16/01/2008

Tomándolo de quien viene


Hay algo de lo que estoy segura, y es respecto de mi convicción sobre la impertinencia de un ministro como Luis Alva Castro en el Ministerio del Interior. Ello lo pueden evidenciar en muchos posts publicados al respecto, pero quiero hacer hincapié en el hecho de que no se trata de una posición obstinada y subjetiva, sino que responde a la ineficacia e ineficiencia comprobada en dicho sector, durante lo que va de su gestión.

Sin embargo, es propio de quienes desean manejar sus posiciones en base a argumentos y no a rostros, reconocer cuando aquellos que deseamos ver fuera, cometen ciertos aciertos. No es del todo el caso de mi amigo LAC, pero sin duda algo de acierto tiene cuando exige a la Fiscalía que reconsidere enviar a la Fiscal Luz Loayza, de regreso a Maynas.

Cierto es que la situación de la mencionada Fiscal es particularmente difícil pues se trata de una magistrada que se encuentra observada por las mafias de drogas en nuestro país. En ese sentido, exigir su seguridad resulta, por decir lo menos, lógico y es deber de la Fiscalía atender el pedido que hiciera el despacho de nuestro amigo “el estancado”.

Ahora bien, ambos (Mininter y Fiscalía) se han enfrascado en una discusión que ha durado alrededor de una semana. Esta, giró en torno al asunto de funciones de unos y otros, pero el asunto de fondo, el central, no fue lo suficientemente abordado. Recién el día de hoy encuentro que puede que los dimes y diretes culminen para hablar de la importancia de brindar seguridad a esta Fiscal y, desde luego, a todos aquellos que se encuentren en los mismos aprietos.

Pero el punto a considerar respecto a este tema es este: ¿alguno de ustedes considera que Luis Alva Castro hace mal en exigir mayor seguridad para la Fiscal? Creo que la respuesta, casi inmediata, es un rotundo no. Si algo le hemos exigido desde el inicio (y le seguimos insistiendo sin cansancio) es que vele por la seguridad aunque, claro, la pedimos para todos los peruanos. Ese encargo aún le queda muy grande.

Sin embargo, la reacción de la Fiscalía (tengo la impresión de que cederá un poco en los próximos días) responde, a mi modo de ver, no a una cerrazón ilógica respecto de la seguridad que debe brindar a sus magistrados antes de mandarlos a la boca del lobo, sino a la falta de respeto que sienten hacia ellos cuando el “ministro” les enmienda la plana.

Pero ojo, ¿a quién no le molesta que le enmienden la plana?
A quienes son capaces de aceptar que pueden equivocarse.


No es mi intención hacer notar que la Fiscalía no quiere admitir el error (aunque sin querer queriendo ya lo hice), sino mencionar que lo que podría subyacer a esta incomodidad es que se trate del súper archi cuestionadísimo (ojo con los superlativos) “ministro”.

Es evidente que con la autoridad que tiene (y vaya que lo hemos mencionado hasta el hartazgo) no puede sino resignarse a que muchos tomen sus iniciativas como de quien viene. Si ello no gusta a nuestro amigo Luis Alva Castro, debería reconsiderar sus dos únicas opciones para evitar estas confrontaciones:


1. callarse la boca (como suele hacer)
2. Renunciar (lo cual esperamos con mucha esperanza terca desde este humilde espacio)


Mientras tanto seguirá actuando un poco como el ridículo, un poco como ogro y recibirá cada cierto tiempo (tal vez no muy espaciado) el reclamo respectivo desde este blog. Acá en menoscanas lo queremos…pero sin el fajín.

5 comentarios:

Jose Alejandro Godoy dijo...

Tal vez para complementar este punto sea necesario incidir en el tema de la seguridad de magistrados que investigan y procesan casos de narcotráfico. Desde hace varias semanas, varios medios de comunicacion informan de las amenazas de las que vienen siendo objeto estas personas.

Sin duda, Alva Castro ha acertado en este caso. Sin embargo, cabe preguntarse si es que podra concertar una politica en este sentido, teniendo en cuenta que la Fiscal de la Nacion parece dispuesta a poner a sus fiscales al sacrificio.

Aqui, a diferencia de otros casos de disputa de competencias, si hace falta un diálogo en serio.

Anónimo dijo...

Querida menoscanas, tengo un primo que llegò a juez para compensar sus limitaciones econòmicas y ahora la hace linda, trabaja en la selva a pesar de que su juridicciòn fue del cono norte, es que la profesiòn mas denigrante es la abogacìa, aquì y en el resto del planeta, Todos cerramos los oìdos and you?

Anónimo dijo...

La misma actitud que se hizo con
Pilar Mazetti, ineficacia, incompetencia,terquedad, pero no quisieron sacarla a tiempo, como ministra de salud tuvo gravìsimoa errores, como ministra del interior le echò la culpa a los policìas por dejarse matar, pero no la botaron a tiempo. ¿ por què?

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimado anónimo, no me queda del todo clara la pregunta, sin embargo lo que sí percibo es la calificación de la abogacía como carrera denigrante. Mira, ello me parece algo exagerado, o en todo caso, ocurre que la mayoría de las carreras corren por la misma suerte. Mucho depende de la sociedad y ,claro, del profesional que las ejerza.

Sin embargo, en este artículo no quise decir que estuviera mal ir a la selva (¡es necesario que haya profesionales competentes más allá de Lima!), sino me referí a la necesidad de resguardar casos particulares como el de la Fiscal Loayza. Creo que en eso estaremos todos de acuerdo.

Al último anónimo.
Refiriéndome a este gobierno (Alan García) baste decir que Pilar Mazzetti salió del cargo por el mismo motivo que debería hacer a Alva Castro salir. Ahora bien, LAC ha acumulado razones en lo que va de su gestión, pero ¿alguien nos escucha? He ahí el detalle.

Gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

querida Laura


Es realmente deprimente seguir viendo a Lucho Alva Castro, uno ya siente como que todo el cuerpo se eriza, como el siendo tan político permite tanta humillación a su persona, como permite que Alan lo denigre y lo use como el principal emblema de su capricho. Realmente el pobre no vale nada y si me dijeran que necesita del puesto para dar de comer a sus hijos en fin, pero no es así, a donde se fue el Lucho que conocimos en otras batallas, o en realidad siempre fue el mismo y recien nos damos cuentas, con razón tantas barbaridades con la economía en el primer gobierno del apra, era Luchito ...era Luchito.