Este 13 de de mayo inicia la primera de las dos cumbres internacionales que se realizarán en nuestro país: ALC-UE. Esta primera cumbre es menos conocida por la ciudadanía y pareciera también, suscitar menos interés pues hasta las obras viales (esas que nos tienen de mal humor) estarán listas para la segunda; la de noviembre. Pero bueno, al margen de ello, interesante es notar que lo que uno siente (y por uno me refiero al común denominador de peruanos) es que se vienen dos cumbres, pero nada tenemos que ver con ellas.
Este punto resulta muy importante pues no somos conscientes de lo que significan estas cumbres. La que se realizarán en breve, por ejemplo, tratará dos temas fundamentales: "pobreza, desigualdad e inclusión" y "Desarrollo sostenible: medio ambiente, cambio climático y energía". Vemos pues que se trata de dos temas que nos atañen a todos y sobre los cuales tenemos ideas particulares y también posiciones personales; en suma, tenemos algo que decir.
Desde el 13 al 17 de mayo, jefes de estado y autoridades políticas de diversos países del mundo, discutirán en torno a estos temas en suelo peruano. Lo ideal es que luego de la discusión se llegue a alternativas de solución caracterizadas por la diversidad de perspectivas que estará en juego.
Pero el punto en el que quiero detenerme es en el de identificación con ambos eventos. Un buen porcentaje de la ciudadanía se encuentra indiferente frente a estos acontecimientos, otro grupo (significativo también) se siente algo enojado pues además del hecho de percibir que el desarrollo de estas cumbres nada tiene que ver con ellos, encima crean caos y desorden; finalmente, hay algunos pocos que se identifican con ambas y las ven como algo positivo.
Aquí empiezo a meter mi cuchara. Creo que debemos ver las cumbres como una oportunidad. Las cumbres causan impacto pese a que muchos sientan que no hacen la diferencia y se trata de eventos protocolares que se quedan justamente en eso: el protocolo. Es preciso no simplificar el asunto.
El hecho de que el Perú sea sede implica, justamente, que los ojos del mundo estén prestando atención a nuestro país. Por otro lado, la cantidad de jefes de estado que vendrá al país, ha fomentado que muchos hoteles se adecuen a estos inusuales e importantes huéspedes. Dicha adecuación/remodelación queda aquí.
Por otro lado, los turistas aumentan significativamente y ello significa más ingresos para el país que, lamentablemente, no explota aún esta actividad como debiera, ni brinda los mejores servicios. Pero ahí no queda la cosa. Muchos turistas no encontrarán cupos en los hoteles cinco estrellas pues estarán reservados para las grandes personalidades que vienen de visita, y ¿qué harán? Ocuparán otros hoteles. Con ello, hoteles de tres y cuatro estrellas, sobre todo, tendrán mayor demanda.
Estos son algunos de los efectos que ya se sienten en nuestro país a raíz de las cumbres y, como mencionaba al inicio, sí hay impacto. No debemos olvidar, además, que grandes inversionistas se interesarán (si no lo hacen desde ya) en nuestro país y puede que decidan invertir aquí, lo cual, si no atenta contra el medio ambiente y se da respetando nuestras leyes, puede dar beneficios al país; beneficios que redundarán en un mejor panorama para todos.
Y a lo anterior, sumemos otro punto aún más interesante. Diversas agrupaciones, movimientos y ciudadanos independientes han tenido la iniciativa de llevar a cabo una cumbre paralela en la cual, a través de mesas de trabajo y discusiones generales, se puede también participar en la cumbre. Se trata de una iniciativa que se ha llevado a cabo en otros países en los mismos contextos, pero contra la cual, el gobierno ya se mandó con algunas perlitas (ver aquí y aquí).
Lo importante es que no solo se trata de LOS eventos grandes, sino también de un ambiente general que viene con ellos y que debiéramos ver como oportunidad para participar, para hacernos escuchar y, por qué no decirlo, también para aprender.
Pero el gobierno ha errado cuando, en lugar de fomentar la conciencia ciudadana sobre la importancia de ambos eventos y lo que podemos ganar con ellos, se ha dedicado a romper cuanta pista se le ocurre, sin un plan estratégico que hace que los ciudadanos relacionemos cumbres con caos. Cuidadito con tratar de salir con el argumento de "¡Es necesario hacerlo!" Nadie niega la importancia de mejorar nuestras pistas, pero hace dos años sabemos que seríamos sede de las cumbres, ¿por qué no se empezó con el trabajo entonces a fin de evitar tantos malos ratos al ciudadano de a pie y de automóvil?
Por otro lado, la ciudadanía ve en el desarrollo de las cumbres en nuestro país, la consecuencia del crecimiento macroeconómico real y positivo para el país que el gobierno nos restriega en la cara siempre que tiene micrófono al frente (osea siempre); pero que no sentimos. No sentimos el crecimiento económico pues la distribución es pésima. Terminamos entonces, por relacionar cumbres con crecimiento macroeconómico (lo cual tiene mucho de cierto), entonces, tampoco las sentimos.
Debemos vivir estas cumbres pues son NUESTRAS. Podemos participar en ellas asistiendo a la Cumbre Social de los Pueblos (ojalá el gobierno deje de poner trabas para que consigan el local necesario) y desde luego, siguiéndolas a través de los medios.
No olvidemos que los temas a discutir son de interés general y que las alternativas de solución nos afectarán a todos. Yo, al menos, sí disfrutaré de las que también son MIS cumbres. Por ahí nos vemos.




1 comentarios:
Laura, te escribo para comentarte del nuevo diseño de mi blog y el anuncio de un nuevo proyecto poético que quizá sea de tu interés. Besos
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