Debo reconocer que esta vez me sorprende más la posición de Jorgito (con cariño porque es caserito del blog) que la de la ministra de relaciones exteriores. ¿Por qué? Pues porque al margen de las razones enunciadas en algún post anterior por las cuales la censura debe proceder, debo añadir que el premier también se beneficiaría. Las tensiones entre ambos no han sido pocas ni silenciosas. Varias veces han evidenciado cierta rivalidad que, por cierto, a García parecía encantarle.
Con Luis Alva Castro fuera del gabinete, del Castillo pierde el enemigo aprista fuerte que, de un tiempo a esta parte, parece gozar de mayor blindaje que el mismo presidente. No quiero especular sobre posibles motivaciones tras el blindaje. Puede que las causas vayan más allá de su condición aprista y sus lazos de amistad con García, porque con tanto afán salvador uno empieza a preguntarse qué otra cosa podría cocinarse en palacio. Pero el punto sigue siendo el mismo, del Castillo sorprende con sus declaraciones y me hace recordar un post que publiqué hace varios meses sobre el actual gabinete.
Esta actitud extremadamente concesiva de los ministros me ha parecido siempre negativa, sobre todo con un presidente como el actual que no se caracteriza por tolerar las opiniones discrepantes. En ese sentido, me imagino que ser la voz contraria en el gabinete no debe ser fácil, sin embargo, ¿no vale la pena comerse el pleito? En el asunto de la censura a Luis Alva Castro, ¿no es suficiente con todo el partido de la estrella apoyando al cuestionado ministro, con el mismo presidente, ahora con el premier y el presidente del Congreso? No. Parece que también los ministros empiezan a sumarse a la posición aprista. Actitud cobarde.
Por otro lado, alguien explíqueme qué entiende por “estabilidad política” el premier. Al parecer es otro político que debiera venir con traductor incluido porque no es la primera vez que me encuentro en una situación turbia como esta. Si el premier entiende por estabilidad “todo lo que diga el presidente” o “salvar a los amigotes apristas” tenemos un gran problema de comunicación porque la brecha entre su definición y la mía resulta insuperable.
La estabilidad política tiene que ver también con la apreciación que tienen los representados. La estabilidad política que tanto parece defender Jorge del Castillo no existirá mientras se siga favoreciendo a determinados personajes solo porque son militantes apristas. En este sentido, la sorpresa que me causó verlo declarar a favor de su “compañero” me indica antes que disciplina partidaria, la preponderancia del discurso del líder (Alan García) por sobre cualquier voz discrepante. El señor premier se tragó el rencorcillo y las ganas de patear él mismo al ministro para no discrepar con el mandatario y, para cerrar con brochen de oro, afirmó que los responsables son los “humalistas”. Bien al estilo de su líder, solo le faltó decir que el congreso está plagado de comunistas.
El día lunes, la “oposición” (a la cual ya califiqué de débil, y luego de la actuación de Álvaro Gutiérrez no me queda la menor duda) presentará una nueva moción de censura. Sin duda, muchos saldrán a defender al cuestionado. El asunto está en el ¿hasta cuándo? ¿Cuál es la idea, que la oposición se canse de seguir intentado? Por lo pronto no nos cansamos de seguir evidenciando este vergonzoso acto de blindaje.
Finalmente, un aspecto medianamente positivo. Al margen de la debilidad notoria e incluso división entre las fuerzas congresales consideradas opositoras, todo el movimiento aprista evidencia que sienten cierto poder contra ellos. Vale decir, no están tan confiados y en ese sentido, resultaría sumamente irresponsable perder la oportunidad coyuntural de dar un mensaje a la población. Claro está, ello depende de la integridad de nuestros parlamentarios que es puesta a prueba y, por cierto, ya algunos están quedando muy mal parados. A ellos, no los olvidemos.









