jueves 24 de abril de 2008

En la chacra


Las últimas declaraciones del Secretario General del Partido Aprista develan ciertas inquietudes (por decirlo de algún modo bonito) intra-partidarias. Los amigos del partido de la estrella han empezado a sentirse algo enojados con quienes “osan” desaprobar la gestión del Presidente García y, para hacer algo de cuerpo de grupo, enfocaron sus críticas a personajes cercanos: los ministros.

Sin duda resultaría más que ingenuo pensar que por defender al Zeus estrellado los compañeros han decidido golpear a otros apristas; por ello, las declaraciones de Mulder se orientan en realidad, a darle con palo al grupo de Ministros que no tienen carné. ¿Cómo? Denunciándolos de mudos.

Cierto es, y hay que admitirlo, que hay varios ministros que no hacen real uso del cargo que tienen; vale decir, el fajín lo tienen por las puras, casi por casualidad. Ahora bien, tampoco podríamos decir, como he escuchado por ahí, que hay ministerios en los cuales no hace falta “hablar mucho”. Dicho argumento me parece propio de funcionarios tales como el Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, a quien eso de verbalizar las situaciones, le suena raro.

Si bien es mejor callar que decir tonterías (no sé dónde he escuchado eso hace poco), callar todo el tiempo no es bueno tampoco. Ni lo uno ni lo otro, un representante debe utilizar el cargo que tiene con responsabilidad y, ello implica también, rendir cuentas y comunicar a la población aquello que está haciendo o, tiene planeado hacer.

En el caso de los Ministros no hay esa “elección democrática” puesto que se trata de cargos de confianza que el Presidente designa. Ello tiene también su lógica, puesto que se trata del grupo con el cual el Presidente lleva a cabo las reformas o iniciativas que considera pertinentes. En ese sentido, debe tratarse de gente de su confianza y que él o ella considere eficiente y positiva.

Claro que no debemos creer que siempre es así, todo color de rosa pues existe el riesgo de que el Presidente elija solo a personas de su partido (si lo tiene) y con ello, cerrar las posibilidades de representatividad de facto y real eficiencia pues, siempre es bueno sacarle la vuelta a las buenas ideas para que, realmente lo sean.

¿Qué pasa con el actual gabinete?

Las quejas de Mulder apuntan a ministros particulares y no hay que ser muy inteligente para notarlo. No se trata de un reclamo a los amigos estrellados en el gabinete, sino justamente a aquellos que no lo son. Pero el reclamo no es, o no es la parte importante, por la falta de eficiencia en la cartera de que se trate o la lentitud con la cual están desarrollando su sector; el reclamo apunta directamente a la publicidad respecto a los logros del gobierno.

Al margen de si podemos considerar logros reales, aquellos a los que Mulder alude, lo que resulta cierto es que la demanda por realizar ajustes en el gabinete no viene solo por parte de la “oposición” o Lourdes Flores, sino también de dentro del partido de gobierno.

Esto resulta interesante pues por un lado, se encuentra el rumor de que habría un grupo de asesores cercano a García que no sería el gabinete ministerial. Dicho rumor, pues sigue siendo solo eso, indica que eso del “personal de confianza” no aplica directamente a los ministros, apristas o independientes. Tal vez el pedido de cambio en los ministerios pueda relacionarse con el hecho de que ciertos nombres en este gabinete “informal” pasen a formar parte del ejecutivo no solo de facto, sino además de manera formal.

Por otro lado, el hecho de que el reclamo venga por parte de los apristas también podría resultar riesgoso puesto que podría implicar un pedido que va más allá de los meros cambios. Puede ocurrir, y no creo que sea jalado de los pelos, que la real intención tras este pedido sea la de colocar los fajines en cinturas apristas.

Por todo ello resulta preciso que no perdamos de vista el desarrollo de este pedido pues, como vemos, puede encerar otras variables que influyan directamente en las decisiones gubernamentales; decisiones que, desde luego, afectan a todos.

Finalmente, cabe resaltar que esta nueva ola de demanda por nuevos nombres en los ministerios es resultado de un descontento ciudadano creciente debido, justamente, a la poca eficiencia que han demostrado muchos ministros y a casos ridículamente vergonzosos como el de Luis Alva Castro.

Si los compañeros apristas desean que el Presidente García recupere algo de credibilidad, o en todo caso aumente su aprobación, entonces LAC es uno de los primeros ministros que debiera salir inmediatamente. Como partido deben reclamar que se actúe de manera correcta pues, a la larga, no solo el Presidente y el “ministro” del interior quedan mal, sino el partido aprista completo. ¿Seguirán en el jueguito?

2 comentarios:

El Jota dijo...

Qué opinan de la última actuación del ya tristemente célebre Francisco Soberón?...

Por personajes como él, es que las organizaciones de derechos humanos no son tomadas en serio.

Jol dijo...

Es inevitable ver a muchos de los ministros acosados por el hambre de poder que tienen muchos de la bancada del gobierno. Espera, afirmar esto va más allá de sospechar que ellos están muy sedientos y que no tienen circunspección para asumir el papel de miembros del partido de manera incondicional. La política local se entreteje bajo estas afirmaciones y ya no tienen de por sí el carácter de sospechas sin fundamentos. Hacer estas afirmaciones implica adoptar un sentido crítico que sopesa todos los días las acciones de los políticos de nuestra "farándula politiquera".

Mencionaste algo importante para fundar esas afirmaciones y hacer otras sospechas. Los ministros no son resultado de un escrutinio democrático sino que son elegidos arbitrariamente por el presidente. El secretario del partido, Mauricio Mulder, del lado de aquellos que sí son elegidos democráticamente, figura como el áspero aprista insatisfecho del presunto engreímiento que reciben los no apristas del ejecutivo.

En clase, no sé si estabas, lamento no recordarlo muy bien, comentamos de paso el tema, recordando que Fujimori también tenía un grupo misterioso de asesores que entraba y salía de palacio y era sorprendido por las miradas inquietadas de los ministros. Si hay una remoción paulatina de los ministros por unos "intrusos" en el ejecutivo, eso a fin de cuentas podría beneficiar la gobernabilidad, pero no a la buena 'familia Ingalls' que es conformada sin que todos formen parte de la otra familia de la estrella. Después de todo el poder no se sortea en ánforas huecas, el poder se detenta y agencia en ellos y, por ello, siempre habrá una que otra disputa. Hay que ver que no se les pase la mano y comentar las buenas nuevas (con el sentido crítico, más las malas) de esta "querídisima farándula".

Ahí lo tienes, Laura. Ojalá ya la afonía haya terminado. Así sacas punta a la agenda con menos fastidio. Hasta pronto.