lunes 28 de enero de 2008

2011 de infarto: temblores partidarios


Un capítulo más se añade a la novela que titulamos “Rumbo al 2011”. Esta vez, los actores son militantes del Partido Popular Cristiano, partido en el cual las cosas no andan color de rosa. Reuniones prohibidas, personajes incómodos, disidentes impertinentes, etc. Con el glamour propio de la política peruana, este capítulo promete también ser de infarto.

El vicepresidente del PPC, Raúl Castro (también congresista por UN) anunció que se expulsará a los militantes del partido que participen en reuniones con disidentes partidarios (léase, los que se fueron). Ahora bien, aquí cabe la precisión, se trata de reuniones con fines políticos, vale decir, se sanciona a quienes se reúnen con ex – ppcistas siempre que la reunión esté orientada a la conformación de un nuevo grupo político.

Pero caramba, la impresión salta a la vista ¿un nuevo partido político? O, mejor dicho, ¿otro?

Al parecer, algunos militantes del PPC ven en otros terrenos mayores posibilidades de alcanzar el sillón presidencial. Aquí no vamos a entrar en detalles sobre lo mucho que debería (y debió empezar ya) a hacer el PPC para congregar a las bases, ganar simpatizantes al interior del país y, desde luego, eliminar el rótulo de “partido de los ricos” que tanto daño le hizo en el 2006; aquí lo interesante es, por un lado evaluar por qué esa facilidad de “cambio de camiseta” y por otro lado, ¿quiénes son los ex – ppcistas interesados en captar seguidores de estos lares?

Eso del cambio de partido, cambio de nombre, cambio de logo, cambio de himno, cambio de líder, etc. está bastante publicitado hoy en día. Debido a la cantidad, casi insultante, de partidos políticos que siguen existiendo (si entendemos por existir, figurar en una lista y nada más) la identificación de los ciudadanos con los partidos es mínima.

No obstante, no debemos pensar que se trata de un asunto que afecta solo a los ciudadanos que no militamos en ninguna agrupación política pues, al parecer, la falta de conexión con un partido político puede darse también entre los militantes del mismo.

Si bien los militantes suelen vivir una mística distinta respecto a la agrupación a la cual pertenecen, asisten a determinadas reuniones y, en buena cuenta, se sienten parte de tal o cual grupo; cierto es también que en muchos casos, la firma en el padrón de militantes fue o un accidente o, lo más usual, motivo de apoyo a tal o cual candidato presidencial en la época electoral. Si los partidos políticos aumentan impresionantemente sus militantes en época electoral, pues es un indicio de que se firma por el candidato o, por sus posibilidades, antes que por la doctrina, la ideología y etcéteras.

Entonces, con la falta de identificación que ocurre dentro del partido, lo que tenemos pues es la puerta abierta hacia la calle; es decir, la posibilidad de que los militantes dejen de serlo de la noche a la mañana.

Ahora bien, si vemos el caso particular del Partido Popular Cristiano debemos reconocer tres cosas. En primer lugar, no todos los partidos políticos peruanos pueden jactarse de cumplir más de un par de años de existencia. El PPC ha cumplido 41 este año y ello es un indicador importante respecto a su desarrollo. Digamos que por ahí, como que siguen en carrera. En segundo lugar, también debemos reconocer que si bien nunca han logrado dirigir las riendas del país, en algún momento (gobierno de Fernando Belaúnde) las han compartido. Y, en tercer lugar, varias figuras que se encuentran actualmente en el escenario o que han ocupado algún cargo político en algún momento, salieron del PPC. Tenemos por ejemplo a Alberto Andrade, Alex Kouri, Ántero Flores Aráoz, Alberto Borea, etc.

Teniendo en cuenta lo anterior podemos ver que con las diferencias propias que se pueden tener con el partido en cuestión, historia han hecho, han presentado cuadros políticos y, pueden ser una alternativa para algunos peruanos, en los próximos comicios. La pregunta es ¿cómo? ¿En la misma alianza, en otra, solos como PPC, con anteriores ppcistas, en un frente “socialcristiano”?

Si tanto ha molestado las supuestas reuniones entre actuales ppcistas y anteriores militantes, es justamente porque da la impresión de que no se está contemplando la posibilidad de integrar al PPC en la fórmula partidaria. Entonces, ¿se trata de un nuevo partido socialcristiano?

Si de algo se jactan los ppcistas es de su doctrina socialcristiana (los apristas hacen lo mismo, pero con la socialdemocracia), en ese sentido, tengo la impresión de que la nueva agrupación seguiría dicha ruta, o por lo menos ese sería el discurso. Ahora bien, ¿por qué la intención de dejar el PPC? Tal vez por resentimiento, por cansancio o, me inclino por esta idea: decepción. Dos elecciones consecutivas perdidas, bueno...¿debe decepcionar, no?

Para quienes lo vemos de fuera, Lourdes Flores Nano es la lidereza del PPC con apoyo de todos, no en vano fue reelegida presidenta del partido. Sin embargo, habría que preguntarse si el sentir al interior es el mismo, recordemos que hubo lista única.

Cuando Ántero Flores Aráoz renunció al PPC, hubo algunos dimes y diretes entre la cúpula que dirige (siempre ha dirigido y parece que siempre dirigirá) el partido. Ello se debió, créanlo o no, a que el actual Ministro de Defensa tenía un buen grupo de simpatizantes dentro que lo veían como la carta fuerte para el 2011. Pero él renunció y se retiró del escenario nacional un tiempito.

¿Por qué menciono a Anterito? Sí, creo que él puede haber iniciado (o por lo menos, estar involucrado) con las reunioncillas de las que se habla. ¿Acaso supusimos que dejaría la política? Él mismo mencionó que un retiro del PPC no era un retiro de la política y parece que anda medio recargado con el fajín que ha estrenado hace poco.

Ahora bien, retomando una idea que esbocé hace varios meses, la intención de Flores Aráoz por conformar un frente socialcristiano de centro fue aceptada por actuales dirigentes del PPC como Javier Bedoya. Sin embargo, vuelvo a preguntar ¿creen que podremos ver a Lourdes y Ántero juntos otra vez? Lo veo difícil, aunque en política nunca se sabe; total, muchos falsean los abracitos.

Como ven, las cosas son complejas y hay más variables. ¿Cómo cuernos sancionan a los que van a estas regiones? ¿Cómo cuernos se enteran de que estas reuniones se están llevando a cabo? Y, finalmente ¿cómo cuernos certifican que la reunión era política y no un almuerzo “coincidente” como el de Mantilla con sus amigos hace algunos meses?

Este asunto da para rato. Las declaraciones de Raúl Castro y Javier Bedoya son antes un gesto que acción concreta pues, como vemos, determinar las faltas será difícil. Pero el gesto es el gesto, no tanto para los militantes (aunque de yapa les cae), sino para los disidentes. Respuesta enfadada del partido que, al parecer, no los extraña.

Lo que queda claro es que se están preparando para el 2011; solo un consejito: Anterito, sé más caleta.