lunes 31 de marzo de 2008

Ciudadanía crítica


Uno debe comprender que cuando hace una crítica, incluso la considerada “constructiva”, es más que probable que reciba una respuesta. Si bien la ideal es de comprensión y tolerancia, dicha reacción no es la común. Por el contrario, el resentimiento, la frase violenta y la miradita picona son las reacciones más acostumbradas.

En la editorial de Perú21 de hoy, Augusto Álvarez Rodrich menciona esta incapacidad por ver con buenos ojos la crítica necesaria que se hace a nuestros representantes. Uno puede entender que existan reacciones naturales, pero un representante debe tener claro que “representa”, valga la redundancia, a un contingente numeroso de personas y que por tanto no solo es sujeto de crítica, sino que debe atenderlas.

Esta actitud negativa ante las críticas fomenta también el desprestigio de las mismas autoridades y con ello crece también la desconfianza por parte de los representados. De más está decir que la desconfianza resulta un obstáculo bastante grande para quienes deben tomar decisiones; la desconfianza, además, conduce a la pérdida de legitimidad, con lo cual, la labor del representante se dificulta.

Una autoridad que ha demostrado no querer llevarse bien con los críticos de su gestión es el amigo Castañeda quien, durante este segundo período en la alcaldía metropolitana de Lima, ha debido contestar ciertos cuestionamientos que, desde luego, ha minimizado. Luis Castañeda Lossio se ha caracterizado más por su silencio que por sus acciones; este excesivo (y a mi modo de ver, irresponsable) silencio ha sido cuestionado y criticado por muchos (en este espacio hemos hecho lo propio). Esta vez, el alcalde decidió hacer uso de su
aparato fonatorio (ese que andaba en desuso) y le hizo frente a las críticas.

¿Cómo lo hizo? Al mejor estilo de García, con quien la relación es bastante más que cordial: con la pata en alto y descalificando a quienes osaban cuestionar su gestión.

Además de afirmar que todos sus críticos tenían mente de bodeguero (lo cual, en principio no tendría nada de malo, pero el alcalde le dio una connotación totalmente peyorativa), sale ahora con el nuevo rótulo para los opositores a su gestión: parásitos políticos.

No sé si alegrarme porque finalmente el Alcalde dejó el silencio en el pasado, o deprimirme por su tonta performance verbal; en todo caso, resulta interesante de todos modos darle una revisada a las actitudes de otros representantes políticos que han decidido pronunciarse sobre el tema.

Los parlamentarios por el Partido Nacionalista han sido los más fuertes críticos de la gestión de Castañeda. Está de más decir que mi cercanía con los nacionalistas es nula, sin embargo uno debe reconocer que ellos se han comprometido con el asunto y, a mi modo de ver, es algo que cabe resaltar.

Ahora bien, nada es gratuito ni coincidente. Podría haber, y lo dejo como posibilidad, la intención de desviar la atención de la investigación que se hace a las Casas del ALBA; sin embargo, lo uno no quita la importancia de lo otro. Las investigaciones no deben ser miradas como piedritas en el zapato, sino como referentes importantes sobre el desempeño de la gestión del personaje del que se trate.

No podían faltar, como es obvio, las declaraciones de la defensora del Alcalde de Lima: Fabiola Morales quien afirmó que detrás de esta investigación solo había el deseo de desviar la atención del asunto de las Casas del ALBA. Respecto a ello hemos hablado en el párrafo anterior; sin embargo lo interesante viene después cuando le sugiere a Masculán (crítico de Castañeda) que se dedique a velar por los intereses y preocupaciones de Amazonas (departamento que representa) y no por Lima.

Aquí hay dos cosas interesantes. Por un lado, es cierto que los representantes deben velar por los intereses de aquellos lugares que representan. Ello permite que la descentralización sea más de facto que de letra; sin embargo, no se puede afirmar que por ser representante de un lugar y no de otro, no denuncies aquello que te parezca trascendente. Es perfectamente legítimo que, sin descuidar los intereses que representas, puedas denunciar aquello que te parece denunciable, incluso si ocurre en otro lugar.

Lo que tenemos aquí es una respuesta bastante picona frente al parlamentario que, en este momento, está haciéndole la vida a cuadritos al amigo Castañeda. Habría que decirle a la amiga Morales, que no es necesario apelar a estas “estrategias” para defender a su líder.

Otra reacción interesante ha sido la del congresista Eguren quien pertenece a Unidad Nacional, alianza con Castañeda y los solidarios.

Lo que menciona Eguren es que toda gestión exitosa causa críticas y que, por ello Castañeda es un blanco para ellas. Sin embargo, mencionó también la importancia de no mirar con temor y pesimismo las invitaciones al Congreso, las investigaciones resultan positivas y necesarias.

Y esto me hace pensar en un aspecto que recuerdo haber mencionado superficialmente en algún otro post, pero que vale la pena recordar.

No pretendo encontrar una respuesta inmediata a la siguiente pregunta, pero cabe preguntarse ¿la gestión de Castañeda ha sido y es exitosa? Ello nos lleva a otra pregunta inmediata ¿cuándo una gestión puede ser calificada como exitosa?

Si la variable única fuera la percepción ciudadana respecto a la autoridad, diríamos que la gestión de Castañeda ha sido excelentísima y se mantiene. Si, por otro lado, la variable fuera la cantidad de obras realizadas, pues tampoco estaría tan mal. Si la variable fuera la frecuencia de aparición en medios, el pobre andaría jaladísimo. Si la variable determinante fuera la cantidad de cuestionamientos a sus proyectos, andaría más o menos (tal vez más menos que más) y etcétera.

La semana pasada conversaba con un amigo acerca de estos letreros que se pueden ver en Chorrillos (no sé si en otros distritos también) en los cuales se lee “mis obras hablan por mí”. Si nos detenemos en dicha afirmación notaremos que no es todo tan simple como desearía el autor de dicho cartel (imaginen quien).

Las obras resultan importantes puesto que responden a una serie de demandas de la ciudadanía. Hasta ahí estamos de acuerdo. Claro, habría que ver si todas las obras emprendidas por el Alcalde han respondido a estas demandas básicas y urgentes, pero ese es otro cantar. Sin embargo, al afirmar que son estas las que hablan por él, se está cerrando de arranque el debate y la discusión pública.

Ello no puede ser positivo, puesto que vivimos en una democracia. Siendo franca no sabría si calificar de exitosa la gestión de Castañeda puesto que, además de las irregularidades en las obras, no percibo un representante en contacto con sus electores. Creo que este es un aspecto fundamental en el desarrollo de la gestión de la autoridad elegida.

Esta crítica se le puede hacer a muchos representantes, pero en este post la he centrado en Castañeda puesto que me pareció interesante observar la dificultad de calificar su gestión. Si tuviera que ponerle alguna nota, tal vez aprobaría de modo muy mediocre. Sus irresponsables silencios y su reciente intolerancia a las críticas podrían bajarle más puntos.

La pregunta es, ¿cuándo calificará la ciudadanía? (y a conciencia). Por lo pronto sigue aprobadísimo en las encuestas y ello resulta, para muchos (me incluyo), preocupante. Las obras son importantes, pero lo son también el diálogo con la población y la cercanía con los electores, la toma de posición frente a temas de interés público y la consideración por quienes representan también, léase los regidores. En esos rubros, Luis Castañeda Lossio, anda jalado. ¿Habrá nivelación?

4 comentarios:

Jose Alejandro Godoy dijo...

Solo añadiría una crítica más a Castañeda Lossio y que podría ser una variable más para evaluar su gestión: ¿Cuál es su plan de gestión municipal o su norte para mejorar la ciudad en estos años? ¿Solo se limita al cemento? ¿Donde quedan sus funciones como presidente regional y encargado de salud y educación?
Con esas variables, Castañeda ni siquiera pasaría una nivelación, sino que sería jalado de frente,

GUILLE da MAUS dijo...

Desgraciadamente nuestra opinión pública stá muy acostumbrada a descalificar ad hominem las críticas, reparando poco en su contenido.

A mi tampoco me importan que las críticas a Castañeda provengan de los nazionalistas. Que lo hagan más por interés político es otra cosa. Pero no hay que olvidar -por ejemplo- ke presentaron una interesante propuesta de gobierno metropolitano con las creación de 5 areas administrativas: conos, lima y callao.

Castañeda me parece buen administrador pero mal planificador e inescrupuloso político. Si se le lanza a la presidencia soy capaz de hacerle anticampaña.

javier dijo...

Pues a los críticos, mira cómo el poder nos trata: http://lapizymartillo.blogspot.com/2008/04/y-sigue-la-vaina.html

Linda ciudadanía construimos a punta de batidas y con una policía que se comporta como la de Life on Mars.

Anónimo dijo...

mira querida

si Lucho no habla, no es porque es mudo.
Tú estas desinformada al respecto.

El ya se ha presentado a candidatear antes. y si no ganó fue por eso , porque hablo.

El no habla porque si habla la ....