Han pasado varios meses desde que se originara un enfrentamiento legal entre el Cardenal Juan Luis Cipriani y la Pontificia Universidad Católica del Perú; este enfrentamiento se inició a raíz de supuestas “tergiversaciones” por parte de la institución universitaria respecto del testamento de Riva Agüero.
Tuve la oportunidad de asistir a inicios de este año, en calidad de representante estudiantil, a una exposición (que terminó en un conversatorio productivo) en el cual, las autoridades de la PUCP (el rector Luis Guzmán Barrón, el vicerrector Marcial Rubio y el RP. Rómulo Franco) discutieron con los alumnos presentes sobre este tema específico y respondieron a las dudas que se originaron luego de que el cardenal publicitara el caso en su programa radial. Con ello, este altercado dejó la esfera de lo judicial, para ocupar también la mediática.
No pretendo evaluar ambas versiones. Mi opinión personal es conocida (ver aquí) y prefiero dejarles los enlaces del comunicado de la PUCP publicado luego del programa radial en el cual el Cardenal publicitara el tema desde, como es obvio, su punto de vista y, una breve pero sustanciosa, nota que hizo Correo sobre el asunto. El meollo del asunto, como podrán constatar, gira en torno de la facultad de usufructo que tiene la PUCP sobre los que considero sus bienes.
¿Por qué regreso al caso PUCP?
Porque el día de ayer recibí, como alumna de la PUCP, un correo electrónico que les copio a continuación:
COMUNICADO A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA:
El día de hoy los Diarios Correo y Expreso informaron que el Poder Judicial ha declarado "improcedente" la acción de amparo interpuesta por la Universidad contra el señor Walter Muñoz Cho, designado por el Arzobispo de Lima ante la Junta Administradora de los bienes heredados de Don José de la Riva Agüero. Extrañamente esta noticia se da a conocer antes que el propio Poder Judicial (20° Juzgado Civil de Lima) informe a las partes sobre el resultado del proceso.
Hasta la fecha la Universidad no ha sido notificada con ninguna sentencia, sin embargo podemos adelantar que la "improcedencia" del amparo significa que no hay pronunciamiento sobre los derechos de la Universidad respecto a los bienes heredados del Dr. Riva Agüero. La "improcedencia" implica que el Juzgado habría desestimado la demanda por una razón de carácter formal. Es decir, no hay declaración judicial, favorable ni desfavorable, sobre los derechos invocados por nuestra casa de estudios.
De cualquier modo, la sentencia que declara improcedente el amparo es un pronunciamiento preliminar en el largo proceso constitucional. Cuando se notifique la sentencia, la Universidad interpondrá la apelación correspondiente, lo cual dará lugar a un pronunciamiento en segunda instancia por parte de la Corte Superior de Lima. Incluso si la sentencia de la Corte Superior nos fuera desfavorable, la Universidad puede hacer que el proceso sea elevado al Tribunal Constitucional. Casi todos los amparos de relevancia terminan ante el Tribunal Constitucional, el que corrige los eventuales errores de las instancias inferiores.
Cuando se notifique la sentencia informaremos con más detalle sobre su contenido y las razones de la improcedencia que habría declarado el Juzgado.
Lima, 23 de octubre de 2007
EL RECTORADO
Este correo ratifica el compromiso que la universidad hiciera a inicios del año respecto de la información constante que desea brindar a los alumnos, docentes, personal administrativo y otros interesados en este asunto.
No puedo negar que la noticia resulta desagradable para quienes consideramos que las intenciones del Cardenal van más allá del manejo de “bienes” de la PUCP y no corresponden a lo mencionado en el testamento de Riva Agüero. Resulta más desagradable cuando recordamos que el cardenal fue nombrado Arzobispo en el año 1999, tuvo cinco años para pedir la nulidad del acuerdo firmado en el 94 en el cual se acordó que la junta no tenía nada que ver con la administración de los bienes de la PUCP y NO HIZO NADA AL RESPECTO.
El mensaje es claro, aún tenemos para rato con respecto a este asunto y por ello la PUCP debe prepararse, como viene haciéndolo, para una disputa de largo aliento.
En vista de que el asunto no es solo judicial, sino también mediático, ya se han manifestado algunos personajes. Tenemos, por ejemplo, las declaraciones de Valle Riestra con las cuales piensa que dejará atrás la mala reputación que mereció por su vaticinio errado respecto de la extradición de Fujimori. Los adjetivos peyorativos abundan, pero ya estamos acostumbrados a estos menesteres, el señor Rey contribuyó a generar la costumbre con la misma metodología.
Que no nos extrañe que salgan más a tratar de mediatizar y vedettizar el tema, solo pido cautela y prudencia tanto de los alumnos como de todos aquellos a quienes nos interesa el desarrollo de este caso y tenemos una posición. No respondamos con intolerancia, no contribuyamos con el circo que beneficia a otros. La PUCP se defiende y eso debe molestarlos.