Me he resistido un poco a comentar los artículos publicados por el Presiente García. La razón de esta resistencia sincera se encuentra en la condición de “cortinas de humo” que les he adjudicado (y mantengo dicha postura). Sin embargo, ya han pasado algunos días y luego de leer otras columnas al respecto, no puedo evitar echar algo de leña al fuego.
Para empezar comparto con ustedes una experiencia. El día de ayer asistí a la segunda jornada (mis clases en la PUCP impidieron que asista el día martes) de la actividad llamada “Diálogos con la juventud” organizada por la Secretaría Nacional de Juventud. Se trató de un conversatorio sobre “Desarrollo Nacional: Mitos y Verdades. A propósito de los artículos escritos por el Presidente de la República, Dr. Alan García”.
La mesa de diálogo resultó bastante…mmm…curiosa. Los ponentes fueron Enrique Cornejo, Santiago Pedraglio, Javier Barreda, Víctor Andrés Ponce y Javier Tantalean. La moderadora y organizadora del evento fue Judith Puente de la Matta, y por cierto, el evento se desarrolló en la Universidad San Martín (Sede-Surquillo). ¿Notan cierta polarización?
También le eché un vistazo al auditorio y bueno, me encontré con un buen número de jóvenes. Había una gran cantidad de escolares que, luego ratificaría, habían asistido en sus respectivos buses escolares. Lamentablemente, varios, ya hacia la ronda de preguntas, empezaron a conversar entre ellos debido a lo largo de este conversatorio. Estos escolares eran aproximadamente el 70% de asistentes. Por otro lado, estuvimos algunos universitarios, la mayoría de la universidad anfitriona y, supongo, que otros tantos que caímos un poco por casualidad y un poco por curiosos.
Debo admitir que las charlas estuvieron todas muy interesantes aunque hubiera resultado más dinámico si el debate democrático lo hubiera sido realmente y los ponentes no se hubieran dedicado a alabar a García y “corregir” o refutar a Pedraglio quien, curiosamente, fue el primero en exponer. Digamos que debate democrático fue, si entendemos por ello que no se calló a nadie, pero…
Ahora sí, al meollo.
Un término que se repitió muchas veces, y que he visto mencionado en otros tantos artículos que se refieren a los del Presidente, es “modernidad” y, lo que resulta curioso es que parece existir una suerte de presuposición que indica que todos entendemos lo mismo cuando oímos o utilizamos este término.
Tengo la impresión de que en “El síndrome del perro de hortelano”, García busca ubicar a estos supuestos perros en las antípodas de la “modernidad”. Estos perros con su actitud egoísta y sus ideologías viejas, mantendrían al país en el retraso y en la prehistoria. Esa es, grossísimo modo, la tesis del primer y el segundo artículo del mandatario.
Enrique Cornejo mencionó el día de ayer, y luego Tantalean lo ratificó, que es probable que vengan muchos otros artículos del Presidente y que, por tanto, no habría que fijarse en lo que no se ha mencionado, sino en lo que se ha dicho en cada uno de ellos. Ya en los próximos, se cubrirán los temas dejados de lado en estos dos primeros.
Bueno, esta advertencia sobre la saga de “La jauría del hortelano” (el Harry Potter peruano) me causó una inquietud: ¿por qué en el primer artículo (el más general) no se incluyen temas tan importantes como las urgentes reformas en el sector educativo y en el Poder Judicial? ¿Se trata de una omisión sincera o es la evidencia de ciertas prioridades que obedecen una particular concepción de “modernidad” por parte del Presidente García?
En el primer artículo, el tema central es el de la gran inversión para explotar nuestros diversos recursos naturales. Este primer artículo que podría haber cumplido con el rol de poner sobre el tapete los principales pasos a seguir para alcanzar esta “modernización” peruana, se resume a las políticas de inversión que garanticen el crecimiento macroeconómico nacional.
Sin embargo, hace buen tiempo, muchos nos preocupamos por el problema de la distribución de recursos y por la necesaria elevación de calidad en los servicios básicos que el Estado debe proporcionar y, esto último está relacionado directamente con el tema de la igualdad entre los peruanos.
No puede haber igualdad si la gran mayoría de peruanos no puede acceder a educación de calidad pues no hay políticas de reforma claras en un sector clave como este; reforma que va muchos más allá de la evaluación periódica (la cual es positiva) a los maestros. ¿Descentralización educativa, diversificación curricular, 6% del PBI, etc? Tampoco podemos hablar de igualdad entre peruanos cuando muchos no pueden defender sus derechos fundamentales.
Pero ninguna de estas medidas ocupa algún espacio en estos dos artículos. Las urgentes reformas alternas no son consideradas. Esta “modernidad”, a mi modo de ver, tiene mucho más de “asimilación” que otra cosa.
Ojo, una cuestión es la integración en igualdad de condiciones y otra la asimilación a modelos hegemónicos impuestos. Si para insertarnos en esta “modernidad” debemos concentrar nuestra atención en la gran inversión y no mirar, aunque sea de reojito, las medidas alternas que garanticen la mayor cantidad de beneficiados; pues entonces se trata de un modo muy particular de configurar lo “moderno” y que atiende únicamente lo macro; con ello se potencia la exclusión que en el Perú se vive día a día.
Esperemos que estos temas fundamentales ocupen algunos párrafos en los próximos capítulos de la saga. El Presidente García no debe caer en la ingenuidad de creer que solo con crecimiento macroeconómico logrará paliar las movilizaciones sociales. Es preciso atender también a los miles de peruanos que esperan, justamente, el “chorreo” (término vergonzoso).
Finalmente, una aclaración. No se puede negar la importancia de la participación de la gran inversión, pero no basta con eso. Es preciso saber cómo y en qué condiciones se pueden explotar nuestros diversos recursos para contribuir realmente con un desarrollo nacional; de lo contrario, un mejor título para los próximos textos del Presidente podría ser: “en casa de herrero, cuchillo de palo”.
Para empezar comparto con ustedes una experiencia. El día de ayer asistí a la segunda jornada (mis clases en la PUCP impidieron que asista el día martes) de la actividad llamada “Diálogos con la juventud” organizada por la Secretaría Nacional de Juventud. Se trató de un conversatorio sobre “Desarrollo Nacional: Mitos y Verdades. A propósito de los artículos escritos por el Presidente de la República, Dr. Alan García”.
La mesa de diálogo resultó bastante…mmm…curiosa. Los ponentes fueron Enrique Cornejo, Santiago Pedraglio, Javier Barreda, Víctor Andrés Ponce y Javier Tantalean. La moderadora y organizadora del evento fue Judith Puente de la Matta, y por cierto, el evento se desarrolló en la Universidad San Martín (Sede-Surquillo). ¿Notan cierta polarización?
También le eché un vistazo al auditorio y bueno, me encontré con un buen número de jóvenes. Había una gran cantidad de escolares que, luego ratificaría, habían asistido en sus respectivos buses escolares. Lamentablemente, varios, ya hacia la ronda de preguntas, empezaron a conversar entre ellos debido a lo largo de este conversatorio. Estos escolares eran aproximadamente el 70% de asistentes. Por otro lado, estuvimos algunos universitarios, la mayoría de la universidad anfitriona y, supongo, que otros tantos que caímos un poco por casualidad y un poco por curiosos.
Debo admitir que las charlas estuvieron todas muy interesantes aunque hubiera resultado más dinámico si el debate democrático lo hubiera sido realmente y los ponentes no se hubieran dedicado a alabar a García y “corregir” o refutar a Pedraglio quien, curiosamente, fue el primero en exponer. Digamos que debate democrático fue, si entendemos por ello que no se calló a nadie, pero…
Ahora sí, al meollo.
Un término que se repitió muchas veces, y que he visto mencionado en otros tantos artículos que se refieren a los del Presidente, es “modernidad” y, lo que resulta curioso es que parece existir una suerte de presuposición que indica que todos entendemos lo mismo cuando oímos o utilizamos este término.
Tengo la impresión de que en “El síndrome del perro de hortelano”, García busca ubicar a estos supuestos perros en las antípodas de la “modernidad”. Estos perros con su actitud egoísta y sus ideologías viejas, mantendrían al país en el retraso y en la prehistoria. Esa es, grossísimo modo, la tesis del primer y el segundo artículo del mandatario.
Enrique Cornejo mencionó el día de ayer, y luego Tantalean lo ratificó, que es probable que vengan muchos otros artículos del Presidente y que, por tanto, no habría que fijarse en lo que no se ha mencionado, sino en lo que se ha dicho en cada uno de ellos. Ya en los próximos, se cubrirán los temas dejados de lado en estos dos primeros.
Bueno, esta advertencia sobre la saga de “La jauría del hortelano” (el Harry Potter peruano) me causó una inquietud: ¿por qué en el primer artículo (el más general) no se incluyen temas tan importantes como las urgentes reformas en el sector educativo y en el Poder Judicial? ¿Se trata de una omisión sincera o es la evidencia de ciertas prioridades que obedecen una particular concepción de “modernidad” por parte del Presidente García?
En el primer artículo, el tema central es el de la gran inversión para explotar nuestros diversos recursos naturales. Este primer artículo que podría haber cumplido con el rol de poner sobre el tapete los principales pasos a seguir para alcanzar esta “modernización” peruana, se resume a las políticas de inversión que garanticen el crecimiento macroeconómico nacional.
Sin embargo, hace buen tiempo, muchos nos preocupamos por el problema de la distribución de recursos y por la necesaria elevación de calidad en los servicios básicos que el Estado debe proporcionar y, esto último está relacionado directamente con el tema de la igualdad entre los peruanos.
No puede haber igualdad si la gran mayoría de peruanos no puede acceder a educación de calidad pues no hay políticas de reforma claras en un sector clave como este; reforma que va muchos más allá de la evaluación periódica (la cual es positiva) a los maestros. ¿Descentralización educativa, diversificación curricular, 6% del PBI, etc? Tampoco podemos hablar de igualdad entre peruanos cuando muchos no pueden defender sus derechos fundamentales.
Pero ninguna de estas medidas ocupa algún espacio en estos dos artículos. Las urgentes reformas alternas no son consideradas. Esta “modernidad”, a mi modo de ver, tiene mucho más de “asimilación” que otra cosa.
Ojo, una cuestión es la integración en igualdad de condiciones y otra la asimilación a modelos hegemónicos impuestos. Si para insertarnos en esta “modernidad” debemos concentrar nuestra atención en la gran inversión y no mirar, aunque sea de reojito, las medidas alternas que garanticen la mayor cantidad de beneficiados; pues entonces se trata de un modo muy particular de configurar lo “moderno” y que atiende únicamente lo macro; con ello se potencia la exclusión que en el Perú se vive día a día.
Esperemos que estos temas fundamentales ocupen algunos párrafos en los próximos capítulos de la saga. El Presidente García no debe caer en la ingenuidad de creer que solo con crecimiento macroeconómico logrará paliar las movilizaciones sociales. Es preciso atender también a los miles de peruanos que esperan, justamente, el “chorreo” (término vergonzoso).
Finalmente, una aclaración. No se puede negar la importancia de la participación de la gran inversión, pero no basta con eso. Es preciso saber cómo y en qué condiciones se pueden explotar nuestros diversos recursos para contribuir realmente con un desarrollo nacional; de lo contrario, un mejor título para los próximos textos del Presidente podría ser: “en casa de herrero, cuchillo de palo”.




