“¿Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo, quién teme al lobo feroz?”
Había una vez tres personitas que querían construir sus casitas para vivir felices. La primera decidió construirla en Maynas (ya que el caliente clima de la selva le agradaba mucho), para así estar cerca de su trabajo. Juntó sus ahorros, construyó su casita y así vivió feliz durante un tiempo, desempeñándose como Fiscal.
La segunda persona construyó su casa en Lima, pero en lugar de juntar sus ahorritos mensuales, decidió apelar a una vía más rápida. Hizo relaciones interesantes con miembros poderosos del espectro político nacional, lo cual le permitió acceder a un cargo fuerte que la hizo sujeto de crédito inmediatamente y con lo cual se compró una casa hecha, digna de una Fiscal de la Nación. ¿No lo dije antes? Esta segunda persona es Fiscal de la Nación y vivió feliz en su casa, durante un tiempo.
La tercera personaza, construyó muchas casas y en realidad, lamento no poder dar fe de todas las que tiene aún. Lo que puedo contarle al lector es que se trata de una persona muy adinerada que, no contento con una casa, decidió luego hacer una flota de aviones. Pero esta personaza también debió hacerse de dinero antes de hacerse propietario de todo lo que he mencionado y otros insumos que desconozco (vale usar la imaginación).
¿Cómo lo hizo? Se involucró en ciertos negocios oscuros que, por un lado garantizaron muchos (muuuuchos) ingresos, por otro lado, lo vincularon con diversos personajes y, finalmente, lo convirtieron en el gran jefe de estos negocios turbios que, por respeto a los lectores menores de edad, no denominaré con mayor precisión. Esta tercera personaza, vivió feliz en su casa y de sus negocios, durante un tiempo.
Pero un día soleado, la primera personita tuvo que hacerse cargo de un caso complicado. Debía investigar a la tercera. Lo hizo, con mano dura y la fortaleza que una Fiscal debe tener y luego de terminada la investigación, enjuició a la tercera, por su participación en los negocios turbios que he mencionado antes.
La casa grande de la tercera personaza quedó desolada y sus días de felicidad parecían acabados; sin embargo, esta persona no se daba por vencida fácilmente. Con muchos años involucrado en negocios de todo tipo, los contactos que había hecho resultaron fundamentales para preparar su estrategia y vengarse.
A los tres años de ocurrida la historia que cuento, reportes de inteligencia de la Policía, indicaron la existencia de un plan que buscaba vengarse de la Fiscal con su casita en Maynas. Como es evidente, ella se asustó y empezó a andar con seguridad para arriba y para abajo. Era un caso delicado y su vida corría peligro. Sus días felices parecían haberse terminado.
Aquí entra la segunda persona, la de allegados en el gobierno, quien dado el cargo que ostentaba, decidió que la Fiscal debía regresar a su casa en Maynas a vivir feliz. La Fiscal se encontraba en una encrucijada, ¿cómo volver a dónde su vida corría más peligro? Ella deseaba quedarse en la capital, ¿cómo hacer que no la envíen de regreso a Maynas?
Pero nada podía hacerse. Por más que su caso empezó a tratarse en los medios de comunicación, la Fiscal de la Nación logró que se ratifique su pedido mediante una resolución de la Junta de Fiscales Supremos que, acá entre nos, lo que indicaba era (si leemos un poquito entre líneas) que la Fiscal amenazada vaya directo al matadero.
Algunos altos funcionarios le dieron su apoyo. El ministro del Interior, el Premier, el Presidente de la República, entre otros, acudieron a su desesperación y sostuvieron que envío de la Fiscal a su casa era muy peligroso. Pero ni a ellos los escucharon.
Lejos de casa (y de sus días felices) la Fiscal acudió a la casa de la Fiscal de la Nación para pedirle que la aloje y no la mande de regreso a Maynas. Tocaba y tocaba, pero nadie contestaba. Malogró el timbre de tanto intentar, raspó la puerta de tanto tocar y poco a poco, su preocupación por su vida empezó a crecer. Ya no solo sentía miedo, sino también mucho enojo porque nadie le contestaba.
La población parecía estar de acuerdo con ella, los medios de comunicación parecían apoyarla, pero nada hacía cambiar de opinión a la “Gran” Fiscal. Entonces, ocurrieron algunos destapes.
Sus conexiones con personajes allegados al gobierno poco a poco fueron descubiertas, algunas irregularidades respecto a temas vinculados con la tercera personaza también. Parece que la Fiscal de la Nación no estaba libre de negocios turbios. Y de pronto ¡zas! se recordó que ¡su esposo había trabajado con el negociante turbio! La pregunta es ¿y cómo seguía siendo Fiscal de la Nación?
Seguía siéndolo estimados amigos porque, no olvidemos, que tenía entre sus allegados personajes vinculados al gobierno.
De pronto, algunos valientes (aquí, aquí y aquí) empezaron a denunciar estas vinculaciones y, no solo eso, denunciaron otras que involucraban esta vez, al mismo partido de gobierno. El meollo se estaba haciendo cada vez más grande y más complejo. Y, mientras tanto, la Fiscal seguía tocando y tocando la puerta de esa casa que, al parecer, se encontraba vacía.
Pero la ciudadanía empezó a preocuparse, ¿cómo se combatiría el narcotráfico (¡zas! ahí están los negocios turbios) si allegados al partido de gobierno, e incluso militantes, estaban involucrados?
No faltó quien dijo que la Fiscal amenazada incurría en rebeldía al no querer hacer caso a la resolución de sus superiores. Cierto es que debía acatar la orden, pero también que detrás de todo esto, había muchas manos interesadas en que regrese a Maynas. ¿Acaso el apoyo brindado por parte de personajes del gobierno había sido solo un discurso? Tal vez.
Lamentablemente el cuento está incompleto. ¿Creen ustedes que la Fiscal regresará a Maynas a cumplir la orden recibida? ¿Creen que volverá a vivir feliz por allá? ¿Acaso la Fiscal de la Nación será removida del cargo por el evidente desinterés en combatir al narcotráfico? ¿El partido de gobierno realmente querrá combatirlo?
El cuento parece tan turbio como los negocios de Zevallos, pero eso sí, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
miércoles 6 de febrero de 2008
Cuento incompleto
Etiquetas:
APRA,
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Partidos políticos,
Política nacional
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7 comentarios:
te invito a participar en mi modesto blog de directorio y votaciones de blog,http://aquiestatublog.blogspot.com
te conocerán un poco mas y podrás conocer fantásticos blog.no soy una empresa,soy un particular en esta aventura,pero si consideras que esto es spam,te pido perdón y disculpas
mira un poco de publi en mi pagina,quita el estrés
bueno fuera que lo que escribes, fuera sólo un cuento, pero es una amarga realidad.
Nuestro país ha entrado a una etapa peligrosa, la Colombianización del Perú, y se viene evidenciando poco a poco.
Estamos asistiendo a diversos ajustes de cuentas, en cualquier sitio y, en cualquier lugar, ya no hay límites para estos.
El problema mayor, es que el gobierno no se dá cuenta y siguen insistiendo en un ministro del interior que no muestra capacidad alguna.
Y luego de leer los otros blogs, realmente la situación es más que alarmante, el narcotráfico está enquistado en el poder judicial y en personas que tienen algún campo de acción al respecto.
Adelaida Bolivar debe salir,por el bien del país, y Loayza debe quedarse en Lima. Sólo así se podrá garantizar el principio de autoridad. De lo contrario preparémonos para asistir a un carnaval de amenazas y temores a todo aquél que los quiera enfrentar y este momento para el ´país será irreversible.
Notas aparte:
Si la fiscal Loayza no desea volver a Iquitos, pues, no debería volver, más aun si está en juego su vida tal como ella afirma. Pero debe estar consciente que renuncia a combatir el narcotráfico.
Mas todo lo contrario, su actitud debería ser la de pedir resguardo para volver con más ganas a cumplir su deber y sabiendo que hay un país, un Estado, que la apoya. Pero que ese país y ese Estado no pueden hacer su trabajo de Fiscal. Ella es la Fiscal y esa es su responsabilidad. Esa responsabilidad la asumió al elegir su trabajo. Nadie la puso ahí en contra de su voluntad. Su responsabilidad es transversal y no selectiva. No puede decir que casos sí encarará y cuales no. La responsabilidad de la sociedad es darle todo el apoyo (y más que seguro que lo tiene de todos los vecinos de Iquitos). La responsabilidad del Estado es brindarle todas las garantías, todo su poder, para que consiga el éxito que debe tener su trabajo. Este apoyo, este poder, debe estar presente en todo el territorio de la nación (incluida las 200 millas del mar de Grau).
Que la fiscal Loayza haya encausado a un narcotraficante en la cuidad de Iquitos (Provincia de Maynas y capital de la Región Loreto) obteniendo resultados por todos conocidos sin duda es un mérito que al mismo tiempo le dio notoriedad y un consecuente poder mediático de cobertura nacional. Además, claro está, de su poder como Fiscal en un espacio tan reducido como el ámbito judicial de Loreto.
Hasta donde me es posible conocer la fiscal Loayza, durante su paso por Iquitos, no dio testimonios públicos de acosos y agresiones relacionados al caso Zevallos contra ella o contra su familia. Sospecho que guardó una natural reserva cuando estas ocurrieron. Sin embargo sí era público su escaso nivel de seguridad. Asunto que la hacía vulnerable a cualquier atentado en cualquier momento del día. Lo cual hubiera sido, y lo sigue siendo, muy lamentable dicho sea de paso
Pero esa falta de seguridad, de mantenerse, la hace vulnerable en Iquitos, en Lima (donde, valgan verdades, se han dado los más recientes casos de asesinatos a plena luz del día y en espacios públicos muy transcurridos por sicarios relacionados con el narcotráfico) o en cualquier paraje remoto del mundo civilizado o no civilizado. Si la intensión de eliminarla físicamente por un acto de venganza a todo costo se mantiene, y es real, la existencia física de la fiscal Loayza estaría condenada a seguir el derrotero de Anibal, el cartaginés, tras marchar contra los romanos; por lo que no encontrará paz nunca. Salvo el día que ella, con su trabajo y el imperio de la ley se impongan.
Iquitos no es un paraje “liberado”, una tierra baldía donde el poder del dinero del narcotráfico y de sus armas impone una ley, y donde las agresiones y faltas ligadas a los hechos delictivos se resuelven a balazos o en duelos en plena calle. No hay música de Morricone de fondo.
Todo lo contrario, suele ocurrir que quienes ejecutan actos delictivos más escabrosos (como los de asesinar a pedido) son normalmente vecinos “importados” o recién llegados de Colombia o Brasil.
Que la guerra contra el narcotráfico se pierde, no es una novedad. La ineficacia e ineficiencia de nuestro Estado y del Estado más poderoso del mundo así lo demuestran
Nuestro poder judicial, desde nuestra impertérrita fiscal de la nación pasando por nuestros jueces y fiscales diversos, ha mostrado su ontológica incapacidad por defender causas justas.
Te cito este interesante artículo de Cesar Hildebrandt.
Leelo, y luego sigue leyendo mi comment --> http://bloghildebrandt.blogspot.com/2008/02/heronas-de-papel.html
Debo confesar que habiendo recibido la información de diferentes medios de comunicación, conociendo los antecedentes de corrupción de las diversas entidades públicas, me dejó la misma impresión que has planteado en tu artículo.
Sin embargo, suele suceder lo que plantea Hildebrandt: el poder de los medios de comunicación suele acomodar a su antojo alguna posición personal como una información neutral y crítica. No he cambiado de opinión pero definitivamente me ha hecho dudar que la cuestión sea tan clara como parece.
q pasó, censuraste mi opinión y yo que me creí lo q decía tu perfil: "..Me gusta discutir con todo aquel que está dispuesto a no ceder."
Una fascistilla mas en la blogosfera.
Estimado Julio:
no he censurado nada a menos que tenga insultos. Si ese no es el caso del comentario al que aludes, entonces el problema debe haber sido otro. No recuerdo, por cierto, haber censurado ningún comentario con tu nombre.
Por cierto, lo de fascistilla por esta vez lo consideraré parte de un enojo que, como expliqué, no tiene fundamento.
Saludos y gracias por los comentarios.
Me disculpo. Me confundí de post. No eres censuradora, pero si bastante inocente al creerle a campañas mediaticas de este totalitarismo de la información que ya es demasiado evidente.
Por ejemplo, cuando la fiscal "inamovible" Loayza en 2007dice encontró "trazas"(RAE: huellas, vestigios) de cocaina en uno de los aviones canibalizados de la ex Aerocontinente, el comercio y sus amigos desinformaban con que la fiscal "valiente" encontró droga, no rastros, ni vestigios, ni huellas sino droga.
Hoy César Hildebrandt aclara que eso era mentira o peor aún, una media verdad:
para la fiscal Loayza (en su apreciación personal) los rastros encontrados en uno de los aviones era cocaina pero al ser analizados en laboratorio resultaron negativos:
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César Hildebrandt en la primera: "Pura mentira. La fiscal Loayza, “la heroína”, no encontró nada en esos aviones. Así lo informa el Dictamen Pericial de la Dirección de Criminalística de la policía:“
Las muestras M-1, M-2 y M-3 (recogidas de la aeronave OB-1780-P) fueron sometidas al proceso de extracción y purificación de solventes, luego analizadas por métodos químicos: colorimétricos, cromatográficos en capa fina y cromatográficos por gases, obteniéndose como resultado NEGATIVO para adherencias de COCAINA”.
En los otros aviones no se encontró ni la caspa de algún tripulante y las bodegas “estaban llenas de fierros y objetos”. Es que había que ser mensa para suponer que la coca que “Lunarejo” fabricaba por arrobas podía haberse “derramado”, como la lisura, en unos aviones que empezaban a oxidarse de puro desuso. Había que ser mensa o teatrera."
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Osea que para el comercio y su conglomerado lo valido fue la apreciación de la fiscal "valiente" y no el peritaje concluyente de la policía para "informarnos" la media verdad:"se encontró droga en los aviones de aerocontinente", que no es lo mismo a informar: "segun la fiscal se trataria de vestigios de cocaina", y menos se parece a: "los peritos antinarcoticos se encargaran de analizar los vestigios presumiblemente de cocaina encontrados en los aviones".
Esa es la clase prensa a la que muchos blogs le siguen el cuento.
¿Que democracia se puede construir con unos medios de comunicación decadentes, mafiosos y totalitarios?
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