El tema de los ajustes ministeriales ha vuelto a aparecer en escena a raíz de las últimas declaraciones de la ex candidata presidencial, Lourdes Flores Nano. La incomodidad ha sido expresada, con matices, por parte de los actuales ministros quienes, evidentemente, se sienten algo enojaditos por la idea.
Recuerdo que uno de los contrastes notorios entre el gobierno de Toledo y este segundo gobierno de García, fue justamente la aparente estabilidad ministerial. Tal vez ahora lo sintamos más lejano, pero el anterior gobierno cambiaba de ministros (no todos, evidentemente, pero varios) con una regularidad curiosa, por decir lo menos. Dicha inestabilidad, como es obvio, no traía ni sonrisas ciudadanas, ni mayor aprobación y confianza en la gestión presidencial; todo lo contrario.
El primer gabinete ministerial de este segundo gobierno del APRA fue un pincelazo bastante evidente de la orientación gubernamental que habría durante estos cinco años, en varios temas. Ello para muchos resultó una sorpresa; para otros, no tanto.
El primer gabinete, resultó sintomático del nuevo rostro de García (en comparación con su primer período presidencial) y además estable pues no solo se mantuvo buen tiempo sin mayores cambios (el caso de Mazzetti resulta particular, al igual que el de Salazar), sino que además algo de simpatía o en todo caso, indiferencia positiva, despertaron.
Pero como ocurre “a veces” en nuestro país, lo bueno no dura mucho y en realidad dudamos si realmente lo era. Así fue que empezaron a salir algunas cochinaditas y varios ministros empezaron a ser cuestionados seriamente, algunos más o otros menos; pero cuestionados en general. Mi “ministro” favorito, fue uno de los cuestionados tanto por los medios y la “oposición” (entrecomillada) como por la sociedad civil.
La situación se empezó a poner medio fea y el Premier salió a defender a su gabinete con capa, espada y argumentos algo absurdos como el de “no habrá cambios si no deja de haber interpelaciones” (¡por favor!).
Pero la historia siempre nos trae sorpresas singulares y fue el mismo Del Castillo quien con un “error”, que Freud consideraría muy interesante sobre el inconsciente del Premier, se vio en la necesidad de acelerar los cambios que parecían no llegar nunca. Era la manera de despercudirse de su propia embarrada.
Llegaron los anunciadísimos cambios y, bueno, fue un poco de lo mismo. Por cierto, quedó el indeseable.
Ahora bien, el disgusto sigue latente, pero la fortaleza de este es algo menor, a menos que se trate de Alva Castro, cuyo rostro podría ser vendido como objetivo de juego “Tiro al blanco” y sería un negociazo; esto se debe en parte, a que en nuestro país el figurón siempre es el Presidente y los demás actores son bastante secundarios. Esa cuestión de la delegación de funciones o facultades diferenciadas, sigue resultando algo borroso para muchos.
Pero el contexto ha variado. Tenemos a un Alan García que es el reconocidísimo autor de “La jauría del Hortelano” (parte1, 2 y 3), que firmó el TLC, que cenó con la amiga Lourdes y otros representantes del PPC más de una vez (y con varias sonrisitas), etc.
¿Por qué esto último resulta importante?
Porque los coqueteos políticos resultan sintomáticos y algo me dice que no debiéramos asumir que son meras casualidades.
Tengo la impresión de que García no tendría inconveniente en jugar a armar un tercer gabinete con personajes como Lourdes Flores y claro, con el fiel amigo Alva Castro quien, en el (estoy empezando a pensar que) “mejor” de los casos, podría dejar la cartera del Interior para ocupar alguna más “inofensiva” (por decir lo menos).
Se trata de una especulación que tal vez no ocurra, sobre todo en lo referente a Lourdes pues que Alva salga del gabinete está más difícil que hacer que un EMO sonría en verano; pero, al margen de ello, algo me dice que por la cabecita de Alan, un jueguito con Lourdes en el tablero ya le pasó por la cabeza, o sigue pensándolo.
No sabemos aún lo que ocurrirá (ni qué estará pensando doña Lulú), pero la sola idea de imaginarme a Antero y su ex correligionaria Lourdes, compartiendo el mismo aire, resultaría muy interesante. Lourdes aún no desecha las posibilidades en el 2011 (¿qué otro cuadro ppcista podría entrar? Digo, nomás) así que tendrá que evaluar si gana o pierde demasiado con este posible acercamiento al gobierno. Las dos cenas con el mandatario y la cúpula dirigencial del partido de gobierno no le sumaron muchos puntos, por el contrario, suscitaron polémica dentro del mismo PPC.
Habrá que ver entonces, el negociado. Hasta entonces solo queda decir algo más. No olvidemos que a Alan le encanta la posibilidad de control sobre las situaciones. Eso de elegir sucesor va mucho con su onda (lo hizo alguna vez con Fujimori, ¿recuerdan?); ahora que sus inclinaciones “ideológicas” han virado hacia la derecha, ¿estará pensando en Lourdes? ¿O alguna alianza que la involucre?




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