sábado 16 de febrero de 2008

Decir "no"


La ley de Promoción del Desarrollo Sostenible de Servicios Turísticos, vale decir la ley que propuso el Congresista Carlos Bruce para promover la inversión privada en zonas aledañas a sitios históricos, ha causado un revuelo de 7.9 grados al interior del país. Los más eufóricos son los amigos cusqueños quienes, de manera justificada, se abanderan como los representantes del turismo nacional.

Esta semana ha habido varias noticias referidas al asunto de las regiones. Si bien los temas son varios, la recurrente imagen de presidentes regionales (o cualquier autoridad al interior del país) enfrascados en disputas con los representantes del gobierno central, viene siendo cada vez más frecuente y, por qué no decirlo con todas sus letras, más preocupante.

En lo que va de este año 2008 el asunto de las revocatorias de autoridades, la propuesta gubernamental para contratar solo a docentes egresados del tercio superior, y la ley polémica que mencionamos líneas arriba, son tres casos puntuales que han evidenciado una dinámica aún indefinida entre unos y otros.

En el caso de las revocatorias, la unión fue clara. Es más, recuerdo que luego de la primera reunión que sostuvieron los presidentes regionales con miembros del Ejecutivo, muchos supusimos que el gesto de ese primer encuentro, podría luego degenerar en el primer paso necesario (y aún relegado) para agilizar el proceso de descentralización en nuestro país. Pero parece que nos equivocamos pues la unión giró únicamente en torno al asunto de las revocatorias.

Respecto al tercio superior basta decir que las autoridades regionales marcaron una distancia abismal que el gobierno central en lugar de eliminar, acrecentó amenazando con denunciar a quienes se opusieran a la norma. Finalmente, el tema del post de hoy tiene un trasfondo parecido puesto que, por un lado nuestros amigos del Cusco han decidido hacerle frente a la ley ya aprobada y, el gobierno central menciona la posibilidad de quitarles el rótulo de “sede” en las cumbres de este año.

Ahora bien, cada región puede decidir si acata la norma o no (cuestión que no ocurre en el caso de las contrataciones de docentes); vale decir, si el Cusco no desea hacer valer la norma, reúne a sus representantes, dicen “no” y ya está. Eso en términos prácticos.

Ahora, en términos más complejos es preciso mencionar un par de cuestiones. Por un lado, la negativa cuzqueña antes de ser una particular respecto a esta ley, es un mensaje al gobierno. Ello no puede dejar de notarse puesto que, luego de la modificación mencionada líneas arriba, se mantiene el espíritu contrario a fin de no pegarse ni un poquito a la propuesta. ¿Esto por qué?

Tal vez aquí haya dos razones. Por un lado, tenemos el hecho de que las dicotomías entre el gobierno central y los regionales se han visto agudizadas a raíz de temas puntuales como el del tercio superior de los docentes y, respecto a este asunto, no fueron ni uno ni dos los presidentes regionales unidos; fueron nada menos que 16. Digamos que, mantener la distancia con iniciativas gubernamentales resulta fundamental por el clima. Es antes una lejanía del gobierno que de la ley en sí.

Por otro lado, está el hecho de que el Cusco es, sin duda, nuestro atractivo turístico más importante. La cantidad de turistas que visitan dicha región es suma y por tanto, este espacio se constituye como el más importante en el desarrollo de esta actividad.

¿Y eso qué tendría que ver?
Tengo la impresión de que se trata de un “tenemos el deber de defender el patrimonio nacional”. Bajo esa premisa, no importa tanto si la modificación permite que cada región decida por su cuenta si acata o no la norma (aunque dicha modificación desestabilizó un poco a las autoridades cusqueñas), sino que no prospere la que ellos consideran intención fundamental de la ley: privatizar.

Como sabemos, la sola idea de privatización causa rechazo ciudadano por motivos varios, uno de ellos el prejuicio basado en discursos de personajes políticos. En ese sentido, y teniendo en cuenta de que hablamos de una zona al interior del país (ese que a veces nos parece tan lejano), al margen de nuestra apreciación personal a raíz de la movilización que siguen, resulta medianamente entendible su postura.

¿Qué hacer?
Lo mencionaba Álvarez Rodrich el día de ayer cuando afirmaba la importancia de emprender un real proceso de descentralización fuerte. Ello, aún dista de ser real e incluso una intención del gobierno que ante las opiniones encontradas de ciertos grupos, opta por darles más razones para enojarse: los provoca.

Cierto es, como menciona el presidente del Cusco, que la “Ciudad Imperial” será un punto de visita central durante las cumbres de este año; ello al margen de si son o no sede. El punto está en, ¿cómo deseamos que Cusco se presente? Como un escenario digno de visitar, o como uno impredecible e inestable.

Si bien la ley no tiene todas las garantías de funcionar como debe ser (recomiendo la lectura de un artículo publicado en SOMOS de hoy al respecto) no podemos negar que resulta necesario de todos modos, que se implementen espacios que permitan no solo que el turismo se desarrolle de mejor manera, sino que además aumente su potencialidad como actividad peruana.

Si actualmente el 50% de la renta nacional proviene de la minería y ello puede resultar perjudicial puesto que nos jugamos la mitad de la renta si no brindamos las facilidades a las grandes empresas mineras, antes que pensar solo en cómo hacer para que no sea tan importante, es preciso conseguir una alternativa.

Con los atractivos de un país como el nuestro, el turismo es una opción más que atractiva, pero debemos saber encaminarlo como es debido. La ley en principio es positiva, lo que debemos evaluar es ¿qué ente fiscalizará que no se maltrate el patrimonio? Con un INC como el que tenemos, las garantías son pocas, pero ojo, entonces la fiscalización debe depender de nosotros.

Lo que es claro es que si no fomentamos el turismo en nuestro país, estaremos perdiendo una oportunidad excelente que, por cierto, no todos los países tienen.


Más sobre el tema
Augusto Álvarez Rodrich "El hitazo del verano"

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pero Laura que ingenuo de tu parte, el gobierno resuelve tus planteamientos rápidamente creando una institución alterna al INC y san se acabó el problema.

Lo que sugeriría es porque mejor no juntan en una bolsa (de tela para cuidar el ambiente), a todas las entidades que no funcionan en este país.

Tendríamos por resultado muchos puestos de trabajo para los de la estrellita por supuesto, y de esa manera llegaremos al 2011 a pedir que vuelvan a estar en el gobierno.
¡viva el apra compañero Garrido Lecca¡
¡muestre su pañuelo blanco ¡ y
¡suenese los mocos de una buena vez¡

Alfredo P. dijo...

En primer lugar, es falso que la norma en cuestión busque "privatizar" los lugares arqueológicos, simplemente se busca darles un mayor valor agregado, tratando de reproducir a escala nacional la exitosa experiencia de la Huaca Pucllana de Miraflores.(¿conoces la Huaca Puccllana?, sería bueno que la conocieras)
Aquí se está confundiendo la actitud de los cusqueños -quienes mayoritariamente dependen del turismo- con la de los agitadores que han elegido como "autoridades" (quienes continuan cobrando durante sus paralizaciones).
Las "autoridades" cusqueñas están evidenciando con sus actos una vocación suicida, están destruyendo su principal fuente de ingresos que es el turismo; creo que hasta que no maten a algún turista por alguna pedrada o por algún desmán, no van a detenerse y cuando eso ocurra será demasiado tarde: Cusco desaparecerá las guías turísticas y las embajadas advertirán a sus connacionales de los riesgos de visitar ese departamento.
En el caso de la población, existe una gran masa ignorante que es engañada por estos agitadores quienes les han dicho que "van a veder Macchu Picchu a los chilenos" como cuenta el periodista Nicholas Asheshov en la ultima edición de la revista Caretas.
A ver los hechos del Cusco, ya entiendo porqué la izquierda peruana se opone a una reforma de la educación pública: ellos necesitan de masas ignorantes para agitarlas según su conveniencia.

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimado Alfredo, en ningún momento he dicho que la norma busque privatizar, sino que ello es lo que sienten quienes se levantan en contra de la misma. Conozco la Huaca de Miraflores y creo que esta norma no es negativa (ello también lo he mencionado en el post).

Ahora bien, respecto a las autoridades cusqueñas, es cierto que se han tejido una serie de anuncios falsos a los cuales la población reacciona, en este caso, con violencia.

La pregunta es ¿por qué no cala otro discurso? Si bien algunas autoridades (porque no podemos meter a todas en un mismo saco) deben dejar de enunciar falsedades, es preciso que el gobierno central llegue a zonas en el interior del país. Ambos están en falta, ha ahí la importancia de la descentralización.

Saludos y gracias por los comentarios.