En política se toma posición marcando distancia. No basta con verbalizar tal o cual postura pues los actores políticos ganan la confianza ciudadana más que con palabras, con sus actos. En ese sentido, tal vez no sea exagerado afirmar que se construyen las posturas por oposición a otras y, entonces una cena, un abrazo, un almuerzo, un saludo, etc., etc., etc. son indicadores importantes sobre los discursos reales de los personajes que en dichos casos, se encuentren involucrados.
Tomando en cuenta lo anterior, y contrastándolo con LA foto del día de hoy (Mario Vargas Llosa y Alan García) uno podría decir que el significado de la misma va mucho más allá de lo que parece. No recuerdo con exactitud quién fue el primero que me dijo (porque varios lo han hecho) que en política si piensas mal y acertarás; sin embargo, en esta ocasión no hay que ser muy mal pensado, basta leer con ojos metiches la foto presentada.
En este caso, al margen de la intencionalidad del Presidente y del escritor, lo interesante es el mensaje que nos llega; repito, ello de manera independiente de la motivación subyacente que tuvieron (o tuvo) los actores (o el actor). ¿Por qué? Porque siendo prácticos, lo uno no creo que diste mucho de lo otro. Seamos curiosos, no nos quedemos en los kilos de más de García o la sonrisa de Vargas Llosa.
Tengo la impresión (utilizo primera persona pues no puedo generalizar una apreciación tan personal) de que este asunto fotográfico sirve de ratificación contundente del cambio de actitud y visión de Alan García. Antes mencionábamos este cambio basados en una lista de sucesos a la cual ahora, podemos agregar esta comprometedora foto. Sí amigos, García baila ahora con otros zapatos, lo cual no quiere decir que haya mejorado, necesariamente.
Luego de su primer gobierno si algo temíamos era que volviera al sillón presidencial. Pero en aquel entonces nunca se nos ocurrió que en algún momento pudiera ser la “mejor” opción (lo cual de arranque quería decir que no teníamos opciones). En el año 2006 el temor era que no hubiera cambiado porque, aunque no lo queríamos, era el mal menor (muy mal de todos modos). Si bien ha cambiado, repito que el cambio no garantiza que el camino que sigue su gobierno en la actualidad sea el correcto pues, y lo vemos a diario, hay sendas deficiencias.
Ahora bien, un García como el anterior jamás hubiera saludado a Vargas Llosa ni tampoco lo hubiera deseado; el García de hoy lo hace en la puerta de Palacio y espera que llegue el flash. Lo que hace, y lo hemos mencionado líneas arriba, es ratificar ante todos, y ante sí mismo, que el García que cometió tantos errores entre el 85 y el 90, ha pasado a ¿mejor? vida. Y ¿saben qué? parece cierto.
¿Qué nos dice el señor Presidente?
Que no temamos a una estatización de la banca, al dólar MUC, a la hiperinflación, a las largas colas para comprar productos básicos, a la leche ENCI (aún no me curo del rencor) y otras atrocidades.
Lo que no parece entender García en versión renovada, es que no basta con girar totalmente pues en los extremos nunca encontraremos soluciones que no impliquen un costo muy alto y, en ocasiones perjudicial. La solución está en ese consenso lleno de grises que se encuentra distante aún, de Palacio de Gobierno.
Pero al Presidente le basta (a su conciencia al menos) con no repetirse. Ello lo demuestra con su gabinete, con su mensaje presidencial, con sus nuevos aliados, con sus artículos, y ahora con la foto.
Lo que no ha cambiado, y no hay foto ni vídeo que demuestren lo contrario, es su forma de tratar tanto a sus “amigos” como a los enemigos, esa terquedad que le impide reconocer en otros posibles buenas iniciativas, esa arrogancia que lo hace creerse dueño de la verdad y por tanto, evidenciar la intolerancia hacia todo aquel que opine distinto. Desde luego, otro aspecto que no ha cambiado, es el amiguismo como factor determinante a la hora de mantener a alguien en el cargo. ¿Copamiento aprista en el 85? ¿Acaso ahora ya no lo hay?
Digamos que en todo caso, el gesto va más hacia el lado económico ya que ese es el plano del “gran” cambio de García. En materia estricta sobre reforma estatal, beneficios a su partido y trato a los ciudadanos, es el mismo García. No amigos, ahí no ha cambiado nadita. Y en materia económica solo ha dado un giro interesante que no contempla otros aspectos (internos sobre todo) que debería contemplar para que dicho cambio resulte más positivo que negativo.
Entonces la foto y el gesto que significa, tiene más la intención de ratificar que se ha acercado a quien otrora fuera su enemigo declarado. Pero cambios reales que signifiquen y no solo sean saluditos no hay.
Un país con crecimiento económico notable, pero con ciudadanos que no lo sienten, indica sin duda que aún falta para que el García reconocido como “mal Presidente” sea un “buen Presidente”. Ni fotos ni abrazos, señor García, a usted todavía la faltan muchas clases. El problema está, en que aprende sobre la marcha. ¿Y el plan de gobierno con el que ganó? Ni él lo recuerda.




2 comentarios:
lamentable...hubiera preferido saber que en este segundo chance que el pueblo peruano le ha dado...cuando menos se le vieran las intenciones de mejorar nuestro peru...aunque desde aca (usa) la economia peruana se ve como una de las mas solidas y en crcimiento de america del sur....por el otro lado seguimos siendo del tercer mundo...los pobres del sur y los mineros explotados son lo mas trizte del mapa...lima no esto senores...chequea mi blog..http://peruenamerica.blogspot.com/
Creo que das en el blanco de las diferencias y las semejanzas de los dos gobiernos de Alan García.
Si bien el signo económico es distinto, nos encontramos ante un gobernante que ha pasado de un extremo a otro y que mantiene un estilo de gobierno en el que el protagonismo exclusivo lo quiere mantener, aun a costa de colocar en la agenda iniciativas que minen su credibilidad o que vayan en el signo contrario al fortalecimiento institucional que el país requiere para consolidar ciertos logros económicos que aun son insuficientes para solucionar varios de los problemas sociales urgentes del país.
Por ello me extraña aún más la actitud de MVLL, quien en su programa de gobierno proponía cuestiones más audaces en el sentido social e institucional que las que viene haciendo García hasta el momento.
¿Como llamariamos a esta novela? Quizás La Ciudad, el Perro del Hortelano y el Escribidor.
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