lunes 7 de enero de 2008

Temblores ministeriales


¿Qué tienen en común Luis Alva Castro y Carlos Vallejos?
No, no solo la amistad con el Presidente; no, tampoco las irregularidades en compras; no, tampoco el hecho de haber sido Ministros defendidos por el APRA…bueno, todo lo anterior también lo comparten (soy pésima con los acertijos), pero a lo que me refiero es que ambos afrontaron una interpelación en el Congreso. A esta dupla podría unirse un nuevo miembro: el Ministro de economía Luis Carranza.

El día de hoy Oswaldo Luízar (UPP) mencionó que su bancada se alista para presentar una moción de interpelación al Ministro de Economía. Consideró como motor de este pedido, la negación de este portafolio a otorgar a los trabajadores del PJ el bono ofrecido mediante la ley 29155. Esta es la razón por la cual existe la posibilidad de que Carranza sea interpelado en el Congreso. Ta ta ta taaan.

Detengámonos en esta propuesta. Algo que debe llamar la atención (y seguro ya lo ha hecho) es esta suerte de “interpelacionismo” durante este segundo gobierno de García. Es preciso reconocer que este mecanismo resulta sumamente pertinente en varios casos (para muestra Luis Alva Castro; no puedo evitar mencionarlo), sin embargo habría que evaluar con objetividad las reales motivaciones de las diversas interpelaciones ocurridas durante estos meses.

Podemos notar (creo que lo hemos hecho) que la oposición en el Congreso se encuentra desarticulada y en consecuencia, débil. Por ello, se tenía la impresión de que, de algún modo, el APRA haría lo que deseara con un Parlamento incapaz de poner freno a ciertas medidas ya que, la oposición no existe como debiera; es decir, con fuerza. Sin embargo, es preciso reconocer que por más entrecomillas que le pongamos a la “oposición”, esta sigue pugnando por no desaparecer o, aunque sea, cumplir medianamente su rol (lo cual no es digno de alabanza tampoco).

No tienen agenda, no plan programático, ni propuestas, pero lo que sí parecen tener es ánimo fiscalizador. Claro, no me estoy refiriendo a todas las bancadas, pero ello dejémoslo para un poco más adelante. En todo caso, lo que parece claro es que existen algunas bancadas dispuestas a prestar el ojo, la oreja y la mano para notar y denunciar el más mínimo error del Ejecutivo. Ahora bien, ello no es malo per sé; no, si la intención es la de actuar en pos de un mejor desarrollo del país y no según intereses personales. Pues, veamos la situación del posible futuro interpelado.

Es preciso notar que los Ministros de economía suelen ser los patitos feos, solo que a diferencia del cuento, en lugar de encontrar a la mamá Cisne, encuentran una carta de despido (o la necesidad de renunciar). De este modo, quien se atreve a asumir una cartera tan problemática como esa, tiene que tener agallas y, aunque a algunos les parezca absurdo, es preciso reconocer que agallas ha tenido Carranza y, eso sí, más que otros.

En un gabinete marcado por el discurso único y el amén a las propuestas de García, Carranza ha sido el único en enfrentar (aunque discretamente) tanto al Presidente como a su jefe directo: Jorgito del Castillo. Sin embargo, ello no quiere decir que debemos aplaudirlo porque, al margen de lo valiente que ha sido para ir en contra de la marea dominante en ocasiones, hay sendas deficiencias y acciones lentas en su sector.

Si bien la dirección de la política macroeconómica del país ha sido digna de elogios por sirios y troyanos (a ello ya hemos hecho alusión), no se puede observar solo una cara de la moneda, o en todo caso, no debiera. La capacidad del Ejecutivo (y ello incluye al Ministerio de Economía) por distribuir la riqueza y beneficiar a los más pobres puede ser bastante cuestionada ya que, por lo pronto, no se sienten pasos.

A ello sumémosle los últimos sucesos que han movido el terreno de Carranza: el caso FONAVI y la huelga del PJ. Ambos asuntos se encuentran relacionados no solo con el sector economía, y aquí viene el detalle, sino sobre todo con Carranza quien da visos de ser el más fiel devoto a la virgen del puño y con ello, ha logrado crear un revuelo social.

Esta personalización hacia Carranza del descontento, no solo de los fonavistas o los trabajadores del PJ, sino de la ciudadanía que apoya estas demandas (justas, por cierto) ha contribuido a desprestigiar su imagen rápidamente.

No sugiero que se abran las arcas del Estado y se haga caso a todas las demandas tal cual las solicitan los ciudadanos; es preciso que se actúe con responsabilidad en un sector como el de economía y que por tanto, exista ojo crítico y prudente. Sin embargo, la actitud del Ministro frente a los dos casos mencionados, ha sido bastante intransigente y, por tanto, ha perjudicado a la larga la conformación de un espacio de diálogo. Ergo: ciudadanos enfadados.

Ahora bien, Carranza es un Ministro que ha sobrevivido a la “evaluación ministerial” debido a que, entre otras cosas, defiende la línea económica que el gobierno aprista propone en este segundo gobierno (o, en todo caso, el plan que sigue). Por ello, el apoyo que tiene del Ejecutivo no es poco y no me sorprendería que la bancada aprista lo defienda.

Ello nos lleva a considerar también la posibilidad de que Unidad Nacional (cercanos al gobierno) también difieran de esta moción. Y no nos equivocamos puesto que, aunque las declaraciones las hizo a nivel personal, el congresista Rafael Yamashiro, consideró equivocado interpelar al Ministro. ¿Cómo actuarán los fujimoristas? Solo el Chino sabe.

En todo caso, cabe mencionar que, si bien la moción de censura tiene como motor el conflicto con el PJ, que ha durado varias semanas, el asunto no debe girar exclusivamente en torno a las razones por las cuales no se ha cumplido con la ley 29155 o por qué se declaró mediante decreto de urgencia, que quedaba en nada; sino, es preciso ahondar también en los temas de distribución de la riqueza, política salarial general (el bono por 300 soles a los funcionarios públicos es un punto interesante), las prioridades del presupuesto, las medidas para enfrentar las alzas en el precio del petróleo, etc. Un tema importante es también, a qué se llama en concreto “economía de guerra”.

Esta interpelación podría dejar en claro varios temas a toda la población, pero por ello no debe ni perderse en un único asunto, ni iniciarse con la intención de censurar al Ministro antes de escucharlo. La decisión de Unidad Nacional, el Fujimorismo y la bancada Nacionalista será importante, aunque esta última por lo pronto quiere intentar antes una interpelación al Premier. Bueno, tal vez de acá a un tiempo Jorgito del Castillo se sume a la lista de interpelados. Queda claro que el ánimo “interpelatorio” está que quema.

1 comentarios:

Jose Alejandro Godoy dijo...

Sobre el tema de este post, pues creo que aciertas. No solo hay que preguntar o interpelar a Carranza por un tema puntual, sino sobre la política económica en general.

Quizás sea la oportunidad perfecta de hacer ver al gobierno que los aplausos macroeconómicos no son suficientes (y de hecho, preocupa algo que Federico Salazar indicó el domingo en La República, el hecho de que el Perú, a pesar de tener la tercera inflación más baja de la región, la haya triplicado) y que requiere operar reformas de fondo que, por cierto, un cajero inflexible y poco solidario no puede hacer.

Claro, como mencionas, tampoco se trata de tener a alguien tipo Vásquez Bazán (que miedo) de Ministro de Economía, pero sí a una persona con más imaginación para la redistribución.

La pregunta es: ¿la oposición está preparada para esos términos de debate? Pues creo que allí la cuestión va a ser maximalista. UN va a defender el modelo tal como está, mientras que los humalistas y los de UPP van a ir en contra total del modelo económico. En el medio, Alianza Parlamentaria se va a dividir y hará criticas puntuales, pero sin incomodar mucho.

Resultado: Carranza va a pasearse en el Congreso, pero parece que con los ciudadanos si va a perder credibilidad. Blindado estará, de eso no hay duda, pero, de seguir así, en algún momento Alan lo puede sacar.