jueves 20 de marzo de 2008

Las cumbres del diálogo


Un amigo me pasó el siguiente dato: el Viceministro del Interior (mi ministerio favorito), consideró el diálogo como una medida importante para que las denominadas “anticumbres” se realicen dentro de los parámetros legales establecidos.

Resulta interesante que recién se mencione la importancia del diálogo. Este año, el Perú será la sede del Foro Económico Asia Pacífico y la reunión de la Unión Europea y, como tal, ello no solo trae como consecuencia que nuestro país esté ante los ojos del mundo, sino también ante las movilizaciones internas.

Sería ingenuo pensar que el clima interno no se verá alterado por estas cumbres o que el ánimo interno será totalmente armónico. Para comenzar, la armonía total, por llamarla de algún modo, no es un rasgo característico de los espacios en los cuales interaccionan individuos. Es propio, sobre todo en espacios democráticos, que la pluralidad de perspectivas sea constante y, en ese sentido, no podemos pensar que eventos como los de este año, pasen desapercibidos y no acarreen estas perspectivas múltiples.

Solo para empezar, el término “anticumbre” resulta polémico. El prefijo anti- hace alusión a algo “opuesto a” o con “características contrarias a” otra cuestión. En ese sentido, cabe preguntarse si las llamadas “anticumbres” realmente tienen características contrarias o son opuestas a las cumbres que este año se llevarán a cabo en nuestro país. Ahora bien, a ello sumémosle el hecho de que existe una percepción negativa del término “anticumbre” y con ello tenemos un panorama que, lingüísticamente, nos indica cierta intención de quienes rotulan de esta manera estas iniciativas.

Digamos que preferiría denominarlas “cumbres alternas” puesto que son espacios que manejarán una dinámica particular y buscarán la participación de la ciudadanía. No olvidemos que las cumbres no son abiertas a todo el público y ello es explicable puesto que asistirán los representantes; sin embargo, la participación de la ciudadanía nunca está de más y, en ese sentido, estas “cumbres alternas” podrían representar una oportunidad interesante para quienes deseemos discutir sobre temas relevantes de la agenda económica y política internacional y nacional.

Por otro lado, cabe mencionar que estas “cumbres alternas” se han desarrollado en los países que han sido sede de estos eventos. No se trata de algo inusual.

Un amigo me mencionó que, podría decirse que se trata de un espacio con la intención de “democratizar” más este evento que es dirigido para los jefes de estado, en principio. Bueno, yo debería hacer una aclaración a esta afirmación. No me parece que se trate de un espacio más “democrático” pues, los jefes de estado son representantes de sus países (exceptuando las dictaduras, pero en todo caso, son los menos…por suerte), sino de un espacio más participativo.

En este espacio hemos defendido siempre la importancia de la participación ciudadana y, en ese sentido, las “cumbres alternativas” (al margen de los defectos que puedan tener) son espacios que permiten esta participación. Las dos cumbres a realizarse en nuestro país este año, no son solo eventos de los cuales gozan las autoridades. Son eventos que, a la larga, traerán consecuencias para todos los peruanos.

Debo, por eso, reconocer el acierto (aunque tardío) del viceministro del Interior cuando menciona la importancia de dialogar con quienes organizan o dirigen estas iniciativas alternas. Las primeras declaraciones por parte del Gobierno respecto a estas propuestas fueron bastante duras y críticas. Ahora, si bien no hay una rectificación de las declaraciones iniciales (y probablemente sigan pensando que las “cumbres alternas” son un estorbo), lo que hay es la toma de conciencia de que estos espacios no solo son siempre necesarios, sino que también positivos, en buena cuenta.

Habrá que ver, también, cómo los impulsores de estas reuniones alternas se encuentran comprometidos con el país y la ciudadanía. ¿Hasta qué punto están dispuestos a dialogar? Esperemos que lo suficiente como para que estas cumbres alternas realmente sumen. Esperemos merezcan el rótulo de “cumbres alternas” y no terminen por acercarse más al de “anticumbres”.

4 comentarios:

GUILLE da MAUS dijo...

Es más que obvio que las "Anticumbres" buscan entrar en colisión con la "cumbre" oficial. Es la dialéctica que clara e inevitablemente apunta hacia la confrontación y la violencia.
No hay que ser ingenuos. Las intenciones de estos oportunistas son claras: fomentar el desorden y LOGRAR algunas victimas para legitimar tal impostura. Aqui no cabe diálogo porque, de plano, no hay un fin comun entre los interlocutores, sino que uno de ellos esta claramente decidido a dar la contra.

Aqui solamente cabe una cosa: que la democracia y el gobierno se hagan respetar, por el bien de todos.

Alfredo P. dijo...

"Cumbres alternativas", "espacios de diálogo y democratización", qué ingenua que eres!!!.
Por gente que piensa como tú, estuvimos a punto de convertirnos en la Kampuchea de latinoamérica, no debemos repetir los mismos errores.
En realidad se tratan de acciones reactivas a las cumbres internacionales, en buena cuenta no proponen nada simplemente buscan dar "la contra".
Este tipo de eventos congregan al pensamiento más arcaico y reaccionario de la izquierda, a esos que se oponen a la globalización y al capitalismo (que a estas alturas de la historia es tan absurdo como oponerse a la ley de gravedad) y a aquellos que manipulan los DD.HH para proteger intereses de grupos terroristas como la FARC.
Aquellos izquierdistas que se han colgado de la billetera del chavismo buscan convertir este tipo de eventos en "cajas de resonancia" para sus anti-democráticos fines.
Debemos estar alertas respecto a la presencia en el Perú de estos grupos de radicales y extremistas.

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimados Guille y Alfredo:
las "cumbres alternativas" pueden tener motivaciones particulares que las sitúen en contra de las "cumbres oficiales", pero ¿por qué ello no debería darse en un espacio democrático?

Imaginemos que lo mencionado por el amigo Alfredo sea cierto "congregan al pensamiento más arcaico y reaccionario de la izquierda, a esos que se oponen a la globalización y al capitalismo"
¿Qué hay con eso? Por más que discrepemos de ello, no tenemos por qué vetar el desarrollo de las mismas. Repito, estamos en democracia y la pluralidad de perspectivas es algo propio de este sistema.

Finalmente, siempre cabe el diálogo, estimado Guille, pues es la única forma de lograr consenso y entendimiento.

Saludos y gracias por los comentarios.

Harold Forsyth dijo...

La felicito por su publicación y el sensato manejo del tema.

Harold Forsyth