martes 22 de enero de 2008

2011 de infarto: debilidad 2011


Santiago Fujimori ha reaccionado, con algo de retraso debo admitir, al anuncio que su compañera de partido Keiko Fujimori hiciera hace algunos días respecto de la conformación de un nuevo partido político fujimorista. El personaje en cuestión mencionó el día de ayer que “creación de Fuerza 2011 es cuestionable”.

Respecto de la pertinencia de la creación de un nuevo “partido” (solo más de lo mismo) hemos hablado un poquito, sin embargo, estas declaraciones del hermano del extraditado podrían dar luces respecto a ciertas cuestiones particulares e interesantes que se mueven bajo las banderas que reclaman libertad para Alberto Fujimori.

No es la primera vez que el hermano menor del ex Presidente peruano, explicita sus discrepancias con los personajes de su partido. Resulta interesante mencionar aquí que si bien los fujimoristas declaran que su líder único es Alberto Fujimori, de facto la lidereza de la bancada fujimorista viene a ser Keiko quien, por cierto, no pertenece a ninguno de los intentos de “partido” de los fujimoristas.

Entonces, la formación de “Fuerza 2011” viene a ser algo así como la posibilidad de que todos los fujimoristas se alineen bajo una misma bandera (con la cara de Alberto Fujimori de logo) y con la posibilidad de que Keiko (pieza clave del fujimorismo) se integre “formalmente” en el juego naranja. Ahora bien, ¿captan los tropiezos?

Si el fujimorismo se encuentra partido en cuatro (Cambio 90, Nueva mayoría, Vamos Vecino, Sí cumple) es evidente que el cariño que entre ellos se tienen es tan pequeño como para no acercarse ni en son de broma. Lo interesante es, y ello resulta obvio desde hace buen tiempo, que lo único que tienen en común es el hecho de que Alberto Fujimori es el líder y lo desean ver libre. Ahora que fue extraditado y enfrenta a la justicia, se ha originado la excusa perfecta para alinearlos a todos bajo el mismo techo.

Alguna vez mencionamos que el “fujimorismo” (todas sus vertientes) tiene como único punto de agenda e ideológico lo que el líder dice o pide. En ese sentido, quién mejor que la hija (quien ha evidenciado respaldo popular en las últimas elecciones) para asumir el mando. Que sea ella quien proponga la creación de este nuevo “partido” indica que se abre la posibilidad de conciliación con los otros solo por el hecho de que se encuentra en juego la reputación del líder eterno.

Lo que vemos entonces, es un escenario de varios sub-grupos, no muy amistosos ni responsables, que en pos de levantar al líder decidirán sentarse no solo en una misma mesa, sino también bajo un mismo nombre. ¿No les parece que ello resulta peligroso? ¿Se imaginan cómo se realizarán las disputas para conformar luego la lista de este “partido” a las elecciones? La negociación y repartija de cargos va a ser de lo más pintoresca y lamentable. Grupos unidos alrededor de una figura, pero no de una ideología ni de un plan programático, solo llevan al interés por satisfacer ambiciones personales.

El juego intra-partidario(s) fujimorista revela en buena cuenta, nuestro sistema partidario peruano (con algunas pocas excepciones) o, mejor dicho, lo que Alberto Fujimori dejó de él luego de su gobierno.

Ahora bien, regresando al tema de la satisfacción de ambiciones personales cabe esbozar una avezada, pero tal vez no tan errada hipótesis.

No es la primera vez que Santiago Fujimori contradice lo que su sobrina o miembros del grupo fujimorista plantean. Cuando el fallo de la Suprema chilena anunció la extradición de Fujimori, una Keiko más hija que política, afirmaba que las movilizaciones serían estratégicas para evitar que su padre fuera condenado injustamente. Sin embargo, el tío de la pequeña, se opuso rotundamente a esta estrategia y con ello, ¡zas! un primer distanciamiento.

Lo cierto es que si bien la extradición del ex mandatario afectó de alguna manera el escenario político nacional, hizo lo propio dentro de los grupos que lo apoyan. La postura de su hermano ha sido bastante mesurada desde entonces, al menos respecto a sus declaraciones, y ha sabido guardar prudente distancia de ciertas declaraciones muy enfáticas por parte de los suyos.

¿A qué está jugando?
Aún no podemos saberlo, pero esa suerte de medio juego o, al contrario, doble juego puede obedecer a sus ambiciones personales con miras al 2011. ¿Hasta qué punto Santiago no quisiera encabezar la lid electoral próxima? Probablemente sea consciente de que dentro de los grupos fujimoristas, la hija del ex mandatario tiene las de ganar, pero ¿fuera? Discurso de centro vende más que extremo, Santiago debe saberlo.

Sin duda veremos más capítulos en esta novela que puedan dilucidar algo más el rumbo que toman estas jugadas fujimoristas. Por lo pronto Alberto Fujimori sigue en el banquillo respondiendo a la justicia peruana, mientras que su hija y su hermano parecen empezar a disputarse el trono. ¿Habrá pelea?

1 comentarios:

Jorge Vasquez dijo...

Según entiendo el deseo fujimorista de unidad es una demanda interna que algunos dirigentes han mantenido para las calendas griegas desde que Fujimori se vio en la realidad de la extradición.

Lo tradicional con el Fujimorismo ha sido conformar una agrupación política nueva en cada elección; siempre bajo el paraguas de la figura de Fujimori, por lo que esta nueva agrupación FUERZA 2011, está dentro de esta línea de conducta practicada desde los noventas.

Creo que una de las habilidades de Fujimori, o del fujimorismo, es entender que los votantes viven en permanente desencuentro con sus representantes o líderes que dicen representarlos. El fujimorismo ha sabido jugar con este imaginario capitalizándolo con la quimera de la renovación al presentar en cada campaña electoral una agrupación política nueva.

No hay que olvidar (valgan verdades) que los partidos han devenido en meras plataformas electorales mas no en unidades orgánicas con capacidad de proponer un proyecto de país. ¿Que es el APRA sin Alan? ¿Los textos de Haya? ¿Qué es Unidad Nacional? ¿El PPC recargado?

Un debilidad del Fujimorismo fue la de no poder trasladar el arraigo de Fujimori existente en un basto sector de los votantes en el país hacia algún otro líder o figura del fujimorismo en la misma dimensión (desconocer este arraigo es de una ingenuidad mezquina, al margen de que sea bueno o saludable. Procuro no hacer un juicio de valor al respecto ya que eso lo dejo para los más capaces). Lo de Keiko fue una experiencia reciente y novedosa. Keiko es la primera candidata fujimorista capaz de capitalizar la imagen de Fujimori. Insisto que el juicio de valor se lo dejo a los sesudos analistas existentes.

Cuando el fujimorismo entró en campaña en la última lid presidencial, muchos fujimoristas recargados trataron de ocupar un espacio en la lista al congreso y se les fue cerrando las puertas de manera orgánica y más de uno, dolido, salió a rasgarse las vestiduras en diversos medios de comunicación (Altuve, Morey, etc.) pero los que quedaron dentro mantuvieron una unidad cerrada sólo salpicada por ciertos comentarios relativos a la falta de apoyo a la candidata presidencial (Marta Chávez). Sospecho que ni siquiera Marta esperaba que la candidatura de Keiko mostrara más arraigo que la suya y al darse cuenta se vio forzada a pedir que el apoyo fuese coordinado.

Finalmente Keiko terminó con los votos que todos conocemos y el fujimorismo con los representantes que todos sabemos. Si comparamos esa representatividad con la obtenida en el proceso presidencial que puso a Toledo en el cargo de presidente las matemáticas son favorables a las pretensiones fujimoristas.

Ambas bancadas fujimoristas, la del régimen anterior y la actual, han mostrado un accionar orgánico matizado con ciertas pequeñas diferencias de opinión pero que no han sido de carácter orgánico sino más bien táctico o estratégico. No tengo muy en claro las razones profundas de la salida de Marta Chávez pero estas no parecen ser sino diferencias con ciertas personas ahora empoderadas y muy cercanas a Keiko quien es, que duda cabe, el nuevo liderazgo al interior de la organización fujimorista.

Sin duda esta nueva agrupación ha de reconfigurar el poder que ciertos liderazgos mantienen ahora al interior del fujimorismo y presumo que las voces discrepantes que ahora existen, y que los medios tratan de cubrir y darles presencia mediática, corresponde a esta reconfiguración de poderes. Finalmente los liderazgos fujimoristas se verá forzados a pactar en base a esta nueva reconfiguración para mantener una postura orgánica.

Si obviamos los desatinos verbales de un Kenyi eufórico es posible ver que la línea de espera y cálculo que ha mantenido el fujimorismo desde su ingreso al congreso no varíe en nada con respecto al escenario político nacional, tan cambiante y coyuntural.