EL Presidente Regional de Puno, Hernán Fuentes, ha decidido sonar más fuerte de lo acostumbrado. Lamentablemente, no podemos afirmar que esta nueva “sonoridad” se deba a la labor realizada en su región, a la simpatía popular que despierta o a los proyectos presentados; por el contrario, se trata antes de ciertas declaraciones que pintan de cuerpo entero ciertas intenciones muy suyas (porque no podríamos decir que en Puno todos bailan con este pañuelo).
No es una novedad la cercanía ideológica que tienen Fuentes y Chávez; sin embargo, ello no implica que las intenciones del presidente regional de Puno deban ser canceladas de antemano. Si bien en este espacio hemos resaltado nuestras diferencias con el Presidente venezolano, no podemos ser intolerantes y condenar a quienes opinen distinto. Pero este es un caso algo diferente.
El día de hoy, Hernán Fuentes, mencionó que Puno se encuentra en un proceso de independización. Con ello, lo que queda más claro es que Fuentes está harto de que lo anden dirigiendo desde Lima, o también está harto de obedecer normas que, en principio, él no ha creado. Digamos que, desea ser Adán.
Sin embargo, con dichas declaraciones deja ver algunas otras cosas.
Por un lado, perjudica la imagen de descentralización en nuestro país, que se veía ya debilitada. La actitud de varios presidentes regionales contra estas declaraciones radicales ha sido precisa no solo para marcar distancia de facto con el amigo Fuentes, sino también para brindar a la ciudadanía una visión de “unión” contra estas propuestas desestabilizadoras.
Por otro lado, se vuelve a poner sobre el tapete una gran deficiencia estatal: hacerse sentir en el interior del país. Este aspecto resulta fundamental, puesto que mientras el Estado central siga siendo solo central, pero no repercuta realmente al interior del país, habrá muchas propuestas de este tipo que, solo cuando se nos aparecen cerca, reciben la atención que merecen.
El día de ayer, comentábamos la importancia de definir claramente las funciones de los gobiernos regionales para poner fin a este tipo de encontrones. Para ello, seguimos considerando el diálogo con todas las partes una actividad fundamental. Sin embargo, no puedo negar que resulta evidentemente complicado dialogar con personajes que tienen posturas tan inflexibles y radicales.
El caso de Fuentes resulta interesante por ello. Primero porque con la propuesta ha despertado gran polémica respecto a la pertinencia de la misma; pero sobre todo, porque no estamos notando que el hecho de que la polémica surja en contextos como este, indica que no tenemos claros los lineamientos a seguir para que la descentralización sea un hecho y no solo palabritas al aire.
La propuesta de ley que encendió más esta discusión entre regiones y el gobierno central, ha sido un gran tropiezo del gobierno. ¿Esperaban, sinceramente, que nadie se lo tomara personal y se levantara contra dicha norma? Error grande, he aquí las consecuencias.
Ahora bien, una cosa es que la polémica despierte el interés de todos, y otra muy distinta es que se pueda llevar a cabo. Aquí la cosa es clara: Hernán Fuentes se siente mucho más cercano a Venezuela que al Perú.
Bueno, no podemos culparlo del todo pues, para comenzar, la presencia del Perú en Puno (curiosa la expresión) es mínima. Pero, por otro lado, Fuentes es un gran admirador de Chávez. Tal vez por ello no advierta que no está en la misma posición que el ídolo.
Para emprender aventuras como las que Fuentes tiene en mente, necesita primero contar con un apoyo popular significativo, ¿es esto así? No. La cantidad de irregularidades registradas en su gestión y, desde luego, el levísimo margen por el cual ganó las elecciones regionales, indican que este personaje no despierta precisamente, las palmas más sonoras. No está contemplando la importancia de este factor en sus soñadas intenciones.
Por otro lado, si bien el Perú se encuentra alejado de Puno, cierto también es que Fuentes no es cercano. La población no lo mira con mucho cariño y, por ello, se puede presumir (como de hecho, hago un poco) que sus intenciones son enteramente “suyas” y no la intención de toda la región que él representa.
Por ello, las intenciones de Fuentes podrían quedar solo en eso; sin embargo, no debemos dejar de prestar atención a la forma como presenta nuestra descentralización ante la ciudadanía. Ojo, que un país sea descentralizado no quiere decir que no haya “un” centro.
“Descentralizar” quiere decir que se transfieren funciones, no que deja de haber un “poder” central. Tal vez es eso lo que le molesta tanto al señor Fuentes quien, parece, querer dirigirlo todo, todo, todo. ¿Eso no sería centralizar Puno? Digo, nomás.
No permitamos que declaraciones como estas desestabilicen el escenario y nos presenten a los Presidentes Regionales como enemigos del gobierno central. Son muchos los que están comprometidos con el trabajo articulado con el Ejecutivo ¿y eso por qué? Porque saben que esa es la manera de lograr el ansiado proceso de descentralización. Es preciso trabajar en equipo para lograr un real beneficio para todos. Parece que a Fuentes eso de “para todos” no le gusta mucho.




1 comentarios:
No es que falte el estado en Puno: está de sobra. Esta región con un importante potencial económico por su ganaderia y comercio está como está por la asfixiante centralidad reproducida "in situ" en su gobierno regional "gracias" al pobre diseño de la regionalización.
Le sobra autonomía a Puno. El caso es que esta es política, no económica. Por eso estan tirando a convertirse en feudo del chavismo en lugar de ser libres economicamente para prosperar.
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