29/11/2007

El Perro del Hortelano y otras fábulas

Me he resistido un poco a comentar los artículos publicados por el Presiente García. La razón de esta resistencia sincera se encuentra en la condición de “cortinas de humo” que les he adjudicado (y mantengo dicha postura). Sin embargo, ya han pasado algunos días y luego de leer otras columnas al respecto, no puedo evitar echar algo de leña al fuego.

Para empezar comparto con ustedes una experiencia. El día de ayer asistí a la segunda jornada (mis clases en la PUCP impidieron que asista el día martes) de la actividad llamada “Diálogos con la juventud” organizada por la Secretaría Nacional de Juventud. Se trató de un conversatorio sobre “Desarrollo Nacional: Mitos y Verdades. A propósito de los artículos escritos por el Presidente de la República, Dr. Alan García”.

La mesa de diálogo resultó bastante…mmm…curiosa. Los ponentes fueron Enrique Cornejo, Santiago Pedraglio, Javier Barreda, Víctor Andrés Ponce y Javier Tantalean. La moderadora y organizadora del evento fue Judith Puente de la Matta, y por cierto, el evento se desarrolló en la Universidad San Martín (Sede-Surquillo). ¿Notan cierta polarización?

También le eché un vistazo al auditorio y bueno, me encontré con un buen número de jóvenes. Había una gran cantidad de escolares que, luego ratificaría, habían asistido en sus respectivos buses escolares. Lamentablemente, varios, ya hacia la ronda de preguntas, empezaron a conversar entre ellos debido a lo largo de este conversatorio. Estos escolares eran aproximadamente el 70% de asistentes. Por otro lado, estuvimos algunos universitarios, la mayoría de la universidad anfitriona y, supongo, que otros tantos que caímos un poco por casualidad y un poco por curiosos.

Debo admitir que las charlas estuvieron todas muy interesantes aunque hubiera resultado más dinámico si el debate democrático lo hubiera sido realmente y los ponentes no se hubieran dedicado a alabar a García y “corregir” o refutar a Pedraglio quien, curiosamente, fue el primero en exponer. Digamos que debate democrático fue, si entendemos por ello que no se calló a nadie, pero…

Ahora sí, al meollo.

Un término que se repitió muchas veces, y que he visto mencionado en otros tantos artículos que se refieren a los del Presidente, es “modernidad” y, lo que resulta curioso es que parece existir una suerte de presuposición que indica que todos entendemos lo mismo cuando oímos o utilizamos este término.

Tengo la impresión de que en “El síndrome del perro de hortelano”, García busca ubicar a estos supuestos perros en las antípodas de la “modernidad”. Estos perros con su actitud egoísta y sus ideologías viejas, mantendrían al país en el retraso y en la prehistoria. Esa es, grossísimo modo, la tesis del primer y el segundo artículo del mandatario.

Enrique Cornejo mencionó el día de ayer, y luego Tantalean lo ratificó, que es probable que vengan muchos otros artículos del Presidente y que, por tanto, no habría que fijarse en lo que no se ha mencionado, sino en lo que se ha dicho en cada uno de ellos. Ya en los próximos, se cubrirán los temas dejados de lado en estos dos primeros.

Bueno, esta advertencia sobre la saga de “La jauría del hortelano” (el Harry Potter peruano) me causó una inquietud: ¿por qué en el primer artículo (el más general) no se incluyen temas tan importantes como las urgentes reformas en el sector educativo y en el Poder Judicial? ¿Se trata de una omisión sincera o es la evidencia de ciertas prioridades que obedecen una particular concepción de “modernidad” por parte del Presidente García?

En el primer artículo, el tema central es el de la gran inversión para explotar nuestros diversos recursos naturales. Este primer artículo que podría haber cumplido con el rol de poner sobre el tapete los principales pasos a seguir para alcanzar esta “modernización” peruana, se resume a las políticas de inversión que garanticen el crecimiento macroeconómico nacional.

Sin embargo, hace buen tiempo, muchos nos preocupamos por el problema de la distribución de recursos y por la necesaria elevación de calidad en los servicios básicos que el Estado debe proporcionar y, esto último está relacionado directamente con el tema de la igualdad entre los peruanos.

No puede haber igualdad si la gran mayoría de peruanos no puede acceder a educación de calidad pues no hay políticas de reforma claras en un sector clave como este; reforma que va muchos más allá de la evaluación periódica (la cual es positiva) a los maestros. ¿Descentralización educativa, diversificación curricular, 6% del PBI, etc? Tampoco podemos hablar de igualdad entre peruanos cuando muchos no pueden defender sus derechos fundamentales.

Pero ninguna de estas medidas ocupa algún espacio en estos dos artículos. Las urgentes reformas alternas no son consideradas. Esta “modernidad”, a mi modo de ver, tiene mucho más de “asimilación” que otra cosa.

Ojo, una cuestión es la integración en igualdad de condiciones y otra la asimilación a modelos hegemónicos impuestos. Si para insertarnos en esta “modernidad” debemos concentrar nuestra atención en la gran inversión y no mirar, aunque sea de reojito, las medidas alternas que garanticen la mayor cantidad de beneficiados; pues entonces se trata de un modo muy particular de configurar lo “moderno” y que atiende únicamente lo macro; con ello se potencia la exclusión que en el Perú se vive día a día.

Esperemos que estos temas fundamentales ocupen algunos párrafos en los próximos capítulos de la saga. El Presidente García no debe caer en la ingenuidad de creer que solo con crecimiento macroeconómico logrará paliar las movilizaciones sociales. Es preciso atender también a los miles de peruanos que esperan, justamente, el “chorreo” (término vergonzoso).

Finalmente, una aclaración. No se puede negar la importancia de la participación de la gran inversión, pero no basta con eso. Es preciso saber cómo y en qué condiciones se pueden explotar nuestros diversos recursos para contribuir realmente con un desarrollo nacional; de lo contrario, un mejor título para los próximos textos del Presidente podría ser: “en casa de herrero, cuchillo de palo”.

27/11/2007

García: la estrategia del colegial

Debido a las últimas iniciativas propuestas por el Ejecutivo (lista de los 1800 “terroristas” liberados durante los últimos años, defensa a Moisés Wolfenson y la Ley que “busca acelerar los juicios orales”, también conocida como Ley Fujimori) da la impresión, y es justificada, de que el Presidente García ha decidido manejar el gran timón de nuestro país bajo presión.

Desde que el ex mandatario Alberto Fujimori, pisó suelo peruano en calidad de extraditado, se supuso que ocurriría ineludiblemente un reordenamiento tanto entre las fuerzas congresales como entre las fuerzas políticas varias que ocupan espacios en el país. Por otro lado, se supuso también que habría un cambio en el discurso de algunas fuerzas políticas que tendrían, necesariamente, que tomar posición frente a este nuevo elemento (la presencia de Fujimori en el Perú) y, desde luego, los oídos y ojos expectantes se encontraron sobre el APRA. ¿Ahora qué pasa?

Al parecer el partido de gobierno, o en todo caso el líder indiscutible del mismo, ha decidido gobernar de cara a las presiones de ciertos grupos y darle la espalda a todos los que no se encuentren dentro de estas categorías. En ese sentido, al margen de su impertinencia al no recordar que gobierna para los peruanos y no para algunos, lo que resulta preocupante es que uno de esos grupos, al menos, no resulta ser positivo en lo absoluto.

Luego de los comentados artículos de la saga (que podría amenazar con convertirse en trilogía si resulta preciso ocultar algún otro escándalo como FORSUR, la ley Fuji, etc.) publicados en El Comercio, los nuevos vientos palaciegos han quedado en evidencia. Es preciso reconocer que, hay ciertos aspectos interesantes, en los textos, que pueden resultar positivos ya que, en un contexto globalizado como el nuestro, es imposible cerrarse a la inversión privada y extranjera; sin embargo, la mención a medidas alternas que deben darse de manera simultánea es nula. Dicha nulidad podría obedecer, lo cual es terrible, a la improvisación del mandatario, improvisación que conocemos ya que no sería la primera vez que decide alertar sobre medidas sin la debida meditación y sin el conocimiento de sus ministros.

Sin embargo, digamos que no nos detenemos en este asunto. Digamos que nos vendamos nuevamente los ojos (en un post anterior pedí que lo hiciéramos con fines didácticos) y pasamos por alto el “olvido” del tema educativo, reformas en el sector judicial, reforma en el sector Interior, cambios ministeriales y sobre todo, cambio en las políticas gubernamentales clave, etc. Pasando por alto todo ello y dejando de lado estos artículos (sobre los cuales hemos mencionado algo previamente) pasemos a otro aspecto: el grupo de presión fujimorista.

Puede ser por conveniencia, complicidad o sincera cercanía; el punto es que el mandatario parece haber optado por obedecer a los intereses del grupo fujimorista que, desde hace buen tiempo, ha evidenciado tener un único interés: salvar el cuello de su líder.

Ahora bien, me queda claro que esta cercanía no es nueva, ni se inicia con la llegada de Alberto Fujimori, sino mucho antes, desde que en la campaña electoral Alan García presentó una plancha presidencial que incluyera como primer vicepresidente a Luis Giampietri. Sin embargo, lo vergonzoso es la explicitación que, de pronto, ya no le preocupa al mismísimo Presidente García quien, sin asco, ha decidido impulsar una ley que “acelere los procesos judiciales orales” justo ahora que estamos ad portas del juicio de Alberto Fujimori. Con dicha ley, el ex mandatario podría optar por no enfrentar personalmente a quien fuera su asesor Vladimiro Montesinos.

No quiero ser pesimista, pero algo me dice que si dicha ley se aprueba, Alberto Fujimori apelará a ella para no tener que enfrentar a quien fuera su pataza durante la década de los 90.

Viéndolo de manera objetiva, con ojo de ciudadana antes que de cualquier otra cosa, me queda claro que el asunto está patas arriba. Es cierto que dicha ley podría contribuir a acelerar juicios que resultan larguísimos y cuyas sentencias tardan hasta más de 5 años en ser promulgadas; sin embargo, vale la pena echar un ojo al contexto; le he echado los dos ojos y sigo sosteniendo que para que las medidas sean realmente buenas, es preciso promulgarlas en el momento oportuno.

Algunos podrían decir: bueno, ya está. Si la ley se promulga muchos peruanos se verán beneficiados y qué importa que el Chino no se enfrente cara a cara con el Doc. si de todos modos será juzgado.

A ellos les diría que, es importante que ambos se enfrenten. No se trata de un afán por el show o el escándalo ni únicamente, como bien han mencionado algunos analistas, de hacerle más fácil a los jueces determinar quién miente y quién dice la verdad de acuerdo a las reacciones. Se trata, en realidad, de un enfrentamiento que sirve para curar una serie de heridas que los peruanos seguimos reclamando que cicatricen.

Ver a Alberto Fujimori enfrentándose cara a cara a Vladimiro Montesinos, cierra de algún modo un período de corrupción incuantificable durante nuestro período republicano.
Contribuye así, además, a fortalecer la percepción ciudadana que se tiene de la justicia en nuestro país ya que se trataría de un mensaje claro respecto a la posibilidad de alcanzarla siempre que, se luche por ella.

En ese sentido, el Presidente García debería evaluar mejor a quiénes escucha ya que, obedecer mucho a la presión grupal de los señores naranjas solo contribuirá a seguir desprestigiando tanto su imagen como la de otros poderes del estado que él representa en este momento.

Leí hoy que, curiosamente (sí, estoy siendo irónica), los fujimoristas se encuentran enojados con las sentencias a los ex ministros que avalaron el golpe del 5 de abril de 1992. Este enojo solo los sigue pintando de cuerpo entero como una bancada que se califica de democrática y por otro lado defiende a un líder corrupto y dictador y a la eliminación del sistema democrático. ¿De qué democracia pueden hablar cuando avalan un golpe de estado? A ver si Eguren y Yamashiro toman en cuenta estas actitudes antes de mencionar que en el fujimorismo todavía existe un brazo democrático.

Es preciso esperar la reacción del Presidente. No vaya a ser que se le ocurra otorgar otra entrevista a uno de sus diarios favoritos (La Razón) y diga que “como abogado” se encuentra en contra de la sentencia emitida el día de ayer. Con ello no solo beneficiaría a los fujimoristas, sino que además, terminaría por confirmar nuestras sospechas: el Presidente no gobierna solo. García obedece a la estrategia del colegial quien a fuerza de pertenecer al grupo de los populares de la escuela, es capaz de cambiar de hábitos, amigos e incluso volverse vegetariano. Dime con quién andas...

¿Y los apristas? ¿Seguirán obedeciendo la “disciplina partidaria” o decidirán contradecir al líder si resulta necesario? Tal vez ya es hora.


26/11/2007

Entrevistas

Juan Luis Denegri (PPC)
Secretario Nacional de Comando Universitario

Una de las ideas de este espacio es difundir la actividad juvenil en el campo político ya que resulta interesante conocer a los cuadros jóvenes tanto militantes de partidos políticos como miembros de organizaciones diversas. Publico por ello, esta entrevista que le hice a Juan Luis Denegri, recientemente electo Secretario de Comando Universitario del Partido Popular Cristiano. Espero que se trate de la primera de una serie de entrevistas que espero poder compartir con ustedes.

Resultó una entrevista interesante, sobre todo porque el PPC es un partido que, al margen de las diferencias, puede jactarse (ojo con el puede) de tener 41 años de vida en un contexto como el peruano que se caracteriza por su volatilidad e impredictibilidad política. Hace un par de semanas se realizó el Congreso Nacional de dicho partido y Lourdes fue reelecta como presidenta.

Juan Luis Denegri (21) pertenece al grupo “Frente Reformista”, una corriente que busca una reforma partidaria en el PPC. Dentro de este grupo se encuentran tanto jóvenes como militantes de diversas edades quienes desean impulsar un espíritu de renovación en la acción política de dicho partido. Sin duda, dicho espíritu reformista resulta interesante en un espacio que no se ha caracterizado por renovar cuadros y presentar a la sociedad nuevos líderes; sin embargo, aproveché la entrevista para terminar con una duda: le pregunté a Juan Luis “¿Cómo es que conjugan un discurso reformista con Lourdes Flores a la cabeza?”. Ya podrán escuchar la respuesta, debo admitir que todavía no me ha quedado muy clara la cuestión.

Pudimos también, conversar un poco sobre las funciones de esta nueva Secretaría Nacional que se encuentra bajo su cargo y sobre su opinión respecto a las declaraciones recientes de los congresistas Juan Carlos Eguren y Rafael Yamashiro. Finalmente, confirmó que Lourdes Flores iría a la cabeza en las elecciones del 2011, en las cuales cree que el Partido Popular Cristiano competiría solo, sin alianzas como hasta ahora se ha hecho costumbre.

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Hay una voluntad de reforma interna en el PPC, sin embargo, esta corriente no ha logrado copar muchos cargos estructurales, o en todo caso, los estratégicos para impulsar esta reforma. En ese sentido, habría que detenerse a pensar por qué ocurre ello y si tienen algo que ver, las actitudes de los anteriores líderes que, de algún modo, siguen ocupando los cargos estructurales partidarios.

Por otro lado, cabe mencionar que esta Secretaría Nacional de Comando Universitario se creó a partir de una modificación al Estatuto del PPC realizada pocos días antes de las elecciones. Ello ha creado algunas suspicacias (ver aquí), pero al margen de las subjetividades propias de cualquier campaña electoral, es preciso reconocer que la cercanía entre Juan Luis y Lourdes Flores es suma. Él tiene el apoyo de la Presidenta del partido y del Frente Reformista.


Para terminar quiero, en primer lugar agradecer a Luis Manuel Olguín, quien produce este vídeo y quien aguanta mis aventuras políticas. En segundo lugar, quiero pedir las disculpas públicas del caso por un problema de 20 segundos en el audio de este vídeo. Asunto de novatos, prometo que tendremos más cuidado en la próxima entrevista. En tercer lugar, quiero agradecer a Juan Luis Denegri por el tiempo.

Ahora sí, les copio las preguntas realizadas y los dejo con los dos vídeos ya que el you tube todavía no es tan bondadoso como para permitirme más de 10 minutos de entrevista.


Preguntas

¿Cuáles son las facultades de la Secretaría Nacional de Comando Universitario y en qué se diferencia con la Secretaría Nacional de Juventudes?

¿Acaso este cambio se hizo porque realmente era necesaria la división de facultades o en realidad responde a una intención por calmar las aguas entre la corriente conservadora del PPC y la corriente reformista?

¿Cómo articulan este discurso reformista pero con Lourdes a la cabeza?

¿Qué opinas de las declaraciones de Juan Carlos Eguren, con el aval de Rafael Yamashiro, de conformar un grupo que pueda enfrentar una opción antisistema? ¿Qué tan estarías de acuerdo con la propuesta de integrar el brazo democrático del fujimorismo? ¿Crees que hay alguno?

¿Cómo perciben los estudiantes universitarios de la PUCP el movimiento estudiantil socialcristiano del cual eres presidente fundador?

(1a parte)





(2a parte)

25/11/2007

El protagonista

Aprovechando el domingo de “relajo”, luego de una semana dedicada casi exclusivamente a labores lingüísticas (aquí inserto las disculpas públicas por no actualizar este blog durante los últimos días), empecé la mañana con un expreso doble y los periódicos del día. Mi mamá, para variar, ya se los había devorado y me recomendó revisar “El Comercio” de hoy. Le hice caso.

Me resulta curiosa esta reciente actitud presidencial por publicar sus “opiniones”. Vamos por partes. En primer lugar, no resulta accidental que la publicación de sus columnas se realice en el diario “El Comercio”, diario que tiene un pasado no tan armonioso con el APRA. Pero bueno, sabemos que si algo no tiene el Presidente García es consecuencia así que, dejando de lado este aspecto veamos otro. También resulta interesante notar que el Presidente ha aparecido en otro diario recientemente, esta vez en una entrevista. ¿De qué diario se trata? La Razón. Sí, el mismo que sigue defendiendo a diestra y siniestra el régimen fujimorista y justificando las violaciones a los DDHH, entre otras perlas.

Ahora bien, digamos que todo ello lo pasamos por alto. Digamos que el que el Presidente publique sus artículos en “El Comercio” no guarda relación con una posible tendencia política y económica (antes de derecha que de izquierda), digamos también que la entrevista en La Razón no tiene nada, pero nada, que ver con su cercanía hacia el fujimorismo. Bueno, ahora que nos vendamos los ojos (solo con fines didácticos) revisemos otra cuestión.

¿Qué significan estos artículos?
El primer régimen de García lo revivo entre recuerdos ciertamente borrosos, pero no por ello menos significativos. Recuerdo, por ejemplo, mi inútil negativa por ir a comprar (esas colas me tenían loca, aún de pequeñita), o también la tensión generalizada en un clima de inestabilidad económica constante. Pero, además de todo ello, recuerdo que no eran pocas las veces en que podía ver en la televisión al Presidente de la República quien, curiosa y lamentablemente, es el mismo que algunos años más tarde y con una panza crecida nos conmina a dejar de ser “perros del hortelano”.

Sus apariciones eran constantes ya que Alan era “la estrella del momento”. Mucho se ha dicho sobre su necesidad de protagonismo, necesidad que muchos políticos también tienen, pero que Alan lleva a la máxima expresión. En aquel entonces estas apariciones públicas, con el ánimo de masajear un poco el ego del mandatario, eran llamadas “balconazos”. Hoy podríamos decir que los balconazos de este segundo régimen han recobrado vida y ello se evidencia en “El síndrome del perro del hortelano” y “Receta para acabar con el síndrome del perro del hortelano”.

Es probablemente el afán de protagonismo y sobre todo, la necesidad de omnipotencia, las que obligan al Presidente de la República a aparecer en el escenario nacional a cada momento. A raíz del artículo que publicara hace algunas semanas, se inició todo un debate mediático y político. No espero nada menos del artículo publicado el día de hoy.

Ahora bien, es preciso reconocer que un Presidente de la República debe manifestarse sobre una serie de sucesos, pero en el caso del Presidente García lo que se percibe es afán de protagonismo.

Hace un par de semanas se llevó a cabo el seminario “Reforma del Estado en el Perú” en la PUCP. En dicho seminario se pusieron sobre la mesa una serie de posibles medidas para reformar el Estado y garantizar, a largo plazo, un mejor funcionamiento del mismo. Cabe resaltar un tema en particular ya que tiene relación con este artículo: la figura presidencial.

Nuestro sistema es considerado presidencialista, pero lo cierto es que el asunto llega a extremos. El Presidente tiene demasiadas facultades y no tiene responsabilidad política. Esta sobreprotección exagerada a la figura presidencial resulta perjudicial. Una sugerencia para resolver este asunto fue la de fortalecer la figura del Premier, pero bueno, habría que ver la posibilidad de esto y evaluar los beneficios; quedémonos, sin embargo, con lo primero: el presidente debe delegar responsabilidades, para ello, por ejemplo, están los ministros.

Pero se trata de García, eso de delegar funciones no va mucho con él. Al margen de la creación de organismos “independientes” (e incluso inútiles), a la larga, es él quien decide y vaya que le gusta hacerlo notar. Como vemos el Presidente García ha asumido esta figura presidencial peruana de manera cabal. Se manifiesta sobre asuntos que, en principio, no le incumben (manifestación a favor de Moisés Wolfenson) y además tiene una política de ridiculización u obstaculización a todo aquel que ose empezar a figurar positivamente en la opinión pública. La designación de Alva Castro en el Interior, respondió a una presencia creciente de Jorge del Castillo por ejemplo.

Por otro lado, la ridiculización la evidenciamos hace pocas semanas. La explicación del Presidente respecto a las desafortunadas declaraciones del Ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca, no solo lo dejan muy mal parado, sino además con la autoridad en el piso (casi tanto como la de Alva Castro). Lamentablemente, estas formas muy “García” no son cuestionadas.

¿Por qué esto resulta importante? Pues porque se trata de indicadores acerca de la actuación de quien es nada menos que el Presidente de la República. ¿Hasta qué punto podemos creer que tiene cierto respeto por los peruanos si no lo tiene ni por sus ministros? Cada cortina de humo es una falta de respeto; en materia de distraer la atención de los ciudadanos no hay matices ni justificaciones. Cada medida anticonstitucional e improvisada es igual de irresponsable e irrespetuosa. Aquí pensemos por ejemplo, en la reciente iniciativa presidencial por publicar los nombres de los 1800 terroristas liberados durante los últimos años (claro, al régimen de Fujimori ni lo tocan, pero de los que fueron liberados ya que no habían resultado terroristas, no se dice nada).

Todo ello por un lado, pero por otro detengámonos en estas columnas de “opinión” porque habría que examinar si lo son realmente.

Cuando un analista escribe una columna de opinión pues, se trata de eso, opinión de tal o cual persona. Cuando el Presidente de la República lo hace, habría que ver si se trata de opinión y nada más. Si es el Presidente quien asume las riendas de un país, podríamos inferir que de opinión no hay mucho, lo que hay es anuncio.

Con ello estamos fritos pues resulta que todo aquel que se oponga a sus medidas o no desee llevar a cabo su receta para la indigestión, perdón, para acabar con el síndrome del perro del hortelano, pues será punto central de sus críticas y adjetivos des-calificativos; esos que tanto le gustan. Por otro lado, mejor sería hacerle caso, a menos que queramos que empiece a cuestionar nuestro peso y asumir que la motivación de nuestra opinión crítica está directamente relacionada con la cantidad de kilos que llevamos encima (de más o de menos), nuestro estado civil, los granos en el rostro o algún otro ridículo indicio.


Lo que tenemos aquí es a un Presidente que desean andar metido en todo. Entendemos que por el cargo que tiene, debe tomar posición en diversos asuntos, pero de ahí a actuar como abogado defensor, como espiritualista (basta escuchar algunos de sus bíblicos discursos), consejero físico (pregúntenle a Garrido Lecca), etc. hay una gran diferencia.

Es preciso que Alan García entienda que como Presidente de la República la prudencia debería ser su mejor amiga. Al margen de sus asesores personales (que parecen ser medio ligeros), el mismo García es capaz de notar cuando una acción presidencial causará reacciones negativas. Ese es el caso tanto de su intervención respecto al caso de Moisés Wolfenson como de su defensa a la Ley Fujimori que surge en el momento más polémico. A veces las medidas, para ser realmente correctas, deben aparecer en el momento oportuno.

Por ello este segundo capítulo de la saga “¿quién se ha llevado a mi perro?: el hortelano” antes que recomendable por el contenido (lo cual resulta interesante y podría ser materia de otro artículo), lo es por quién lo escribe, el tono en que lo hace y la intención que subyace al texto. Nuestro protagonista sigue sorprendiéndonos, aunque no muy gratamente.


21/11/2007

Luchas por marcar la agenda

Con la intención de censurar al Primer Ministro, la bancada fujimorista ha logrado, aunque no nos guste, marcar la agenda que desde hace un tiempo le resultaba esquiva. Con las últimas declaraciones de Lourdes Flores manifestando las desventajas de permitir la inversión venezolana, era la lidereza del PPC quien parecía marcarla, pero ahora, al parecer, el turno es de otros.

Mucho podría comentarse respecto a la pertinencia de censurar al Premier. No es la intención de este artículo comentar al respecto, basta decir que por un lado, la prolongadísima evaluación ministerial no ha hecho otra cosa que restarle puntos a un desempeño que, pese al incidente Pandolfi, se había mostrado aceptable. Es más, existía solidaridad con el Premier a raíz de la percepción generalizada de la dificultad de trabajar directamente con un presidente como García y, a ello se suma, la mordida de lengua que del Castillo hacía para no arremeter contra el Ministro del Interior, a pesar de que lo mereciera.

Por otro lado, y este resulta un aspecto importante, los problemas que se evidencian al interior del país demandan medidas rápidas y, los responsables de realizarlas empiezan a sudar frío a raíz de esta demanda ciudadana. Ahora bien, esta es, a mi modo de ver, una plataforma fujimorista para poner en agenda un tema que dista un tanto de los beneficios directos al líder y también dista de una real intención por renovar el gabinete. ¿Cuál es el mensaje? Rebrote terrorista.

Desde hace varias semanas la bancada fujimorista, y Kenyi, se han dedicado de lleno a lograr beneficios para Alberto Fujimori. Con la alianza congresal tácita con el partido de gobierno, pretendían alcanzarlos con mayor facilidad; sin embargo, no contaron con que la sociedad civil y los medios de comunicación estarían tan alertas respecto a este proceso y demandaran la objetividad y limpieza del caso. Entonces, en una suerte de manotazos, palmazos, narizazos, etc. de ahogados, optaron por negociar en el Congreso votos por beneficios.

La abstención frente a la frustrada censura de Luis Alva Castro, fue la primera muestra. La intención de censurar al Ministro de Salud fue otra.

Nos dimos cuenta de la intención fujimorista y entonces nos pusimos también, más alertas. Consciente de todo este escenario, el Premier Jorge del Castillo decidió iniciar, con el aval del Presidente de la República, las evaluaciones ministeriales cuyos resultados aún no conocemos. Con esta actitud calmó algunas aguas en la sociedad civil que reclama los cambios, pero no le ha durado mucho puesto que hace ya bastante tiempito estamos pidiendo los resultados respectivos.

Y entonces el Premier dice: no se puede culminar una evaluación del gabinete ministerial, en medio de este clima de interpelaciones y censuras.

Sobre la inexistente relación lógica entre una y otra cosa, ya hemos mencionado algunas cuestiones, sin embargo, este también podría haber sido un mensaje para la bancada fujimorista ya que, quién sabe, podría estarse cocinando la idea de incluir en algún ministerio, a un miembro del fujimorismo. No podremos saberlo, hasta que los resultados lleguen. ¿Y cuándo será eso?

Por un lado, es probable que los resultados de esta larguísima evaluación se den a conocer más temprano que tarde. ¿Esto por qué? Pues, porque hay presión en el Congreso debido a los recientes incidentes internos. Claro, el fujimorismo está jugando sus cartas esta vez y por ello, la presión resulta aún más fuerte. Para evitar una censura, el Premier podría decidir mostrarnos las notas en rojo de ciertos personajes en el gabinete.

Sin embargo, y aquí viene lo bueno, no podemos cerrar los ojos ante las intenciones claras del fujimorismo. Si bien está intentando nuevamente negociar votos por beneficios, el tono enfático de las recientes declaraciones de Keiko Fujimori nos indica que las posibilidades de conciliar la cabeza del Premier son mínimas.

Antes bien, lo que existe es una suerte de estrategia para llegar con el discurso a la ciudadanía antes que a los representantes políticos. Esto tiene sentido en un contexto como el actual, en el cual la inestabilidad interna se está poniendo en evidencia y está causando un lógico temor. Ahora bien, habría que preguntarnos de qué se trata este asunto, no vaya a ser que nos traguemos discursos ajenos y caigamos víctimas de estrategias no muy santas.

En el imaginario ciudadano, existe una mayoritaria percepción con respecto a quien logró “librarnos” del terrorismo. Como mencioné en la pequeña nota de ayer, este individuo “salvador” sería Alberto Fujimori. Claro, los fujimoristas pretenden que olvidemos que hubo una violación sistemática de los Derechos Humanos de miles de peruanos y, por otro lado, que el líder fue un dictador; tal vez, en aquel entonces, espacios como este en el cual se vierten opiniones y posiciones opositoras basadas en argumentos, serían inexistentes.

Pero el temor es el temor y muchas veces el discurso que se nos quiere vender es el que justifica cualquier acción que pueda vencer al temor; vale decir, al causante que, en este caso sería nuevamente el terrorismo.

Es preciso estar alertas sobre estas jugadas ya que resultan negativas tanto para las víctimas de los últimos dos incidentes en el interior del país, como para los defensores de la democracia en general. Es preciso actuar sobre el tema interno de una vez, eso es cierto, y para ello debemos contar con un Ministro del Interior realmente competente. Lo digo y lo repito (creo que por enésima vez): Luis Alva Castro debe dejar del cargo.

Pero, ojo con el pero, que no nos vengan con el cuento de que el único capaz de neutralizar al supuesto rebrote terrorista (porque sigue siendo un supuesto que me convence poco), es el extraditado Fujimori.

Haría bien el Premier en publicar, a modo de reacción veloz, los resultados de las evaluaciones ministeriales de una buena vez. Con ello, empezarían los cambios en el gabinete y, luego, negociar la cabeza de Del Castillo podría ser puesto en agenda.

Por otro lado, haría bien el Presidente de la República en dejar de lado las iniciativas que comulguen con las iniciativas de sus aliados en el Congreso. La propuesta de publicar los nombres de los liberados terroristas durante los últimos años, es una respuesta al discurso que los fujimoristas venden a diestra y siniestra: "regresó el terrorismo".Con la propuesta presidencial no se calma el panorama, ni se brinda tranquilidad a la ciudadanía, ni se evalúa con objetividad lo que ocurre.

Es preciso que el Presidente apure las evaluaciones ministeriales para que los cambios necesarios se den y los nuevos ministros, que esperamos sean capaces, empiecen a tomar las medidas del caso. Con ello se beneficiarían los ciudadanos que reclamamos mano dura con quienes han cometido los recientes incidentes y el Premier puesto que, al margen de que pudiera dejar el cargo, dejaría de perder sistemáticamente aprobación.

Claro, perderían los fujimoristas ya que dejarían de marcar la agenda y tratar de reivindicar a un líder que debe ser juzgado por los delitos cometidos; pero, sin duda, ganaríamos los ciudadanos.

20/11/2007

Discursos compartidos

Esta vez una nota cortita (aunque no lo crean) para compartir una impresión generada a raíz de las últimas declaraciones del Presidente García respecto a la pertinencia de publicar los nombres de 1800 terroristas liberados durante estos últimos años.

Considero necesario, por ahora, solo mencionar lo siguiente (trataré luego de escribir más largo al respecto): resulta importante resaltar el hecho de que con dicha medida, los liberados (ojo con el liberados) serán nuevamente sujetos públicos. ¿Hasta qué punto dicha lista no será arbitraria? Y, por otro lado, es preciso notar las motivaciones subyacentes.

Los dejo con una pregunta: ¿a qué podría responder esta reacción presidencial?

A quienes les conviene decir (como vienen haciendo) que el terrorismo sigue tocando las puertas y rondando por el país es a los fujimoristas. En buena cuenta, buscan generar temor ya que, en el imaginario social, se sigue percibiendo a Fujimori como quién acabó con el terrorismo. No defiendo esta última idea, no comparto el supuesto rótulo de “héroe” que se pone a veces a Fujimori.

Mucho cuidadito. Las alianzas congresales podrían empezar a configurarse en ámbitos externos al Congreso. Habría que ver si la intención tras la propuesta presidencial resulta un afán por poner de relieve a los liberados (lo cual considero innecesario, improductivo y polémico que, además podría generar polarizaciones internas) o, por el contrario, obedece a un afán por congraciarse con los fujimoristas quienes, desde que el líder pisó el Perú en calidad de extraditado, le hacen una batalla convenida al APRA para negociar algunas cuestiones.

Por ahora, me callo.

Educación: más variables

Educación será siempre una ecuación difícil y hay tantas variables a considerar que, desde un inicio, uno se da cuenta de que el resultado depende tanto del orden del procedimiento, como de la destreza del que se enfrenta a la misma; por otro lado, siempre es preciso contar con algunas hojitas de borrador para no cometer tropiezos.

El Ministro de Educación confirmó hoy que en enero del 2008 se publicará el reglamento de la Carrera Pública Magisterial y que la misma normará la relación entre los docentes y el Estado. Sin duda, resulta un hecho digno de ser resaltado ya que dicho reglamento es necesario para que los docentes del país tengan en claro las “reglas del juego” como llamamos a este tipo de acuerdos previos, que en este caso no son tan previos, pero en fin.

Por otro lado, el Ministro aprovechó la oportunidad y afirmó que se invertirán más de 21 millones de soles en el sector, a fin de mejorar la infraestructura, e incluir nuevas áreas y servicios.

Bueno, sin duda es importante que se empiece a invertir con seriedad en este sector, ya hemos comentado la importancia de que el país empiece a priorizar la educación si se desea mejorar en otros aspectos. Los ciudadanos no solo reclaman educación de calidad, sino que tienen todo el derecho de recibirla. Por ello, es preciso saludar esta inversión significativa en el sector; sin embargo, cabe aclarar que no se trata de implementar nuevas áreas y mejorar la infraestructura de las escuelas, únicamente. Es preciso que los actores que trabajen en conjunto con el Ministerio de Educación sean los profesores.

La iniciativa de cerrar 81 institutos pedagógicos es un primer paso. Claro, habría que tener en cuenta que no puede existir arbitrariedad en este asunto y por ello es preciso tener en cuenta cada caso particular. Lo cierto es que con institutos pedagógicos de baja calidad, el asunto se vuelve circular y tendremos maestros de bajo nivel por muchas décadas más. Pero, repito, no puede tratarse de un cierre arbitrario. Ojo con ello, este asunto debería ser público o, muy de estos tiempos, mediático.

Ahora bien, por otro lado, se menciona mucho, y con entusiasmo, el que la valla para ingresar a la docencia se haya elevado y ahora se apruebe con 14 como nota mínima. En ese sentido cabe mencionar algunas variables.

Cuando esta nueva valla se implementó muchos peruanos saludamos este hecho ya que, como suele suceder, a veces nos detenemos en un punto inmediato. No podemos negar que esta medida puede ayudar (no garantizar de plano) que la calidad de los docentes se eleve y en plazos no tan largos. Esta medida unida a la anterior (la del cierre de las instituciones de baja calidad) hace un buen pack de medidas educativas en miras de la mejora de calidad en este sector. Sin embargo, ¿hasta qué punto son suficientes?

No se trata de una oposición a las iniciativas mencionadas líneas arriba, lo que sucede es que sin un plan de diversificación de evaluaciones y sin políticas inmediatas de mejora del sistema educativo al interior del país (porque no se pueden concentrar los esfuerzos solo en Lima) entramos en un juego cuestionador: ¿qué debe ser primero el huevo o la gallina?

¿A qué me refiero con esto?
Hace un par de meses el blog de estudiantes de lingüística “Im.verbe” publicó una entrevista a Nila Vigil respecto del tema del Proyecto de Ley de Lenguas. En dicha entrevista, ella menciona un aspecto interesante: desde que la nota mínima para ingresar al sistema pedagógico es 14, la cantidad de maestros del interior del país se han reducido significativamente.

Claro, algunos pueden pensar que es mejor puesto que los peruanos del interior del país son justamente los que reciben educación de peor calidad y, por ello, les resulta imposible aprobar la nueva nota mínima. Si no nos detenemos a observar con ojos críticos este asunto podemos pasar por alto algunas cuestiones que no se reducen a la injusticia de este hecho. Es injusto, claro está, que quienes reciban educación de baja calidad y obtengan un certificado de secundaria completa A NOMBRE DE LA NACIÓN no puedan luego aprobar un examen con más de 14. Pero examinemos con la mayor objetividad posible este asunto.

Dejemos de lado por un momento, el tema de la injusticia pues a veces se percibe muy subjetivo o abstracto (aunque no debiera serlo). Pongámonos pragmáticos y entonces pregunto: ¿qué pasa con las plazas de los docentes que no aprueban este único examen para todo el país? Dichas plazas se quedan vacías, pero como ello no puede ocurrir ya que entonces muchos otros peruanos no podrían educarse, entonces los que aprobaron empiezan a viajar por el país ocupando dichas plazas. Como resulta evidente, son los docentes limeños quienes aprueban con mayor facilidad (no todos tampoco) dicho examen único y por tanto, son ellos quienes ocupan las plazas vacías.

Como se darán cuenta, nos encontramos ante una posibilidad clara de centralismo educativo. El centralismo no se reduce solo a coordenadas geográficas, sino a casos como este también. Si los maestros que aprueban este examen son limeños en su mayoría y copan las plazas docentes del interior entonces se perfila un centralismo educativo notorio. Ahora bien, no podemos negar que dicha situación podría contribuir a que la calidad educativa mejore y que luego los peruanos del interior puedan aprobar el examen, pero dicho efecto sería todavía al largo plazo. ¿No existe alguna posibilidad alterna?

Pues la implementación de otras medidas simultáneas.

Por un lado, ¿cómo es posible que siga tratándose de un único examen? Las realidades de nuestro país resultan distintas y por tanto los exámenes deben diversificarse, es una cuestión de sentido común y respeto. Las cuestiones de fondo, deben ser evaluadas por el Ministerio de Educación, pero debe haber también una consideración para que los exámenes resulten particulares. Dicha diversificación debe realizarse lo antes posible porque si no los 21 millones de soles destinados al sector, se emplearán en otras cuestiones importantes, pero tal vez secundarias.

Por otro lado, y volvemos al asunto, es preciso que las capacitaciones a los docentes se hagan con seriedad, responsabilidad y velocidad necesarias. Las discusiones respecto a ello no pueden centrarse en la importancia de realizarlas, sino en el cómo. Las capacitaciones contribuirán, si son realizadas adecuadamente, a que el problema de la calidad educativa empiece a superarse desde ya. Los maestros deben ser los principales comprometidos con esta cuestión y, estoy segura de que pese a la baja reputación de los mismos a raíz de las últimas manifestaciones del gremio, hay muchos profesores que responderán a la altura y se comprometerán. Tal vez muchos tantos no lo hagan y en dichos casos el Ministerio deberá idear nuevas formas. Pero las capacitaciones serias son necesarias.

Como vemos, se trata de dos variables puntuales que deben empezar a manejarse. El reglamento de la Carrera Pública Magisterial resulta importante sin duda, y la inversión en el sector, positiva, siempre que se sepa qué hacer con dicho fondo. No vaya a ser que suceda como con la situación macroeconómica del país que, al parecer, va viento en popa, pero cuyos beneficios no llegan aún a la mayoría de peruanos que siguen contentándose con la posibilidad (porque solo es eso por el momento) del chorreo, cuando lo que debería haber es lluvia. Que no nos pase lo mismo: Ministro, actúe rápido.

18/11/2007

"Nos-OTROS"

Tenía una deuda pendiente desde hace algunas semanas. Comparto con ustedes algunas de las impresiones que el viaje a Huancayo me dejó y los invito este viernes 23 de noviembre (Auditorio de Humanidades PUCP) a la exposición “Ley de Lenguas: mirada crítica al problema lingüístico en el Perú” en la cual profundizaré sobre este tema. Ahora pueden entender la razón del banner en el lado izquierdo del blog.


Doña Omelinda es dueña de una bodega en Ataura. Sus cuatro hijas la ayudan con las labores durante los fines de semana y los días feriados. Alejandra, la pequeña de cuatro años, no va a la escuela todavía, pero no falta mucho. Cuando les pregunto si hablan quechua ninguna responde, Doña Omelinda me dice “ya no hablo”, “solo las abuelas hablan”. Y desde entonces me pregunto qué quiso decir con ese “ya”.

Cuando Doña Omelinda nos enseña las manualidades que hace no podemos dejar de admirarnos. Se trata de un trabajo delicado y de calidad. Le compramos algunos muñequitos y nos dice con orgullo que ha exportado su trabajo a los Estados Unidos, “el inglés es importante” concluye, como terminando de responder a la pregunta que le hice al inicio.

Aquel día estuvimos paseando por Ataura en busca de personas que hablaran quechua. La búsqueda no resulta fácil cuando se ocultan verdades. Varios entendían a la perfección lo que se les decía, pero no enunciaban nada en quechua. Algunos decían que se trataba de hablantes pasivos pero generalizar resulta complicado: también podría tratarse, en algunos casos, de orgullo lingüístico.

Cuando nos dijeron que Doña Marciana hablaba el quechua con fluidez corrimos a su encuentro. Nos recibió con una sonrisa amable y conversó durante más de una hora en un quechua riquísimo. Nos contó sobre sus hijos en el extranjero y sobre la similitud del quechua con el inglés, por otro lado, se mostró sorprendida de que quisiéramos aprender quechua. Cuando le invitamos un poco de agua nos miró con desconfianza, Eliseo tomó un poco para demostrarle que no se trataba de ninguna broma y solo entonces Doña Marciana se sirvió, no sin antes decirnos que creyó que era veneno.

La desconfianza fue un rasgo característico en este viaje y es comprensible. Pude constatar la falta de Estado en los pueblitos alejados como Ataura. La infraestructura de los centros educativos resulta deficiente y antigua, la comisaría cerrada, la posta médica también. Los habitantes de los pueblos alejados se han acostumbrado a hacerse una idea colectiva del Estado que solo los recuerda en épocas electorales. Las paredes de las casas aún conservan las pintas de las anteriores elecciones regionales sobre las presidenciales. Doña Marciana se enorgullece cuando nota que estoy mirando la calcomanía en su puerta: “vivienda censada”; cumplió con su deber cívico sin duda y seguro con la amabilidad con la que recibió a este grupo de preguntones, la pregunta es si el Estado cumple también con el suyo.

En ocasiones, no querían contestarnos. Cuando preguntábamos si hablaban quechua, algunas personas se ofendían y se iban. Esto es comprensible ya que el castellano, y ahora el inglés, es considerado como la lengua de prestigio o, en términos de uno de los entrevistados “lengua de desarrollo”. No podemos pretender ignorar este hecho. Podemos tener un discurso claro y cierto: no hay lenguas mejores que otras, así como no hay personas mejores que otras, pero entonces, ¿cómo responder a los miles de peruanos que son discriminados lingüísticamente a diario?

Algunas personas piensan que la homogeneización lingüística sería una excelente solución al problema de comunicación en el Perú. A veces, no comprendo estas posiciones. ¿acaso el que todos hablemos castellano garantiza que nos comunicaremos mejor? ¿Garantizaría la erradicación de la discriminación en el país? El discurso homogeneizador contribuye a la falta de orgullo lingüístico. La imposición de los discursos hegemónicos solo contempla la preponderancia casi “natural” (como si existiera tal cosa) de algunos sobre otros, pero quienes abogan por la pluralidad tampoco suelen tener muchos aciertos.

Esta crítica puede resultar polémica, pero resulta lamentable la noción limitada de “tolerancia” que manejamos a diario en nuestros discursos. El discurso posmoderno nos impone valores fundamentales tales como la democracia, la tolerancia, la libertad, la igualdad, etc. Soy una defensora de estos valores, pero no se pueden defender si no se les mira con actitud crítica y es aquí donde se producen los primeros tropiezos. Asumir como dogmas, los discursos hegemónicos o corrientes contemporáneas del pensamiento, es resultar condescendiente con las minorías. Cuestionemos nuestra tolerancia para encontrar las grandes deficiencias que subyacen a nuestros propios discursos.

La “tolerancia” entendida como el reconocimiento de “otros” pero sin considerarlos parte de una “nosotros” es solo la continuación de las propuestas discriminadoras. Si para ser tolerante, basta con saber que existen “otros” pero lejos, entonces por qué no seguir negando su existencia. En un país como el Perú, en el cual la integración sigue siendo un reto que nadie desea asumir, esta “tolerancia” limitada resulta excelente.

Cuando se menciona la dificultad de un gran proyecto nacional que incluya a todos los peruanos, se hace alusión en realidad a la falta de voluntad. Un proyecto nacional tantas veces relegado con justificaciones tan vacías como las que aluden a la complejidad de nuestra geografía, solo puede ser elaborado contemplando estas problemáticas.

El ejercicio de los derechos ciudadanos no radica solo en el artículo tal de la constitución, sino en la aplicación de la misma en el día a día. ¿Cómo pedirle a un monolingüe de quechua que ame su lengua si no puede ejercer todos sus derechos ciudadanos con ella? ¿Qué sucede cuando se levanta una mañana, le roban camino al trabajo, se dirige a la comisaría local y no puede denunciar el robo pues el policía no lo entiende? Imaginen la situación con lenguas menos conocidas que el quechua y las amazónicas sobre todo.

Si Doña Marciana, Doña Candelaria, Doña Genoveva y algunas pocas otras se animaron a conversar con nosotros, debemos considerarlas satisfactorias excepciones. La respuesta usual era la negación del quechua como lengua materna y con ello constatábamos a cada momento que el prestigio de la lengua se vincula con el prestigio de los hablantes de las mismas. El título del artículo que publicara Virginia Zavala hace unos meses “Lenguas sí, hablantes no” no puede ser más acertado.

Y mientras tanto, el Estado sigue cerrando los ojos hacia estos miles de peruanos que debieran sentirse representados. Luego, cuando se realizan las consultas vecinales como en la sierra piurana, los representantes políticos los consideran comunistas o enemigos del desarrollo y no entienden que el asunto es mucho más complejo. ¿Cómo los peruanos pueden confiar en las garantías que brinda un Estado al que no conocen? Como mencioné al inicio, los pobladores se construyen una idea colectiva de lo que este Estado es; se trata de una idea pues de facto no lo tienen, o se reduce a la calcomanía pegada en la puerta de la casa de Doña Marciana.

Y ahora entiendo el “ya” de Doña Omelinda. Es como si hiciera alusión a lo pasado, a los tiempos en los que no tenía su negocio. Ahora exporta su producción, ahora tiene sus ahorritos; ella es consciente de que hablando solo quechua no hubiera podido hacerlo, ¿es justo? Y el “no” es la respuesta que salta inmediatamente. Es injusto en realidad, que Doña Omelinda no pudiera hacer su negocio con su propia lengua, con ese quechua que quiere, pero que encuentra poco funcional. Es injusto también que se les discrimine abiertamente por la lengua materna que tienen, que los pequeños de los pueblos alejados del Perú no puedan acceder a educación de calidad porque las prioridades del país siguen siendo otras o porque el Acuerdo Nacional aún no se pone en práctica o porque en lugar de reforzar un Estado deficiente se siguen creando nuevos organismos o porque el Ministro del Interior retrasa la reforma urgente en el sector, etc., etc., etc.

Y mientras pienso en todo eso, Alejandra se despide con sus mejillitas rosadas, sus ojos enormes y un good bye.

16/11/2007

¿Por qué no me callo?

Si analizara este asunto desde una óptica personal, diría que no me callo pues hasta ahora no me han mandado a callar con algún argumento digno de ser escuchado. A ello le sumaría, claro está, el hecho de que soy lo suficientemente habladora y terca como para que un rey me sujete la lengua. El incidente entre el Rey de España Juan Carlos I y el Presidente de Venezuela Hugo Chávez, ha despertado una ola de comentarios de lo más singular. Vale la pena poner algunos puntos sobre la mesa y no callarme, por el momento.

Es preciso reconocer que la Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago ha tenido más repercusión por el incidente mencionado líneas arriba, que por sí misma. De algún modo, se ha puesto en evidencia una vez más, el interés social por el escandalete, sobre todo si involucra a nuestro personaje favorito (Hugo Chávez) y a un Rey, porque eso es darle status al espectáculo. Pero vale la pena ahondar en una cuestión que subyace la ahora célebre frase del monarca: las formas.

Resulta evidente que Hugo Chávez no es el abanderado de la diplomacia. Ello puede ratificarse con una serie de declaraciones dirigidas tanto a otros representantes políticos como a los ciudadanos y representantes en su propio país. Al margen de la asumida “personalidad” Chávez, lo cierto es que, en materia de formas presidenciales y modales que a mi modo de ver deben mantenerse siempre, el Presidente venezolano desaprueba rotundamente.

Ahora bien, el incidente ocurrido hace que me pregunte: ¿quién es más simio?

Si lo miramos objetivamente, debemos reconocer que hay más de un simio en este contexto. Por un lado, el parecido de Chávez podría indicarnos que él es el rey de la jaula, pero la actitud del Rey tampoco hace honor ni a su investidura, ni a los modales que, se espera, sean dignos de un certificado en la academia de Frieda Holler. Lamentablemente, tampoco estuvo a la altura y con ello, debo admitir, la imagen que toda niña tiene sobre las monarquías de hadas (porque cuentos no son…¡y en pleno siglo XXI!) se me destrozó, a pesar de que mi condición de niña pueda ser puesta en duda desde hace varios años.

Ese “¿y por qué no te callas?” resulta igual de intolerante e irrespetuoso que la interrupción sistemática, pesada y “primatil” del presidente Chávez. No, no, no y no. No estoy defendiendo ni al presidente Chávez, ni de manera indirecta a aquellos que lo han hecho abiertamente. Condeno sus acciones no solo por la falta de actitud presidencial en la Cumbre, sino desde que decidió convertirse en el gran dictador de América Latina. Sin embargo, ello no evita que reconozca en el Rey, una actitud también cuestionable. Que tuvo razones para ello, es cierto: Chávez es un especialista en el arte de la provocación (y en el arte de los fraudes), el Rey pisó el palito y ¡zas! cometió un error. Sin embargo, contesto a la pregunta planteada: más simio sería Chávez pues el parecido físico es insuperable; la imagen vale más que mil palabras.

Dos cuestiones importantes y me callo. Por un lado, es preciso tener claro que no es el deber ni la función de un mandatario (de ningún representante en general) callarse. Es preciso ser delicados con esta cuestión porque si no, ya me imagino a Luis Castañeda Lossio diciendo (o pensando, porque parece que olvidó cómo hablar) que no dice nada porque el Rey de España sugiere silencio.

El problema con Chávez no es que habla mucho, es que habla de más. Pretende opinar sobre todo y en cualquier lugar, sin obedecer las reglas de juego planteadas ni los modales establecidos por el sentido común, que a él parece faltarle. En ese sentido, es preciso tratar de comprender la posición de todos los que han alabado la actitud del Rey de España.

Lo que sucede en realidad es que Juan Carlos I ha dicho lo que muchos quieren decirle desde hace bien tiempo al Presidente venezolano, pero no por eso hay que alabarlo y coronarlo (valga la figura) como el gran ser que dijo lo que todos deseábamos decirle. Creo que lo cierto es que García, por ejemplo, debió mandar a callar a Chávez hace tiempo, pero no con un “¿y por qué no te callas?”, sino bajo las formas diplomáticas que nuestra lengua ingenia para decirle a alguien que por favor, se vaya a la M… (lo cual para Chávez sería EEUU).

En ese sentido, no podemos negar una falta de respeto por parte de ambos bandos. Que nuestra subjetividad respecto a Chávez (subjetividad que comparto en muchos casos) no nos impida ver el asunto con claridad. En conclusión, ha habido metida de pata colectiva.

Por otro lado, el gran figurón diplomático, democrático y sensato resultó el Presidente Zapatero que, dejando de lado el refrán “zapatero a sus zapatos” se mandó con un rollo digno de los acalorados aplausos que recibió al terminar. Lamentablemente, a pesar de lo bien que quedó luego de su intervención, las primera planas se coparon con el show entre el Rey y el Gorila y no con el discurso del Presidente español.

Entonces, en una esquina tenemos un Presidente que se sienta sobre las normas protocolares (y también sobre la democracia, los DDHH, la libertad de expresión , etc.). En la otra, a un Rey que reclama silencio y al cual se le han otorgado muchas sonrisas inmerecidas ya que, pese a que tengo ganas de cortarle la lengua a Chávez hace tiempo, no se debe responder de esa forma en una Cumbre Iberoamericana (no quiero ni imaginar como mandará a callar el Rey en el Palacio). Y en un peligroso centro, tenemos a un Presidente que esbozó un improvisado y articulado discurso democrático pero que, lamentablemente, no obtuvo mayor repercusión ya que, para lograrlo, habría tenido que gritar “¡cállense los dos!”.


Sugerencias:

1. tener bozal a la mano
2. andar en puntitas (sobre todo si el Rey está en medio de la siestecita diaria).
3. Subirle el volumen al micrófono de zapatero en la próxima Cumbre.

13/11/2007

PPC: repitiendo el pastel

Empecé a redactar este post el día de ayer, pero el sueño me obligó a dejarlo en el tintero hasta el día de hoy. Por ello tal vez el título también podría ser “PPC: la resurrección”. Ahora verán por qué.

El domingo pasado, Lourdes Flores Nano, fue elegida por segunda vez como presidenta del Partido Popular Cristiano (PPC). Aprovechando la mirada atenta de los medios, se prestó a opinar sobre la coyuntura nacional con aquel característico tono de voz tan fácil de reconocer durante la campaña presidencial anterior, pero bastante silencioso durante estos 15 meses de gobierno de García.

Pude ver el día de ayer, diversas primeras planas o encabezados noticiosos con un “Lourdes regresa”. La pregunta es: ¿regresa? ¿A dónde se fue? Y las respuestas múltiples. Algunas podrían afirmar que se fue a su oficina en el rectorado de la USIL, otros podrían decir que simplemente se fue a descansar luego de la derrota del 2006, etc.; pero el punto central, y no debemos olvidarlo, es que los tres millones de peruanos que votaron por ella merecían mayor presencia de aquella persona en quien depositaron sus respectivos votos. Bueno, no hubo mucha responsabilidad de su parte ya que la supuesta “oposición responsable” que se presumió que asumiría, no fue más que un slogan post campaña para aliviar penas.

Y aquí viene lo bueno. El día de ayer, pude escuchar a la nuevamente presidenta del PPC en RPP y el discurso ha variado un poco. Para empezar, tenemos un nuevo término: “oposición selectiva”. Es cierto que cuando ha trascurrido cierto tiempo uno puede notar tendencias y aprobarlas o reprobarlas; parece que eso ha ocurrido ya que el Partido Popular Cristiano que se encontraba a favor de cumplir un rol opositor enmarcado en los cánones de responsabilidad necesarios, ahora ha decidido asumir un rol opositor circunscrito a temas específicos. Ello resulta lógico e incluso positivo ya que una “oposición por oposición” es lo último que necesitamos en un país con la inestabilidad política que tenemos; sin embargo, el nuevo rótulo podría también despertar muchas preguntas. Una por ejemplo sería ¿cuáles son los temas específicos?, otra sería ¿quién decide cuáles son? Y una tercera ¿en función de qué se decide? (conveniencia e intereses personales, posicionamiento en el Congreso, acuerdos ideológicos, etc.)

Esta decisión encuentra, a mi modo de ver, dos motivos. Por un lado, es preciso recordar que el PPC afirma que el APRA está llevando a cabo el plan de gobierno que ellos elaboraron y propusieron en la campaña electoral pasada. En ese sentido, resultaría contradictorio oponerse a las medidas estatales si es que se basan en un plan de gobierno propio. El gobierno aprista estaría siguiendo los pasos que ellos hubieran seguido de llegar al gobierno.

Por otro lado, podríamos postular que el PPC encuentra en el APRA un aliado menos incómodo que en el PNP o en UPP. Alianza Parlamentaria es un grupo pequeño con quienes podrían mantener puntos comunes, pero si se trata de elegir a las grandes minorías (curioso el nombrecito) en el Congreso, el APRA es una opción interesante. En el caso de la censura a Alva Castro esta figura se evidenció ya que, si bien la bancada de Unidad Nacional optó por apoyar la moción, hasta el último minuto hubo opiniones encontradas dentro del partido. Basta un ejemplo: nada más y nada menos que el actual Secretario General del PPC, Raúl Castro, se mantuvo firme en su negativa; finalmente, la disciplina partidaria se impuso.

No en vano resulta curioso que las declaraciones de Eguren acerca de un posible acercamiento entre el PPC y el fujimorismo y la ratificación posterior del recientemente electo vicepresidente del partido, Rafael Yamashiro, hayan causado tanto revuelo dentro y fuera del PPC. ¿Se trata realmente de una “posición personal” como la han calificado varias figuras partidarias? Habría que hacer una evaluación al respecto. Hace algún tiempo comentaba la posibilidad de necesidad mediática por parte del entonces candidato a la vicepresidencia Juan Carlos Eguren, pero ahora que Rafael Yamashiro comparte la apreciación habría que repreguntarse. En ese sentido, propuse también que podría tratarse de una suerte de jerarquización entre Alberto Fujimori y Ollanta Humala. Al parecer, se siente en Humala un mal peor comparado con el ex dictador y, en ese sentido, las declaraciones encuentran mayor lógica. Evidentemente, no las respaldo, pero vale la pena detenerse un segundo ante las posibles razones detrás de estas declaraciones lamentables. No olvidemos que si algún grupo se acercó al APRA durante estos 15 primeros meses de gobierno ha sido el fujimorismo. Quien quiera entrar al bloque “oficialista” sabe que tendrá que limar asperezas con este grupo, por lo menos, superficialmente.

Ello resulta importante pues lo que no falta en este momento es una discusión en medios sobre la pertinencia de una alianza con el fujimorismo. Son muchas las figuras PPCistas que se han manifestado abiertamente en contra de esta posibilidad. Las declaraciones van matizadas de acuerdo a quien las esboce pero la idea subyace: es imposible aliarse con un grupo antidemocrático. Ahí tenemos a Javier Bedoya, Xavier Barrón, Felipe Osterling y Raúl Castro, por nombrar a algunos. Cabe mencionar que la postura de Raúl Castro es ciertamente ambigua, para constatarlo basta leer esta entrevista que encontré en la página de Agencia Andina; las respuestas son más que crípticas.

Ahora bien, debo reconocer que encuentro en las declaraciones de los líderes PPCistas más una intención de mostrarse políticamente correctos que real convicción respecto de aquello que enuncian. A excepción de Felipe Osterling, cuya relación negativa con el fujimorismo se explica por el golpe del 5 de abril, los otros líderes mantienen una visión de oposición frente a la propuesta, pero una tibieza que pone los nervios de punta. ¿Es realmente una postura clara o está dirigida a las tribunas anti fujimoristas? (tribuna nada minoritaria, desde luego). Habría que ver durante las próximas semanas cómo se desarrolla el asunto. Por lo pronto tenemos las declaraciones confusas de Castro, poco énfasis respecto del punto por parte de Lourdes Flores, oposición amical y cordial por parte de Xavier Barrón y mano dura y tajante (una por lo menos) por parte de Javier Bedoya, sorpresivamente.

Finalmente, es preciso reconocer que el PPC ha logrado, y sobre todo Lourdes Flores, colocarse en el escenario político nuevamente. Claro, las formas son discutibles. El tema de la posible alianza con el fujimorismo ha sido superado únicamente por las declaraciones opositoras de Flores frente a la posibilidad de inversión venezolana en el tema de los hidrocarburos. Con ello, la reelecta presidenta ha marcado la agenda ya que además de las declaraciones gubernamentales (han opinado tanto García como del Castillo, Rey y Gonzáles Posada) tenemos también un espectro bastante amplio de opiniones nacionalistas. Ollanta Humala no se hizo esperar y ya declaró a favor de dicha posible inversión (como era de esperarse), pero al margen de la opinión del ex candidato presidencial, lo interesante es que las declaraciones de Lourdes han marcado una agenda política tan ajena a ella durante los últimos meses.

Es discutible, desde luego, la posición PPCista ya que, en principio, cerrar las puertas a la inversión extranjera no forma parte de su juego inicial, pero en este caso particular existe un detalle crucial: la condición autoritaria de Chávez. Ahora bien, no soy simpatizante de Chávez, pero lo cierto es que este tema debería reevaluarse con cuidado. Existe el temor de interferencia política (con Chávez nunca se sabe), pero como comentaba con un amigo, una forma, sino la única, en que el dinero de Venezuela pueda venir sin interferencias políticas es dentro de un plan de inversión concreto que obedezca a una serie de condiciones nuestras. El trato sería bastante más complicado que con otros países y susceptible de discusión, pero la negativa tajante no resulta beneficiosa. Ahora bien, la desconfianza frente a Chávez seguirá, sin duda y el ojo fiscalizador debe ser aún más responsable.

En ese sentido, debo manifestar que concuerdo con Mulder (imagínense) y Rafael Rey (quién lo diría) en que dichas declaraciones han tenido más que ver con recuperar terreno político perdido antes que el fondo de las mismas. Ahora bien, la estrategia ha funcionado y tenemos Lourdes para lo que queda de la semana, por lo menos. Habrá que ver si cuando se calmen las aguas no vuelve a desaparecer o callar. Si se jacta de presidir un partido con 41 años de vida democrática sería bueno que empiece a preguntarse por qué a pesar del tiempo transcurrido los cuadros siguen siendo los mismos: Luis Bedoya Reyes, Felipe Osterling, Xavier Barrón, Javier Bedoya, Lourdes Flores Nano, ¿no hay más?

¿Por qué a pesar del ánimo interno por la reforma partidaria, las vicepresidencias recaen nuevamente en Javier Bedoya y Percy Tábory? No es que no hagan un buen trabajo (lo digo porque prefiero darles el beneficio de la duda, sinceramente, no tengo ni idea del trabajo que realizan), sino que hace rato debió pensarse en la irrupción de nuevos cuadros. Por lo pronto tenemos dos: Juan Carlos Eguren y Rafael Yamashiro, aunque sus primeras declaraciones han causado mucha polémica.

Parece toda una novela partidaria cuyo fin aún se ve lejano. Ojalá no se pierda en la rutina o el terreno de lo predecible. El PPC puede estar a tiempo de configurarse como un partido serio, con cuadros nuevos y responsables. Tal vez no simpaticemos con ellos, pero, valgan verdades, sería bueno encontrar en la próxima cedula de votación a un partido serio con el cual discrepar argumentativamente e ideológicamente. Tiene dos opciones para el título de la novela: “PPC: la resurrección” o “PPC: la muerte anunciada”.

12/11/2007

Medidas lentas: consecuencias graves

Artículo publicado en PuntoEdu, diario semanal de la PUCP, el lunes 12 de noviembre 2007


El ataque a la comisaría en Ocobamba ha despertado más una sospecha respecto a los posibles implicados en el denunciable suceso. Narcotraficantes, senderistas, alarmistas, etc. Las posibilidades han corrido por las plazas mediáticas y los comentarios cotidianos que oscilan entre el clima terrible, el segundo incendio en Mesa Redonda y este hecho. Ahora bien, lo importante no solo resulta el motor tras la cuestión y los agentes de lo ocurrido, sino también (y sobre todo) las medidas que se deben tomar.

Ante atentados de este tipo la población actúa, lógicamente, con temor. “Lógicamente” pues el temor resulta una respuesta natural acentuada en nuestro caso, por los recuerdos del periodo de conflicto interno vivido en el país. En dicho momento no quisimos ver y aún ahora seguimos con una venda en los ojos, aunque matizada y a veces transparente. Por ello las especulaciones se multiplican ya que, de algún modo, se quiere acentuar la importancia de la acción inmediata y enfática frente a lo ocurrido.

Pero, ¿qué hacer? No se trata de dirigir medidas aisladas que calmen las aguas de a poquitos porque si nos limitáramos a eso solo estaríamos parchando el problema y los parches, a la larga, resultan siempre más caros. Hay que evaluar dos aspectos fundamentales.

Por un lado, la necesidad de hacer presente al Estado en las zonas no solo de emergencia, sino en todas aquellas que siguen siendo “invisibles”. Resulta ingenuo, pero no poco común, pensar que esta “invisibilidad” de muchos solo trae como consecuencia el relego de los mismos en un proyecto nacional aún inexistente; grave error, pues la otra consecuencia, y de ello tenemos bastante evidencia, es el resentimiento que se forja por parte de aquellos que se sienten invisibles, no escuchados y, en buena cuenta, extraños en su propio país. No justifico las medidas radicales, pero no es difícil encontrarles explicación. Por ello para detener la posibilidad de nuevos atentados es preciso tener en cuenta la importancia de descentralizar un estado que se limita a Lima y algunas otras ciudades costeñas.

El otro aspecto a considerar y sobre el que es preciso actuar inmediatamente, es el Ministerio del Interior. Existe una reforma urgente y pendiente desde hace buen tiempo y lo único que tenemos durante este régimen es la negligencia (debería proponerse un SOAT ministerial) de Luis Alva Castro y su amarre al puesto.

Si bien la frustrada censura agotó los ánimos por sacar del gabinete a quien ha actuado de manera incompetente, no debemos descansar en el intento por conseguir ministros que no solo se pongan el fajín, sino que lo merezcan. Con el blindaje aprista al compañero no tendremos sino más incompetencia en los ministerios, pese a la anunciadísima evaluación ministerial que avanza más lento que el FORSUR, y desde luego, más atentados.

No debemos perder de vista la compleja red de motivaciones que subyace a estas acciones ni limitarla a una respuesta contra la “política antidrogas” impulsada desde el Ministerio del Interior. Ese podría ser solo un factor y, por más que le duela al “Ministro” Alva Castro, la autoridad que mantiene es mínima. Debe salir y dejar la cartera en manos de quien pueda responsablemente, dar curso a la reforma que necesitamos. Reto al presidente a entender que primero es presidente y después aprista, ¿podrá con el reto?

10/11/2007

Educación en espera: otra patinada presidencial

Han pasado ya 15 meses desde que García asumiera la Presidencia de la República. Han pasado ya 15 meses desde que, con el habitual optimismo terco que nos acompaña durante los primeros pasos de un nuevo período democrático, esperamos reformas en sectores clave, responsabilidad en los representantes, reivindicación en ciertas instituciones, y una larga lista de etcéteras.

Han pasado ya 15 meses y poco de lo que esperábamos ha llegado a buen puerto, pero lo que resulta más triste, es que no parece haber índices de cambio en este panorama. Las reformas tantas veces postergadas, siguen postergadas y los afectados, para variar, resultan los mismos a quienes quieren venderles el cuento de que con el crecimiento macroeconómico que tenemos, el chorreo llegará en cuestión de días.

Reformas urgentes tenemos miles, pero una de ellas con vital importancia es, qué duda cabe, la reforma en el sector educativo. Un país con el crecimiento macroeconómico que tiene (y que ostenta orgulloso el Jefe de Estado y sus allegados en cada aparición pública) y que puede dar por sentado el Tratado de Libre Comercio con los EEUU, no tiene muchas excusas par justificar su aletargamiento frente a la importancia merecida en este sector.

La revista SOMOS publica el día de hoy que “(…)el campo más desastroso es la educación pública donde seguimos retrocediendo hasta tocar fondo. Aparecemos en el último lugar del ránking en cuanto a la calidad de la educación primaria.”


Es cierto, no nos caracterizamos por nuestra alta calidad educativa y, lo que resulta alarmante además del estancamiento en esta situación, es que la población de manera lógica empieza a sentir una decepción creciente frente a este hecho. En un país en el cual la gran mayoría de ciudadanos ve en la educación la posibilidad acceder a mejores condiciones de vida y rearticular ciertas condiciones sociales, es imprescindible que dicha decepción no encuentre mayor asidero. Sin embargo, ocurre todo lo contrario.

Podemos nombrar a dos grandes actores que influyen en este resultado. Por un lado, y ya lo hemos mencionado, se encuentra el Estado y, principalmente, el presidente García. Desde que asumió el cargo ha encontrado en el sector educativo el dolor de cabeza máximo pues ni con cortinas de humo puede evitar que la población se entere de lo que ocurre respecto a este tema. Los previos a la evaluación censal realizada a inicios del año pintaron de cuerpo entero a un presidente que anunciaba una evaluación y agarraba por sorpresa al mismísimo Ministro de Educación (algo así como Garrido Lecca a del Castillo hace un par de días) quien, actúo rápido para no defraudar al jefe. Claro, la improvisación se dejó notar.

Por otro lado, un actor influyente también es el SUTEP quien no ha sabido articular con corrección las demandas de los maestros; en primer lugar porque la dirigencia se mantiene en manos de un partido durante años y, en segundo lugar pues las peticiones se han dirigido principalmente hacia el tema de las evaluaciones, que aunque les duela, son muy necesarias. Además, otro problema ha sido, sin duda, la subjetividad en las declaraciones y las reacciones del grupo, de este modo, no respondieron con la serenidad y objetividad propia de un maestro a los descalificativos irresponsables e intolerantes por parte del jefe de estado.

Y mientras tanto, la decepción ciudadana respecto del campo educativo sigue aumentando. Pasaron las evaluaciones, pero no hubo reales cambios. Las capacitaciones se dan de a pocos y con sendos problemas que evitan pintar con mejores colores estas pequeñísimas (y polémicas) iniciativas. El sector educativo sigue en código rojo y no se ven avances.

Lamentablemente, ahí no queda la cosa.

Durante estos últimos meses un nuevo episodio colma carátulas en los medios, espacios en los programas televisivos, posts en los blogs y calles en la ciudad. La lucha que los docentes universitarios están enfrentando en las calles evidencia nuevamente las nulas reformas educativas que tiene en agenda este régimen.

El domingo pasado, en el suplemento “Domingo” del diario “La República”, un reportaje bastante completo nos plantea la problemática. Una vez más, el detalle está en las reglas del juego y el incumplimiento de estas; un caso similar al que denuncié en este espacio hace algunos días respecto de las capacitaciones a los maestros. Por un lado, tenemos lo que dice la norma y el compromiso que se inició en el régimen de Alejandro Toledo: que los docentes universitarios ganaran tanto como los magistrados del Poder Judicial.

Dicha homologación se realizaría en 3 años ya que, como se imaginan, el desembolso resulta bastante significativo. Pero, ¿y ahora qué pasa? Bueno, que no se ha cumplido con el aumento acordado durante este año y, claro está, si uno calcula su presupuesto en función a los acuerdos tomados y ofrecidos por parte de los Jefes de Estado, cuando encuentra la falta a la palabra se enoja. Así fue que los docentes universitarios salieron a las calles a reclamar por el aumento prometido y entonces el Presidente de la República cometió, lo que suelo llamar coloquialmente, la patinada presidencial.

Cada cierto tiempo, surgen situaciones tensas que ponen al Presidente en aprietos. Muchos Jefes de Estado responden a la altura y, aunque literalmente ni altura ni peso le faltan al Presidente García, él tiene un estilo bastante particular. Apela generalmente a adjetivos (des)calificativos, sus favoritos son comunistas, viejos comunistas, oenegistas, comechados y, recientemente, perros del hortelano. Pero en esta ocasión, al parecer olvidó la lista de adjetivos en palacio y decidió entonces, apelar a un condicionante.

Sabemos que la calidad educativa es vital en nuestro país, si deseamos insertarnos en esta globalización creciente y casi ineludible; sin embargo, es preciso tener en cuenta que no se puede imponer reglas luego de iniciado el juego ni establecer relaciones entre cuestiones, en principio, inconexas. Este es el caso de la nueva evaluación que reclama el Presidente, el Ministro de Educación y el Ministro de Economía, como condición para realizar los aumentos acordados.

Se especula acerca de la motivación y muchos concuerdan con que se trata de una dilatación respecto a los aumentos. Ahora bien, podría también tratarse de otra cosa. La reacción responde a lo que conocemos también como chantaje. ¿Recuerdan a del Castillo hace unas semanas cuando decía que no habría cambios ministeriales si seguían las interpelaciones? Eso era un chantaje directamente dirigido a la oposición y, por qué no, a los fujimoristas; no sabemos si algún personaje de dicha bancada aspire a un cargo ministerial. Bueno pues, esta es una reacción parecida a la del gobierno frente a las demandas de los docentes universitarios: o te esperas tranquilito el aumento que ya veré cuando te doy, o te evalúo y adiós.

Lo cierto es que las evaluaciones no son iniciativas negativas, pero en el contexto en que las propone García se tornan desde improvisadas (en cuyo caso el remedio es peor que la enfermedad) hasta ineficientes. Con ello solo contribuye a echar más candela al fuego, en lugar de preocuparse por dialogar con los maestros y tratar de llegar a acuerdos más viables tanto para el gobierno como para el bolsillo de los docentes quienes, con el sueldo que reciben, no pueden pagarse ni un cursillo extra y mucho menos un diplomado de especialización si desean mantener a una familia.

Además, el descontento que se crea alrededor de esta propuesta nueva enfatiza la idea generalizada que se tiene de que la posible apristización se realice. Lo cierto es que con el partido de la estrella y con el mandatario actual, no hay muchas garantías de que ello no suceda.

No se trata de asumir que los docentes son excelentes sin excepción. Sin duda, debe haber muchos maestros cuyas evaluaciones den resultados mediocres y lamentables. Lo cierto es que esta nueva evaluación que pretende el Presidente pudo anunciarse en otro contexto y no justo cuando los profesores inician las protestas. Por eso es una patinada presidencial porque además de inoportuna genera mayores fricciones en un terreno tan difícil como el educativo.

A García le vendría bien, tener en cuenta estas cuestiones. Le haría bien también, revisar sus patinadas a ver si de pronto, se reducen un poco. No vaya a ser que empiece a decir que los docentes universitarios son todos oenegistas o comunistas, aunque francamente, no me extrañaría.

Finalmente, los maestros pierden apoyo ciudadano con estos reclamos, por más justos que sean. La ciudadanía los percibe como personajes que se encuentran interesados antes en sus sueldos que en la calidad de enseñanza. Esto no es así, necesariamente, pero es parte de la estrategia presidencial para socavar los intentos de los docentes por alcanzar lo justo. No debemos perder esto de vista y los maestros, por tanto, deben mantenerse alertas y andar con cuidado.

09/11/2007

Canitas al aire

A propósito de los últimos recientes incendios (es lamentable el plural) tanto en Mesa Redonda y en la fábrica de pinturas Vencedor. Los pocos recursos con los que cuentan los bomberos resulta dramático. No debemos dejar de recordarlo.


07/11/2007

Garrido La Ca...


El ministro o “aún” ministro de vivienda, el compañero Hernán Garrido Lecca, anunció el día de hoy que durante estas 4 próximas semanas se dirigiría al sur del país para colaborar con las obras de reconstrucción en dicha zona afectada por el terremoto del pasado 15 de agosto. Anunció además que luego de dichas cuatro semanas pondría su cargo a disposición ya que habría cumplido con su ciclo como ministro de estado.

Para evitar suspicacias o inferencias incorrectas les copio textualmente lo dicho por el señor ministro:

Éste es un compromiso personal que quiero ofrecerle a la población que fue afectada por el sismo. Creo que es la única manera de asegurarme que vamos a poder cumplir con lo ofrecido, y espero que también sirva en lo personal para completar mi ciclo como ministro de Estado, al término del cual pondré a disposición mi cargo al señor presidente de la República por considerar que he completado mi ciclo como ministro de Estado” (Agencia Andina)

Resulta que el premier Jorgito del Castillo (con cariño porque es caserito del blog) no estaba ni enterado del asunto. Tuvo que apelar a una respuesta veloz que no estuvo para nada mal:


"Hernán Garrido se va al sur, va a estar un mes. Se habrá referido al cansancio o a cualquier otro asunto. No hay más comentarios, es un asunto que no tiene ninguna trascendencia. No ha presentado nada, ni por escrito ni oralmente al Consejo de Ministros, ni al presidente, ni a mí, ni a nadie. Si al fin de las cuatro semanas en Ica resulta que está cansado y quiere retirarse es libre de hacerlo" (El Comercio)

Lo cierto es que Hernán Garrido Lecca se vio en un problema al declarar con irresponsabilidad y su error se lo atribuyo a su poco tino para rendir declaraciones y, por cierto, el poco olfato político que siempre le he percibido. Por ello ha vuelto a declarar a los medios que ha habido una tergiversación de lo dicho y que, en realidad, él solo quería poner de relieve su intención de dar un paso al costado si resultara necesario.

Bueno, la idea de tergiversación que maneja el ministro debe ser una cosa de lo más pintoresca porque las primeras declaraciones fueron evidentes. Se equivocó, eso es todo y seguro García le está mandando la reprimenda madre por el descuido. Del Castillo, por su parte, tendrá que calmar el fueguito iniciado, pero sobre todo, las fuertes llamas de una petición que se vuelve a poner en carrera: CAMBIOS MINISTERIALES.

Hoy en la tarde, cuando un amigo bloggero me comentó sobre las declaraciones del ministro de vivienda, le comenté que no tenía que ver con un inicio de los cambios ministeriales. De hecho, nada tienen que ver. La respuesta del Premier evidencia que la noticia fue sorpresiva y, por tanto, se trataba de cualquier otra cuestión, pero no del inicio de los cambios que, por cierto, andan más lentos que el FORSUR. No soñemos, falta para que se nos escuche, por lo pronto entre el Presidente y el Premier siguen discutiendo sobre los supuestísimos “perros del hortelano”.

El error de Garrido Lecca ha sido tonto y, por cierto, actúa en desmedro de dos compañeros: del Castillo y García. No me pondría en sus zapatos ni aunque me pagaran por ello. Es más, me ajustaría el fajón (es un ministro entradito en carnes) porque debido al descuido es probable que lo pateen, aunque tal vez por el carné pueda lograr alguna conciliación. Sí pues, este régimen gobierna primero para los apristas y luego para los demás peruanos.

06/11/2007

Como un corcho en el agua

El silencio irresponsable de aquellos que representan a los peruanos debería ser condenado socialmente. En una elección, delegamos nuestra voz en nuestros representantes y por ello, es preciso que los que ocupan los cargos representativos cumplan con el rol encomendado. Es el colmo que aquellos que deben llevar nuestra voz a los distintos foros decidan callarse.

No es la primera vez que me quejo del silencio de Luis Castañeda Lossio y, por lo que veo, no será la última; sin embargo, a veces indigna más que su irresponsable pasividad el premio que recibe con los índices de aprobación que mantiene en las encuestas. Este aspecto nos lleva a reflexionar un poco sobre la percepción y actitud ciudadana respecto a sus representantes y, desde luego, dicha reflexión nos conduce por caminos preocupantes en muchos casos y en este en particular.

Nos hemos (mal) acostumbrado a una serie de prácticas negativas por parte de nuestros representantes. De un buen tiempo a esta parte, la razón por la cual reconocemos los nombres y caras de quienes ocupan cargos públicos tiene relación con cuántos actos corruptos han cometido o cuántas sospechas caen sobre ellos; claro que existen excepciones, pero son las menos.

Por otro lado, la actitud de creciente fiscalización que han adoptado los medios de comunicación contribuye a que esto sea de esta manera. En buena cuenta, resulta positivo porque la ciudadanía no está aletargada respecto de las malas acciones de sus representantes y por ello, el caso de Castañeda resulta particular. ¿Es que acaso existe una preferencia ciudadana por el perfil bajo?

Lo cierto es que el dicho “el que calla otorga” no parece tener mucha validez en este caso. De ser así, mucho reconocerían en Castañeda al responsable directo de las irregularidades ocurridas durante su gestión puesto que, además del hecho de ser el responsable político, al no decir nada (especialidad que maneja con destreza) estaría asumiendo su responsabilidad. Sin embargo, ocurre lo contrario.

El alcalde calla y su aprobación se mantiene, por ello lo comparo con un corcho en el agua, solo flota.

Ahora bien, el detalle está en que no podemos seguir premiando a quienes no ejercen su función a plenitud. Se han realizado obras municipales interesantes y ello no puede negarse, lo que se reclama es el hecho de que cuando las papas queman nos damos cuenta de que no tenemos alcalde. ¿Estrategia o cobardía? A lo mejor hay de ambas pero, en todo caso, la estrategia hasta ahora parece funcionarle bien.

El reciente incendio ocurrido en Mesa Redonda, el caso del mercado de Santa Anita algunos meses atrás, las irregularidades en la construcción de las piletas “surrealistas” en el Centro de Lima e incluso la construcción de hospitales de la solidaridad cuya intención primaria es positiva, pero que utiliza los impuestos de los ciudadanos para publicitar a su partido político, son hechos ante los cuales solo escuchamos el sonido del silencio. No resulta ni lógico ni justo que no se pidan mayores explicaciones al alcalde de Lima y se le premie con una aprobación ciudadana que cualquier congresista o ministro pagaría por tener (uy, mejor no les demos ideas).

Por lo pronto, yo sigo buscando un Alcalde que asuma con responsabilidad el cargo que ostenta. Busco una persona que además de capaz, sea íntegra y responda en las buenas y, sobre todo, en las malas. Busco a una persona honesta que no trate de beneficiarse ni a sí mismo ni a su partido de manera vergonzosa y fresca. Busco, en realidad, un buen alcalde, pero debería ir buscando un banquito para no cansarme porque, por lo pronto, solo tengo a Marco Parra quien actúa como una especie de “lazarillo de mudos” aunque, por cierto, Castañeda tiene de mudo lo que yo de aprista así que no nos venga con cuentos.

04/11/2007

Ser o no ser partido: PPC

Recién he regresado de viaje, prometo compartir experiencias en breve, y me he topado con diversos acontecimientos ocurridos durante estos últimos días. Varios resultan muy importantes y susceptibles de los análisis correspondientes, en ese sentido, los medios de comunicación y la comunidad bloggera han hecho lo propio; sin embargo, quiero aprovechar el domingo de descanso post-viajero, para echar un vistazo a ciertas declaraciones controversiales de un parlamentario. Dicho asunto merece más eco del que ha suscitado.

Hace algunos días, el congresista Juan Carlos Eguren (UN) mencionó la necesidad de formar un frente que incluya diversos partidos, movimientos o agrupaciones políticas con el fin de contrarrestar las opciones antisistema. Afirmó que no debería descartarse al fujimorismo ya que se debe conversar con quienes mantengan similitudes ideológicas o programáticas y en este caso, el aspecto económico sería el común.

Estas declaraciones resultaron polémicas, sobre todo, por la posible inclusión del fujimorismo y por ello, dos autoridades del PPC han manifestado su posición contraria respecto a esta propuesta. El primero fue Felipe Osterling, quien negó la posibilidad de trabajar junto con los fujimoristas pues se trata de un grupo liderado por un dictador y por tanto no comulga con los principios socialcristianos del PPC y, además, los consideró un grupo manejado únicamente por intereses particulares de su líder; con lo cual concuerdo. La segunda fue Lourdes Flores Nano quien también rechazó la posibilidad de trabajar con el fujimorismo en una entrevista que Perú21 publica el día de hoy.

Evaluemos un poco más el asunto.

Las declaraciones de Eguren se sitúan en un contexto en el cual la alianza Unidad Nacional, a la cual pertenece, se encuentra en crisis. La imagen de oposición responsable que dicha bancada y su lidereza (LFN) dejó como posibilidad luego de las elecciones del 2006, se ha diluido. La falta de proyectos serios impulsando reformas necesarias en el parlamento, la condescendencia hacia el partido de gobierno y el silencio constante de Flores Nano respecto al escenario político nacional (superado por Castañeda Lossio, para variar) han contribuido al deterioro de esta imagen.

Luego de que se lograra la extradición del ex presidente, y eterno líder del fujimorismo, Alberto Fujimori, muchos postulamos posibles reconfiguraciones de las alianzas y conversaciones entre políticos tanto en el congreso como en las calles. En ese sentido, se especuló mucho sobre la nueva articulación de la alianza tácita entre el APRA y la bancada fujimorista. Ahora bien, cabe dirigir las miradas hacia otras bancadas y es aquí donde las declaraciones de Eguren entran en juego.

Al margen de la posición contraria que los líderes PPCistas tienen frente a la posibilidad de trabajar junto con el fujimorismo, lo que el legislador Eguren parece afirmar es que el enemigo no es Fujimori, sino Humala o cualquier otro individuo que represente la tendencia que el comandante personalizó durante las elecciones pasadas. Con ello, parece minimizar el hecho de que Fujimori fue un dictador y violó los derechos humanos de muchos peruanos. Todo esto parece responder a una lógica peruana bastante conocida: el mal menor; en el cual, frente a la posibilidad de un líder antisistema y radical, el ex dictador se configura como una opción más razonable.

Pero la cuestión no queda ahí. Cuando Eguren considera que encuentra similitudes puntuales (aspecto económico) entre el PPC y el fujimorismo, le está otorgando a este último cierta agenda programática y una ideología que, francamente yo no le atribuyo. Al respecto he escrito en artículos anteriores y por ello las declaraciones de Eguren me llamaron la atención.

Entonces, en la propuesta de Eguren encontramos dos aspectos fundamentales: el primero es la alarma sobre el real enemigo (opción antisistema) y el segundo es la atribución de una agenda o la consideración del fujimorismo como “partido”.

Para dejar claros los puntos anteriores, cabe mencionar que considero absurdo que Fujimori sea cierto mal menor en la sociedad peruana. El ex presidente debe responder a la justicia peruana por los crímenes cometidos y su agrupación política debe empezar a entender que su líder no es inocente. La ciudadanía, por su parte, debe reconocer en el fujimorismo, una agrupación regida solo por un individuo (el nombre “fujimorismo” es sintomático; sin el líder serían solo “-ismo”) y no por un programa ni intenciones nacionales. Ello evitaría que mantengan un espacio representativo en el país, espacio que resulta perjudicial pues lo utilizan solo para lograr impunidad, como hemos visto durante los últimos meses.



Ahora, habiendo dejado en claro ciertas nociones subyacentes a la propuesta de Eguren respecto al fujimorismo, resulta igual de pertinente analizar otros aspectos y aciertos.

Al margen de la desafortunada posible inclusión de la agrupación fujimorista, lo que Eguren plantea es una conjunción de agrupaciones políticas que enfrenten una tendencia antisistema. Quitando el adjetivo “antisistema” (porque habría que iniciar toda una discusión alterna respecto de lo que debiera considerarse “antisistema” y “sistema”) basta decir que lo que se propone es crear bloques fuertes marcados por tendencias particulares y no presentar muchas propuestas semejantes de manera dispersa como ocurrió en la campaña electoral pasada.

Lo cierto es que con 20 candidatos, el debate programático e ideológico es dejado de lado y la elección se limita a los candidatos que, para sobresalir, apelan a discursos populistas y promesas irresponsables. En ese sentido, encuentro lógica la intención de unir a las diversas agrupaciones en torno a programas sólidos para tentar suerte en el 2011.

Por otro lado, no considero prematura la configuración de este frente puesto que, si bien faltan 3 años para las próximas elecciones, la conformación del mismo podría obligar a la toma de posición respecto a temas específicos que se encuentren en agenda y, por ello, articular una oposición más sólida o, en todo caso, restregarnos en la cara su inexistencia. Ello resultaría decepcionante, pero sin duda crucial para tomar partido por tal o cual propuesta política en los próximos comicios.


Como vemos, Juan Carlos Eguren, con un tropiezo bastante grande, ha puesto en agenda la necesidad de actuar pensando en el escenario del 2011 y ello es importante. Lo que deja en claro, además, es que el PPC no parece tener la intención de postular como partido a las próximas elecciones aunque de ello ya estemos acostumbrados. El PPC es una partido de alianzas que no se anima a ser protagónico y enfrentarse solo. Aunque, siendo sinceros, los resultados no les serían favorables.

Resulta curioso además, que Eguren enunciara esta propuesta ad portas de las elecciones internas del Partido Popular Cristiano a las cuales él se presenta; no olvidemos que dichas declaraciones tuvieron lugar antes de que se confirmara la candidatura de Lourdes Flores Nano a la presidencia del PPC, ¿qué nos sugiere esto?

Por un lado, que el congresista buscaba cierto protagonismo mediático puesto que, este posibilita un aumento de electores a su favor. Por otro lado, podría (ojo con el podría) tener que ver con cierta reacción interna en el partido. ¿A qué me refiero? A que el discurso de Eguren puede dejar notar que a los militantes PPCistas les preocupa más un Ollanta Humala que un Alberto Fujimori. Ese es un detalle que no debemos subestimar porque, como mencioné antes, es imposible considerar a Fujimori un MAL MENOR frente a cualquiera.



Finalmente, ahora que se confirmó la candidatura de Lourdes Flores Nano a la presidencia del PPC, parece que las intenciones internas por el cambio y la renovación se circunscriben a cargos lejanos a la presidencia y vicepresidencias del partido. Al parecer, el sentir partidario indica que Flores Nano es la mejor carta y logra articular a los conservadores con quienes buscan reforma interna. No sé si ese es un mérito de la ex candidata presidencial o un grave problema para un partido que busca competir, aunque en alianza, en el 2011.

La renovación de cuadros es fundamental para reforzar cualquier agrupación y, en ese sentido, el PPC sigue caminando hacia atrás. La figura de Flores Nano bien podría ser más fuerte en medios y en la arena política, pero ello no la condiciona necesariamente para mantenerse a la cabeza del partido. Que la futura presidenta del partido acepte postular solo una semana antes de los comicios internos dice mucho del partido. ¿Acaso no hay nuevos cuadros? ¿O será que no los dejan surgir?

Más sobre el tema

"¿Por dónde va el PPC?" (José Alejandro Godoy)


01/11/2007

Fujimorismo: la dinastía continúa

El trabajo de campo terminó por hoy. Me pude dar una escapadita para revisar algunos diarios por Internet y encontré ciertas declaraciones de la parlamentaria fujimorista Keiko Fujimori. En dichas declaraciones menciona que ella sería la indicada para postular en el 2011 a la presidencia si su padre se viera imposibilitado.

No sé hasta qué punto resultan sorpresivas estas declaraciones, de algún modo nos hemos ido figurando esta posibilidad durante los años en que Alberto Fujimori no se encontraba en el Perú. Ahora que ha regresado, todo el asunto ha girado en torno a su extradición y el debido proceso que se le debe seguir, pero sobre las posibilidades de otra candidatura suya se ha dicho poco.

Hablamos de un ex presidente que renunció por fax, así que la cara la tiene bien dura, es probable que, de poder, candidatee. El punto es que de ocurrir semejante escenario triste no dependerá solo de él sino también de lo que habrán hecho los fujimoristas durante este tiempo. La presencia que mantienen en el congreso es importante y, por otro lado, el discurso empleado siempre juega a su favor. Por ejemplo, para ellos el chino nunca se fue, sino renunció, nunca fue extraditado, sino regresó con su pueblo, etc. Ejemplos sobran y, además de servir para la tribuna que los escuche, sirve por supuesto, para sí mismos.

Que la hija del extraditado afirme que ella podría asumir la candidatura al 2011 ratifica que en el partido fujimorista la cuestión se maneja en función de dinastías. Habría que ver que tanto le agradan a Martha Chávez estas últimas declaraciones. Me pregunto, ¿en un partido no hay elecciones internas para decidir a los candidatos? Bueno, si alguien me dice que eso es lo de menos porque igual ganaría Keiko, le respondo de una vez. No se trata de si ganaría ella o no, el punto es que ese hecho evidenciaría que sigue siendo un “partido” de un solo líder.

El fujimorismo (pues prefiero no definirlos como partido) ha manejado una agenda donde el único punto era Alberto Fujimori y lo que él deseara. A tal punto que mientras no se encontraba en el Perú, la intención de los fujimoristas resultó particularmente confusa, cuando estuvo en Chile, la intención era evitar la extradición y ahora que está acá (por fin), la intención es la de sacarlo como sea. Siempre Fujimori es el eje, ¿bien común? No señores, todo es interés personal o “mini colectivo”, pues se trata de salvar al líder y con ello al partido.

Finalmente, debemos recordar que la bulla hecha por los fujimoristas, especialmente por Kenyi, desde que el líder regresó para responder a la justicia solo indica que buscan mediatizar el tema y mostrarse más de lo necesario para causar impacto. En ese sentido, evaluemos con serenidad, pero no por ello con poco énfasis, estas actitudes. No caigamos en el juego del fujimorismo. El ex presidente recibirá un debido proceso; los fujimoristas deben encontrarse asustados pues se quedarán sin agenda. ¿Keiko suplirá el vacío? No lo creo, se limitará a recordar que es la hija del ex líder. Sus posibilidades al 2011 tampoco son muchas y eso me alegra.

Desde Huancayo

Amigos, escribo este post desde el precioso Huancayo, lugar en el que me encuentro realizando trabajo de campo con compañeros lingüistas. La experiencia es estupenda y me recuerda la importancia de realizar trabajo de campo en todas las especialidades. Como lingüistas, ratificamos lo que discutimos en el aula: el lenguaje está presente de manera transversal en todos los ámbitos y evidencia, qué duda cabe, relaciones de poder.

Esto lo noté ya que el tópico del cual me encargo, en esta ocasión, es sociolingüística y, como presumí desde un inicio, el orgullo lingüístico respecto al Quechua resulta mínimo. El dialecto que se habla en Huancayo se va perdiendo pues se considera poco funcional. Los niños que lo dominan, solo lo reconocen y lo entienden, pero cómo les cuesta hablarlo. Los padres no lo enseñan, a ello se limitan las abuelas que, cada vez, son menos. Las mujeres parecen recordarlo más por una cuestión de necesidad (mencionan los elementos culinarios en quechua y castellano, predomina el primero). Pero, la tendencia mayoritaria es hablar en castellano y, lo que no debería sorprendernos, los niños aprenden desde pequeños algunas palabras en inglés.

Ya actualizaré al respecto, prometo un post interesante. Por lo pronto, me disculpo por no postear seguido y me enrumbo a seguir con este trabajo. Ya nos vemos.



Pd: aprovecho para desear un feliz día de todos los santos. Acá en Huancayo, la fiesta promete ser interesante. Ya he visto varias bandas caminando por las plazas y, la cervecita no se ha hecho esperar. ¡Salud!