voto descontento de miles de peruanos. Y así fue.

En ese sentido, cabe resaltar, para los propósitos de este post, que pese a la postura homogénea de los medios de la capital (contra Humala), la población votó en otra sintonía y con ello, nos dejaron un precedente importante a tomar en cuenta respecto al poder e influencia fácticos de los medios de comunicación.

Habría que ver además, si es que no existe un resentimiento también explicitado en la desconfianza hacia los medios de comunicación masivos. Bajo dicha postura, entonces resulta tonto preguntarse qué pasó. Lo que ocurrió es que la gente fue en contra de aquello la propuesta de los medios capitalinos que, a la larga, representan también ese centralismo que genera un descontento muy arraigado.

Sin embargo, en el caso de Fujimori, perdonen por el desvío del tema, lo que ocurre, si bien puede ser algo parecido, tiene mucha relación también con esta actitud de muchos peruanos por separar Montesinos de Fujimori y de las FFAA.

Para no ahondar mucho en el tema, basta decir que cada día que pasa en el juicio al ex presidente, se encuentran nuevos y contundentes indicios sobre su participación activa en los crímenes de los cuales se le acusa. ¿Acaso las FFAA pueden operar como les da la gana y sin la venia del mandatario? Saquen sus conclusiones.

La pregunta es, ¿y por qué separamos tanto las cuerdas? ¿es que acaso nos sigue costando aceptar que el responsable fue elegido por los ciudadanos? ¿acaso nos está pesando ahora que nuestro afán por “supervivir” nos hiciera dejar nuestros derechos de lado? Caben las preguntas.

1 comentarios:

Mariale Campos dijo...

Aunque sí concuerdo contigo en eso de que "toda publicidad es buena" no se si se podría aplicar del todo al caso de fujimori.
El tema Humala fue tan manejable para los medios porque nadie lo conocía, la prensa lo puso en la arena pública, lo caricaturizó y -de taquito- le facilitó una base social descontenta con el sistema y con los medios mismos.
Pero el caso de Fujimori es distinto, la gente sabe lo que pasó en su gobierno, todo el mundo está conciente de las violaciones a los DDHH, el tema es si él estuvo implicado o no.
Yo creo que la aprobación a Fujimori no debería sorprendernos, siempre a tenido un apoyo popular "fiel", en Lima sobre todo. La pregunta es ¿porqué esta fidelidad inamovible? ¿acaso no les bastan las pruebas a los fujimoristas para desencantarse de una vez por todas?
En este caso particular creo que a los medios les ha salido al revés la jugada. El juicio es el único recurso que están utilizando para demostrar su culpabilidad, pero lo cierto es que verlo lleva tiempo, y los resúmenes suelen estar descontextualizados, así que no convencen -por la misma desconfianza hacia los medios- al público fujimorista. Mientras que por otro lado tenemos a los caseritos de siempre, Raffo y su pandilla (aunque mas bien Raffo sólo últimamente) creando titulares sobre acoso y difamación, titulares que al día siguiente están colgados en todos los quioscos de la ciudad, y que tienen como público objetivo a la misma gente que Fujimori.
Si bien es cierto, toda publicidad es buena, el problema es que no se le está haciendo suficiente publicidad al tema, o al menos no en los sectores adecuados.