jueves 13 de marzo de 2008

Sí se pudo


El día de hoy, un hecho vergonzoso colmó las páginas de varios diarios. La congresista aprista Tula Benites, se habría salvado del desafuero gracias a una alianza entre la bancada aprista y el grupo fujimorista.

Muchos de nosotros hemos seguido este proceso desde que Perú21 lo denunciara por primera vez hace ya varios meses. Hemos visto indignados y sorprendidos cómo el espíritu de cuerpo y disciplina partidaria extrema pueden ser los motores fundamentales que permitan el blindaje de personajes que debieran recibir sanciones fuertes. El partido aprista, nos demostró una vez más, que no importa la falta siempre que venga de sus filas puesto que, solo por dicha condición, se les perdonará.

Muy acertado el tono de la editorial de Augusto Álvarez Rodrich, quien con la indignación lógica que un hecho como este causa, denunció una vez más, la falta no solo de la congresista Benites, sino sobre todo, de quienes la blindan solo por compartir el carné partidario. Digamos que algo parecido he sentido durante los varios meses que, desde este muy humilde espacio, he mencionado las muchísimas razones por las cuales el Ministro del Interior, Luis Alva Castro, debería irse a su casa.

No obstante, pese a la sensación de pesimismo que me deja cada post referido al ministro más popular de “menoscanas”, hoy el ánimo es optimista debido a la reconsideración del Congreso respecto al tema de Benites.

El congreso dio marcha atrás y aprobó el desafuero de Benites”. Sí, estimados amigos, se aprobó la acusación constitucional contra la parlamentaria aprista y, por ello, el título de este post es “Sí se pudo”.

Sin embargo, nunca el optimismo es lo suficientemente grande como para nublar nuestro campo visual. ¿Qué pasó?, ¿nuestros congresistas entraron en razón?, ¿nuestra representación parlamentaria ha mejorado?, ¿podemos decir que nuestros congresistas han decidido ponerse la camiseta?, ¿la oposición realmente lo fue?

Lamentablemente, la respuesta sería “nunca tanto”. Pero es preciso reconocer que hay datos bastante interesantes que no debemos perder de vista. Por un lado, debemos reconocer el hecho de que los parlamentarios de la “oposición” (no se merecen dejar las comillas todavía) hayan solicitado la reconsideración en el Congreso. Por otro lado, debemos tratar de identificar la intención del Presidente del Congreso para propiciar que esta se apruebe.

El día de ayer, Luis Gonzáles Posada se presentó menos neutral que el día de hoy. ¿Eso por qué? Pues porque además del hecho de que la sesión de hoy era pública (nunca hubo razones reales por las cuales debía cerrarse) habría que ver si está realmente dispuesto a desprestigiar al APRA como partido, y consecuentemente a sí mismo como personaje político, al avalar blindajes como el de ayer. Se trata nada menos que del Presidente del Congreso.

Pero aquí hay más cosas. Al margen de la actitud de la “oposición”, es preciso reconocer que la labor de los medios de comunicación (desde que se evidenció el hecho) ha sido muy importante. Por un lado, pusieron sobre el tapete un asunto de interés público; por el otro, indirectamente presentaron la actitud aprista a la ciudadanía; finalmente, lograron que se apruebe la denuncia puesto que, sin la presión de los medios tal vez esta no hubiera llegado a buen puerto.

En ese sentido, es preciso reconocer la actuación que han tenido frente a este tema y, sobre todo, la constancia con la cual han fiscalizado durante estos varios meses (otro hecho vergonzoso: la lentitud del proceso) el caso.

Pero no podemos evitar notar que resulta, o debiera resultar, realmente triste que andemos aplaudiendo el hecho de que a una congresista que incurrió en una falta evidente y grave, se la sancione. Eso es el colmo pues debiera ser lo usual, no lo extraño. Que las malas acciones de nuestros representantes reciban el castigo correspondiente no debiera ser lo anecdótico o deseado (e incluso, utópico), sino lo rutinario.

Con hechos como el de ayer y la rectificación de hoy, notamos que aún nos falta mucho para construir una conciencia democrática sólida en el Perú que contemple el respeto a las leyes y normas no solo para algunos, sino para todos. En ese sentido, es preciso que la sociedad civil no olvide cómo ha operado el partido aprista frente a este hecho durante estos meses y también respecto al blindaje también vergonzoso que le dan a Luis Alva Castro.

Finalmente, una acotación. El hecho de que alguien esté en un partido político no debe impedirle a la persona actuar según sus propios valores. Si el partido político al cual pertenece no tiene como principios rectores los valores de algún militante, pues entonces el militante debería pensar si está dispuesto a negociar aquello que considera moral con el partido. Acá entre nos, creo que los valores nunca son negociables.
Respecto al hecho de Tula Benites me quedan dos preguntas:

1. ¿La disciplina partidaria aprista es tan fuerte? ¿Ello es positivo?
2. O ¿será que todos los apristas piensan igual? (para nosotros todo, para los enemigos, la ley)

Sigamos atentos pues el partido aprista aún permanecerá en el gobierno unos años más. Tengamos cuidado porque parece que si un aprista comete falta, no habrá quién le cobre. ¿Podremos cobrar nosotros?

1 comentarios:

tv bruto dijo...

lo vergonzoso es que la pandilla mediática (comercios, peru21s, rodrich, palacios, etc) quiera darsela de moralizadora usando este caso. ¿dijeron algo sobre el depa de lizarraga por ejemplo?

Lo del apra es una raya mas al reo (no al tigre), pues esta pandilla sabía la clase de ladrones que eran/son estos auspiciados como el "mal menor".

Mañana estos empleados mediaticos de la gran corrupcion de smokin y corbata michi, auspiciaran sin duda a cualquier delincuente que les asegure el statu quo.