Durante la semana que pasó ha habido varios temas sobre la mesa. El alza del petróleo, la huelga de los funcionarios del Poder Judicial, la propuesta del Ministerio de Educación por reformar el magisterio y, desde luego, la cena en Palacio entre Alan García y Lourdes Flores, además de otros personajes, han sido los temas más resaltados.
Como es de suponer, cada tema trae sus especulaciones bajo el brazo. En esta ocasión debo admitir que un análisis que llamó particularmente mi atención fue el de Mario Ghibellini en su espacio en la revista Somos de ayer. El tema central fue el del posible “resurgimiento” (por llamarlo de algún modo) de Antauro Humala en nuestro escenario político nacional; la apreciación se basa en la posibilidad de que este personaje salga del Penal de Piedras Gordas.
Bueno aquí cabe agregar que el personaje en cuestión no sale del penal puesto que se le ha ampliado el plazo de detención preventiva por un lapso de 36 meses; sin embargo, esta noticia no evita que analicemos el rol del hermano del ex candidato presidencial y sus posibilidades de juego en el contexto político peruano.
Concuerdo con Ghibellini y Cotler en que el descontento popular sigue in crescendo. Esto tiene como raíz diversos factores, pero digamos que, por un lado en el plano económico, se crece de manera positiva a nivel macro y el gobierno publicita dicho crecimiento con bombos y platillos, mientras que muchísimos peruanos siguen notando que sus bolsillos mantienen el poco peso habitual. El “chorreo” (término que considero vergonzoso) no llega.
Por otro lado, en el plano político, se sigue observando un aletargamiento peligroso en materia de reformas estatales serias en los sectores más críticos. De este modo, los últimos atentados en la zona del VRAE no hacen sino ratificar la desconfianza de los ciudadanos frente a la capacidad del Estado por enfrentar grupos narcoterroristas y brindar seguridad. La permanencia de Luis Alva Castro en la cartera del interior solo acentúa dicha desconfianza.
Y para colmo, si algo parece percibir la población es que la situación en este año que recién empieza, se mantendrá similar al que acaba de pasar. Consecuencia: descontento significativo.
Pero no deseo ahondar más en este panorama que, creo, no nos resulta extraño. Esta vez considero interesante detenerme en un aspecto que llamó mi atención en el artículo de Ghibellini publicado ayer: Antauro Humala como quien acaudille al descontento popular en los próximos comicios.
Es preciso reconocer que el descontento popular se ha convertido en un terreno movedizo e inestable del cual surgen los candidatos presidenciales. Hemos sido testigos de ello durante los últimos comicios y parece que ello no cambiará; sin embargo, considerar que será Antauro quien lo lidere me parece algo acelerado.
La imagen de Antauro Humala es asociada, mayoritariamente, con el andahuaylazo del 2005, hecho que pintó el cambio de año de colores oscuros. Por extensión, Antauro Humala, es relacionado con la idea de “mano violenta” (distinto de “mano dura”) como estrategia para lograr cambios en el desarrollo del país.
Si bien el descontento popular se basa en la creciente desigualdad y reclama por ello cambios fuertes, ello no quiere decir que exista la disposición de avalar a quien no solo propone, sino actúa con violencia. Ojo con ello, luego del período de conflicto interno vivido en nuestro país, cabe preguntarse si existe realmente un alto porcentaje de peruanos dispuesto a apostar por un Antauro Humala y sus “técnicas”.
Ahora bien, podrían decirme: pero Laura ¿y Ollanta Humala qué fue? Y yo respondería: algo distinto.
Si bien el fenómeno Ollanta Humala evidenció que el descontento popular vota y puede hacer la diferencia (vaya que sí, la polarización del 2006 da fe de ello), este personaje era relacionado antes con la reforma que con la violencia; y ello lo digo a pesar de mis enormes diferencias con el comandante, sus propuestas de entonces y su actuación en la política actual.
Ello distinguía al comandante de su hermano mayor: uno más violento que el otro. Pero eso sí, lo que siempre se pudo (y puede) poner en duda es el carácter democrático de ambos. En el caso de Antauro, está clara la respuesta, en el caso de Ollanta pese a parecer más cercano al sistema, el discurso más autoritario que democrático, es notorio.
Tengo la impresión de que Antauro Humala contribuye de algún modo a fortalecer la imagen de su hermano Ollanta. ¿Dejá vu? Claro. Ello ocurrió de manera parecida durante la campaña electoral pasada. Cuando Antauro se sitúa en un espacio radical y violento, Ollanta aparece como un moderado (lo cual al lado de Antauro no es tampoco un buen indicio); por otro lado, tenemos a un Alan García (ex rival de Humala) que anda situado más a la derecha que otra cosa y entonces…¡zas! Ollanta parece el personaje de centro, sobre todo ahora que anda matizando su discurso (frente al TLC y al diferendo marítimo con Chile, por ejemplo).
¿Ello es cierto?
He ahí el detalle. Inmediatamente podemos responder que no. Resulta casi obvio que el comandante se está jugando la posibilidad de tentar nuevamente el sillón presidencial en el 2011, entonces mejor ir matizando la postura desde ya. Eso de “el centro vende” es cierto. Sin embargo aquí entra a participar otra variable: ni Antauro ni Ollanta serían totalmente outsiders.
Si bien podríamos polemizar sobre la afirmación anterior, debo entercarme (como suelo hacer con facilidad) sobre el hecho que, en todo caso, no se trata de outsiders tradicionales (eso sonó contradictorio). Ambos hermanos se han encontrado partícipes en el escenario político y con ello ya no son una “sorpresa”, por calificarlos de alguna manera.
Ahora bien, Ollanta ha bajado el tono a sus declaraciones y también la frecuencia de las mismas pues parece que desea imitar a su rival Lourdes Flores quien con la misma estrategia se mantiene con alta aprobación en las encuestas; sin embargo, dudo muchísimo que podamos ver a un Ollanta cenando en Palacio con el Presidente.
Antes bien, creo que lo que puede ocurrir es que el comandante mantenga un perfil bajo con miras a mantener a sus simpatizantes y ganarse ciertos adeptos en el rubro de “centro izquierda” que un candidato como García ha dejado totalmente huérfano. Pero eso no es todo.
Para Ollanta Humala no todo es color de rosa tampoco, la situación no es nada fácil. Creo que varios podemos notar que eso de candidato de centro no va con él pues entre García y Antauro Humala existe un abismo demasiado ancho. Puede ocurrir, por un lado, que surja EL outsider de este 2011 en un terreno más “centro progresista” o realmente “centro izquierda”. Y, por otro lado, puede ocurrir también que EL outsider sea antes bien uno que encarne al Ollanta Humala del 2006 pero que, por ser outsider goce de mayor apoyo. Ello no debe extrañarnos debido a nuestros precedentes. Claro, lo probable es que ocurran ambas posibilidades.
En suma, podemos estar a la expectativa de lo que ocurrirá en un escenario político que será bastante más complejo en el 2011 de lo que fue en el 2006, sin embargo, dudo que las propuestas más radicales sean las que consigan mayor apoyo. No obstante, ello no debe evitar que se trabaje desde ya por disminuir el justificado descontento popular. La reciente reunión entre el Ejecutivo y los presidentes regionales es un primer paso positivo; sin embargo, es preciso que ello no se estanque en el protocolo y las fotos. Por lo pronto se sienten pasos hacia el 2011 y cada uno más sorpresivo que el anterior.
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Augusto Álvarez Rodrich "36 meses"




3 comentarios:
falta incluir que en el año que paso han habido alzas significativas de toda la canasta familiar, aunado a las alzas producidas en este año y al run run de que se viene una más fuerte.
Pero regresa... (Al tono politico de esta canción popular) Un abrazo.
Seiko
Las alzas de la canasta familiar fueron temporales y por factores externos, en vez de buscar siempre un clima electoral pereptuo debemos quitarle al estado tnatas responsabilidades ya que ha probado siempre ser un pesimo administrador, no basta con lamentarnos y esperar el ansiado chorreo, la economia a crecido en todos los campos pregunta a cualqueri comerciante y veras que en diciembre del 2007 vendieron mucho mas que en el 2006, debemos dejar de ser tan lamentones esperando que el gobierno nos solucione los problemas, el papel del gobierno debe ser dar reglas claras y justas para todos, buenos dias
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