02/01/2008

La memoria en la PUCP

Empiezo este 2008 con un post que tengo pendiente hace buen tiempo. Es una entrevista con dos representantes estudiantiles de la PUCP a raíz de una polémica generada por el tema del establecimiento de Cafetal en la Plaza de la memoria.

¿Un café para recordar?

El 18 de octubre de 2007 se inauguró, a espaldas del pabellón de Estudios Generales Ciencias de la PUCP, la renovada Plaza de la Memoria. Esta Plaza fue construida con la finalidad de honrar la memoria de un grupo de alumnos de nuestra Universidad, desaparecidos a causa de la violencia interna vivida en diversas épocas en nuestro país. Ese mismo día se inauguró también, en el mismo lugar, un establecimiento comercial: la cafetería de Cafetal.

Este es el primer párrafo de una Carta Abierta dirigida a la comunidad universitaria de la PUCP a raíz de la instalación de la cafetería Cafetal en la Plaza de la Memoria. En esta Carta se pide que, en aras de fomentar el respeto hacia las personas que fueron víctimas de la violencia interna en el país, este establecimiento sea cambiado de lugar.

Como es de suponer, esta remodelación de la plaza ha generado controversia. No pasó mucho tiempo para que otra carta fuera dirigida a la comunidad universitaria pero en esta, no se pedía que el establecimiento se cambie de lugar puesto que, sugieren que desde su inauguración dicha plaza ha cobrado vida y el contingente de estudiantes que a ella acude, ha aumentado de manera significativa.

Tuve la oportunidad de conversar con varios estudiantes al respecto y, lo que resulta cierto, es que la Plaza de la Memoria no era muy conocida. El espacio, y ello resulta lamentable, era antes bien utilizado como zona de recreación o incluso, como espacio de manifestaciones amorosas (no encuentro forma más elegante de ponerlo) lo cual dista de aquello para lo cual fue construida: la memoria.

Es preciso reconocer (y ello deberían hacer quienes defienden cualquiera de las dos posturas) que desde que Cafetal empezó a funcionar, no solo los alumnos de distintas áreas del campus acuden a la Plaza, sino que además conocen la historia detrás de este espacio. Entonces, ¿hasta qué punto el Cafetal desdibuja la intención de la Plaza?

A raíz de esta polémica, conversé con Ricardo Sifuentes, representante estudiantil ante la Asamblea Universitaria y Alvaro Salcedo, recientemente electo Presidente de la FEPUC, para que manifestaran sus puntos de vista. Esta controversia sirvió de plataforma para comentar algunos otros aspectos sobre la dinámica de la PUCP, sobre los cuales es preciso seguir conversando.

Los dejo con la entrevista que, lamentablemente, me vi obligada nuevamente a partir (esta vez en 4 partes) para que you tube me la acepte. Quien sepa cómo hacer para no tener que partir los vídeos y subirlos a you tube, que me avise. Luego de ella, pongo algunas conclusiones personales.

PD: agradezco nuevamente a Luis Manuel Olguín quien, una vez más produjo el vídeo. Estamos mejorando.














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Debo manifestar mi acuerdo con la opinión de un blogger amigo quien, hace algún tiempo mencionó:

Por ello, la pregunta previa que debemos hacernos para dilucidar este tema en la PUCP tiene que ver con el significado que queremos darle a este lugar llamado Plaza de la Memoria. ¿Queremos que sea un espacio de duelo, un punto de reflexión o un lugar de recordación en el que la memoria no sea incompatible con la vida cotidiana? Creo que esa pregunta no se la ha hecho la comunidad universitaria y, por ello, aparecen posiciones tan enfrentadas como estas.

Si este significado estuviera claro, la polémica sería mucho menor.

Es preciso reconocer que el olvido de la intención de este espacio se da tanto por la distorsión de la misma como por la ausencia de individuos que la practiquen. En ese sentido, se puede reconocer al establecimiento de CAFETAL la capacidad de atraer a más personas, pero también puede entenderse esta nueva dinámica como una banalización del mensaje que la Plaza busca dar.

Considero que la Plaza de la Memoria debe servir de espacio de reflexión cotidiana, lo cual implica además del conocimiento de la historia e intención de la Plaza, que un grupo significativo de estudiantes la practiquen. Creo por ello que tal vez lo que debiera cambiarse es la dinámica.

La intención de hacer más vistosa la placa recordatoria es solo un primer paso, ¿qué pasaría en cambio si dentro del café hubiera estantes de libros que hagan alusión a la época del conflicto interno y estos pudieran ser revisados por todos los asistentes al establecimiento? ¿Qué sucedería si todo el establecimiento de café girara en torno a la memoria que se busca preservar? No estaría de más sugerir, también, que se realicen exposiciones fotográficas, actividades artísticas y otras, que hagan alusión al tema de la memoria en este espacio.

De este modo, el establecimiento habría contribuido (como aún no hace, por este asunto de la dinámica del funcionamiento) con el propósito y, además, actuaría en beneficio de la expansión del significado de esta plaza. La crítica debería ir en ese sentido pues, lo cierto es, que la memoria es importante y el respeto por las personas víctimas de este período de conflicto, también. Solo un país que recuerda puede configurarse en base del pasado para ir hacia delante evitando los errores antes cometidos.

La Universidad Católica se ha caracterizado por el compromiso con los Derechos Humanos y con la sensibilidad social pronunciada respecto a la época de conflicto interno en el país. Esta es una oportunidad para manifestar este compromiso y, a la vez, comprometer a más estudiantes con la causa. Esperemos que el establecimiento instalado no desvirtúe el significado de la plaza sino que, por el contrario, contribuya con el sentido y la difusión de la intención por la cual fue construida.


Más sobre el tema
Desde el tercer piso: La PUCP, la memoria y la tolerancia

17 comentarios:

Anónimo dijo...

las cosas como son no es violencia interna es "violencia polìtica"

Jose Alejandro Godoy dijo...

Varios comentarios me suscita este post, tanto por lo que has escrito como por otros debates que se produjeron en los últimos dias en mi blog.

Creo que la interesante discusión que tanto Ricardo como Alvaro han tenido - a pesar de que los puntos de vista bastante contrapuestos no permitían llegar a un consenso - me permite dilucidar varias discusiones abiertas:
- ¿Qué es lo que entendemos por derechos humanos en el Perú: solo los temas del pasado reciente de violencia o los problemas actuales referidos a derechos sociales, económicos y culturales? Creo que ninguna de las dos visiones se contraponen, solo que algunos le dan más importancia a una que a la otra, cuando en realidad se complementan?
- Siguen abiertas las batallas por la memoria: una confrontación entre quienes consideran que violar derechos humanos era necesario para acabar con la subversion o el terrorismo y quienes consideramos que fueron más bien dichas vulneraciones las que retrasaron la derrota de SL y del MRTA.
- Sobre el tema específico de la PUCP, la pregunta sigue abierta: ¿Qué queremos hacer con la Plaza de la Memoria? Como para que nuestros representantes estudiantiles la planteen en las instancias pertinentes y los alumnos, profesores y, por supuesto, autoridades y egresados podamos contestarla.

Finalmente y como cuestión final, este año se cumplirán 5 años de la entrega del Informe Final de la CVR. Será interesante evaluar cuanto hemos avanzado en el camino de recordar y, sobre todo, de reconciliar al país. Y, por supuesto, de recordarle a las autoridades lo importante que son estos temas para tener un país integrado en la diversidad.

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimado José Alejandro:
las interrogantes son vigentes y muy importantes. La pregunta sobre qué deseamos hacer del espacio de la Plaza de la Memoria en la PUCP sigue en debate. Habría que ver qué pasa respecto de ello el próximo año.

Por otro lado, es cierto que se cumplirán cinco años desde la entrega del informe final de la CVR, habría que ver si esta fecha ayuda a que los ánimos y la actitud viren en forma positiva, y no se lleguen a extremos inconciliables por parte de quienes defendemos el trabajo realizado por la Comisión, y quienes lo rechazan.

Se trata de llegar a consensos, y estos nunca se encuentran en los extremos.

Gracias por los comentarios.

Alfredo P. dijo...

La verdad que los derechohumanistas se me están haciendo una especia completamente desconocida; ¿qué es lo que entienden Uds. por “reflexionar” y por “hacer memoria”?, pareciera que entran en una suerte de éxtasis místico o en trance y el bullicio vital del campus de la PUCP les molestase?. ¿No les basta con el monumento que ya tienen en el Campo de Marte?, ese en donde se mezclan víctimas y terroristas.
A la universidad uno va –principalmente- a estudiar y para esto la PUCP tiene un bello campus que proporciona el entorno ideal para el estudio y para todo tipo de reflexión; luego se va a hacer lo que se llama “vida social” (conversar con los amigos y también realizar esas “manifestaciones amorosas” que parecen ofender a la autora del blog).
La memoria y la reflexión son actos individuales y personales, uno no necesita de un bloque de cemento para “hacer memoria” o “reflexionar”; concuerdo con el dirigente de la FEPUC entrevistado en el cuestionamiento hecho al gasto realizado por las autoridades de la universidad en esta denominada “Plaza de la Memoria” de la que nadie parecía acordarse en la PUCP (yo me enteré de que existía cuando ví unos paneles en el campus aludiendo a la controversia entre la cafetería y la citada plaza).
Honestamente, no veo nada de malo con que haya una nueva cafetería en nuestro campus, el café que sirven en ahí es de lejos más delicioso que el brebaje que sale de las máquinas expendedoras y siendo prácticos: ahora esa plaza recibe mucha más gente que antes y estas personas pueden ahí reflexionar y hacer memoria de lo que quieran.
Finalmente, sí estoy en desacuerdo con la inclusión de Javier Heraud en dicho monumento, homenajear así a alguien quien fue adoctrinado en Cuba para exportar una revolución comunista en nuestro país, quien no fue desaparecido ni ejecutado, sino que cayó en un combate limpio con la policía (matando a varios policías en ese enfrentamiento).
El lugar de Javier Heraud en la literatura peruana no está aquí en discusión, pero ese espacio de nuestro campus alude a eventos políticos y en ese contexto la inclusión de una persona que tomó las armas para matar a otros peruanos e implantar una dictadura comunista en nuestros país da un mensaje confuso respecto al verdadero compromiso de la PUCP con la democracia y respecto a la línea política e ideológica de sus alumnos y egresados.

Raulín Raulón... dijo...

Lo de la exposición me parece una idea muy interesante, sobretodo si es permanente, pues nada alimenta mejor el recuerdo que la mención recalcitrante, así como la proyección continua de documentales, algo casi temático (si quieren, como La Maquina).

Y es que la memoria tiene que trascender de efemérides, ceremonias y demás costumbres burócratas, alimentadas más por alarde de virtudes (que a veces lindan con el fariseísmo) que por verdadero conocimiento y preocupación por los hechos. Lo que realmente requiere es algo sistemático, que incluya actividad académica de parte del alumnado ineludible en su formación, pues es lo mínimo que se podría pedir a un alumno de la PUCP no sólo para conocerlo, sino para tener claro el PORQUÉ EVITAR y CÓMO EVITAR que se repita.

Lo de la plaza de la memoria y otros afines pasan de largo porque mucho de lo orquestado en la universidad ya huele a corrección social, a pose humanista (de tanto repetirlo) y no a compromiso, a la intención de algunos de hacer carrera política a futuro u otras intenciones, como anteriores FEPUC. Lamentablemente, de ello ya están bien curtidos los chicos de ciencias, y la mayoría de humanistas a veces no pasan del ristretto humanístico, de las frases suaves y bonitas para salir en alguna entrevista que finalmente quedan varadas en el aire.

El espíritu crítico que ayuda y ayudó a brotar en muchos de nosotros la universidad, será ahora la erisipela que destruya su piel. Lo siento por la universidad, pero le faltó la fuerza suficiente para no querer sacar plata concediendo ese espacio a Cafetal y Los Prisioneros habrán tenido razón hace 20 años: "Pretende pelear y sólo es un tipo buena onda".


PD: Aún así, no concuerdo con esa HORRIBLE comparación entre las vanas muertes de 1879 y 1880 (en el Perú la historia se publicó y se infló siempre de un lado) y la versión malamente ahumada de nuestro ciudadanos contra ciudadanos.

Anónimo dijo...

La universidad Católica además se caracteriza por formar alumnos que discrepen, que interaccionen y que sepan consensuar, sin que esto signifique perder o ganar ¡felicitaciones a la Católica por ello¡
Por otro lado entré hoy a tu blog con la finalidad de encontrar alguna novedad en relación a las mejores ideas, frases, promesas políticas del año que se fue, y no fue así. Me doy con la sorpresa de encontrar una entrevista , la cual me alegra ya que me dá cierta esperanza de que por fin se acaben esos manejos económicos que vemos a diario en la tv. nacional (la Chichi tan comprada por todos, hemos visto como se ensañó todo el gobierno de Toledo, sólo faltaba que lo ponga calato y sabes lo hizo, todo se les aguantó, como a Hildebrandt se le sacó y se le ha cerrado toda posibilidad por el capricho del presidente de nuestro país por supuewsto, y los demás son sólo MUPPETS, titeres. la prensa de teve es la más ramplona que hay y las entrevistas son todas ramplonas ¿tú crees realmente que el francotirador tenga la aceptación que tiene, que Castillo crea que no nos damos cuenta que es un comprado del gobierno ?.
Bueno, es un buen regalo de año nuevo, tener un blog que no sólo escriba de política sino que además haga entrevistas frescas, jovenes y en este país necesitamos tanto de ustedes porque sino el cadaver del Perú ¡hay seguirá muriendo¡

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimado Alfredo, lo interesante no es saber qué entienden los "derechohumanistas" (como los llamas) por "reflexionar" o "memoria", sino lo que entendemos los peruanos respecto a esto y teniendo en cuenta el período de conflicto interno ocurrido en el país.

Estos dos conceptos no deben mantenerse al margen del imaginario social peruano pues es preciso recordar para no repetir errores (tal vez esté copiando alguna frase mencionada por Ricardo en la entrevista).

Por otro lado, es cierto que muchos consideramos alguna vez que a la universidad se va principalmente a estudiar, pero afortunadamente, al poco tiempo de ingresar a la PUCP me di cuenta de que el objetivo principal fue el de crecer y ello implica muchísimo más que estudiar (y no solo en aulas).

En ese sentido, creo que gestos como los de la Plaza de la Memoria e incluso la polémica a raíz del establecimiento de café instalado ahí (ojo que no estoy en contra de él, lo he dejado claro en el post) sirven para poner de relieve nuevamente nuestras pocas respuestas y acuerdos frente a lo que queremos hacer con los elementos de reflexión o memoria que citas.

Finalmente, algo más frívolo, en ningún momento he mencionado mi incomodidad frente a las "manifestaciones amorosas" (términos que utilicé pues no encontré más elegantes), sino que describí el hecho. Soy consciente de que estos encuentros se dan en muchos espacios de la PUCP (en algunos más acentuados que otros) y no me parece incorrecto ya que, de algún modo, el amor es así: manifestable y publicitario, bien por todos ellos.

Estimado Raulín Raulón, solo quería mencionar que es cierto que muchos asumen las posturas solo por "quedar bien" o ser "bien vistos" (pose, como lo llamas); sin embargo no por ello podríamos generalizar las posturas ya que, considero que hay también mucho compromiso. Esta polémica no surgiría si no lo hubiera y ello, es esperanzador.

Gracias por los comentarios.

Alfredo P. dijo...

"...lo que entendemos los peruanos respecto a esto y teniendo en cuenta el período de conflicto interno ocurrido en el país"

Estimada Laura.
Pareciera que vives en otro país, a la inmensa mayoría de los peruanos estos temas de "reflexión" y "hacer memoria" no les interesan; la gente está más preocupada en mejorar sus condiciones de vida hoy en día y hacia el futuro que en ocuparse por esa especie de autoflagelamiento sobre nuestro pasado reciente que se nos plantea desde las oenegés derechohumanistas.
En la misma PUCP, el porcentaje de alumnos preocupados por estos temas es mínimo, afortunadamente son los estudios (y ahora las vacaciones) los que ocupan más el tiempo de los muchachos.
Insisto, la reflexión y la memoria son actos individuales y personales; los derechohumanistas pareciera que están más preocupados por la forma que por el fondo, cayendo así en la "pose" y en la "corrección política".

Laura Arroyo Gárate dijo...

Esitmado Alfredo, creo que el hecho de creer que se trata solo de un asunto individual (porque algo de individual tiene, es cierto, pero no es el todo) es lo que hace que no se puede llegar a armar planes realmente nacionales.

Está bien que el ejercicio sea, en primera instancia, de uno mismo, pero es preciso también que se encuentre un punto de diálogo y pensamiento colectivo. Eso no me hace "derechohumanista" (término al cual no le encuentro sentido peyorativo), sino comprometida con el futuro del país. Al igual que tú, estoy segura.

Por otro lado hay compromiso e interés por estos temas tanto en la universidad como en el país, que sea minoritario, pues es una lástima. Tal vez por ello aún no logramos hacer país que deje de mirar hacia un solo lado.

Como bien dices, no se trata de un autoflagelamiento, sino de recordar que, desde luego, el país es más que algunos, es ese "nosotros" que aún no se construye.

Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Sabes, una de las cosas que me gustan de los blogs, es esa frescura con la que tratan los temas, están hurgando, estábn buscando y no saben a lo que se están metuiendo.
¡ aho jovenes.¡

Alfredo P. dijo...

Estimada Laura.
Creo que el tema de la PUCP, la reflexión y la memoria no estará completo si es que no se incluye el caso de la abogada Mónica Feria Tinta.
Detienen a Mónica Feria en Alemania
http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=61793&seccion_nota=1

Ella fue una apologista de Sendero Luminoso, quien ganó recientemente un premio de DD.HH........plop!
Lo trágico es que esta persona es egresada de la PUCP, ¿cómo fue posible que alguien de "la casa" haya terminado integrando esa secta asesina y fanática que era (es) Sendero Luminoso?,¿qué es lo que llevó a que una reconocida institución educativa con valores cristianos y humanistas hayan acogido a una persona así?, ¿la tolerancia y diversidad que pregona la PUCP no fueron excesivas al mantener a alguién así en nuestra casa?
Habría que incluir el caso de esta mujer en la denominada "Plaza de la Memoria", los jóvenes de la PUCP no deben olvidar que los de la católica no hemos sido sólo víctimas, sino también victimarios.

Jose Alejandro Godoy dijo...

El caso que Alfredo menciona, de hecho, suscita una reflexión.

Para comenzar, vale aclarar que todas las organizaciones de derechos humanos rechazaron el otorgamiento de un premio a Monica Feria, justamente, por sus vinculaciones con Sendero Luminoso.

Creo que no se trata de un tema de "tolerancia" en este caso. Si Mónica Feria cometía una falta disciplinaria podia haber sido expulsada, pero no por tener las ideas - equivocadas, por cierto - que tenía. Eso por un lado.

De otro lado, y esto lo he conversado con varia gente de la PUCP de esos años, este fue un caso aislado. Sin embargo, si considero que la reflexion es necesaria. En los blogs de Martin Tanaka y Gran Combo Club se ha debatido harto sobre dicho caso.

Si calificaramos a la PUCP por los egresados que ha tenido, pues también tendríamos que condenarla por haber sido el alma mater de Martha Chávez, Francisco Tudela o Fernando de Tragzegnies, personas cuyo respeto por los derechos de los demás está también en serio cuestionamiento.

La universidad, y esto lo he aprendido a lo largo de los años, no hace a las personas. Da herramientas para la carrera y para la vida, pero no es la que determina que una persona sea buena o mala, tenga pensamientos correctos o erróneos. Condenar a la PUCP por sus malos egresados es como si condenaramos al país por sus malos gobernantes.

Laura Arroyo Gárate dijo...
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Laura Arroyo Gárate dijo...
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Laura Arroyo Gárate dijo...

En toda institución hay personas con quienes no nos encontramos de acuerdo. Ese es el caso que comenta el amigo Alfredo.

De acuerdo con José Alejandro, pero agregaría una cosa, también hay que contar a los egresados que creemos ejemplares. Hay varios. No se trata de poner en una balanza unos contra otros, sino de entender que la condición total de una persona y sus pensamientos NO los dirige la institución por la que pasa, sino también una serie de variables alternas.

Finalmente distorsiono un poco la frase que José Alejandro escribió en su blog hace algún tiempo: puede que hayan pasado por la PUCP, pero tal vez la PUCP no pasó por ellos.

Gracias por los comentarios.

Laura Arroyo Gárate dijo...

Por cierto, para evitar suspicacias, los comentarios eliminados son míos, cometí una fe de erratas que pude subsanar.

Saludos.

Silvio Rendon dijo...

Acabo de percatarme de este post. Mis saludos a la autora y comentaristas.

Comenta José Alejandro:
"De otro lado, y esto lo he conversado con varia gente de la PUCP de esos años, este fue un caso aislado."

Lamentablemente esta afirmación no es correcta. No fue un caso aislado...

El camino de Javier Heraud, efectivamente, fue un camino de violencia, lo cual es condenable. Murió sin embargo, cuando ya se había rendido, cuando le dispararon balas explosivas. Innecesario y criminal. Una cosa no justifica la otra.