Ya varios blogs han rebotado la noticia de las declaraciones de nuestro Presidente avalando, muy a su estilo, la represión que China está desarrollando contra los tibetanos. Una represión que, de más está decir, es sumamente dura y que viola derechos humanos de pies a cabeza.
Al respecto uno no puede sino indignarse puesto que Alan García no es una persona que viaja porque sí, da su opinión y ya está, ahí queda; Alan García es el Presidente de la República y, por tanto, sus declaraciones representan un aval del país peruano (sí, nuestro país) ante estos sucesos. ¿Qué les parece?
Habría que ver, sin embargo, cuál es aquella motivación que hace que nuestro Presidente actúe de esta manera. Como sabemos, no se trata de una coincidencia o, en todo caso, no es una metida de pata involuntaria pues el señor García sabe que sus declaraciones traen cola.
Entonces, ¿qué busca?
Hoy en la mañana conversaba con un muy buen amigo quien me comentaba que entre Toledo y García comparten eso del "sí o sí". Alan García parece estar decidido a conseguir el TLC con China. Ahora bien, al margen de las discusiones respectivas sobre la conveniencia de dicho Tratado, lo importante es hasta qué punto puede permitirse un sí o sí que implique un aval como el realizado por nuestro mandatario hace pocos días.
Creo que convenimos en que no es posible permitir eso. Ahora bien, tampoco podríamos decir que se trata de una sorpresa.
Antes que nada, cabe recomendar el artículo que Luis Jaime Cisneros publicó al respecto. Este resulta preciso para entender este asunto desde una perspectiva analítica bastante interesante y completa. Comenta, además, que Alan García es el único mandatario que ha avalado las acciones del gobierno chino en un gesto “políticamente correcto” durante su viaje.
Sin embargo, debo decir que no comparto ese pequeño optimismo del amigo Cisneros puesto que, no creo que García haya hablado por descuido y sin consejeros cercanos. Nadie le dijo nada al oído, porque el Presidente peruano no quería escuchar nada en realidad. Su discursito ya estaba planeado.
A nuestro Presidente parecen importarle nada los DDHH y ello ha quedado evidenciado no solo por sus propuestas frente a hechos coyunturales actuales (publicación de nombres de presuntos ex terroristas, propuesta de pena de muerte, aval también de los “logros” del procesado Alberto Fujimori, sonrisitas partidarias con la bancada fujimorista, etc.), sino desde su primer gobierno. Le importa poco también, ello queda evidenciado con sus declaraciones en el país oriental, la democracia en tanto sistema político.
¿Qué quiere decir todo esto?
Hace algunos meses escribí un texto bastante largo (realmente largo) sobre la tolerancia. Una de las ideas principales era que la tolerancia se desarrolla entre los individuos en función de aquellas diferencias que estamos dispuestos tanto a aceptar, como a negociar en ciertos casos. Además, y esta es una percepción bastante personal, creo que todo es negociable, excepto los valores.
En democracia, la discusión y pluralidad de puntos de vista es natural y saludable. Pero, ¿qué cosa no estamos dispuestos a negociar y aceptar? Yo creo tenerlo claro: no estaría nunca dispuesta a negociar la defensa de la democracia, el respeto a los DDHH y sobre todo, la libertad.
El señor García, sin embargo, está dispuesto a negociar y aceptar todo esto siempre que con ello consiga firmar el “tan ansiado” TLC con China y, tal vez hay otros intereses.
Con los ánimos movidos en América Latina a raíz del diferendo marítimo con Chile, el conflicto Ecuador-Colombia (y Venezuela), con nuevas declaraciones de Chávez contra la actitud peruana debido a las Casa del ALBA, etc. al Perú le conviene contar con la aceptación y amistad de países fuertes.
Pero, ojo con esto, contar con el aval de los EEUU (al margen de si ya lo tenemos o no) podría también resultar perjudicial en un contexto latinoamericano en el cual son varios los países que no ven con muy buenos ojos la amistad con este país. En ese contexto, la amistad china no resulta nada despreciable.
A ello sumémosle un último factor. Durante la semana pasada, a raíz de declaraciones del presidente regional puneño, Hernán Fuentes, no fueron pocos los personajes políticos (del partido de gobierno y de otros) que se manifestaron en defensa de la soberanía nacional y la integración peruana por sobre todas las cosas. Tal vez García pensó que si no decía lo (para él) “políticamente correcto” estaría contradiciéndose y mandando un mensaje distinto al Perú.
Pero, ¿acaso la contradicción no es de lo más triste en este caso? Por un lado reconoce la independencia de Kosovo, por el otro avala la actitud de China. El Presidente parece estar hablando chino y sin haber tomado un cursillo básico, por lo menos.
Hay que estar claros en esto: nada justifica el aval de la represión china.
Habrá que ver si el Presidente García cae en cuenta de lo que significan sus declaraciones a nivel nacional e internacional. Tal vez aún esté a tiempo de enmendarse. ¿Creen que lo hará? Como siempre, me gana el escepticismo, sin embargo los ciudadanos peruanos podemos hacer algo y mostrar nuestra solidaridad con las víctimas de esta represión.
Los invito a firmar en el siguiente enlace (clic aquí) un documento solidarizándonos con los amigos tibetanos y pidiendo que cese la represión para abrir paso al diálogo. Por ahí nos vemos.




1 comentarios:
Sin duda, Alan habla Chino. Considero que no le importa a qué se pueda estar refiriendo con lo que dice siempre y cuando logre, como mencionas, el "tan ansiado" TLC con China. Además, claro, tiene a su fantasma de DD.HH. persiguiéndolo, lo que haría pensar que, efectivamente, comparte (practica también) la política de represión. Leyendo algunos artículos puedo deducir que sobre todo le interesa convertirse en el principal primario exportador de cobre a China y competir en ese rubro con Chile. En fin. Ya nos vemos.
-Nicola-
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